Calles whitenses

Calles whitenses

Los nombres de las calles y de otros espacios públicos como plazas, paseos y parques, plasman, no sólo la identidad del lugar donde uno vive – en tanto esos nombres se convierten en esos mismos lugares desde la apropiación y los usos colectivos en el modo de identificarlos – sino que además denotan una historia interna de la propia historia local  de la comunidad”.

Así comienza la presentación de un trabajo del Museo del Puerto titulado “Las Calles del Pueblo”,  que  continúa  más  adelante: “Desde  otro  punto  de  vista,  la  mayor  o menor relevancia  de  estos  personajes  o  eventos  para  la  gestión  política  que  impone      nomenclaturas, puede ser develada observando atentamente la importancia de la calle o del  lugar público donde dicho nombre fue impuesto”.

El informe hace una diferenciación de etapas, por conjuro de las influencias políticas imperantes  en las sucesivas décadas con picos de injerencia en la primeros tiempos con primacía de radicales y conservadores; un poco más  atenuada en los años ´30, donde comenzaron a terciar  los anarquistas-socialistas y mediando la década del ´40, con el ascenso del peronismo y la irrupción  de los militares.

Originalmente las calles eran identificadas por números y recién en marzo de 1908, una   ordenanza establece que una comisión designada al efecto, encabezada por el doctor Ángel Brunel y el doctor Aristóbulo Barrionuevo, propusiera una lista de nombres para designar las calles de la ciudad. El listado abarca 58 calles de las cuales 18 eran de Ingeniero White.

La numeración de los domicilios, que comenzaba en las calles Guillermo Torres y Cárrega. fue cambiado promediando el siglo pasado, iniciándose en la Avenida Colón y la calle Chiclana, desde Bahía Blanca como punto inicial.

Un gran porcentaje de los nombres designados para nuestro pueblo, correspondían a navegantes  que tuvieron presencia directa en nuestras costas, como pioneros o prácticos que relevaron las vías  marítimas  de  navegación.  Se  completa  con  figuras  emergen-tes  en  la  lucha  por  la independencia o personajes que trabajaron por el progreso de la localidad.  Durante la segunda presidencia del General Perón, hubo un cambio de denominación de nombre que abarcó, en Bahía Blanca la Avenida Colón, la actual Avenida General Arias, su prolongación como Avenida Estrada y finalmente la calle Guillermo Torres; todo este circuito vehicular pasó a llamarse Avenida Eva Perón. Con el derrocamiento del gobierno peronista, esos tramos recuperaron su nombre anterior.

Comenzamos a detallar las circunstancias y motivos de la aplicación que ostentan las calles de  nuestro pueblo.

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¿Cuándo fué fundado nuestro pueblo?

ANTECEDENTES

Siendo ministros de gobierno y de hacienda gobierno de Martín Rodríguez, en el año 1823, Bernardino Rivadavia y Manuel José Gacía, respectivamente, presentaron la iniciativa que pertenecía a un comerciante Vicente Casares, cuya idea integraba un plan colonizador.

La propuesta fue anulada, cuando iba tomando visos de realidad y recién en 1827 se acepta llevar parte de ella,  comenzando con la fundación por una ciudad y un puerto en el sur de la provincia de Buenos Aires.

Un año después el coronel Ramón Estomba, acepta las indicaciones del ingeniero Narciso Parchappe, primero da entidad a la ubicación del puerto en la desembocadura del Arroyo Napostá  y luego en el lugar y trazado de la Fortaleza Protectora Argentina, así como la disposición estratégica defensiva, ante las incursiones de los malones indígenas.

21 de marzo de 1828

El Ingeniero NARCISO PARCHAPPE  con el primer escalón de la expedición fundadora hizo contacto con la SUMACA LUISA, del capitán ENRIQUE LIVANUS JONES, en ARROYO PAREJA,  con la que se  embarcó, el 22 DE MARZO, para recorrer la ría y elegir en FONDEADERO.

PARCHAPPE escribió en su diario: “El baqueano, que tomó la delantera, me previno que había visto una embarcación de dos mástiles, anclada en la bahía; no podía ser otra que la enviada desde Buenos Aires, con los materiales para las construcciones que debían ejecutarse en el nuevo establecimiento; así y todo concurría a asegurar el éxito de la empresa y me sentí descargado de un peso, al ver disiparse la inquietudes que había alimentado, hasta entonces, sobre el resultado de mi misión”

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Tango del cuarenta

Sucedió alrededor de 1940. La estación Spurr dependía de la jefatura en la estación Ingeniero White, a cargo del señor Cédola.

Diariamente, en el local que salía del puerto a las 14, el Jefe se trasladaba a Spurr, para firmar la correspondencia e intervenir en la resolución de los problemas cotidianos que le competían.

Permanecía hasta el que el próximo local, poco más de media hora después,luego de realizado su cometido de control diario, volvía al asentamiento de su jefatura.

Cuando esto ocurría, es decir el jefe se iba, el encargado llamaba al mensajero,para que hiciera sonar su instrumento tanguero, el bandoneón. Y el adolescente arrancaba con un tango y tenía que desenchufarlo para que dejara de tocar.

Ya era muy buen músico. Una tarde Cédola no bajó del local y el concierto empezó no bien el tren partió hacia Bahía Blanca Sur. Cuando todos le hacían ronda para escucharlo y alguno se animaba a tararear el tango que salía del fueye, se abrió la puerta exterior y apareció, el jefe.

Abrupta interrupción, sermón para todos (anticipando un “explique”, previo a alguna sanción).

Para Aníbal Vitali, que era el mensajero bandoneonista, hubo una reconvención particular, la orden de dedicarse al aprendizaje del sistema Morse junto al anuncio que en próximos días le iba a tomar una prueba, a ver manejaba el manipulador de Morse, con el mismo entusiasmo con el que tocaba “eso”.

Los colores del “Globito”

 El 17 de octubre de 1908, en un globo denominado Pampero, habían desaparecido en la zona del Río de la Plata, Eduardo Newbery junto a Eduardo Romero. Sólo se encontraron restos de algún salvavidas, en el río, resplandores esperanzados en Bahía Blanca y Neuquén, que no pudieron identificarse y algunas de las palomas mensajeras – que portaban como único medio de comunicación – que, exhaustas y sin mensajes, llegaron a La Plata, en la provincia de Buenos Aires y a Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos.

A pesar de ello, Jorge Alejandro Newbery – el hermano del desaparecido Eduardo Newbery – el 27 de diciembre de 1909, realizó el vuelo en globo. En este caso bautizado Huracán batiendo el récord sudamericano de distancia – 550 kilómetros – al unir el Barrio del Belgrano con el barrio Bagé, en Río Grande de la República Federativa del Brasil y el récord de 13 horas de permanencia en vuelo.

El Club Atlético Huracán de Parque Patricios, al lograr el tercer ascenso consecutivo, en el fútbol argentino, le pidió, en febrero de 1911, por intermedio de su presidente, don José Laguna, la autorización a Newbery para adoptar al conocido globo, que ascendía como el club, recorriendo tres países, Argentina, Uruguay y Brasil, como escudo de la institución. Paralelamente nombró a Jorge A. Newbery, primeramente, Socio Honora-rio y posteriormente como Presidente Honorario.

En la historia del Club Atlético Huracán de Ingeniero White, escrita por Arnaldo Lieja Castelli, al referirse al nombre y a su camiseta, expresa:

“NOMBRE DEL TEAM – Desde el primer momento veníase tentando que llevaría el nombre de ´Invencible´, pero puesta en acción una moción del señor Linera en la que propuso llevase el nombre de ´Huracán´, quedó aprobada.

DIVISA DEL TEAM – Habíase acordado una moción del Señor Somoza en que se aprobó, fuese camiseta verde con una franja horizontal amarilla; una vez haberse puesto en trámites con la ´Casa Gath y Chaves´ y como no había existencia se acordó que fuese colorada y negra por considerarse más conveniente. Se pone a elección y es aceptada por mayoría.”

Los colores de la entidad

Aquellos colores, colorado con la franja negra, tuvo poca vida en el Club Huracán. Bien pronto se reemplazó por la casaca blanca con el globito en pecho, y el ribete rojo en el cuello y los puños, como lo utilizaba su club homónimo porteño y que rememoraba las grandes hazañas de los hermanos Newbery (N.R.: Eduardo y Jorge Alejandro) donde Jorge A. Newbery fue pionero de la aviación en el país.

Agregamos que tuvo un peso fundamental el hecho relatado con el vuelo realizado en globo en 1909, por Jorge Newbery, estableciendo records de distancia y permanencia, que fue un momento de euforia para todos los habitantes de nuestro país y la decisión del Club Huracán de Parque Patricios de adoptar el logo representativo de la aeronave “Huracán”.

El doctor de las pelotas

Tenía 6/7 años… mi tío el Cabezón Henrik, me regaló mi 1er pelota de cuero…con los colores de Boca…

En esa época el tenía en el centro comercial del Boulevar El Kurakito resto bar (sí…centro comercial y qué? Castro Barros y Canning, ahí estaba Kurakito resto bar, el kiosko de Lola Serra, hotelería, la pensión de Coca y la verdulería, anexo con de todo, del Mocho Fernández, a 1 cuadra pasaba la 501, a 1 cuadra el club Huracán, la iglesia, el Toro Shoping mall y a cuadra y media carnicería Capella…centro comercial del Boulevar y listo).

Ni los del Mocho se juntaban los pibes de esa época cuando estos me vieron con la pelota nueva, empezaron ¡toka!¡toka! Jusep! Me crié en el bule, pero con ingenuidad de bahiense. Cometí el error de tocar, toca uno, toca otro; me empiezan hacer el OLE, OLE y la empalma casi de puntín el Pata Calvento y le da contra un borde de la persiana del Mocho y la pincha. Empecé a llorar y les tiré con cuanta piedra pude,  al grito de ¡hsdp! ¡hsdp!, porque se reían todos y quién me iba a pagar? Todos hijos de ferroviarios, piqueros y pescadores (manga de secos..jajaja)..

En eso pasa Celso Lucero, gloria y crack del Huracán campeón que le ganó a Estudiantes  Campeón del Mundo y me dice:

—Por qué llorás? ¿qué pasó?

—Esos hsdp me rompieron el fútbol..

(Entre esos hsdp estaba su hijo mayo, el Mula Lucero)

Bueno…no llorés, ¿sabés quién soy yo?

—Sí, el que está en un cuadro en la sede en una foto con mi hermano Walter..

(Igual a esa edad en esa situación de desgracia, no me importaba nada quién era ese señor)

—Sí, soy ése, pero también soy  El Doctor de las Pelotas, acompañame a mi casa.

Cuando entré en su galponcito, ví montones de fútbol. El Celso arreglaba los fútbol de Huracán y de todos los pibes del bule. La parchó, la cosió y me dijo:

No se la prestés más a los boludos d la esquina…(jajajaj)

Habrá sido una leyenda y un crack, pero para mí siempre será EL DOCTOR DE LAS PELOTAS…

Otro Personaje Histórico de White…

y de grande supe quién eras, sos y serás… una gran persona…y cada vez que te veía de chico o de grande, te decía lo mismo.

«Vos me curaste mi primer pelota»

 

Gracias CELSO…te quiero mucho…

 

Jesup Cangrejo

Nota:

Esta pintura guaitense corresponde a Jesup Cangrejo que la publicó en Facebook y de ese sitio la copiamos.

La foto fue tomada del documental de Raúl Pappalardo, sobre el encuentro en el campeonato Nacional de Huracán de Ingeniero White y River Plate, en Nuñez.

Muchas gracias a ambos.

Matanza en Ingeniero White

Sobre Las grietas del relato histórico: A un siglo del doble fusilamiento, homenaje a los mártires del movimiento obrero

Autor/es: Federico Randazzo

Luego de las múltiples lecturas de la masacre conocida como Campaña del desierto y de la profunda trascendencia que adquirió con los años la labor periodística de Osvaldo Bayer con su investigación sobre las matanzas de peones rurales en 1921, la patagonia argentina resultó impregnada de cierto perfil genocida.  La matanza de inmigrantes en Ingeniero White, el puerto de Bahía Blanca, en 1907, viene a sumar una insólita página salvaje al accionar del Ejército argentino.  Las grietas del relato histórico presenta una investigación periodística dedicada a reconstruir los detalles de aquel doble asesinato que acabó con la vida de dos inmigrantes. Se trata de una historia de sucesos crueles, que despertaron la rabia de la población de todo el país y generaron la huelga solidaria más importante de aquella etapa heroica del movimiento obrero nacional.  El texto también contiene una primera aproximación a la realidad que se vivía en Bahía Blanca a comienzos de siglo XX y la llegada a esa ciudad de las dos grandes matrices del pensamiento revolucionario de la época, el socialismo y el anarquismo. En julio de 2007, al cumplirse un siglo exacto de esta matanza emblemática para Ingeniero White, se presentó este trabajo en Bahía Blanca como parte de un homenaje a los primeros mártires del movimiento obrero bahiense. 100 años después de la sangre, hubo reuniones en la ciudad y en el puerto para reivindicar la entrega de aquellos inmigrantes a quienes, en estas tierras, les arrebataron prontamente la vida. Aquí retratamos los fragmentos más salientes de Las grietas del relato histórico y una reseña del recordatorio homenaje.

“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo…”

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El Águila que venció vendavales, vencida por la desidia

Video corresponde a Ricardo N Morelli, publicado en Personajes Históricos de White

El artículo publicado en PHW  y “La Nueva Provincia”, el 23 de abril de 2006.

El águila que venció los vendavales

 “Pocas lanchas conocieron la ría como el “Aguila Blanca”. Nos salvó de trampas mortales. Nos trajo de nuevo al muelle atravesando tormentas y vendavales de los que creímos que nunca íbamos a salir. Pero lo que no consiguieron los peores vientos del mar lo lograron los de la tierra. Cuando la veo ahora, abandonada, en ruinas, se me parte el corazón.

 “La conocí poco después de cumplir diez años. Ahí, sobre la popa, yo tenía mi cucheta. Mi padre le había encargado al carpintero Manuel Blanco, uno de los mejores, que le agrandara la popa porque era chata. Y le puso un motor de 220 caballos. ¡Qué lancha! La ría le quedaba chica. (N.R. Manuel Blanco tenía su obrador sobre la calle Magallanes al 3500 y por la parte trasera del mismo, que daba a un gran baldío hasta Cabral, Lautaro e Islas Órcadas, salían hacia el puerto las lanchas que había construido o reparado).

 “La miro y aparece el rostro de mi padre con su infaltable pipa, contemplando el mar como si hablara con él. O le preguntara. Uno al mar siempre le preguntaba. Y él escondía sus secretos.

 “El ‘Aguila Blanca’ pasó a ser parte de mi vida el día que mi viejo alejó la pipa de la boca, soltó una bocanada de humo y me dijo:

 -Bueno, gualió (*), ya sabés bastante. Ahora basta de escuela, venís a bordo conmigo.

“Yo estaba en cuarto grado. Había ido hasta segundo, en Italia. En la isla de Ponza.

 “Me adapté rápido a White. Cuando llegué me dijeron ese es tu papá. Yo quería esconderme porque no conocía a aquel hombre. ¿Cómo podía ser mi papá alguien al que apenas había visto y no recordaba? Bueno, gualió, tenés que ir a la escuela, me dijo en cuanto llegué. Dos años después, la orden, serena, cambió entre una bocanada de humo y otra: Ya aprendiste bastante…

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Réquiem para el “Águila Blanca”

Antes del rosicler salía del puerto,
la esforzada tripulación de pescadores,
que llevaba en las redes la esperanza,
de sustanciosa pesca,
que airosa soportaba aquella lancha.

Si en calma, transcurría el mar sus olas,
o el viento se enredaba en la tormenta,
su casco soportaba los embates,
con la muñeca de timonel que, en el esfuerzo,
luchaba y demostraba su coraje.

Así, en el reitero de los días dibujaste en la ría
tantos viajes que minaron tu estructura
y una tarde te abandonó de las gaviotas,
el cortejo;
y finalmente, ancoraste tu vuelo, en dique seco.

El destino que aguardando estaba
dilatar el fin de tu trayecto,
decidió que fueras el emblema
para el Museo del Puerto.
Entonces se poblaron de recuerdos
de música y de risas, tus momentos,
tu imagen amarilla renacía
y en un mar de alegrías,
fuiste el hito inconfundible de tu puerto.

El tiempo que transcurre, inexorable,
el viento que se lleva las promesas,
la desidia, el olvido, la apatía,
sentenciaron que, en el final inmersa,
te encerraran, indolentes, entre rejas.
En el cuadro final de los finales,
hoy quedan de aquellas esperanzas,
sólo recuerdos vetustos del plumaje,
réquiem de lo que fuiste, Águila Blanca.

 

Tino Diez – Febrero de 2019.