INGENIERO WHITE, un pueblo que están matando

Publicado en “El psicoanalítico” por María Giovis, (Psicoanalista)

En octubre del 2017 salió a la luz este documental que tiene la urgencia de la denuncia. Denunciar cómo están matando a mi pueblo de origen, Ingeniero White o Gaite o Güite como lo llamamos los whitenses, lugar para mí de los afectos tempranos, de las calles de tierra, del olor a mar, de entrañables amigos y familiares. La primera proyección en el pueblo fue de una intensidad emocional sin igual. Han pasado algunos meses desde esa primera proyección y la impronta de ese momento quedó grabada en mí.

Un whitense escribió:
Un video para saber qué nos pasó.  Un recorrido por el presente, recorriendo nuestra historia.  Una historia real, relatada en primera persona por sus más caracterizados vecinos, apoyada en documentación irrefutable. El recuerdo de nuestros mártires.
Aquellos que resultaron – y resultan – víctimas del progreso que soñamos (o nos vendieron), cuando la ilusión se desvaneció y nos dejó el detrimento de vidas y enfermedades por doquier. Un video para reflexionar.
Tal vez para decir basta.”

Estas palabras me acompañan para seguir en la difusión, en el grito, en la denuncia. Una denuncia que se suma a la de tantos otros, como la de los pescadores ante la ría contaminada, la de las madres que gritan su dolor ante las muertes de sus seres queridos en “accidentes” laborales. ¿Cómo no decir que están matando a mi pueblo de origen? Además de querer decir, no podía no decir y así este documental/ homenaje a mi querido hermano muerto de un cáncer fulminante en el año 2000 aplaca mi dolor y tranquiliza mi conciencia.

En la clínica, día a día, escuchamos historias de dolor. El Dolor, de Marguerite Duras, es uno de los libros que tempranamente me conmovió. Duras conmueve y me conmueve, teje una trama de lo histórico social donde la vida cotidiana se desenvuelve entre dolores sociales. Entonces, cómo decir del dolor colectivo, del “dolor país”, del dolor de tanta destrucción, de tanta muerte.
A través de los años, los whitenses fuimos viendo cómo -tras la instalación de un Polo Petroquímico- las enfermedades y las muertes llegaron por doquier. Cánceres raros, muertes abruptas, enfermedades de todo tipo impregnan la vida cotidiana de White y plantean  la pregunta: ¿se puede instalar un Polo Petroquímico en un lugar donde vive un pueblo?

El por qué de un documental o de cómo la escritura devino en documental

Recorriendo nuestra historia

Viaje tras viaje, encuentros con amigos de la infancia refrescando recuerdos. Y así, los ferroviarios, los pescadores, el puerto de aguas profundas, la playita y los cangrejos; los trabajadores de la Junta Nacional de Granos; los estibadores, la lucha de 1907 por la jornada de 8 horas de trabajo; la solidaridad que llega cuando la prefectura local mata a dos estibadores; las luchas obreras, aquellas históricas de ferroviarios y portuarios en la década del 60; Onganía y la DOW CHEMICAL y Lanusse en el 72, en ese helicóptero que sobrevuela y baja ante la mirada de tantos whitenses, y con él la ilusión de progreso, esa “piedra fundamental” que anuncia ese Polo Petroquímico diseñado vaya a saber en qué parte del mundo por esas Multinacionales que vieron que allí, en ese pueblito del sur de la provincia de Buenos Aires, las condiciones eran inmejorables para su sed de ganancias. La militancia de esos años contra los despidos y contra la instalación de ese Polo Petroquímico, el golpe del 76, los desaparecidos del pueblo, los exilios, las cárceles. El puerto, las vías del ferrocarril, las calles de tierra, el olor a mar, los adoquines, todo en la memoria, en la memoria colectiva. Los inmigrantes que llegan al comienzo del siglo pasado, los barcos, los perseguidos políticos o por hambrunas y los mapuches; esa matanza de los pueblos que habitaban esa zona y Roca y White. Ese lugar llamado “Puerto” transformado en 1899 en “White” donde Roca agasaja a su amigo el Ingeniero White.

Todo en la memoria, en la memoria colectiva

Memoria de muchos para encarar este proyecto, contar cómo están destruyendo y matando a su gente. Memoria para no olvidar, para recordar, para contar a las futuras generaciones, tal vez para decir: Basta. Basta de contaminación. Basta de muertes.
Charlas, actualización de datos que devino en escritura. Escritura que caminó el pueblo, que sumó voces, las voces de muchos para encarar este proyecto, cada uno con su pedacito de dolor, de broncas, de llantos ¿en qué momento la escritura devino documental?
En uno de mis viajes al pueblo decido grabar la charla con algunos amigos de mi infancia: Oscar, un despedido ferroviario; Mabel. cuyo padre trabajaba en la Junta Nacional de Granos; Graciela, que recordó a los desaparecidos del pueblo. En una charla con Vicente Zito Lema le comenté que había grabado y su comentario fue: “Ese material te puede servir para escribir el libro, pero también puede servir tanto para hacer una obra de teatro como para hacer un documental, un documental puede tener mayor difusión”. Palabras que produjeron en mí un impacto y fue el momento en que decidí que iba a contar esta historia en el lenguaje audiovisual. Un documental. Devenir. Devenir documentalista, para contar, para difundir, para gritar.

Comencé a imaginarme un comienzo con fotos de aquellos atardeceres mirando el mar, imágenes de las viejas casas de chapa y madera, las calles de tierra, las casillas ferroviarias.  Un documental que se constituyera en una denuncia de la llamada “globalización” que no es otra cosa que la forma actual del capitalismo. Porque fue, justamente allí, en Ingeniero White, donde se estableció un Polo Petroquímico. Un Polo que modificó de raíz al pueblo. Un pueblo donde la vida giraba en torno al ferrocarril, el puerto y la junta Nacional de Granos. En todas las familias había empleados de esas empresas estatales. Y, tristemente, se suceden las muertes por cáncer de personas de todas las edades. Hay también trabajadores muertos por “accidentes” en las empresas. Hay muchos casos de enfermedades de la piel, problemas respiratorios. Hubo escapes de cloro y amoníaco. Nubes tóxicas que emanan de las chimeneas del Polo, fuertes olores. Grietas en las casas producto de las construcciones de los puertos de esas empresas. No es posible pescar en aguas contaminadas.

En Buenos Aires, muchos han sido los que alentaron y aportaron ideas y, también, los que me acompañaron en la soledad de las decisiones, del rumbo que iba tomando el documental, referentes en la historia construida, mis maestros, Freud, Ferenczi, Reich, los grupalistas argentinos, aquellos de los que aprendí que somos sujetos producidos históricamente, de aquellos como Reich que se preguntaba qué tipo de sujeto produce el capitalismo. Aquellos que describieron ese entramado de lo social/político/ emocional/corporal. Ulloa pensando la “cultura de la mortificación” y el maltrato de una sociedad que no ampara ni cobija.

Ingeniero White tiene una historia de lucha y es esa lucha la que quise reflejar en el documental: mostrar el caleidoscopio de acontecimientos que marcaron la vida de nuestro país y, en simultáneo, cómo fueron vividos por el pueblo, en la vida cotidiana de los whitenses y en lo singular de quien escribe.

Reflexión Final

Año tras año se difunde, en los noticieros y programas argentinos, en la fecha cercana a los 24 de marzo, una imagen de los militares argentinos entrando en una casa, símbolo del terror vivido, casa en Ingeniero White.

Ingeniero White, un pueblo que están matando       Ingeniero White, un pueblo que están matando

Símbolo del terror e instauración de un modelo, un modelo vigente. ¿Podemos pensar que esta destrucción es el estado actual del capitalismo y que la barbarie nos rodea por todos lados?

Desde su instalación e inauguración en 1981 por Martinez de Hoz todos los  gobernantes, de todos los signos políticos, siguieron apoyando a las Multinacionales. Multinacionales a las cuales no les importa ni la contaminación ni las condiciones laborales de los trabajadores. Para ellos la “seguridad” es un costo laboral más, de ésos que nuestros gobernantes dicen que se pueden no pagar para “atraer inversiones”.

Esta destrucción en este pueblo no es un hecho aislado, es la voracidad del capitalismo a nivel mundial, es lo que hacen las multinacionales con lo que alguna vez fue llamado “el patio trasero” del imperialismo. Para ellos nuestros vidas no valen nada, allá bombardean y saquean y obligan a cientos de miles a migrar, acá instalan sus empresas para hacer cosas que no podrían en sus países de origen.

Un video para reflexionar, tal vez para decir basta

Los invito a ver este documental y también a difundirlo, a que unamos nuestros gritos para dejarles bien claro a los empresarios y a sus gobernantes que, aunque nos estén matando, todavía estamos vivos.

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Decime, Polaco

Estoy desorientado, che Polaco,
el troley no aparece
ya no está…

Y tengo que pelear por el morlaco,
mientras la bronca crece,
y… aguantar.

Mi dignidad se perdió por el marroco,
cada vez más escaso,
al mendigar,…

Caritas surcadas por los mocos,
siguen tras mis pasos,
a cirujear.

Mi compañera, herida por el frío,
como resignada,
se ahoga con su tos…

No me queda nada. El desvarío,
¿vendrá con la alborada?
¿o saldrá el sol..?

La Casa del Espía Gustav Monch

Mucho antes de ser el café de Ferrowhite, La Casa del Espía era la residencia del jefe de la Usina General San Martín, ese castillo que asombra a todos los que se acercan al puerto. Fueron en realidad varios los jefes que ocuparon la Casa -desde 1932 hasta mediados de los sesenta, momento en que pasó a funcionar como una oficina administrativa-, pero uno, en particular, el que acá nos interesa. Un tal Gustav, alemán en épocas del ferrocarril inglés, en tiempos de la segunda gran guerra.

   Algunos escucharon y otros creen recordar, que un día a Gustav lo vino a buscar la policía (o la Prefectura, vaya uno a saber) y que se lo llevaron “de una oreja” quién sabe a dónde. Lo cierto es que nunca más se supo de él y desde entonces el enigma no paró de crecer: ¿Era Gustav un espía del III Reich? ¿Tenía un transmisor de radio oculto en algún lugar del castillo? ¿Reportaba desde allí a la flota de submarinos del Führer sobre los buques que partían con grano para paliar la hambruna de los aliados? Importa menos la documentada certeza de los hechos que la propia leyenda.

En el suplemento de La Nueva del día 14 de abril de 2018, el periodista Adrián Luciani, propone un artículo titulado “¿Bahía Blanca fue parte de una red de espías nazis?”, indagar sobre esta posibilidad que siempre rozó la historia con la leyenda.

Y particularmente cita dos notas publicadas en ese diario por Jorge Jordi, fundamentado por una exhaustiva investigación en base a documentación que había podido reunir sobre este interrogante.

Cuando se le preguntó – escribe Luciani – si compartía la teoría sobre el espía que operaba en el castillo como jefe de la Usina General San Martín, en White, Jordi dijo que ese hombre, , fue prisionero en Malvinas en la Primera Guerra Mundial y vino a Bahía Blanca, desde donde avisaba a Alemania de la partida de buques aliados y de su cargamento.

  ´Incluso – agregaba Jordi – el “Ussukuma”, el barco mercante (hundido frente a Necochea) que mandó a pedir el acorazado “Graf Spee” en 1939 para pasar prisioneros, cuando estuvo en White su tripulación le hizo una parada militar a Monch y el capitán le entregó un uniforme en la casa del encargado del frigorífico Pazzi, de calle Brown y Pedro Pico, que era alemán´.

 

La foto corresponde al archivo de “Ferrowhite”. ¡Muchas gracias!!

FUENTES: “ingenierowhite.com” Suplemento “La Nueva” del 14 de abril de  2018.

 

 

 

 

Civilización o barbarie

(Crueldad civilizadora e insensibilidad [y prepotencia] civilizada)

Tal vez fuera un desprendimiento de los indios aimará. Muy cerca del Pacífico formaron una comunidad indígena y que tenía como base de su funcionamiento la agricultora, la caza y la pesca. El clima ecuatorial ayudaba a aliviar las necesidades, en este caso, eran casi inusuales las prendas de abrigo. Como el sitio les proporcionaba todo lo imprescindible para vivir, por naturaleza, eran pacíficos y ni consideraban la posibilidad de ser invadidos, por otras tribus y mucho menos la de ocupar otros espacios. Sigue leyendo

Mientras haya…

mientras-haya

Mientras suene mi guitarra
y haya un asao con cuero,
mientras cante la calandria
y haga su nido el hornero.
Si hay un potro y una doma
si suena un bombo legüero,
si el sol incendia la loma,
si la luna, si el lucero
pintan de gris, policroma
la pampa de Martin Fierro.

Estará Güemes en Salta
y aquellos gauchos de acero,
que como nada tenían,
su vida misma ofrecieron.
Y Belgrano, en las barrancas,
00000000

gauchos patriotas del suelo,
bandera celeste y blanca
con los colores del cielo,
crearon para que nunca
la arríe algún extranjero.

Si, una bandera de cielo
se dibuja en el repecho,
y si la historia nos miente
tergiversando los hechos;
el gaucho con San Martín,
al godo le puso el pecho,
para vencer o morir
por la patria y por su pueblo
cuando el bronce del clarín
payador

les ordenaba “a degüeyo”.

Mientras haya un payador,
reivindicando en milonga,
la decisión soberana
que la guitarra rezonga
y el repique del tambor
en el valor de las huestes
plasmen para siempre el sol
entre lo blanco y celeste,
inmaculado el valor
de la patria independiente.

Siempre estaremos dispuestos
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para el abrazo fraterno,
para el apretón de manos,
con virtudes y defectos;
con, siempre, el deseo a cuestas
de hallar un camino cierto
consolidando un enero
los pueblos de nuestra tierra
en paz, aboliendo guerras,
ser hermanos, no extranjeros.

Tino Diez

Dos gotas de Chanel para morir

“Cuan temible y maravillosamente fue hecha por el creador” ,dijo el pastor en su funeral.
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La vida me niega volver a ser Norma,
no puedo soportar tanta fatiga,
ni podré seguir viviendo de esta forma:
me acosan los demonios de la intriga.

Nadie sabe si es mentira o es real,
ni donde está aquel diario secreto,
que sería la espoleta en los aprietos,
explotando en el oval presidencial..

Ni Bob ni John atienden mis llamados,
el doc me satura con placebos;
¿será tal vez una cuestión de estado
que me está amenazando, que no debo?

Ni una nota, entre endebles testimonios,
silencio hermético, secreto del sumario,
las notas que se acallan en los diarios,
y pruebas que se llevan los demonios.

La soledad me da miedo, en el temblor
las sienes se me parten en astillas;
no intentaré nada más, será mejor
la solución final de las pastillas…

En esa despedida, la del funeral,
de las mil dudas, no están Frank ni Dean;
con gotas de Chanel te llega el final
de tu azarosa vida, Marilyn.

Tino Diez

 

 

Como no hablar de Ingeniero White y su gente

pescadores-darsena-actualSi nací en Bahía Blanca me crie en el Boulevard cangrejero de nacimiento, donde las aguas de nuestra Ría, nos marco con su salitre desde la cuna, yo tenía diez años o quizás menos cuando comencé a frecuentar al puerto, con Don Miguel Ginder, un palanquero, que se dedicaba a vender pescado con su carrito por los barrios de Bahía Blanca, hoy de grande me siento muy feliz, de haber caminado por muchos lugares de nuestra ciudad, golpeándoles las puertas a cada cliente identificándome ¿señora el pescador? Cuantos hermosos recuerdos! quedaron marcados que perduraran en la existencia de mi vida, ese muelle de pescadores que estaba, junto al club náutico donde hoy se encuentra el elevador 5 del sitio 9, recuerdo a los pescadores regresando al puerto con sus lanchas cargadas de pescado, era una odisea descargar desde sus embarcaciones la captura obtenida ¡ cuánto sacrificio! y con qué pasión lo hacían.
Después de un largo día de pesca a su regreso les esperaba otra lucha, con marea baja, tenían que encajonarlos en su embarcación mayor, en cajones de madera con tapa, que al estar mojados se hacían más pesados, luego trasladarlos a las canoas con poco calado y llevarlo a tierra, lugar que se encontraba debajo del muelle de hierro, desde ahí haciendo pasamanos unos setenta metros, hasta llegar a la escalera que tenía unos cuantos escalones y así llegabas a la plataforma del muelle, donde se encontrabas con el galpón de la Coop Pesquera Whitense, para el control de su kilaje. Los empleados de la mencionada se encargaban de acondicionarlos y enfriarlos, me quedó grabado el ruido, de la moledora de hielo, triturando las barras que les proveían de la fábrica de Stacco, que se encontraba en la calle Lautaro al 3.300 de Ing White. En pleno verano tomábamos de los cajones los pedazos de hielo para refrescarnos y también aprovechábamos para jugar entre los chicos e introducirles un pedazo entre sus ropas, mientras que esos empleados se encargaban de atar la tapa de los cajones con alambre y despacharlos en vagones frigoríficos para su venta a mercados compradores. Es por lo que en esos tiempos, muchas personas frecuentaban el muelle, era un lugar de esparcimiento y distracción, ver llegar a los pescadores, familiares, ferroviarios, portuarios y quienes se encontraban sin empleo, sabían el horario del regreso de las mismas, cooperaban con la descarga y eran compensados con pescados. ¿Qué hermoso recuerdo? Imposible de olvidar muchas de las personas grandes se deben recordar, esos momentos allá por los años 60 la gente regresando del puerto trayendo en sus manos , pescadillas, corvinas, palometas y gatuzo con un alambre atadas de las agallas y sus colas rosando por el piso, cantidad de pescados, daba gusto ver sus caras de alegría y felicidad al regresar a sus casas, que con mucho esfuerzo se avían ganado el sustento para su familia, después de haber cooperado con la descarga, al cual esa gente mucho se los agradecía. La mayoría de las personas se sentaban esperando a los pescadores, en la pasarela que te llevaba al triangulo, muelle de hierro, desde ese lugar te deleitabas observando remolcadores desempeñándose en atraque y salidas de barcos, los veleritos del Club náutico, a lo lejos se divisaban las lanchas por el canal principal, era infaltable el grupito de los patriarcas de la ría, los jubilados contando sus anécdotas vividas en su oficio como pescador, y lo hacían tan apasionante que te daban ganas de ser parte de esa aventura, no te cansabas nunca de escucharlos, mucha gente del lugar se pasaban horas y horas contemplando el mar, felices y disfrutando de la natural belleza de nuestra ría, unos recogiendo moluscos de los pilotes del muelle, otros al pique del mero o escofinas como se le decía acá, personas grandes que se dedicaban a pescar cornalitos con su copo, bajaban por la escalera a una plataforma que se encontraba debajo del muelle, en un lugar donde se formaba el triangulo, ya siendo de noche y con marea en creciente a la luz de un farol alimentado con  puerto-banquina-30piedras de carburo, así se ganaban el día, también al pique de pejerreyes u otras variedades con sus cañas de pescar. Apenas a lo lejos divisaban por el canal el color amarillo, ya sabían que se acercaba un pesquerito, los que siempre frecuentaban al muelle generaban muchas discusiones, haber cual era la embarcación que se aproximaba, unos decían por la altura del palo es esta, otros las diferenciaban por la marejada de proa, otros por la cabina que en esos tiempos eran contadas las embarcaciones que las tenían y así se armaba una terrible polémica , a de lejos se escuchaban las discusiones de esa gente, que ya era costumbre de hablar fuerte como si estuvieran enojados tradicional de nuestras colectividades, pero siempre sanamente. A pesar que la mayoría de sus embarcaciones no tenían las comodidades adecuadas esa gente honrada lo hacían con amor y dedicación a su trabajo. Tengo el gran orgullo de haber formado parte de estas generaciones pasadas, donde la Coop Pesquera tenía más de cincuenta lanchas, el promedio no era menos de seis personas por lancha, había mucha pesca y los trabajos Eran más sacrificados que hoy, la mayoría de las embarcaciones tenían motores a nafta, no tenia arranque eléctrico, tenias que darles manija para poderlos arrancar, en el mar casi todos los movimientos se despeñaban en canoas y a remo , los dueños tenían miedo de que quedara atrapada la hélice en las redes y al no haber medios de comunicación se tornaba mas difícil, si las otras embarcaciones se encontraban cerca levantabas un trapo en el palo mayor y tus compañeros ya sabían que estabas en problemas y si estabas solo arréglatelas como puedas. Muchas embarcaciones al no tener cabina y con buen tiempo principalmente en verano, almorzaban en su cubierta, debajo de un toldo de arpillera para protegerse del sol, era tan deleitante disfrutar una picadas que se preparaba con los camarones o langostinos dándoles una pasadita por aceite vinagre y pimienta, como plato final Eran esos tallarines con abundante tuco y frutos naturales de nuestra ría, plato tradicional la pasta yuta heredado de nuestros queridos Italianos, o también cenaban en bodega sentados en banquitos de madera, a la luz de un farol de querosene, que al ser tan frágil su mecha , tenias que cuidarlo como a una señorita, palabra que siempre te repetían los mayores ¿nene cuidado con el farol ? Era lo primero que aprendías, por ser el más joven de la tripulación, la consigna era que tenías que lavar los platos, cebar mate, sacarles el agua a las canoas con una lata y en algunas lanchas cobrabas medio sueldo, hasta que aprendieses el oficio, no eran malas la exigencia, te enseñaban a ser responsable. Las redes eran de hilo sisal, se rompían muy seguido, todas las semanas teníamos que lavarlas y colgarlas del palo mayor para secarlas y repararlas, a los más jóvenes mucho no nos gustaba el sacudido de las mismas, cuando estaban secas volaban los pelos de las aguas vivas te picaba todo el cuerpo, luego se llevaba a una olla de aproximadamente 2000 litros con agua hirviendo para su teñido con tanino, así eran más resistente al sol y también al asido de las medusas. Hoy día las redes son de nilón o polietileno, no necesitan tanto de su cuidado o mantenimiento solamente de enganches y protegerlas del sol, también son mucho más livianas es mucho menor el esfuerzo del pescador. En el año 1965 comencé a trabajar en el puerto como estibador, con solo 15 años de edad que en esos tiempo avía tanto trabajo que no te preguntaban si eras menor hasta 1966 que vino el derrocamiento del Dr. Arturo Íllia, por el gobierno militar de Juan C Onganía.
white lanchas pescadorasse desató una gran huelga de los portuarios, muchos se dedicaron a la pesca u otros oficios en 1967 comencé como pescador oficio que me apasionaba, en la Josefina lancha que era de los hermanos Caserma, A.G.P ya habían trasladado a los pecadores al muelle Nacional, sitio llamado “puerto piojo” lugar donde hoy actualmente se encuentran, por la construcción del elevador 5 en el sitio 9, como es de costumbre las promesas incumplidas aunque en esos años estaba el gobierno militar, nos prometieron un “varadero” cada vez que teníamos que reparar las embarcaciones en emergencia nos teníamos que meter en ese lodo podrido mezclado con petróleo, o salir fuera del puerto esperar marea baja para poderla reparar, promesas que hasta el día de hoy nunca se cumplieron.“Puerto piojo” lo único que tenia de bueno el reparo de los vientos, no tenia dragado, chatas hundidas al romancearse el mar , petróleo que venía de los barcos que cargaban en el triangulo, muelle de hierro se estancaba en ese sitio, por las pérdidas de sus mangueras y también de la planta de YPF que tenían un desagüe fluvial que desagotaba todo al sitio, por donde tocaras había petróleo, para amarrar las embarcaciones no podías ir con ropa limpia, no tenia escaleras improvisábamos con sogas y maderas para poder subir con marea baja a las embarcaciones, cuando las lanchas regresaban cargadas a puerto había que levantar los cajones uno a uno a mano, para cargar combustible el surtidor de Don Mario Camagni, que se encontraba a un cuadra, frente a la oficinas de A.G.P tenías que llevar el tambor de doscientos litros rodando hasta el borde del muelle. Con el tiempo algo fue cambiando después de tantas denuncias por los derrames de petróleo y también cuando hubo ese incendio tan grande de un tanque de combustible sacaron a YPF del puerto, fue trasladado a la costa de batería en Punta Alta donde hoy se encuentran las mono boyas de Punta Ancla y Punta Cigüeña, también les causaron mocho daño a los pescadores, con las roturas de sus mangueras, zonas ricas en pesca, costas de la RÍA fueron regadas con las pérdidas de petróleo, daños ambientales terrible y sin ningún responsable. A La Coop Pesquera le asignaron un lugar y construyó un galpón en un sitio de Puerto Piojo, donde hoy actualmente se encuentra, para almacenar cajones y proceder al pesado de la producción, a medida que iban llegando sus embarcaciones, también construimos un guinche, para aliviar el trabajo del pescador, que en vez de un cajón, ya levantábamos de cinco por tanda. Con el correr del tiempo fue cambiando para mejoría del pescador, A. G. P nos alquilaba una grúa para depositar las lanchas sobre la plataforma del muelle levantaba 50 toneladas, fue un cambio muy importante, ya no teníamos que efectuar las reparaciones y el pintado de las embarcaciones, pensando en que en el cambio de marea nos corría detrás con la creciente las reparaciones eran con absoluta tranquilidad y también botabas con seguridad, sabiendo que estaba todo en condiciones. Por suerte se abrió la exportación de todo pescado costero a Nigeria, obtuvimos buenas ganancias, lástima que duro poco tiempo, después llegaron compradores Chinos, al frigorífico Gepa en el puerto de Ing White, nos compraban toda la producción y los pagos eran en término, eso para el pescador es muy importante, ya en la Ría había mermado mucho la producción de peces, debido a la contaminación provocado por los efluentes cloacales y también las empresas del polo petroquímico, dicho por gente autorizada en efectuar los estudios y divulgado por los medios de comunicación. Una vía de escape hubiese sido Bahía Unión, partido de Patagones donde nuestros antecesores y también parte de nuestra generación pescamos toda la vida, las autoridades competente lo declararon como reserva natural, no sabemos a qué se debe esa resolución siendo que el pescador Whitense, ejerce la pesca artesanal con redes fondeadas no estropean el fondo marino, de a poco con esas políticas nos fueron desplazando. En el sitio que se encontraba el frigorífico Enfripez, la A.G.P que en buena hora por la fuente de trabajo producida, les adjudicaron a la empresa Cargil, para construir un silo y una galería de embarque, también se coloco una transferencia que transporta cereal, por encima del galpón de la cooperativa pesquera, con consentimiento de su comisión, con las promesas de que no iba a afectar a los pescadores, que en caso que fuésemos afectados la empresa se haría responsables de los daños, palabras que nunca se cumplieron, nos taparon con polvillo de cereal las embarcaciones, hervidero de moscas provocadas por descomposición de cereales y por la humedad de las lluvias, también nos redujeron el espacio de la parte sud oeste del sitio no puede entrar ni ambulancia, ni camión de bomberos en caso de emergencia, en ese lugar se encontraba el frigorífico Enfripez lo obligaban a dejar el espacio por cualquier incidente que ocurriese. En años anteriores ya veníamos reclamándole a las autoridades por nuestra fuente de trabajo y la merma de nuestra producción por la contaminación en la ría, en el año 2009 fue la gota que rebalso el vaso, cansados de tantas promesas, como plantas depuradora, controles a las empresas cosas que nunca se cumplieron, comenzamos con más dureza y con justa razón por la ya mencionada contaminación, metales pesados, efluentes cloacales y muchos productos químicos mas al estuario sin ningún tratamiento, la prueba esta con el balneario Maldonado, si los pescadores no divulgaban lo que pasaba en el estuario la gente hasta el día de hoy se estarían bañando en las aguas servidas, lo más grave es que partidos políticos de nuestra ciudad a los que les depositamos el voto en confianza, todos en general sabían lo que estaba pasando en nuestra ría Whitense, o quizás no les convenía divulgar, “quien sabe por qué”. Lo que si señores, los pescadores del puerto de Ing White, en su vida se van a olvidar el día “24/12/2010” estando en democracia, el gobierno de la provincia de BUENOS AIRES con el gobernador Daniel Scioli y el municipio de Bahía Blanca su intendente Cristian Brestestein, les dieron libertad a la policía para reprimir a nuestra gente corriéndolos del puerto, quizás a los dirigentes les hubiese dado vergüenza que pasáramos la navidad en los accesos al puerto, reclamando nuestros derechos, Los pescadores nos refugiamos en la iglesia, pensábamos que estaríamos protegidos y fue donde la policía aprovecho para entrar y disparar sus armas dentro de la misma, nuestra gente tirados en el piso del altar boca abajo sin ofrecer resistencia ninguna, los esposaron y fueron golpeados y muy maltratados en la casa del señor, en la cual mancharon sus pisos con sangre de nuestra gente, que no merecíamos ese mal trato, por la justa razón de defender los derechos y fuente de trabajo que en la cual se viene desempeñando más de un centenar de años, herencia de nuestros queridos emigrantes.
No OLVIDEMOS esta lucha nos costó la vida de dos personas muy querida, en un accidente en la ruta por gestionar en la Ciudad de La Plata, tramites relacionados con los pescadores, Euardo Defilippis y Cristian Andragnez.
Me gustaría que no engañen mas a la gente, con los paseos costeros y otras mentiras mas Bahía Blanca y toda la zona quiere tener una ría limpia y sana libre de contaminación y no pido que nos dejen respirar aire puro porque al haber tantas empresas que generan contaminación en el ambiente sería imposible, los pescadores que se dedican a esa profesión, pueda ejercer la pesca comercial o deportiva como toda las generaciones pasadas lo hicieron.
Amén de la fuente de trabajo que nos hace tanto falta, estos señores se dieron el lujo de indemnizar la gente, hoy día los pescadores están a punto de desaparecer para estos señores no somos rentables por las políticas ejercidas por C G P B B y el municipio de Bahía Blanca, poco a poco los van desplazando.

HUGO OMAR ANDRAGNEZ
15-04-16

Gracias Hugo