Dos cobres

Tal vez le parezca gringo
porque me ve en la ciudad,
pero vivo en libertad
desd´el lunes al domingo,
ningún alambrao mi pingo
sosiega en su derrotero;
nada debo al mundo entero,
sólo a mi madre la vida;
no me busca la partida,
y nunca tendrá mi cuero.

Se que´s larga la jornada
pal´que´s pion golondrina,
que los ojos se te achinan,
asoliaos en la parvada,
y se que no sirve e´nada
quejarse por el calvario
o pedir por más salario
pa´tus flacas faltriqueras;
la respuesta es la tranquera
o el hotel del comesario.

Seguís soportando males,
porque la cosa no cambia,
proseguís juntando rabia
y en tus manos cardenales.
Las penurias son iguales
como en los siglos pasados
los derechos pisoteados
y el maltrato del pión:
¡Es dueño y amo el patrón!
Nada p´al gaucho ha cambiado.
Tuve un sufrido testigo
que en su trabajo rural,
cosechaba en el maizal
y en el dorado del trigo;
soportando el desabrigo
o el fuego de los veranos
con esfuerzos sobrehumanos
fueron armando gavillas,
o sembrando las semillas,
mi viejo con sus hermanos.

De criollo no me disfrazo,
ni bailo la chacarera,
pero sigo la carrera
de mi viejo, en sus pasos,
sigo estrechando los lazos
con el paisano más pobre,
al que el gran señor, por noble
lo explota en el alquiler,
y lo mismo que fue ayer
le paga el oro, dos cobres.

Tino Diez

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Libertad Lamarque

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LOS PADRES
Gaudencio Lamarque había nacido en Montevideo, Uruguay, adonde a fines del siglo XIX habían llegado sus padres, Francisco Lamarque y María Siró, procedentes de Lyon, Francia. Siendo muy chico su familia se trasladó a Rosario.
La futura madre de Libertad, Josefa Bouzá, nació en La Coruña y estudió en Santiago de Compostela. A los 15 años conoció a un joven gallego, Pedro Quintela. Se enamoraron y casaron de inmediato, no obstante su corta edad. Tuvieron dos hijos que nombraron Eduviges y Gonzalo, y poco después viajaron todos hacia la Argentina, fijando residencia en Rosario, donde nacieron otros cinco hijos: Elena, Pepita, Amelia, Pedro y Aurora. Esta última fue, con el tiempo, administradora en la Argentina de los bienes de Libertad Lamarque.
El destino seguía tejiendo la trama de la historia y tras una breve enfermedad Pedro Quintela falleció, dejando viuda a doña Pepa con sus siete hijos. Josefa Bouzá, logró rehacer su hogar: Gaudencio Lamarque, el hijo de aquellos franceses que habían recalado en Rosario, se enamoraría de la joven gallega.
Se casaron y muy pronto nació una niña, a la que le pusieron el nombre de Libertad. Esta niña falleció cuatro años después, lo mismo que un varón, al que habían puesto el nombre de Lirio. Un tercer hijo nació muerto.
Un 24 de noviembre, en la calle Ituzaingó entre Presidente Roca y España, vino al mundo una preciosa criatura a la que, empecinados, volvieron a poner el nombre de Libertad.

SUS ESTUDIOS
Los estudios primarios los realizó en el Colegio “Juana Blanco”, en la calle Buenos Aires de la ciudad de Rosario.

CANCIONES EN SU HOGAR
maxresdefaultNadie de la familia cantaba profesionalmente, pero la música era compañera habitual en el hogar; la madre entonaba coplas y nostálgicas canciones gallegas, pasodobles y habaneras.
En el comedor, sobre la mesa, el fonógrafo de la RCA Víctor recorría la discoteca familiar, desde “Matinata” por Caruso a guajiras, valses y tangos. Juntos Elena, Amelia, Pepita y Pedro, a los que se unía la vocecita infantil de Libertad, organizaban verdaderos coros entonando canciones, siguiendo a Doña Pepa y con la dirección de Gaudencio.
Lo que alimentaba también ese entusiasmo colectivo eran las publicaciones de la época: “El alma que canta” y después “Canta claro”. Libertad trataba siempre de ser la primera en apoderarse de las revistas y, con una memoria prodigiosa, aprendía sus letras.

PRIMERA ACTUACIÓN
En Rosario, a raíz de una huelga de panaderos, don Gaudencio decide cooperar en la organización de un festival para
recaudar fondos, y en el Cine “Pampero” Libertad Lamarque niña se constituirá en uno de los números fuertes del espectáculo. El público la ovacionaba enfervorizado.

A BUENOS AIRES
En 1926 se traslada a Buenos Aires, para incorporarse como “damita joven” en la compañía del director José Constanzó, donde actuaba su hermano Pedro. Actúan en diversas localidades de la provincia de Buenos Aires y cuenta Libertad: “...acompañándome yo misma con la guitarra, canté solamente una estrofa de un ‘estilo’. No sabía más, y aunque me aplaudieron con entusiasmo no pude cantar ni un solo verso nuevo más. Tuve que repetir tres veces la misma estrofa. Entonces, sin pedirme opinión, José Constanzó, el director de la compañía, apareció en el escenario y anunció al público:´Libertad Lamarque cantará para ustedes en la función del próximo sábado´”

EN EL NACIONAL
Libertad Lamarque se prepara, esperando que llegue el día 11 de marzo de 1926 en que, al iniciarse la temporada del “Nacional”, dará comienzo a su carrera profesional porteña.

EL PRIMER TANGO
Quien descubrió mis condiciones de cantante fue el maestro (Salvador) Merico. Me escuchó y opinó que debería hacerlo
en público…” Libertad debutó junto a Olinda Bozán, ambas vestidas como marineritos.
Pero el empresario Pascual Carcavallo opina que Libertad tiene voz y un encanto ideal para cantar tangos. “Mocosita” es el primer tango que Libertad canta desde un escenario porteño, y es también la primera vez que su nombre aparece en una cartelera de diario.. Ha surgido la cancionista.

GRABACIÓN FALLIDA
La ascendente carrera de Libertad hace que el sello RCA Víctor, a mediados de 1926, la invite a grabar su primer disco.
No debe de haber sido satisfactoria la experiencia porque el disco no salió a la venta.

EL PRIMER DISCO
El 8 de septiembre de 1926 grabó el que se considera su primer disco: la tonada “Chilenito” y el estilo “Gaucho sol”

EL SAINETE
Libertad no puede escapar de su destino. Actúa en los sainetes “La vida es un sainete” y “Cortafierro”, ambos de Alberto Vaccarezza, donde interpreta con gran suceso el tango “Araca, corazón”

LA FRUSTRACIÓN…
Cuando había cumplido 19 años conoce a un apuntador de la compañía del “Nacional” y, a pesar de la opinión contraria de sus padres, se casa con Emilio Romero, que es el padre de su hija Mirtha. Esa relación pronto se desgastaría, iniciándose un sendero hacia la separación.

“EL CONVENTILLO DE LA PALOMA”
77822Carcavallo estrena en el “Nacional”, el sainete de Vaccarezza “El conventillo de la Paloma”. Libertad está en tercer lugar en el cartel, junto a Pierina Dealessi, Tito Lusiardo, Félix Mutarelli y Francisco Charmiello, entre otros. El papel principal de Paloma lo interpreta la actriz Josefina Suárez. El director confía en ella, como cancionista de enrome arrastre, y los aplausos recibidos afirman a Libertad como tal.
Luego de casi un año, agotada ante ese esfuerzo de repetir mil veces su personaje en la obra, decide abandonar el sainete
-que continúa un año más- y realiza durante dos años una gira por el interior del país.

SU PRIMER PELÍCULA MUDA
EL director y actor italiano Mario Parpagnoli se disponía a realizar una película en Buenos Aires. A través de Pierina Dealessi se conecta con Libertad, expresando: “!Ma questa criatura è arrancata di una stampa!“. Y la contrató inmediatamente, prometiéndole cien pesos por día.
La citó para el día siguiente. Como la filmación de la película iba a demorar alrededor de dos meses, Libertad calculó que iba a cobrar alrededor de cinco mil pesos, una suma muy importante para la época.
La película se llamaba “Adiós, Argentina” y recuerda Libertad: “primero filmé una escena contra una tranquera; (…) luego ante un ombú pintado en un telón. Le alcancé unos mates al pintoresco gaucho (N.R.: Era el tano disfrazado con atuendos seudogauchescos); (…) besé un clavel, se lo entregué y lo despedí con la mano…”
Parpagnoli, al despedirla, le pagó los cien pesos, mientras, repetía: “¡È stata meravigliosa!”
Cuando Libertad le preguntó a qué hora debía volver al día siguiente, le indicó que ya le avisarían. El tano se las había ingeniado para filmar en un solo día todas las secuencias que requería el filme. No la volvieron a llamar, y el cálculo de sus ingresos se esfumó tan imprevistamente como había llegado.

POR EL PAÍS
Al iniciarse la década del ´30, entre las interpretaciones de Carlos Gardel, Lola Membrives, Angelillo, Mercedes Simone, el cine con Maurice Chevalier, Greta Garbo y John Gilbert, Libertad Lamarque ha ido consolidando sus actuaciones y logrando grandes progresos económicos por su labor en el teatro, la radio y el disco, además de giras que cubren una buena parte del país, y que incluyeron también Asunción del Paraguay

AL COLÓN
Ante el reproche de los contertulios, en diciembre de 1931 se realiza en el “Teatro Colón” un concurso de tango. Libertad, con el entusiasmo y la seguridad que le daba la fe en sí misma, interpreta durante su desarrollo “La cumparsita” de Gerardo Hernán Matos Rodríguez, “Taconeando” de Pedro Maffia y “Caminito” de Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza.
Con estos temas conquistó al público, que le otorgó la mayoría de sus votos y el título de “Reina del Tango”. Detrás de Libertad se ubicarían Rosita Montaner y Fedora Cabral. Entre las finalistas figuraría también Martha de los Ríos.

UNA DE CAL…
Luis César Amadori la contrata para integrar con Florencio Parravicini los nombres principales de la compañía de revistas del “Maipo”. Completaban el elenco Rosy Morán, Alberto Anchart, Alicia Vignoli y León Zárate. Al mismo tiempo Libertad participa con sus intervenciones en Radio Splendid y Radio Prieto y continúa grabando discos, en los que alterna con los tangos, fox trot, pasodobles y música folklórica.

…Y UNA DE ARENA
Su matrimonio languidece y ya nada puede detener su separación. En tanto su madre, a pesar de los cuidados que se le prodigan por causa de sucesivos ataques de presión, fallece el 14 de octubre de 1932. Su tía Luisa, casada con José, hermano de Gaudencio, tratará de ocupar el lugar que dejó doña Pepa, atendiendo a Libertad y a su pequeña Mirtha.

ALFREDO MALERBA
Libertad Lamarque vivió muchos años con Alfredo Malerba, sin poder casarse debido a que no concluía el trámite de divorcio con Emilio Romera, que se realizaba en Uruguay. Su ex-marido falleció antes de que concluyera, lo que recién le permitió casarse con Alfredo. Fue el 24 de diciembre de 1945 y con el matrimonio llegó la paz y la felicidad que merecía

EL PRIMER FILM SONORO: “TANGO”
Luis Moglia Barth forma una sociedad que a la par de producir “Tango”, primera película sonora argentina, establece las bases para fundar “Argentina Sono Film”. Contrata entre otros artistas a Libertad Lamarque, como protagonista y pareja del cantor Alberto Gómez. Con el acompañamiento de Luis Visca interpreta el tango de Sciammarella y Fontaina, “Andate”, y con la orquesta de Osvaldo Fresedo el tango “Noviecita”, de Luis Bates y Sebastián Lombardo. En esa película actúan además Pepe Arias, Tita Merello, Alicia Vignoli, Luis Sandrini, Meneca Tailhade, Juan Sarcione, Azucena Maizani y Mercedes Simone. También intervienen las orquestas de Juan de Dios Filiberto, Osvaldo Fresedo, Pedro Maffia, Edgardo Donato, Ponzio-Bazán y Juan D´Arienzo. Completa el elenco el bailarín José Osvaldo Bianquet, “El Cachafaz”

SUS PELÍCULAS
Libertad La marque participó en nuestro país en veinte películas, desde la ya citada “Adiós Argentina” (1929) hasta “La mamá de la novia” (1978). En México interviene en cuarenta y un filmes, desde “Gran Casino” (1947) hasta “La loca de los milagros” (1975)

TELENOVELAS:
La serie de telenovelas más exitosa de México se desarrolló en 1980 en el canal 2 de “Televisa”, y se llamó “Soledad”, con la participación de Libertad Lamarque. También integraba el elenco otra argentina: Christian Bach. En 1983 Libertad intervino también en la telenovela “Amada”, que contaba con un nutrido elenco argentino.

DISCOGRAFÍA
Las grabaciones de Libertad Lamarque abarcan más de 400 registros realizados mayoritariamente en la Argentina y en México, pero también en Cuba y España.

COMEDIA MUSICAL
Después de aquellas primeras actuaciones en el “Nacional”, de 1926 a 1929, y en “La boite rusa”, espectáculo de los años 1932 y 1933 que se presentó en los teatros “Maipo” y “Liceo”, las máximas máximas interpretaciones de Libertad para la escena se llevan a cabo en 1940, con “Tres valses”, con Roberto Airaldi como galán en el “Nacional”; en 1967 estrenando en el escenario del “Odeon”, con la dirección de Daniel Tinayre “Hello, Dolly”, donde actúan Tincho Zabala, Luis Medina Castro, Osvaldo Terranova , Raúl Rossi, Elena Lucena y un elenco que alcanza a ochenta personas en escena. Luego lleva a México el mismo espectáculo y con similar suceso, y por último en 1972 se presenta con “Aplausos” en el teatro “Cómico” de Buenos Aires, junto a grandes figuras como Juan Carlos Thorry, Julia Sandoval, Duilio Marzio, Tincho Zabala y Enrique Dumas.

IMPORTANTES MÚSICOS QUE LA ACOMPAÑARON
Desde 1926 y hasta 1937 la secundó un trío de guitarras integrado por Cerdá, Ferrari y Rivero, según se menciona en los discos de sus grabaciones para RCA Víctor.
En 1938 tuvo el acompañamiento de las orquestas de Alfredo Malerba y de Mario Maurano. Con esta última continuó hasta 1945, año en que volvió a cantar con la orquesta de Alfredo Malerba.
Después vendrían las de Héctor Stamponi (1948-1950), Miguel Buchino (1956), y también en ese año las de Alfredo Malerba y Juan D´Arienzo.
En 1966 canta a dúo con su hija Mirtha con la orquesta de Miguel Buchino. En 1967, 1971 y 1972 graba long-plays con la orquesta de Lucio Milena.
En México la secundaron Ruiz Armengol, Chucho Zarzosa, Raúl Lavista, Chucho Ferrer, Miguel Esperón, Coros de Coyoacan, Magallanes, Pocho Pérez, el “Mariachi Vargas” de Tecalitlán y el “Mariachi de América” de Jesús Rodríguez de Hijar.

HISTORIA DE UNA PICARDÍA
En 1953, en el filme “Reportaje” dirigido por Emilio “El indio” Fernández, Libertad Lamarque canta a dúo con el magnífico tenor Pedro Vargas el bolero de Carlos Almarán “Historia de un amor”. Mientras Libertad estaba en Buenos Aires, en 1956, el maestro Héctor Varela le sugirió a su cantor Rodolfo Lesica que la fuera a ver y le pidiera la pieza, ya que dicha partitura no se podía conseguir en Buenos Aires. Generosa como siempre, le manifestó que no tenía inconveniente, pero que antes de grabarla esperaran a que ella lo hiciera, ya que quería volver a registrarla. “El loco” Lesica le llevó el bolero a Varela, tal vez sin advertirle la indicación de Libertad. Lo ensayaron y registraron inmediatamente, y el disco que fue un éxito total. A partir de ese momento el “Rolo” trataba de no encontrarse con Libertad, pero…
Un día en el Plaza Hotel, adonde fueron a actuar con la orquesta, estaba “La novia de América”. Lesica trató de escabullirse, pero ella se le cruzó en el camino para decirle “Te perdono la pillería, porque has hecho de la pieza una verdadera creación“.
Recién en 1973, con el marco orquestal de Pocho Pérez -en México-, y otra vez conjuntamente con Pedro Vargas, Libertad Lamarque volvió a grabar “Historia de un amor”.

LA CACHETADA A EVA DUARTE
Afirma en sus memorias que nunca habló mucho con Eva Duarte, y que si bien estuvo muy molesta por sus incumplimientos en los horarios, que la perjudicaban por los trabajos en radio y las presentaciones personales que sus retrasos le impedían hacer, jamás existió la cachetada que la obligara a emigrar a México.

¿POR QUÉ “LA NOVIA DE AMERICA”?
Una de las más llamativas características de Libertad Lamarque fue siempre la ductilidad para interpretar los más diversos géneros. Cuando comenzó a recorrer América en sus giras, siempre apasionada por la música popular y el folklore de cada país, incorporó a su repertorio canciones de todo el continente. Al mismo tiempo fue adquiriendo trajes nacionales que conforman una hermosa y valiosísima colección. Todo esto hace que lleve con toda justicia su sobrenombre “La novia de América”. En un long play dedicado a reunir sus temas más recordados, Libertad los interpreta con un acierto que le valió ovaciones en cada país de origen. Una publicación dedicada a Libertad Lamarque recordaba este hecho, mostrando fotografías de “La novia…” vestida con los trajes típicos de los distintos países de América.

Tino Diez

Dalí, Piazzolla y la búsqueda artística

willam-burroughs-1960-dpWilliam S Burroughs, un pintor nacido en Missouri, en 1951, en el descontrol de una noche de alcohol y drogas, jugaron con esposa Vellmar, una especie de ruleta rusa, una puesta en escena que terminó en drama. Al tratar de imitar a Guillermo Tell, su esposa, se colocó sobre la cabeza un vaso de cerveza. Parece que, en la inconciencia del sopor de las mezclas ingeridas, sólo atinó a comentar luego de haberle disparado desde doce metros de distancia con su nuevo rifle de cañones recortados, que le parecía que su esposa era un poco más baja. Las circunstancias de inconciencia, anularon las intenciones de la justicia por aplicarle un castigo ejemplar y la muerte de su esposa fue catalogado como accidente, por lo que Burroughs, sólo estuvo preso trece días
Continuó con la práctica en el uso de armas, principalmente contra los acreedores a los que sistemáticamente se negaba a pagar, entre ellos se encontraba el dueño de la casa que alquilaba, a quien casi nunca pagaba el arrendamiento.
Pero también utilizaba su rifle para realizar sus pinturas.
El cuadro “Espalda dolorida” fue su primera obra con esa técnica en 1982: “Tomé un pedazo de contrachapado y le disparé. Entonces miré las láminas resquebrajadas por donde salían los tiros y en aquellas estrías vi. todo tipo de cosas: pueblos pequeños, calles de todas clases. Entonces me dije: Dios mío, esto es una obra de arte”. comentó.

Salvador Dalí también utilizó una práctica parecida con cartuchos cargados con pintura que disparaba sobre las telas para obtener la columna vertebral de esas pinturas.

Cuenta Horacio Ferrer, que compuso con Ástor Piazzolla sesenta títulos, que el popular y estupendo músico, prefería componer con el piano, astorpiazzollaastorpiazzollamga5porque de esa manera, decía, podía ver y oír una orquesta completa: ·¨Además – expresaba – como a veces ´le pego a la de al lado´, logro sonidos y armónicos que no están en los tratados de música”

Un músico amigo, Rubén Martínez, “El Gallego”, bandoneonista excepcional, arreglador gratuito de la música y poseedor de un gracejo especialmente atractivo, comentaba en una rueda de amigos donde se discutía si Piazzolla sí o Piazzolla no.

“¿Sabés como compone Ástor? – preguntaba sonriente e irónico, reconociendo la permanente búsqueda de Piazzolla, para explorar nuevos sonidos de la música – Mete los dedos en un frasco de miel, después los sacude sobre el pentagrama y lógicamente al rato se han posado las moscas.
Entonces toma el fueye y compone…”

Soy el lunfardo

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Habitante de angustias tras las rejas,
fui chamuyo confidente cada día,
rumeando en las cárceles sombrías
la bronca contenida de una queja.

Testigo del destino de Estercita
en su noche perdida en las tinieblas,
pretendí, rodeándola en mi niebla,
espiantarle amargor en cada cita.

Un tira me carpeteó imprudente;
“Es blasfemia –me sacudía el cura–,
ofende a la moral y a la cultura
tradicional, cristiana, de occidente”.

Pero los vates en sus letras tangueras
le cantaron con mis ecos a sus notas,
y en el cuore del pueblo, gota a gota,
fui ganando mi fama arrabalera.

En las noches, enancado de bohemia,
peleché con mi argot categoría,
y entre curdas y tango, los gomías
funcaron en “La Reina” mi academia.

Ortivado por los cambas de arrabal
los fueyes me pasearon con el tango,
y acamalé el brillo de mi rango
con la gola incomparable del Zorzal.

El verbo nacional piró al letargo,
lo nuestro gambetea a lo importado;
sobrevivo en mi bronca, rechiflado,
rebuscando el ayer. Soy el lunfardo.

Tino Diez

(Ilustración de Roberto Volta)

Muriéndome de amor

descargaLas letras de Carlos Bahr se distinguen por la línea argumental tortuosa, sufriente, desgarradora como la vida misma: “Prohibido”, “En carne propia” o “Pecado”,  por citar sólo alguna de sus obras.
Con música de Manuel Sucher, se conoció en 1956 su tango “Muriéndome de amor”, cuya letra causó alboroto por su temática altamente erótica, máxime en ese tiempo de falta de libertades de pensamiento. Dice así:

“Tu boca puede más que mi cordura/ y me tortura la tentación,/ con sólo imaginar que tú me besas/ ardo en intensa fiebre de amor./ Mi vida es una llama que se inflama/ al soplo de una racha de pasión./ Y un ansia que no deja pensar nada,/ un ansia atormentada, me arrastra en su turbión.

Hay algo siempre en ti, que me provoca./ Y hay algo siempre en mí, que me apasiona./ Y en medio de los dos, la furia loca/ que enciende la pasión en nuestras bocas./ Mil veces he intentado rebelarme,/ negándome a esta ciega tentación,/ mas tengo un corazón, y soy de carne./ Y al verte junto a mí, vuelvo a besarte,/ muriéndome de amor.

Me asusta esta ansiedad con que yo espero/ cada momento de nuestro amor./ Me aturde este afiebrado sentimiento/ en que me enciendo sin salvación./ Qué embrujo del amor caldeó mi sangre,/ qué fiebre me enardece el corazón/ y anima en mi flaqueza irresponsable/ en ansia irremediable que puede más que yo.”

Lo que pocos saben es que Carlos Bahr, debió archivar la letra que había desarrollado previamente y hasta cambiarle de título, debido a la pavura que causaba indisponer al poder con una publicación que molestara sus oídos hipócretas o la censura – o autocensura previa – lisa y llana.

En cualquier caso es oportuno conocer esa letra primera que Bahr había titulado “De carne” y decía así:

“Tu boca pudo más que mi cordura/ y en una turbonada de locura/ nos dimos el amor./ La fiebre abrasadora de tus besos/ quemándome la sangre del deseo,/ de olvido me embriagó./ La vida nos juntó en un arrebato,/ de impulsos desatados, sin control/ y ahora que pasó la ciega furia/ nos queda la conciencia de la culpa,/negando esta pasión.

No vuelvas junto a mí, no vuelvas nunca,/ no se ha de repetir la cruel locura,/ no quiero así el amor, amor de infamia/ saciando en la traición, su sed canalla. / Olvida este momento de extravío,/ no vuelvas a tentarme con tu voz,/ que tengo un corazón y soy de carne/ y si te vuelvo a ver, voy a entregarme/ de nuevo y sin perdón.”

El tango Re-fa-si

Santiago Alvarado, portorriqueño, compuso en la época de oro el bolero “Siete notas de amor”, famoso universalmente que, por supuesto, incluye todas las notas musicales en su poesía. Los Panchos, Johnny Albino, Estela Raval y otros muchos se encargaron de hacer que este tema se conozca y se cante.


En nuestra música ciudadana, existe un tema que se titula con tres notas musicales y en su nacimiento tiene una anécdota curiosa
Enrique Pedro Delfino, se encontraba en Montevideo. Luego de una actuación en torno de una mesa de colegas músicos y compositores, derivó la conversación a las técnicas para componer que usaba cada uno de ellos. Hubo quien expuso de pura inspiración, otro que componía trozos de obra que guardaba inconclusa, el que armaba sus temas por pedidos o a partir de una letra que le impactaba su contenido.
Como consecuencia de su posición ante su forma de componer, lo retaron a Delfino a hacer un tango con tres notas musicales en un término perentorio. Con gramos de alcohol que avivaban su imaginación y dificultaban su andar, Delfino volvía a su hotel. En ese momento el desafío y su inspiración coincidieron en unos acordes que cumplían con el patrón musical solicitado.Refasi
Una urgencia de registrarlos ya que era consciente que cuando los vahos de la noche se transformaran en resaca, nada quedaría de esas notas. Tocó en el bolsillo del gabán y un escaso – pero suficiente – lápiz encontró. Recorrió los bolsillos, febrilmente. en busca de un trozo de papel, inútilmente. Ni siquiera el paquete de donde había sacado el último cigarrillo que había quedado en el restorán.
No se amilanó y en un muro dejó escritas las notas del tango. La idea era volver a la mañana cuando despertara, para copiarlas y darles forma.
Llegó al hotel y con la acumulación de sentimientos y vahos etílicos, se durmió.
Como a las diez de la mañana, despertó y luego de desayunar salió presto con hojas pentagramadas, para rescatar su tango y ganar la apuesta.
Claro, Delfino, no había tenido en cuenta que ese 1919 era tiempo de elecciones en Montevideo y sus apuntes habían que dado sepultados bajo los afiches de los candidatos que se postulaban en los inmediatos comicios.
Delfino no era de los que se doblegan así porque sí y empezó a despegar los carteles políticos. Un policía que lo vio, interrumpió su tarea, ya que contravenía los edictos policiales y electorales. Sorprendido primero, pero con toda firmeza después le explicó al agente que era músico y que debajo de la propaganda política, estaba la música de un tango.
Llegaron a un acuerdo con el oficial que intervino, que luego de quitar los carteles y copiar sus apuntes, iría al comité del partido a los que correspondían y pediría nuevos ejemplares que él mismo pegaría.
Hubo buena voluntad y todo se resolvió.

Así Enrique Pedro Delfino, ganó la apuesta y todos nosotros y nuestra música atesoró el tango “Re fa si”

 

En Rusia se escuchó otro “himno”

descargaLos tangos más conocidos en el mundo tienen asociado una suerte de padrinos que se atribuyen derechos de autoría o que por lo menos, tiene varios “constructores” que en su devenir fueron modificando o agregando arreglos musicales en unos casos y la adaptación de otras letras, en otras.
Es conocido el culebrón que recorrió “La cumparsita” desde Gerardo Hernán Matos Rodriguez (1897-1948), pasando por Roberto Firpo (1884-1969) hasta Enrique Pedro Maroni (18871957), donde el litigio por los derechos de autor excedió la vida de los autores ya que el fallo demoró varias décadas.
“El choclo” tuvo sus alternativas desde su nacimiento ya que hay quien lo atribuye a la autoría de Casimiro Alcorta, un violinista de origen africano, de quien no se tienen mayores datos, sólo que falleció en la miseria absoluta en los albores de siglo XX; lo cierto es que las versiones con mayor asidero informan que fue compuesto en 1898 por Ángel Gregorio Villoldo (1861-1919) y estrenado en 1903, con letra olvidable de Villoldo:
“De un grano nace la planta/ que más tarde nos da el choclo/ por eso de la garganta/ dijo que estaba humilloso./ Y yo como no soy otro7 más que un tanguero de fama/ murmuro con alborozo/ está muy de la banana”.
Después Villoldo reemplazó esos versos por otros, a juicio de los entendidos, de peor factura:
“Oíme china, que tengo mucho que hablarte/ De una cosa que a vos no te va a gustar,/
Largá el rollo, que aquí te escucho y explicate (…)”.

Pasó el tiempo y ante la falta de interés por este tango, Juan Carlos Marambio Catán (1895-1973) que había nacido en Ingeniero White, en el Boulevard Juan B. Justo, rimó nuevos versos para “El choclo”, en el año 1930:

“Vieja milonga, que en mis horas de tristeza/ Traes a mi mente tu recuerdo cariñoso,/ Y encadenándome a tus notas dulcemente/ Siento que el alma se me encoge poco a poco./ Recuerdo triste de un pasado que en mi vida/ Dejó una página de sangre escrita a mano,/ Y que he llevado como cruz de mi martirio/ Aunque mi carga infame me llene de dolor.”

Tanto la segunda letra que creo Villoldo como la de Marambio Catán, si bien mantenían el título, su estructura no tenía relación, como no la tuvo la posterior, de la pluma del filósofo del tango, Enrique Santos Discépolo, (1901-1951) que se conoció en 1947 y se popularizó no sólo localmente y a través de los buques escuela que recorrían , dando a conocer nuestra música, en los confines del mundo.

Actualmente se canta casi exclusivamente la letra aportada por Discépolo y en algunos casos muy especiales la versión del guaitense Juan Carlos Marambio Catán. Hay una grabación de la orquesta de Edelmiro D´Amario, en la cual Ángel Vargas canta una parte de Enrique Santos Discépolo y una parte de la autoría de Juan Carlos Marambio Catán. (Esta es la versión citada:

Para cerrar debemos recordar que en febrero de 1916 en ocasión que el periodista y escritor Tito Livio Foppa, fue enviado por un diario porteño a Alexandranowa, Kiev, donde junto a varios corresponsales de guerra de distintos países del mundo:

 

EL CHOCLO CONVERTIDO EN HIMNO

En misión periodística llegué en compañía de varios corresponsales de guerra de distintos diarios a una estación aerostática oculta entre las colinas nevadas de Rusia. Allí fuimos cordialmente recibidos por los jefes de la estación –un capitán y dos tenientes alemanes- que nos hicieron objeto de toda clase de agasajos. Por último nos invitaron a cenar en la casa-habitación que ellos ocupaban; ésta era muy pequeña pero nada de lo indispensable faltaba; hasta un piano (también necesario para acompañar las canciones que disipaban la tristeza) completaba el ménage. Durante la cena hubo, pues, música alegre.
Como fin de fiesta los oficiales indicaron al pianista que interpretara el himno de cada uno de los periodistas extranjeros que honraban la mesa y, de inmediato se escuchó y entonó con unción la “Canción de los Habsburgos”, a la que siguió una canción patriótica suiza en obsequio al cronista del “Berner Tag”. Luego de una pausa, un soldado que hablaba español y oficiaba de intérprete me advirtió pesaroso:
“El pianista no conoce el himno de vuestro país, pero, no obstante, nos va a hacer escuchar una música argentina que nosotros vamos a reverenciar como si fuera el propio himno”.
Se produjo un silencio expectante e, instantes después, las notas de “El choclo”, interpretado en solemne circunstancia por un desconocido pianista extranjero –benditos sean los músicos anónimos-, poblaron el espíritu de extraña emoción. No sé si el blanco y desolado paisaje que veía a través de la ventana influyó en mi ánimo aquella inolvidable noche de febrero de 1916, pero lo cierto es que las notas de Villoldo, resonando en un perdido rincón del mundo y escuchado de pie y silenciosamente por un grupo de oficiales y periodistas extranjeros, tuvieron la emotiva elocuencia de un himno.
Tito Livio Foppa

(Este último párrafo  – EL CHOCLO CONVERTIDO EN HIMNO – lo tomé sin permiso de las publicaciones de mi amigo José María Otero- Gracias querido amigo)