CIELITO

Bartolomé Hidalgo (1788-1822)

Pues yo siempre oí decir

que ante la ley era yo

Igual a todos los hombres.

 

Mesmamente, así pasó,

y en papeletas de molde

por todo se publicó;

pero hay dificultades

en cuanto a su ejecución.

 

Roba un gaucho unas espuelas,

o quitó algún mancarrón,

o del peso de unos medios

algún paisano alivió;

 

lo prienden, me lo enchalecan,

y en cuanto se descuidó

le limpiaron la caracha,

y de malo y saltiador

me lo tratan, y a un prisidio

lo mandan con clazador;

 

aquí la ley se cumplió, es cierto,

y de esto me alegro yo;

quien tal hizo que tal pague.

 

Vamos pues a un Señorón;

tiene una casualidad…

ya se ve.. se remedió…

Un descuido que a un cualqueira

le sucede, sí señor,

 

al principio mucha bulla,

embargo, causa, prisión,

van y vienen, van y vienen,

secretos, almiración,

¿qué declara? que es mentira,

Que él es un hombre de honor,

¿Y la mosca? No se sabe,

el Estao ya la perdió,

el preso sale a la calle

y se acaba la función.

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Mientras haya…

mientras-haya

Mientras suene mi guitarra
y haya un asao con cuero,
mientras cante la calandria
y haga su nido el hornero.
Si hay un potro y una doma
si suena un bombo legüero,
si el sol incendia la loma,
si la luna, si el lucero
pintan de gris, policroma
la pampa de Martin Fierro.

Estará Güemes en Salta
y aquellos gauchos de acero,
que como nada tenían,
su vida misma ofrecieron.
Y Belgrano, en las barrancas,
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gauchos patriotas del suelo,
bandera celeste y blanca
con los colores del cielo,
crearon para que nunca
la arríe algún extranjero.

Si, una bandera de cielo
se dibuja en el repecho,
y si la historia nos miente
tergiversando los hechos;
el gaucho con San Martín,
al godo le puso el pecho,
para vencer o morir
por la patria y por su pueblo
cuando el bronce del clarín
payador

les ordenaba “a degüeyo”.

Mientras haya un payador,
reivindicando en milonga,
la decisión soberana
que la guitarra rezonga
y el repique del tambor
en el valor de las huestes
plasmen para siempre el sol
entre lo blanco y celeste,
inmaculado el valor
de la patria independiente.

Siempre estaremos dispuestos
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para el abrazo fraterno,
para el apretón de manos,
con virtudes y defectos;
con, siempre, el deseo a cuestas
de hallar un camino cierto
consolidando un enero
los pueblos de nuestra tierra
en paz, aboliendo guerras,
ser hermanos, no extranjeros.

Tino Diez

Dos gotas de Chanel para morir

“Cuan temible y maravillosamente fue hecha por el creador” ,dijo el pastor en su funeral.
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La vida me niega volver a ser Norma,
no puedo soportar tanta fatiga,
ni podré seguir viviendo de esta forma:
me acosan los demonios de la intriga.

Nadie sabe si es mentira o es real,
ni donde está aquel diario secreto,
que sería la espoleta en los aprietos,
explotando en el oval presidencial..

Ni Bob ni John atienden mis llamados,
el doc me satura con placebos;
¿será tal vez una cuestión de estado
que me está amenazando, que no debo?

Ni una nota, entre endebles testimonios,
silencio hermético, secreto del sumario,
las notas que se acallan en los diarios,
y pruebas que se llevan los demonios.

La soledad me da miedo, en el temblor
las sienes se me parten en astillas;
no intentaré nada más, será mejor
la solución final de las pastillas…

En esa despedida, la del funeral
de las mil dudas, no están Frank ni Dean;
con gotas de Chanel llega el final
de tu azarosa vida, Marilyn.

Tino Diez

 

 

Como no hablar de Ingeniero White y su gente

pescadores-darsena-actualSi nací en Bahía Blanca me crie en el Boulevard cangrejero de nacimiento, donde las aguas de nuestra Ría, nos marco con su salitre desde la cuna, yo tenía diez años o quizás menos cuando comencé a frecuentar al puerto, con Don Miguel Ginder, un palanquero, que se dedicaba a vender pescado con su carrito por los barrios de Bahía Blanca, hoy de grande me siento muy feliz, de haber caminado por muchos lugares de nuestra ciudad, golpeándoles las puertas a cada cliente identificándome ¿señora el pescador? Cuantos hermosos recuerdos! quedaron marcados que perduraran en la existencia de mi vida, ese muelle de pescadores que estaba, junto al club náutico donde hoy se encuentra el elevador 5 del sitio 9, recuerdo a los pescadores regresando al puerto con sus lanchas cargadas de pescado, era una odisea descargar desde sus embarcaciones la captura obtenida ¡ cuánto sacrificio! y con qué pasión lo hacían.
Después de un largo día de pesca a su regreso les esperaba otra lucha, con marea baja, tenían que encajonarlos en su embarcación mayor, en cajones de madera con tapa, que al estar mojados se hacían más pesados, luego trasladarlos a las canoas con poco calado y llevarlo a tierra, lugar que se encontraba debajo del muelle de hierro, desde ahí haciendo pasamanos unos setenta metros, hasta llegar a la escalera que tenía unos cuantos escalones y así llegabas a la plataforma del muelle, donde se encontrabas con el galpón de la Coop Pesquera Whitense, para el control de su kilaje. Los empleados de la mencionada se encargaban de acondicionarlos y enfriarlos, me quedó grabado el ruido, de la moledora de hielo, triturando las barras que les proveían de la fábrica de Stacco, que se encontraba en la calle Lautaro al 3.300 de Ing White. En pleno verano tomábamos de los cajones los pedazos de hielo para refrescarnos y también aprovechábamos para jugar entre los chicos e introducirles un pedazo entre sus ropas, mientras que esos empleados se encargaban de atar la tapa de los cajones con alambre y despacharlos en vagones frigoríficos para su venta a mercados compradores. Es por lo que en esos tiempos, muchas personas frecuentaban el muelle, era un lugar de esparcimiento y distracción, ver llegar a los pescadores, familiares, ferroviarios, portuarios y quienes se encontraban sin empleo, sabían el horario del regreso de las mismas, cooperaban con la descarga y eran compensados con pescados. ¿Qué hermoso recuerdo? Imposible de olvidar muchas de las personas grandes se deben recordar, esos momentos allá por los años 60 la gente regresando del puerto trayendo en sus manos , pescadillas, corvinas, palometas y gatuzo con un alambre atadas de las agallas y sus colas rosando por el piso, cantidad de pescados, daba gusto ver sus caras de alegría y felicidad al regresar a sus casas, que con mucho esfuerzo se avían ganado el sustento para su familia, después de haber cooperado con la descarga, al cual esa gente mucho se los agradecía. La mayoría de las personas se sentaban esperando a los pescadores, en la pasarela que te llevaba al triangulo, muelle de hierro, desde ese lugar te deleitabas observando remolcadores desempeñándose en atraque y salidas de barcos, los veleritos del Club náutico, a lo lejos se divisaban las lanchas por el canal principal, era infaltable el grupito de los patriarcas de la ría, los jubilados contando sus anécdotas vividas en su oficio como pescador, y lo hacían tan apasionante que te daban ganas de ser parte de esa aventura, no te cansabas nunca de escucharlos, mucha gente del lugar se pasaban horas y horas contemplando el mar, felices y disfrutando de la natural belleza de nuestra ría, unos recogiendo moluscos de los pilotes del muelle, otros al pique del mero o escofinas como se le decía acá, personas grandes que se dedicaban a pescar cornalitos con su copo, bajaban por la escalera a una plataforma que se encontraba debajo del muelle, en un lugar donde se formaba el triangulo, ya siendo de noche y con marea en creciente a la luz de un farol alimentado con  puerto-banquina-30piedras de carburo, así se ganaban el día, también al pique de pejerreyes u otras variedades con sus cañas de pescar. Apenas a lo lejos divisaban por el canal el color amarillo, ya sabían que se acercaba un pesquerito, los que siempre frecuentaban al muelle generaban muchas discusiones, haber cual era la embarcación que se aproximaba, unos decían por la altura del palo es esta, otros las diferenciaban por la marejada de proa, otros por la cabina que en esos tiempos eran contadas las embarcaciones que las tenían y así se armaba una terrible polémica , a de lejos se escuchaban las discusiones de esa gente, que ya era costumbre de hablar fuerte como si estuvieran enojados tradicional de nuestras colectividades, pero siempre sanamente. A pesar que la mayoría de sus embarcaciones no tenían las comodidades adecuadas esa gente honrada lo hacían con amor y dedicación a su trabajo. Tengo el gran orgullo de haber formado parte de estas generaciones pasadas, donde la Coop Pesquera tenía más de cincuenta lanchas, el promedio no era menos de seis personas por lancha, había mucha pesca y los trabajos Eran más sacrificados que hoy, la mayoría de las embarcaciones tenían motores a nafta, no tenia arranque eléctrico, tenias que darles manija para poderlos arrancar, en el mar casi todos los movimientos se despeñaban en canoas y a remo , los dueños tenían miedo de que quedara atrapada la hélice en las redes y al no haber medios de comunicación se tornaba mas difícil, si las otras embarcaciones se encontraban cerca levantabas un trapo en el palo mayor y tus compañeros ya sabían que estabas en problemas y si estabas solo arréglatelas como puedas. Muchas embarcaciones al no tener cabina y con buen tiempo principalmente en verano, almorzaban en su cubierta, debajo de un toldo de arpillera para protegerse del sol, era tan deleitante disfrutar una picadas que se preparaba con los camarones o langostinos dándoles una pasadita por aceite vinagre y pimienta, como plato final Eran esos tallarines con abundante tuco y frutos naturales de nuestra ría, plato tradicional la pasta yuta heredado de nuestros queridos Italianos, o también cenaban en bodega sentados en banquitos de madera, a la luz de un farol de querosene, que al ser tan frágil su mecha , tenias que cuidarlo como a una señorita, palabra que siempre te repetían los mayores ¿nene cuidado con el farol ? Era lo primero que aprendías, por ser el más joven de la tripulación, la consigna era que tenías que lavar los platos, cebar mate, sacarles el agua a las canoas con una lata y en algunas lanchas cobrabas medio sueldo, hasta que aprendieses el oficio, no eran malas la exigencia, te enseñaban a ser responsable. Las redes eran de hilo sisal, se rompían muy seguido, todas las semanas teníamos que lavarlas y colgarlas del palo mayor para secarlas y repararlas, a los más jóvenes mucho no nos gustaba el sacudido de las mismas, cuando estaban secas volaban los pelos de las aguas vivas te picaba todo el cuerpo, luego se llevaba a una olla de aproximadamente 2000 litros con agua hirviendo para su teñido con tanino, así eran más resistente al sol y también al asido de las medusas. Hoy día las redes son de nilón o polietileno, no necesitan tanto de su cuidado o mantenimiento solamente de enganches y protegerlas del sol, también son mucho más livianas es mucho menor el esfuerzo del pescador. En el año 1965 comencé a trabajar en el puerto como estibador, con solo 15 años de edad que en esos tiempo avía tanto trabajo que no te preguntaban si eras menor hasta 1966 que vino el derrocamiento del Dr. Arturo Íllia, por el gobierno militar de Juan C Onganía.
white lanchas pescadorasse desató una gran huelga de los portuarios, muchos se dedicaron a la pesca u otros oficios en 1967 comencé como pescador oficio que me apasionaba, en la Josefina lancha que era de los hermanos Caserma, A.G.P ya habían trasladado a los pecadores al muelle Nacional, sitio llamado “puerto piojo” lugar donde hoy actualmente se encuentran, por la construcción del elevador 5 en el sitio 9, como es de costumbre las promesas incumplidas aunque en esos años estaba el gobierno militar, nos prometieron un “varadero” cada vez que teníamos que reparar las embarcaciones en emergencia nos teníamos que meter en ese lodo podrido mezclado con petróleo, o salir fuera del puerto esperar marea baja para poderla reparar, promesas que hasta el día de hoy nunca se cumplieron.“Puerto piojo” lo único que tenia de bueno el reparo de los vientos, no tenia dragado, chatas hundidas al romancearse el mar , petróleo que venía de los barcos que cargaban en el triangulo, muelle de hierro se estancaba en ese sitio, por las pérdidas de sus mangueras y también de la planta de YPF que tenían un desagüe fluvial que desagotaba todo al sitio, por donde tocaras había petróleo, para amarrar las embarcaciones no podías ir con ropa limpia, no tenia escaleras improvisábamos con sogas y maderas para poder subir con marea baja a las embarcaciones, cuando las lanchas regresaban cargadas a puerto había que levantar los cajones uno a uno a mano, para cargar combustible el surtidor de Don Mario Camagni, que se encontraba a un cuadra, frente a la oficinas de A.G.P tenías que llevar el tambor de doscientos litros rodando hasta el borde del muelle. Con el tiempo algo fue cambiando después de tantas denuncias por los derrames de petróleo y también cuando hubo ese incendio tan grande de un tanque de combustible sacaron a YPF del puerto, fue trasladado a la costa de batería en Punta Alta donde hoy se encuentran las mono boyas de Punta Ancla y Punta Cigüeña, también les causaron mocho daño a los pescadores, con las roturas de sus mangueras, zonas ricas en pesca, costas de la RÍA fueron regadas con las pérdidas de petróleo, daños ambientales terrible y sin ningún responsable. A La Coop Pesquera le asignaron un lugar y construyó un galpón en un sitio de Puerto Piojo, donde hoy actualmente se encuentra, para almacenar cajones y proceder al pesado de la producción, a medida que iban llegando sus embarcaciones, también construimos un guinche, para aliviar el trabajo del pescador, que en vez de un cajón, ya levantábamos de cinco por tanda. Con el correr del tiempo fue cambiando para mejoría del pescador, A. G. P nos alquilaba una grúa para depositar las lanchas sobre la plataforma del muelle levantaba 50 toneladas, fue un cambio muy importante, ya no teníamos que efectuar las reparaciones y el pintado de las embarcaciones, pensando en que en el cambio de marea nos corría detrás con la creciente las reparaciones eran con absoluta tranquilidad y también botabas con seguridad, sabiendo que estaba todo en condiciones. Por suerte se abrió la exportación de todo pescado costero a Nigeria, obtuvimos buenas ganancias, lástima que duro poco tiempo, después llegaron compradores Chinos, al frigorífico Gepa en el puerto de Ing White, nos compraban toda la producción y los pagos eran en término, eso para el pescador es muy importante, ya en la Ría había mermado mucho la producción de peces, debido a la contaminación provocado por los efluentes cloacales y también las empresas del polo petroquímico, dicho por gente autorizada en efectuar los estudios y divulgado por los medios de comunicación. Una vía de escape hubiese sido Bahía Unión, partido de Patagones donde nuestros antecesores y también parte de nuestra generación pescamos toda la vida, las autoridades competente lo declararon como reserva natural, no sabemos a qué se debe esa resolución siendo que el pescador Whitense, ejerce la pesca artesanal con redes fondeadas no estropean el fondo marino, de a poco con esas políticas nos fueron desplazando. En el sitio que se encontraba el frigorífico Enfripez, la A.G.P que en buena hora por la fuente de trabajo producida, les adjudicaron a la empresa Cargil, para construir un silo y una galería de embarque, también se coloco una transferencia que transporta cereal, por encima del galpón de la cooperativa pesquera, con consentimiento de su comisión, con las promesas de que no iba a afectar a los pescadores, que en caso que fuésemos afectados la empresa se haría responsables de los daños, palabras que nunca se cumplieron, nos taparon con polvillo de cereal las embarcaciones, hervidero de moscas provocadas por descomposición de cereales y por la humedad de las lluvias, también nos redujeron el espacio de la parte sud oeste del sitio no puede entrar ni ambulancia, ni camión de bomberos en caso de emergencia, en ese lugar se encontraba el frigorífico Enfripez lo obligaban a dejar el espacio por cualquier incidente que ocurriese. En años anteriores ya veníamos reclamándole a las autoridades por nuestra fuente de trabajo y la merma de nuestra producción por la contaminación en la ría, en el año 2009 fue la gota que rebalso el vaso, cansados de tantas promesas, como plantas depuradora, controles a las empresas cosas que nunca se cumplieron, comenzamos con más dureza y con justa razón por la ya mencionada contaminación, metales pesados, efluentes cloacales y muchos productos químicos mas al estuario sin ningún tratamiento, la prueba esta con el balneario Maldonado, si los pescadores no divulgaban lo que pasaba en el estuario la gente hasta el día de hoy se estarían bañando en las aguas servidas, lo más grave es que partidos políticos de nuestra ciudad a los que les depositamos el voto en confianza, todos en general sabían lo que estaba pasando en nuestra ría Whitense, o quizás no les convenía divulgar, “quien sabe por qué”. Lo que si señores, los pescadores del puerto de Ing White, en su vida se van a olvidar el día “24/12/2010” estando en democracia, el gobierno de la provincia de BUENOS AIRES con el gobernador Daniel Scioli y el municipio de Bahía Blanca su intendente Cristian Brestestein, les dieron libertad a la policía para reprimir a nuestra gente corriéndolos del puerto, quizás a los dirigentes les hubiese dado vergüenza que pasáramos la navidad en los accesos al puerto, reclamando nuestros derechos, Los pescadores nos refugiamos en la iglesia, pensábamos que estaríamos protegidos y fue donde la policía aprovecho para entrar y disparar sus armas dentro de la misma, nuestra gente tirados en el piso del altar boca abajo sin ofrecer resistencia ninguna, los esposaron y fueron golpeados y muy maltratados en la casa del señor, en la cual mancharon sus pisos con sangre de nuestra gente, que no merecíamos ese mal trato, por la justa razón de defender los derechos y fuente de trabajo que en la cual se viene desempeñando más de un centenar de años, herencia de nuestros queridos emigrantes.
No OLVIDEMOS esta lucha nos costó la vida de dos personas muy querida, en un accidente en la ruta por gestionar en la Ciudad de La Plata, tramites relacionados con los pescadores, Euardo Defilippis y Cristian Andragnez.
Me gustaría que no engañen mas a la gente, con los paseos costeros y otras mentiras mas Bahía Blanca y toda la zona quiere tener una ría limpia y sana libre de contaminación y no pido que nos dejen respirar aire puro porque al haber tantas empresas que generan contaminación en el ambiente sería imposible, los pescadores que se dedican a esa profesión, pueda ejercer la pesca comercial o deportiva como toda las generaciones pasadas lo hicieron.
Amén de la fuente de trabajo que nos hace tanto falta, estos señores se dieron el lujo de indemnizar la gente, hoy día los pescadores están a punto de desaparecer para estos señores no somos rentables por las políticas ejercidas por C G P B B y el municipio de Bahía Blanca, poco a poco los van desplazando.

HUGO OMAR ANDRAGNEZ
15-04-16

Gracias Hugo

Los Magariños… un cuarto de siglo después!

LOS MAGARINOS. Luego de 72 años…¡Otra vez juntos!

De la Guerra Civil Española, José Magariños conserva muy vagos recuerdos. Era pequeño, apenas tenía cinco años, cuando, junto a sus padres y uno de sus hermanos, subió a un barco cargado de esperanzas, para huir del horror, rumbo a la Argentina que le prometían.

Corría 1938.

descargaA sus 78 años, con sus ojos color celeste profundo y con pinta de buen tipo, Pepe, en cambio, jamás pudo borrar de su retina la imagen de su hermano Ramón, once años mayor, quien, incorporado a la legión militar, debió permanecer en España, peleando para las fuerzas de Franco.

En realidad, la familia era antifranquista, pero no había alternativa. La otra opción implicaba, posiblemente… morir.
Pepe se emociona. Llora y recuerda que ni siquiera pudieron despedirse.
Porque cuando Ramón llegó al puerto, la nave ya había zarpado…
“Quedó solo y en la guerra”, murmura, casi sin poder hablar.
Muchos años después, Ramón pudo definir aquella sensación:
–Hubiese preferido tomar una pastilla de cianuro, dijo.

***

Pepe nació en Cuntis, provincia de Pontevedra, en la región de Galicia, el 7 de junio de 1932.
Muy cerca, en Marín, todavía hoy vive Ramón, de casi 90 años.
Con la Revolución Española y la necesidad de hallar nuevos horizontes, Pepe y su familia recalaron en Huanguelén, en el distrito de Coronel Suárez, donde trabajaban en una quinta y donde este hombre “guapo” y de sonrisa franca pasó buena parte de su infancia.

Pero su hermano Roberto, primero, y él, después, tenían otras inquietudes. Querían trabajar y ya no en Huanguelén.
“Le dije a mi mamá que me iba a Bahía Blanca, a buscar trabajo”, cuenta Pepe y recuerda que su hermano ya estaba en Ingeniero White.
Era el año 1949.
“El diario “La Nueva Provincia” costaba 10 centavos. Lo recuerdo porque debía comprarlo por los avisos de empleo. Un día tuve el presentimiento de que iban a llamarme y así fue”, relata, con precisión.
Al lunes siguiente empezó como lavacopas en el restaurante Rivara, de calle Alsina. Más tarde, fue mozo y cafetero en el bar exprés, en Belgrano 21.
Luego cumplió la misma tarea, durante poco más de un año, en Ingeniero White. Allí, un amigo de su hermano lo tentó para que llenara la solicitud de ingreso a la Unión Ferroviaria.
“El fue quien buscó la solicitud y yo firmé, pero sin demasiadas expectativas. Para mi sorpresa, a fin de mes me llamaron para trabajar en el galpón de máquinas, siempre en White”, señala.
Nunca imaginó que esa posibilidad sería, más tarde, mucho más que un empleo y un modo de ganarse la vida.
Iba a permitirle, nada más ni nada menos, poder abrazar a su hermano 72 años después de haberlo visto por última vez.
A fines del ’52, Pepe fue aspirante a maquinista. Además, ya se había casado, porque también en Huanguelén, durante sus años mozos, había conocido a Ana María González Gil.

Se casaron en Cañuelas y echaron raíces en Saavedra, con el traslado que poco antes le había otorgado la empresa.
El 25 de febrero de 1964 nació su primer y único hijo, Raúl Oscar Magariños.
Fue, además de un hijo ejemplar, quien, muchos años después, lo estimuló para viajar a España, para reencontrarse con Ramón y recorrer su tierra natal.
Mientras el tiempo transcurría, Pepe y Ramón siguieron en contacto, a través del correo postal y, luego, del teléfono.
Años después, cada uno sabía del otro merced a Internet, ya que de ese modo se comunicaban sus descendientes.
Pero el encuentro, cara a cara, seguía siendo una cuenta pendiente.

***

Físicamente, al menos, Ramón salió indemne de la guerra.Refugiados_Guerra_Civil_espanola
Impecable y pulcro hasta el día de hoy, vendió pescado, ropa y fue peluquero.
Se casó con Mercedes Castro y no tuvo hijos, aunque crió a los tres de ella. Luego, a sus nietos.
Hoy vive con uno de ellos, Moncho, quien heredó su oficio. De hecho, Ramón pasa mucho tiempo en la peluquería, en el mismo lugar donde el pasado 21 de abril, a las 5 de la tarde, Pepe abrió la puerta y, por fin, el sueño de ambos, pudo cristalizarse.
………..

Un dinero que cobró Magariños, en junio de 2009, a partir de un juicio iniciado por sueldos mal liquidados en el Ferrocarril, fue el puntapié inicial para comenzar a planear el viaje.
Raúl toma la palabra y recuerda: “Apenas recibió el dinero, muchos nos aconsejaban invertir en una propiedad. Pero mi padre ya sabía cuál era su deseo”.
Los preparativos llevaron casi un año, hasta que el 20 de abril último ambos tomaron el avión rumbo a la Madre Patria.
Al día siguiente, por fin, Pepe y Ramón pudieron abrazarse…
Pepe vuelve a emocionarse cuando evoca ese reencuentro.
“Rogaba a Dios que me dejara verlo otra vez”, dice, en voz muy baja, y asegura que su hermano tiene “la misma carita de siempre”.
“Ahora sí que estoy tranquilo”, advierte y llora otra vez.
“Es que son cosas muy duras, ¿vio?”, completa, para agregar que aprovechó la mayor parte del tiempo para estar junto a su hermano y recorrer algunos lugares, entre ellos su casa de la infancia, en Cuntis.
Ya no era tiempo para hurgar en el pasado y remover tiempos difíciles.
Sólo recordaron algunas anécdotas, como cuando ambos se cayeron de la bicicleta, porque Pepe metió un pie en la rueda y partió, nada menos, que 14 rayos.
“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal, y otros tantos lugares hermosos, además de observar los trenes, que son verdaderamente impresionantes, así como el verde de los campos, repletos de parrales”, dice Pepe, para afirmar que ya en nuestro país, durante el Campeonato Mundial de Fútbol, hizo fuerzas por Argentina, aunque, una vez eliminada, estuvo “chocho” de que España se quedara con la copa.
El 21 de mayo, Ramón cumplió 89 años y Pepe pudo compartir con él la reunión familiar.
Pocos días después, el regreso a la Argentina se hacía inminente.
Otra vez, Pepe se emociona. Es hora de hablar de la despedida.
“Fue sencilla, un fuerte abrazo, un beso”, evoca.
Y asegura que se siente feliz. Que fue una alegría poder cumplir su sueño. Y que, a partir de aquel 21 de abril, su vida cambió para siempre…

FRASE

“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal y otros lugares hermosos”.
Pepe Magariños

 

De “La Nueva” (Bahía Blanca)

 

El presidente duerme

Nota de Josè Pablo Feinmann – (operación masacre de pagina12)
Ahora es la mañana del 10 de junio de 1956. Y una muchedumbre “se aglomerafrente a la Casa de Gobierno. En la plaza prohibida, oficialmente prohibida, como que existe una disposición vetando las reuniones  públicas en ese lugar; allí donde nuestra clase  obrera ya no puede vivar, saltar y cantar, una multitud gorilizada, exultante de odio va a alentar al gobierno en la macabra tarea que  está ejecutando. Gritan desaforados estribillos como este: ¡Dale Rojas! ¡Dale leña!… ¡Aramburu, dale duro! ¡A la horca! ¡Ley marcial! “Gran parte de ese público, un año antes precisamente en junio de 1955, se había sumado a la santa procesión de Corpus Christi, caminando compungido, detrás de la Cruz, nada más que para darle a la procesión un sentido político y probar si con la Cruz le movían el piso a quien entonces no se lo habían podido mover por la espada”.La mujer de Valle va a Campo de Mayo. Junto a ella, van sus cinco hijos, que quedarán huérfanos si su padre es fusilado. Le dijeron que Aramburu es el único que puede apiadarse de su  marido y salvarle la vida.  La  mujer de Valle, desesperada, llega a Campo de Mayo. Su marido ha sido su amigo. Compartieron reuniones de familia. No puede creer que no haya piedad. No puede creer que la crueldad llegue a tal extremo. Pero recibe una respuesta histórica. Pide, imperiosamente, hablar con Aramburu y le responden: El presidente duerme y ha dado orden de no ser molestado. De modo que la mujer de Valle se va de Campo de Mayo con esta respuesta: El presidente duerme.José Gobello, gran lunfardista, que fue, nada menos que  presidente de la Academia del Lunfardo, escribió este bonito poema que inmortaliza esa respuesta de Aramburu.

EL PRESIDENTE DUERME

La noche yace muda como un ajusticiado,
Más allá del silencio nuevos silencios crecen,PEAramburu
Cien pupilas recelan las sombras de la sombra,
Velan las bayonetas y el presidente duerme.
Muchachos ateridos desbrozan la maleza
Para que sea más duro el lecho de la muerte…
En sábanas de hilo, con piyama de seda
El presidente duerme.
La luna se ha escondido de frío o de
vergüenza,/
Ya sobre los gatillos los dedos se estremecen,
Una esperanza absurda se aferra a los teléfonos,
Y el presidente duerme.
El llanto se desata frente a las altas botas.
–Calle mujer, no sea que el llanto lo despierte.
–Sólo vengo a pedirle la vida de mi esposo.
–El presidente duerme
Reflectores desgarran el seno de la noche,
El terraplén se apresta a sostener la muerte,
El pueblo se desvela de angustia y de
impotencia/
Y el presidente duerme.
De cara hacia la noche sin límites del campo,
Las manos a la espalda, se yerguen los
valientes,/
Los laureles se asombran en las selvas lejanas
Y el presidente duerme.
Tras de las bocas mudas laten hondos
clamores…/
–¡Cumplan con su deber y que ninguno tiemble
de frío ni de miedo!
En una alcoba tibia
El presidente duerme.
–¡Viva la patria! Y luego los dedos temblorosos,
Un sargento que llora, soldados que
obedecen,/
Veinticuatro balazos horadando el silencio…
Y el presidente duerme.
Acres rosas de sangre florecen en los pechos,
El rocío mitigó las heridas aleves,
Seis hombres caen de bruces sobre la tierra
helada/
Y el presidente duerme.
¡Silencio! ¡Que ninguno levante una protesta!
¡Que cese todo llanto! ¡Que nadie se lamente!
Un silencio compacto se adueñó de la noche.
Y el presidente duerme.
¡Oh, callan, callan todos! Callan los
camaradas…/
Callan los estadistas, los prelados, los jueces…
El Pueblo ensangrentado se tragó las palabras
Y el presidente duerme.
El Pueblo yace mudo como un ajusticiado,
Pero, bajo el silencio, nuevos rencores crecen.
Hay ojos desvelados que acechan en la
sombra/
Y el presidente duerme.
(Nota: El poema de Gobello figura en el
libro de Ferla con la lista de los 27 fusilados
del 9 de junio de 1956.)

Habían pasado seis meses, desde el momento de ingresar al Servicio Militar. Las instalaciones militares ostentaban las heridas de los bombardeos realizados por la Marina de Guerra, en los hechos del año anterior, para deponer la presidencia constitucional del General Juan Domingo Perón. La peor parte la había soportado la cocina de la tropa, que había tenido que ser reemplazada por la cocinas de campaña.

La principal preocupación del gobierno de facto era la desperonización del pueblo, tarea imposible si las hay.

Precisamente, la política castrense para con los colimbas era borrar la imagen de una tropa engordada a papa y polenta y se había implementado un menú que incluía abundante y variada comida, como milanesas, pizzas y carne asada, en días alternados – creo recordar almuerzo de lunes, miércoles y viernes – y las demás comidas lo suficientemente elaboradas como par satisfacer medianamente a los soldados. El propio jefe del regimiento se encargaba de supervisar la calidad en las preparaciones.

Recién se comenzaba a otorgar francos diarios, luego de largos meses, cumpliendo servicios de lunes a viernes, sin salida.

El segundo sábado de junio, uno de los cinco soldados que realizábamos trabajos en la usina del regimiento, precisamente el que provenía del gran Buenos Aires, había convenido con un club de fútbol local, asistir a una cena, donde se podría concretar su vinculación como jugador del primer equipo.

Me propuso cambiar su guardia en la usina ese sábado, mientras él cubriría el del próximo fin de semana, que se me había destinado. Hablamos con el sargento primero y con su conformidad quedó convenido el reemplazo.

El descontento popular iba en aumento, acallada la euforia de la derecha conservadora  el día a día iba tomando virulencia y hechos cada vez menos aislados de rebeldía eran violentamente reprimidos en forma cada vez más desembozada

Los golpistas de 1955 habían sido la Marina de Guerra, casi en su totalidad, y un sector del Ejército. Como les hubiera sido difícil lograr consenso si se presentaban con el programa de entrega de Patrimonio Social, corte de conquistas obreras, subordinación a las multinacionales y largo etcétera, buscaron y encontraron un general nacionalista, católico, que en sus primeros mensajes habló de la ausencia de “vencedores y vencidos”, y prometió mantener las los logros sociales alcanzados. Por eso, Leonardi duró escaso mes y medio.

La iniciativa conciliadora del General Lonardi, fue reemplazada con la saña y la política de entrega de ese dúo de criminales uniformados por la patria, Aramburu-Rojas.

El ejército que en su mayoría adicto al peronismo, iba a ser aislado, depurado, suprimido, como para que la bronca latente en los grandes sectores obreros, recibieran un claro mensaje de la desperonización resuelta y las consecuencias que sobrevendrían ante la obstaculación de las medidas resueltas por la “revolución libertadora”

Dice  Luis Bruschtein “En esos días, el dirigente socialista Américo Ghioldi publicó una frase que se hizo célebre: “Se acabó la leche de la clemencia”. Y a Jorge Luis Borges se le atribuye otra frase en una conversación con su amigo Adolfo Bioy Casares: “Se hizo lo que debía hacerse”. No eran los únicos que pensaban así, entre los no peronistas era un sentimiento extendido.”

Se planteaba el escenario que ambicionaba el gobierno de facto, colocar al peronismo en un contexto de barbarie, los excesos, la no institución y la violencia, y a las “huestes libertadoras” en el polo antitético: defensa de la institucionalidad y la racionalidad, de la pacificación y el respeto de la ley”

Ese sentimiento de rechazo en la clase obrera fue tomando virulencia y se sucedían lo contactos entre civiles, en especial de los obreros de la carne y la metalurgia, para concebir una acción contrarrevolucionaria simultánea en todo el país para retomar el gobierno.

La idea de Valle pasaba por tomar las principales instalaciones militares del país. Creía en el factor sorpresa, en la masividad de la conspiración, en que no haría falta derramar sangre.
–La mayoría de la suboficialidad está de nuestro lado –arengaba a su gente–. El triunfo es seguro.
El objetivo central era Campo de Mayo, la guarnición más grande del país (unos 4.000 hombres), el lugar donde se había definido la destitución de Perón el 9 de octubre de 1945.

Juan José Valle y Raúl Tanco habían pasado a la clandestinidad hacía meses.
El movimiento cívico militar se había empezado a planear en el barco-cárcel Washington. El inicio de las acciones sería la lectura de la proclama revolucionaria a las 23 del sábado 9 de junio, cuando en el Luna Park peleaban el zurdo noqueador Eduardo Lausse con el chileno Loayza. Un grupo de civiles se reunían en Lanús, con el pretexto de la pelea, para escuchar la proclama.

“Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes..” (De la proclama del General J.J.Valle)

El gobierno ya tenía redactado los decretos por los que proclamaba la ley marcial y la de la lista de fusilados cuyos nombres no consignaba.
El gobierno que conocía todos los movimientos. Podría haberlo abortado, pero decidió que emergiera para reprimirlo con fiereza. Aún lamentaban no haber bombardeado la cañonera paraguaya en que se había refugiado Perón en septiembre del año anterior   Los focos del alzamiento fueron Campo de Mayo, La Plata y La Pampa. Todos los levantamientos ocurrieron entre las 22 y las 24 horas.

El levantamiento fue rápidamente neutralizado debido a que el movimiento había sido infiltrado y el gobierno militar estaba esperando a los insurrectos. La dictadura decidió efectuar un castigo ejemplificador y completamente inusual en la historia argentina del siglo XX, disponiendo el fusilamiento de los sublevados. Entre el 9 y el 12 de junio de 1956 veintisiete civiles y militares fueron ejecutados, algunos en fusilamientos clandestinos en una zona de basurales de José León Suárez, provincia de Buenos Aires.

El general Valle en su nota final a Aramburu, expresaba: “Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las Instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes.”

La guardia en la usina era tranquila, salvo que algún imprevisto dejara sin energía eléctrica a algún sector del regimiento, Había una cama, una radio y la lectura que llevábamos. Además le pedí al jefe de la compañía, para que el furriel me prestara ese día una máquina de escribir, ya que pensaba desarrollar unos apuntes para una futura publicación no sabía cuando.

Luego de la cena, nos llamaron a la compañía, diciéndonos que se iba a hacer un simulacro de un operativo de defensa, por lo que nos entregaron el fusil máuser y las cargas respectivas. También se nos indicó que deberíamos dormir equipados y con el arma a mano.

La vuelta a la usina con el armamento. Coloqué el fusil colgado de la cama y puse el agua para tomar unos mates, mientras, introducía el papel en el rodillo de la máquina de escribir.

Estuve escribiendo, con algunos períodos de mente en blanco, donde se me cruzaban las posibles maniobras por el operativo y la trama que iba desarrollando.

Finalmente, me arropé y quedé profundamente dormido.

“El presidente está durmiendo”, fue la respuesta que le dieron en Casa de Gobierno a Susana Valle, que quería hablar con Aramburu, para plantearle su compromiso de palabra, con el General Juan José Valle, para que se entregara prometiéndole un juicio justo a todos los integrantes de la frustrada contrarrevolución

“El presidente duerme”, sin el pesar de los fusilamientos llevados a cabo en los basurales de José León Suárez, por la sola presunción de ser peronistas

Sólo dejó su cama para decretar más escarmientos  El día 12 de junio un comunicado oficial expresa: “Fue ejecutado el ex general Juan José Valle, cabecilla del movimiento terrorista sofocado”. Para dar muerte al general Valle, que se entregó voluntariamente a las autoridades militares, el gobierno de facto aplicó en forma retroactiva la ley marcial ya derogada.

El domingo 10 de junio se suspendieron todos los francos y pude enterarme de lo que estaba pasando, aun en el propio regimiento, había sido arrestados un puñado de suboficiales, que tenían que apoderarse, a cualquier precio,  de la usina para dejar el cuartel a oscuras y desde esa posición, someter a la oficialidad a cargo.

Ahí tomé conciencia que en unos de los hechos más desgraciados de la patria – como una especie de Caja de Pandora que se abrió el camino para el genocidio de las décadas siguientes – podría haber sido lamentable partícipe, mientras soñaban mis pretensiones de escritor.

La huelga que no se levantó

LA HUELGA DEL 66

LA HUELGA DEL 66

Y vos que fuiste tierra venturosa,
cornucopia abierta hacia tu gente,
como espinas agudas de esas rosas,
te lacera este mísero presente.

Dialecto del afecto, al ver la indiferencia
por tu gente, tu idioma se enmudece,
el progreso a tu pueblo, lo sentencia
y en futuro imperfecto, languidece.

Cornucopia vacia” (Fragmento)

Antes de salir, estuve tentado de empezar a usar el sobretodo, para paliar la oleada de frío que debemos soportar este invierno. En el titubeo, incluí la posibilidad, de quedarme en casa, con los calefactores a todo fuego, pero…

No, no podía fallarles a los amigos del Museo que con tanta dedicación sumaron horas de trabajo al proyecto de presentación de acontecimientos, como nos tienen acostumbrados, como se hizo ya con todo el recorrido del movimiento portuario, prácticos, amarradotes, el dragado, los remolcadores, el polo, el autoabastecimiento energético y tantas otras cuestiones de movilizan los recuerdos atesorados, no tan sólo como una evocación del pasado, sino como inspiradores de una historia viva que impulsa cada día a comprender, por qué pasaron ciertas cosas y de que manera afectan a nuestras vidas cotidianas.

LA HUELGA NO TERMINÓ...

LA HUELGA NO TERMINÓ…

Había otro motivo, por el cual no podía dejar de estar en el Museo el sábado 17. A cargo del trabajo estaba Eleonora Ardanaz, que es la hija de un excelente compañero y amigo, en mis tiempos de Caja de Crédito Bahiense y Banco Coopesur. Mucho aprendí, en cuanto a tolerancia, conducta y otras disciplinas, incluso el tema de la música que es tan importante para mí.
Habíamos realizado varios encuentros previos para darle forma, al primer número de la publicación “El 66” dedicada a vivificar los tremendos hechos perpetrados por el gobierno de facto del General Juan Carlos Onganía.
Reconozco que mi participación en el proyecto fue mínima, ya que por esas jugarretas que nos juega la mente, casi no recordaba detalles de ese hito de la lucha sindical portuaria. A medida que Aldo y Ele, fueron planteando el material recabado y llegaban  las acotaciones de Juan Carlos Bevans y Rubén Santamaría, esa página en blanco en mis recuerdos fue tomando formas más nítidas
Decía que al salir, con mi campera más querida, noté que las inclemencias del invierno, en la media tarde eran soportables.
Todavía me hice tiempo en el camino para cambiar algunas palabras con un amigo, que alguna vez denominé “el último sastre de Guaite”; estoy hablando de Mario Everest Forte. Con este amigo tenemos un tema recurrente y excluyente “nuestro Guaite”
Al llegar al lugar de la charla, me encontré con las personas habituales y sólo algunos más. El inicio se demoró un poco, acortado por los vinos y la picada que fueron distribuyendo las chicas y los muchachos del Museo.
A poco, se sucedían los saludos y los abrazos entre la gente que iba poblando las viejas instalaciones, donde se iba a desarrollar la charla.
Cuando comenzó la reunión, el lugar estaba completo, de gente interesada en el tema, algunos trabajadores, protagonistas de aquella huelga, familiares de otros que no están o no pudieron asistir y las personas que fueron espectadores del hecho o de alguna manera sufrieron, en mayor o menor medidas las decisiones del general del labio leporino.

LA GENTE  ATENTA...

LA GENTE ATENTA…

Fue Milagros quien presentó un racconto de los hechos que provocaron la huelga enmarcado en la premisa del Museo en esclarecer, lo más exactamente posible, como se llegó a la situación actual de las cosas, en este caso, la bisagra que significó el cambio abrupto de las condiciones de trabajo, en el movimiento portuarios de los estibadores.
Por su parte, Eleonora, historió brevemente el contenido del primer número, de una serie de tres, que contiene noticias aparecidas en los diarios en ese momento, tanto en los habituales con el medios creado ah doc, por la misma huelga como una manera de volcar en un soporte informativo, las noticias como si acontecieran en el momento.
Aquí, quiero hacer un aparte. Hace años, tuve un libro, que tenía el título “El Diario del Mundo”. Era, efectivamente, la historia universal, volcada a un libro, de tamaño tabloide, con las fechas de los acontecimientos desarrollados y publicados con grandes titulares- Arriesgo algunos, a riesgo que me falle la memoria, pero son a modo de ejemplo:
“¡NACIÓ JESÚS, EN UN PESEBRE!” ö
“FLEMING INVENTÓ LA PENICILINA”
Vuelvo al sábado: Ele, esbozó cómo serían los próximos números. El siguiente para reflejar lo pasado entre los estibadores, los que decidieron aguantar a pesar de las presiones y las angustias económicas y familiares y los que con menos fortaleza o más necesidad, tomaron otro camino.
Hablar del “camino de los piqueros”, de la desazón de no ingresar al turno de trabajo y otras vivencias relativas a las consecuencias, de las nuevas imposiciones del trabajo.
Mónica Paíz, la hija de Ismael Paíz, Secretario del SUPA, al momento de los enfrentamientos gremiales con el gobierno de facto del General Onganía; s e refirió a los hechos, acotando que ella nació unos años después, pero que su padre, junto con la mayoría de los estibadores, las alternativas pasadas, la pérdida del turno rotativo, la explotación extrema de esa mano de obra. Es decir como el mismo Paíz lo señala en el reportaje, “Había que hacer…¡más trabajo!, ¡el doble! Y el pago era el mismo, el jornal que estaba entonces, no estaba actualizado (…) las conquistas sociales se perdieron todas.”
Luego se refirió a la casa que el gremio pudo darles, donde por suerte sus padres viven al tiempo del retiro jubilatorio.

LA PROYECCIÓN DE TITULARES

LA PROYECCIÓN DE TITULARES

Gustavo Burachik, desde la óptica de la economía nacional, historió la situación del país desde la eclosión y crecimiento de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, de neto corte agro exportador, que llegó a denominar a la Argentina como el “granero del mundo” ya que era ingente la venta de cereales y carnes hacia todo el mundo. Ello movilizó un impulso, cuya inercia se enfrentó primeramente con la primera guerra mundial, a poco de finalizada esta calamidad, se precipitó la crisis económica del año treinta y, casi sin solución de continuidad, la segunda guerra mundial.
La producción que era colocada en los mercados de todo el mundo, tuvo importantes restricciones por los acontecimientos indicados, por lo que se intentó el fomento de la producción industrial, que tuvo un crecimiento rápido pero acotado también cuando se saturó el mercado interno.
Las fuerzas empresarias y agropecuarias empezaron a presionar para lograr beneficios mayores en los productos importados y para ello solicitaron con mayor o menor eco, el recorte de los gastos de exportación, para hacer competitivas la oferta internacional de sus productos.
No lo habían podido lograr – esto lo acoto yo – durante el gobierno del doctor Humberto Íllia, que con sentido nacional, privilegió la intervención de las cooperativas, en la administración de las estaciones portuarias, como lo hizo ante los laboratorios  medicinales y también privilegiando la intervención en la economía cotidiana, de las cooperativas de créditos, cuya operatoria era tildada de desleal por la banca nacional.
La asunción de facto del General Onganía viene a abrir las puertas a las necesidades de las grandes empresas exportadoras, accediendo a bajar los costos operativos, en los puertos. Como el hilo se corta por lo más delgado, se reglamentó en detrimento y en la explotación de los obreros de la estiba con las modificaciones apuntadas que significaron, más horas de trabajo por menos ingresos en carácter de sueldos. Simultáneamente, se acotaron las horas extras que el estado pagaba a 40 horas mensuales independientemente de las obligatoriamente trabajadas por los empleados estatales, a los que se les descontaban también la jornada completa cuando implementaron paros parciales o escalonados.
Se cercenaron muchas de las conquistas que había costado la lucha y la sangre de los sectores obreros, lo que por un lado produjo la excisión de parte de la CGT, una combativa y la otra complaciente con el gobierno.
Wikipedia resume que el llamado Plan Económico, contenía las políticas económicas siguientes:
“Una fuerte devaluación del 40%, la suspensión de los convenios colectivos de trabajo, la sanción de una ley de hidrocarburos, que permitía la participación de las empresas privadas en el negocio del petróleo  y la sanción de la ley de alquileres que facilitaba los desalojos, fueron las medidas con las que comenzó su gestión el nuevo ministro.
También se suspendieron los aumentos de los salarios por el término de 2 años; después de un pequeño aumento, se congelaron tarifas públicas y de combustibles y se estableció un acuerdo de precio s con las empresas líderes.”
Continúa  expresando que se vivió un período de estabilidad y crecimiento relativo y agrega:
“Por otro lado, existieron otros sectores que se vieron perjudicados, como los sectores rurales y los empresarios nacionales, por la falta de protección y la desnacionalización. Además, y a pesar de que se los estimuló a la tecnificación y a la modernización, se sintieron perjudicados por las fuertes retenciones a la exportación.”

Finalmente tanta presión, en 1969,produjo la reacción en acción directa, iniciada en la ciudad mediterránea, con el denominado “cordobazo” gestado por grupos universitarios y apoyados por el sindicalismo de las empresas automotrices, que tuvo sus réplicas en otros lugares del país
Y relacionando la continuación de esa política de dar beneficios a las empresas bancarias, industriales y agropecuarias, en este momento – a juicio de Burachik – se traduce en inflación, que licua los sueldos, en beneficios por un lado a las mismas empresas y por vía directa a través del IVA incrementa los ingresos fiscales al estado.
Retomó Eleonora, la palabra, para nombrar a todos los participantes del trabajo que tuviera como resulta este primer número de un total de tres de “El 66”
Como la reunión estaba muy animada, por el tema que se desarrolló en forma vertiginosa, tal vez por lo encarnizado que está en la sensibilidad de la comunidad,
continuaron, en pequeños grupos, analizando algunos puntos de lo tratado.
Luego la picada y el vino comenzaron a derivar, en una alegre algarabía que continuaba cuando nos retiramos en compañía de Aldo Basich.

(Las imágenes que ilustran esta nota son gentileza del MUSEO DE PUERTO)