Como no hablar de Ingeniero White y su gente

pescadores-darsena-actualSi nací en Bahía Blanca me crie en el Boulevard cangrejero de nacimiento, donde las aguas de nuestra Ría, nos marco con su salitre desde la cuna, yo tenía diez años o quizás menos cuando comencé a frecuentar al puerto, con Don Miguel Ginder, un palanquero, que se dedicaba a vender pescado con su carrito por los barrios de Bahía Blanca, hoy de grande me siento muy feliz, de haber caminado por muchos lugares de nuestra ciudad, golpeándoles las puertas a cada cliente identificándome ¿señora el pescador? Cuantos hermosos recuerdos! quedaron marcados que perduraran en la existencia de mi vida, ese muelle de pescadores que estaba, junto al club náutico donde hoy se encuentra el elevador 5 del sitio 9, recuerdo a los pescadores regresando al puerto con sus lanchas cargadas de pescado, era una odisea descargar desde sus embarcaciones la captura obtenida ¡ cuánto sacrificio! y con qué pasión lo hacían.
Después de un largo día de pesca a su regreso les esperaba otra lucha, con marea baja, tenían que encajonarlos en su embarcación mayor, en cajones de madera con tapa, que al estar mojados se hacían más pesados, luego trasladarlos a las canoas con poco calado y llevarlo a tierra, lugar que se encontraba debajo del muelle de hierro, desde ahí haciendo pasamanos unos setenta metros, hasta llegar a la escalera que tenía unos cuantos escalones y así llegabas a la plataforma del muelle, donde se encontrabas con el galpón de la Coop Pesquera Whitense, para el control de su kilaje. Los empleados de la mencionada se encargaban de acondicionarlos y enfriarlos, me quedó grabado el ruido, de la moledora de hielo, triturando las barras que les proveían de la fábrica de Stacco, que se encontraba en la calle Lautaro al 3.300 de Ing White. En pleno verano tomábamos de los cajones los pedazos de hielo para refrescarnos y también aprovechábamos para jugar entre los chicos e introducirles un pedazo entre sus ropas, mientras que esos empleados se encargaban de atar la tapa de los cajones con alambre y despacharlos en vagones frigoríficos para su venta a mercados compradores. Es por lo que en esos tiempos, muchas personas frecuentaban el muelle, era un lugar de esparcimiento y distracción, ver llegar a los pescadores, familiares, ferroviarios, portuarios y quienes se encontraban sin empleo, sabían el horario del regreso de las mismas, cooperaban con la descarga y eran compensados con pescados. ¿Qué hermoso recuerdo? Imposible de olvidar muchas de las personas grandes se deben recordar, esos momentos allá por los años 60 la gente regresando del puerto trayendo en sus manos , pescadillas, corvinas, palometas y gatuzo con un alambre atadas de las agallas y sus colas rosando por el piso, cantidad de pescados, daba gusto ver sus caras de alegría y felicidad al regresar a sus casas, que con mucho esfuerzo se avían ganado el sustento para su familia, después de haber cooperado con la descarga, al cual esa gente mucho se los agradecía. La mayoría de las personas se sentaban esperando a los pescadores, en la pasarela que te llevaba al triangulo, muelle de hierro, desde ese lugar te deleitabas observando remolcadores desempeñándose en atraque y salidas de barcos, los veleritos del Club náutico, a lo lejos se divisaban las lanchas por el canal principal, era infaltable el grupito de los patriarcas de la ría, los jubilados contando sus anécdotas vividas en su oficio como pescador, y lo hacían tan apasionante que te daban ganas de ser parte de esa aventura, no te cansabas nunca de escucharlos, mucha gente del lugar se pasaban horas y horas contemplando el mar, felices y disfrutando de la natural belleza de nuestra ría, unos recogiendo moluscos de los pilotes del muelle, otros al pique del mero o escofinas como se le decía acá, personas grandes que se dedicaban a pescar cornalitos con su copo, bajaban por la escalera a una plataforma que se encontraba debajo del muelle, en un lugar donde se formaba el triangulo, ya siendo de noche y con marea en creciente a la luz de un farol alimentado con  puerto-banquina-30piedras de carburo, así se ganaban el día, también al pique de pejerreyes u otras variedades con sus cañas de pescar. Apenas a lo lejos divisaban por el canal el color amarillo, ya sabían que se acercaba un pesquerito, los que siempre frecuentaban al muelle generaban muchas discusiones, haber cual era la embarcación que se aproximaba, unos decían por la altura del palo es esta, otros las diferenciaban por la marejada de proa, otros por la cabina que en esos tiempos eran contadas las embarcaciones que las tenían y así se armaba una terrible polémica , a de lejos se escuchaban las discusiones de esa gente, que ya era costumbre de hablar fuerte como si estuvieran enojados tradicional de nuestras colectividades, pero siempre sanamente. A pesar que la mayoría de sus embarcaciones no tenían las comodidades adecuadas esa gente honrada lo hacían con amor y dedicación a su trabajo. Tengo el gran orgullo de haber formado parte de estas generaciones pasadas, donde la Coop Pesquera tenía más de cincuenta lanchas, el promedio no era menos de seis personas por lancha, había mucha pesca y los trabajos Eran más sacrificados que hoy, la mayoría de las embarcaciones tenían motores a nafta, no tenia arranque eléctrico, tenias que darles manija para poderlos arrancar, en el mar casi todos los movimientos se despeñaban en canoas y a remo , los dueños tenían miedo de que quedara atrapada la hélice en las redes y al no haber medios de comunicación se tornaba mas difícil, si las otras embarcaciones se encontraban cerca levantabas un trapo en el palo mayor y tus compañeros ya sabían que estabas en problemas y si estabas solo arréglatelas como puedas. Muchas embarcaciones al no tener cabina y con buen tiempo principalmente en verano, almorzaban en su cubierta, debajo de un toldo de arpillera para protegerse del sol, era tan deleitante disfrutar una picadas que se preparaba con los camarones o langostinos dándoles una pasadita por aceite vinagre y pimienta, como plato final Eran esos tallarines con abundante tuco y frutos naturales de nuestra ría, plato tradicional la pasta yuta heredado de nuestros queridos Italianos, o también cenaban en bodega sentados en banquitos de madera, a la luz de un farol de querosene, que al ser tan frágil su mecha , tenias que cuidarlo como a una señorita, palabra que siempre te repetían los mayores ¿nene cuidado con el farol ? Era lo primero que aprendías, por ser el más joven de la tripulación, la consigna era que tenías que lavar los platos, cebar mate, sacarles el agua a las canoas con una lata y en algunas lanchas cobrabas medio sueldo, hasta que aprendieses el oficio, no eran malas la exigencia, te enseñaban a ser responsable. Las redes eran de hilo sisal, se rompían muy seguido, todas las semanas teníamos que lavarlas y colgarlas del palo mayor para secarlas y repararlas, a los más jóvenes mucho no nos gustaba el sacudido de las mismas, cuando estaban secas volaban los pelos de las aguas vivas te picaba todo el cuerpo, luego se llevaba a una olla de aproximadamente 2000 litros con agua hirviendo para su teñido con tanino, así eran más resistente al sol y también al asido de las medusas. Hoy día las redes son de nilón o polietileno, no necesitan tanto de su cuidado o mantenimiento solamente de enganches y protegerlas del sol, también son mucho más livianas es mucho menor el esfuerzo del pescador. En el año 1965 comencé a trabajar en el puerto como estibador, con solo 15 años de edad que en esos tiempo avía tanto trabajo que no te preguntaban si eras menor hasta 1966 que vino el derrocamiento del Dr. Arturo Íllia, por el gobierno militar de Juan C Onganía.
white lanchas pescadorasse desató una gran huelga de los portuarios, muchos se dedicaron a la pesca u otros oficios en 1967 comencé como pescador oficio que me apasionaba, en la Josefina lancha que era de los hermanos Caserma, A.G.P ya habían trasladado a los pecadores al muelle Nacional, sitio llamado “puerto piojo” lugar donde hoy actualmente se encuentran, por la construcción del elevador 5 en el sitio 9, como es de costumbre las promesas incumplidas aunque en esos años estaba el gobierno militar, nos prometieron un “varadero” cada vez que teníamos que reparar las embarcaciones en emergencia nos teníamos que meter en ese lodo podrido mezclado con petróleo, o salir fuera del puerto esperar marea baja para poderla reparar, promesas que hasta el día de hoy nunca se cumplieron.“Puerto piojo” lo único que tenia de bueno el reparo de los vientos, no tenia dragado, chatas hundidas al romancearse el mar , petróleo que venía de los barcos que cargaban en el triangulo, muelle de hierro se estancaba en ese sitio, por las pérdidas de sus mangueras y también de la planta de YPF que tenían un desagüe fluvial que desagotaba todo al sitio, por donde tocaras había petróleo, para amarrar las embarcaciones no podías ir con ropa limpia, no tenia escaleras improvisábamos con sogas y maderas para poder subir con marea baja a las embarcaciones, cuando las lanchas regresaban cargadas a puerto había que levantar los cajones uno a uno a mano, para cargar combustible el surtidor de Don Mario Camagni, que se encontraba a un cuadra, frente a la oficinas de A.G.P tenías que llevar el tambor de doscientos litros rodando hasta el borde del muelle. Con el tiempo algo fue cambiando después de tantas denuncias por los derrames de petróleo y también cuando hubo ese incendio tan grande de un tanque de combustible sacaron a YPF del puerto, fue trasladado a la costa de batería en Punta Alta donde hoy se encuentran las mono boyas de Punta Ancla y Punta Cigüeña, también les causaron mocho daño a los pescadores, con las roturas de sus mangueras, zonas ricas en pesca, costas de la RÍA fueron regadas con las pérdidas de petróleo, daños ambientales terrible y sin ningún responsable. A La Coop Pesquera le asignaron un lugar y construyó un galpón en un sitio de Puerto Piojo, donde hoy actualmente se encuentra, para almacenar cajones y proceder al pesado de la producción, a medida que iban llegando sus embarcaciones, también construimos un guinche, para aliviar el trabajo del pescador, que en vez de un cajón, ya levantábamos de cinco por tanda. Con el correr del tiempo fue cambiando para mejoría del pescador, A. G. P nos alquilaba una grúa para depositar las lanchas sobre la plataforma del muelle levantaba 50 toneladas, fue un cambio muy importante, ya no teníamos que efectuar las reparaciones y el pintado de las embarcaciones, pensando en que en el cambio de marea nos corría detrás con la creciente las reparaciones eran con absoluta tranquilidad y también botabas con seguridad, sabiendo que estaba todo en condiciones. Por suerte se abrió la exportación de todo pescado costero a Nigeria, obtuvimos buenas ganancias, lástima que duro poco tiempo, después llegaron compradores Chinos, al frigorífico Gepa en el puerto de Ing White, nos compraban toda la producción y los pagos eran en término, eso para el pescador es muy importante, ya en la Ría había mermado mucho la producción de peces, debido a la contaminación provocado por los efluentes cloacales y también las empresas del polo petroquímico, dicho por gente autorizada en efectuar los estudios y divulgado por los medios de comunicación. Una vía de escape hubiese sido Bahía Unión, partido de Patagones donde nuestros antecesores y también parte de nuestra generación pescamos toda la vida, las autoridades competente lo declararon como reserva natural, no sabemos a qué se debe esa resolución siendo que el pescador Whitense, ejerce la pesca artesanal con redes fondeadas no estropean el fondo marino, de a poco con esas políticas nos fueron desplazando. En el sitio que se encontraba el frigorífico Enfripez, la A.G.P que en buena hora por la fuente de trabajo producida, les adjudicaron a la empresa Cargil, para construir un silo y una galería de embarque, también se coloco una transferencia que transporta cereal, por encima del galpón de la cooperativa pesquera, con consentimiento de su comisión, con las promesas de que no iba a afectar a los pescadores, que en caso que fuésemos afectados la empresa se haría responsables de los daños, palabras que nunca se cumplieron, nos taparon con polvillo de cereal las embarcaciones, hervidero de moscas provocadas por descomposición de cereales y por la humedad de las lluvias, también nos redujeron el espacio de la parte sud oeste del sitio no puede entrar ni ambulancia, ni camión de bomberos en caso de emergencia, en ese lugar se encontraba el frigorífico Enfripez lo obligaban a dejar el espacio por cualquier incidente que ocurriese. En años anteriores ya veníamos reclamándole a las autoridades por nuestra fuente de trabajo y la merma de nuestra producción por la contaminación en la ría, en el año 2009 fue la gota que rebalso el vaso, cansados de tantas promesas, como plantas depuradora, controles a las empresas cosas que nunca se cumplieron, comenzamos con más dureza y con justa razón por la ya mencionada contaminación, metales pesados, efluentes cloacales y muchos productos químicos mas al estuario sin ningún tratamiento, la prueba esta con el balneario Maldonado, si los pescadores no divulgaban lo que pasaba en el estuario la gente hasta el día de hoy se estarían bañando en las aguas servidas, lo más grave es que partidos políticos de nuestra ciudad a los que les depositamos el voto en confianza, todos en general sabían lo que estaba pasando en nuestra ría Whitense, o quizás no les convenía divulgar, “quien sabe por qué”. Lo que si señores, los pescadores del puerto de Ing White, en su vida se van a olvidar el día “24/12/2010” estando en democracia, el gobierno de la provincia de BUENOS AIRES con el gobernador Daniel Scioli y el municipio de Bahía Blanca su intendente Cristian Brestestein, les dieron libertad a la policía para reprimir a nuestra gente corriéndolos del puerto, quizás a los dirigentes les hubiese dado vergüenza que pasáramos la navidad en los accesos al puerto, reclamando nuestros derechos, Los pescadores nos refugiamos en la iglesia, pensábamos que estaríamos protegidos y fue donde la policía aprovecho para entrar y disparar sus armas dentro de la misma, nuestra gente tirados en el piso del altar boca abajo sin ofrecer resistencia ninguna, los esposaron y fueron golpeados y muy maltratados en la casa del señor, en la cual mancharon sus pisos con sangre de nuestra gente, que no merecíamos ese mal trato, por la justa razón de defender los derechos y fuente de trabajo que en la cual se viene desempeñando más de un centenar de años, herencia de nuestros queridos emigrantes.
No OLVIDEMOS esta lucha nos costó la vida de dos personas muy querida, en un accidente en la ruta por gestionar en la Ciudad de La Plata, tramites relacionados con los pescadores, Euardo Defilippis y Cristian Andragnez.
Me gustaría que no engañen mas a la gente, con los paseos costeros y otras mentiras mas Bahía Blanca y toda la zona quiere tener una ría limpia y sana libre de contaminación y no pido que nos dejen respirar aire puro porque al haber tantas empresas que generan contaminación en el ambiente sería imposible, los pescadores que se dedican a esa profesión, pueda ejercer la pesca comercial o deportiva como toda las generaciones pasadas lo hicieron.
Amén de la fuente de trabajo que nos hace tanto falta, estos señores se dieron el lujo de indemnizar la gente, hoy día los pescadores están a punto de desaparecer para estos señores no somos rentables por las políticas ejercidas por C G P B B y el municipio de Bahía Blanca, poco a poco los van desplazando.

HUGO OMAR ANDRAGNEZ
15-04-16

Gracias Hugo

Pescando..

(Esta letra dedicada a los pescadores guaitenses, se puede cantar con la música de “La Romanina”).

23-banquina-pescadoresEl Sol ya viene asomando
muy temprano, a la mattina
los pescadores cantando
zarpan desde la banquina.
Cada día hacia el misterio
ruega a San Silverio
la pesca feliz.

Bona pesca se adivina
la barca se encamina
surgiendo van los cantares
mientras el sol calcina
sobre las redes nerviosas
entre las olas del mar
la tarde se termina
dale pescar y pescar.

pescadores-banquinaEn la pausa marinera
sonando alguna guitarra,
surgen las notas primeras
el cuore vive la calma
el coro de las gargantas
en la vuelta canta
un día feliz.

Dale pescar y pescare
con sones de romanina
surgiendo van los cantares
mientras en sol calcina
sobre la carga preciosa
en la barca que se inclina
la tarde se termina
dale pescar y pescar.

Tino Diez

Con el ángel de la guarda

La inmarchitable del Titanic (dedicado a la guaitense Violet Constance Jessop, camarera que trabajó en los transatlánticos RMS Titanic y RMS Olympic – que naufragaron – y colaboró como enfermera en el buque hospital HMHS Britannic, nació en Sauce Grande el 1 de octubre de 1887)

14199138_1054629874572860_7805674888460469894_nDesde el vado del cañizo, la simiente
intrépida de tu sangre dublinesa,
se forjó en ti, invencible fortaleza,
ante el trazado destino penitente.

Bahiense, habitaste el empedrado,
con el toque whitense, en tu plumaje;
sin poder liberar de tu equipaje
el augur del peligro inesperado.

Abrazando a una ignota criatura,
contra el chaleco, en el bote salvavidas,
viste al Titanic, sangrando en sus heridas,
entregar su insuperable investidura.

Desde el bucólico paisaje de estas pampas,
tu imagen echó vuelo y se hizo mito;
pero tu corazón decía my people,
al nombrar con cariño a Bahía Blanca…

14100291_1054620961240418_7783263247542273560_nMales sin cura, el mar y sus presagios,
en el límite rigor, del todo o nada,
sufriste cada eslabón, encadenada,
soportando y sorteando los naufragios.

Tal vez del Ave Fénix impregnada,
inmaterial Moisés abrió los cauces,
o San Jorge, su lanza, entre las fauces
de los dragones, disipó sus llamaradas.

Tino Diez