Efraín Scheinfeld – Libro

 

 

Hemos dado término a la semblanza del músico bahiense Ingeniero Efraín Scheinfeld.

Está a disposición de los amigos que pueden descargarlo desde este enlace:

  https://1drv.ms/f/s!AtRiQXIdNgpNgbFuej55JHfGNMmwrA

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¡Guaite, eppur si muove..! – Libro

Desde hace mucho tiempo, con la colaboración de muchos amigos, estuvimos acopiando información de la historia y su gente, de las historias de los guaitenses, de sus instituciones, personajes, actividades deportivas, etc.

   Eso dio como producto final, un informe de centenares de páginas que ahora va a quedar a disposición de toda persona interesada.

   Por un lado el Museo del Puerto ha tenido la deferencia de imprimir esta compilación y como resultado de ello, están a disposición de todos los interesados, los cinco volúmenes resultantes.

   Otro tanto va a ocurrir en breve en el Museo Ferrowhite, donde van a hacer lo propio, para disponer de la información para quien lo requiera.

La versión digital totalmente gratis se puede descargar haciendo click, en este :  enlace

o solicitándola, indicando correo  electrónico, a:

tangomias@yahoo.com.ar

Decime, Polaco

Estoy desorientado, che Polaco,
el troley no aparece
ya no está…

Y tengo que pelear por el morlaco,
mientras la bronca crece,
y… aguantar.

Mi dignidad se perdió por el marroco,
cada vez más escaso,
al mendigar,…

Caritas surcadas por los mocos,
siguen tras mis pasos,
a cirujear.

Mi compañera, herida por el frío,
como resignada,
se ahoga con su tos…

No me queda nada. El desvarío,
¿vendrá con la alborada?
¿o saldrá el sol..?

La Casa del Espía Gustav Monch

Mucho antes de ser el café de Ferrowhite, La Casa del Espía era la residencia del jefe de la Usina General San Martín, ese castillo que asombra a todos los que se acercan al puerto. Fueron en realidad varios los jefes que ocuparon la Casa -desde 1932 hasta mediados de los sesenta, momento en que pasó a funcionar como una oficina administrativa-, pero uno, en particular, el que acá nos interesa. Un tal Gustav, alemán en épocas del ferrocarril inglés, en tiempos de la segunda gran guerra.

   Algunos escucharon y otros creen recordar, que un día a Gustav lo vino a buscar la policía (o la Prefectura, vaya uno a saber) y que se lo llevaron “de una oreja” quién sabe a dónde. Lo cierto es que nunca más se supo de él y desde entonces el enigma no paró de crecer: ¿Era Gustav un espía del III Reich? ¿Tenía un transmisor de radio oculto en algún lugar del castillo? ¿Reportaba desde allí a la flota de submarinos del Führer sobre los buques que partían con grano para paliar la hambruna de los aliados? Importa menos la documentada certeza de los hechos que la propia leyenda.

En el suplemento de La Nueva del día 14 de abril de 2018, el periodista Adrián Luciani, propone un artículo titulado “¿Bahía Blanca fue parte de una red de espías nazis?”, indagar sobre esta posibilidad que siempre rozó la historia con la leyenda.

Y particularmente cita dos notas publicadas en ese diario por Jorge Jordi, fundamentado por una exhaustiva investigación en base a documentación que había podido reunir sobre este interrogante.

Cuando se le preguntó – escribe Luciani – si compartía la teoría sobre el espía que operaba en el castillo como jefe de la Usina General San Martín, en White, Jordi dijo que ese hombre, , fue prisionero en Malvinas en la Primera Guerra Mundial y vino a Bahía Blanca, desde donde avisaba a Alemania de la partida de buques aliados y de su cargamento.

  ´Incluso – agregaba Jordi – el “Ussukuma”, el barco mercante (hundido frente a Necochea) que mandó a pedir el acorazado “Graf Spee” en 1939 para pasar prisioneros, cuando estuvo en White su tripulación le hizo una parada militar a Monch y el capitán le entregó un uniforme en la casa del encargado del frigorífico Pazzi, de calle Brown y Pedro Pico, que era alemán´.

 

La foto corresponde al archivo de “Ferrowhite”. ¡Muchas gracias!!

FUENTES: “ingenierowhite.com” Suplemento “La Nueva” del 14 de abril de  2018.

 

 

 

 

Guaite…eppur, si muove…

Durante el verano nuestros vecinos de Ferrowhite – museo taller nos enviaron un link con un texto complejo, prolífico y bello. Se trataba de GUAITE… EPPUR SI MUOVE, libro digital del vecino whitense, amante del tango y ex ferroviario Tino Diez.

El texto de Tino es una obra que recopila múltiples fuentes. Anécdotas personales, testimonios de vecinos, vecinas, amigos, actas de instituciones, diarios, entrevistas, textos de museos. Pero además, indaga en Wikipedia, portales web, diarios digitales. Todos estos materiales se reúnen con un afán totalizador: el texto aborda la historia de Ing. White, sí, tratando de hablar de todo. Tino arma un texto como una hechura: mezcla y combina materiales diversos, los ordena, los reescribe y diseña, eligiendo imágenes, administrando espacios y tipos de letra que le resultan apropiados. Lo que hace es inventar el soporte para la extensa historia que desea contar, donde son centrales sus memorias y afectos.

Este es un ejercicio que a su vez que Tino lleva adelante en su blog Tangomías hace muchos años. Además escribe poemas, publica en revistas especializadas de tango en California, hace columnas en medios locales, lleva adelante y colabora con programas radiales. Florentino tiene la vocación de hablar, de comunicar, de transmitir un momento de su historia personal y la de White. Frente a los cambios acelerados de los últimos tiempos, Tino pone en valor su infancia y juventud en el que la vida social, afectos y amigos, se traman con el Estado de Bienestar.

Ayer se acercó al Museo, venía a encontrarse con una versión en papel de su texto, compilado en varios tomos por el equipo del Museo del Puerto. Allí nos contó más detalles acerca de la escritura del libro: lo empezó por pedido de su amigo Luis Carbonara. El fotógrafo whitense le dijo que alguien tenía que escribir las vivencias compartidas, la historia del pueblo. Ese pedido fraternal y ese gesto de afectividad recorre toda la obra. Pero además el libro cumple una función reparadora para el mismo Tino: en el año 1996 fue despedido de su trabajo de años con el cierre del Banco Coopesur, según cuenta, en ese momento bloqueó de su mente personas y recuerdos, tuvo necesariamente que cortar gran parte del pasado “para no caer en la depresión”. Pero poco a poco empezó a escribir, ejercitar una memoria guardada, recuperar imágenes, caras, olores y datos del pasado que lo unía a otras personas de la comunidad.
Un dato no menor es la capacidad de Tino de adaptarse a los recursos del presente. Desde que tipeaba con una Olivetti en el banco a administrar un blog o editar un archivo PDF, siempre tuvo curiosidad y atención por entender las nuevas tecnologías. Aparecen también ahí sus nietos que lo ayudan, lo asesoran, le pasan sus archivos de un formato a otro.

El libro de Tino encuadernado por el equipo del museo estará disponible a partir de hoy en nuestra biblioteca, para ser hojeado, disfrutado, usado como fuente de consulta. Además se le puede pedir a Tino una versión digital –que está en permanente construcción, porque agrega datos, incluso a pedido- a este correo: tangomias@yahoo.com.ar

 

(Copiado desde el facebook del Museo del Puerto)

Tino

Carlos Casellas, integrante de la Academia del Lunfardo, destacado poeta y conferencista, pero por sobre todas las cosas amigo, ha tenido la deferencia de dedicarme este soneto que uno de los galardones más preciados para mí.

Muchas gracias, Carlos!!

 

¿Puedo pedirte un consejo?

Bajo el afán de mis recuerdos, he encontrado mi refugio
Una abuela que brilla, tras los males del mundo
Sabías que tanto te quiero, que me dejaste sin saber
Como se olvida primero, el amor de una hermosa mujer.

Quisiera pedirte un consejo ¿Cómo te hago volver?
Como me dueles si quiera, si no puedo volverte a ver
Quisiera tenerte conmigo, posar mis manos sobre pies
Rogarte que me des un beso y me digas que si otra vez

Eres mi abuela de ensueño, la tierna mujer que me vio nacer
El hada madrina de mis juegos eternos
Aquella que no se imponía ante mis momentos de testarudez
Me siento tan sola y vacía, como un alma que no sabe perder

Eres parte de mí, abuela mía, si pudiera dejar tu ausencia de dolor
Hoy me prometo tratar de recordar, momentos como si fuera ayer
Aislar el dolor de mi alma y dedicar tus palabras otra vez
Que no pierda la calma mi niña, que disfrute lo que tengo que ver
Que si un día curioso me pierdo
Que disfrute el camino sin retroceder.

Gracias Ro Lattanzi