Cuando las causalidades son guaitenses

CÓRDOBA Capital
   El 6 de julio de 1573 un desobediente caballero llamado Jerónimo Luis de Cabrera decidía fundar Córdoba…

Esa osadía le valió, tiempo después, la pena de muerte. La plazoleta que lo honra, está sobre la calle 27 de abril y la estatua de 2,70 metros de altura fue realizada por el escultor local Horacio Juárez.

En el año 1992, el entonces Intendente doctor Rubén Américo Martí, instituye esta distinción que con el correr de los años se ha convertido en un sello distintivo del Gobierno de la ciudad.

Los destinatarios son referentes locales de la cultura, la salud, la educación, el periodismo, las comunidades barriales, el comercio, las empresas, las instituciones y los lazos sociales. Se entrega el 6 de julio de cada año.

La estatuilla es una réplica a escala de la escultura, que honra la memoria del Fundador Jerónimo Luis de Cabrera y está emplazada en la plazoleta homónima de Obispo Trejo esquina 27 de Abril y es obra del propio Marcelo Hepp.

INGENIERO WHITE
   En septiembre de 1972, se inauguró en el Ingeniero White el Monumento al Inmigrante, obra emblemática de esa localidad portuaria. La celebración de los 87 años de su fundación tuvo para los habitantes de Ingeniero White un componente adicional con la inauguración de un homenaje a los inmigrantes, hombres llegados desde todo el mundo y protagonistas del progreso local.

Se trataba de una obra donada por el Centro de Residentes Whitenses de la Capital Federal, quienes contrataron a la escultora cordobesa Lidia Juárez para el diseño. La artista modeló su trabajo en yeso y luego lo hizo fundir en los talleres de la firma Czernak, de la Capital Federal. El bronce fue donado por la Base Naval Puerto Belgrano y la columna y fuentes que complementaron el monumento fueron aportadas por la Cámara de la Construcción y la Corporación del Comercio y la Industria.

En el acto inaugural Luis Rodríguez Fontán, presidente del Centro de Residentes, improvisó unas palabras, destacando que el monumento era “un homenaje a quienes dejaron sus mejores ambiciones y sueños, entregando lo más selecto de sus vidas, punto inicial del engrandecimiento de toda la zona”. El delegado municipal de White, Antonio Fontán, indicó, por su parte, que los vecinos serían “permanentes custodios de la obra”.

Fueron padrinos de la ofrenda las señoras Ángela M. de Mazza, María B. de Radetich y Josefa R. de Teobaldelli y los señores Agustín Redivo, Cayetano Forte y Enrique Lisandroni.
Un tributo a los inmigrantes en White, merecido y justo.

HISTORIAS CONCURRENTES

 

Entre el apellido de los escultores, del que realizó el monumento al fundador de Córdoba, don Jerónimo Luis de Cabrera y quien modeló el monumento al Inmigrante, existe una relación familiar ya que Horacio Juárez fue el padre de Lidia Juárez.

Pero un personaje dilecto, el abogado y escribano Carlos Ighina – descendiente de una caracterizada familia guaitense, la del doctor Domingo C. Ighina, caracterizado médico de la localidad, durante una década, facultativo de los Bomberos Voluntarios de Ingeniero White – además prestigiar aun más a su pueblo natal y a su cultura, se encargó de colocar un cierre luminoso a esta casualidad de escultores.

El Doctor Carlos Ighina, recibió la estatuilla, por parte de la Municipalidad de Córdoba, réplica del monumento al fundador de la ciudad de Córdoba, Jerónimo Luis de Cabrera, y así me lo cuenta: Aquí estoy con el Jerónimo Luis de Cabrera, réplica de la estatua del fundador de Córdoba, que la Municipalidad de Córdoba me entregó por mi “aporte a la cultura de la ciudad!.- pero, lo interesante es que el autor del monumento es Horacio Juárez, padre la escultora – Lidia Juárez – que hizo el monumento al inmigrante en Guaite”.

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Hoy presento mi barco

Es un galeón fabricado en astillero propio(DE GUAITE) En Ing .White Puerto de Bahía Blanca.Pcia.B.Aires-Rep.Aergentina.
Una inspiración que me llevó a su fabricación fue el pasaporte guardado en la mesa de luz, que veo a diario.

Este fue tramitado en la época de adolescencia , junto con mi amigo de la infancia “Daniel Alvarez” los que soñabamos, primero embarcar y conocer mundo y costumbres (recuerden que no existían computadoras ni celulares)
Dada la mala reputación que teníamos los Argentinos, no fue posible embarcar en flotas de primera línea, esto debilitó nuestro sueño.
Hubo oportunidades en buques menores, pero estas no se ajustaban a nuestro proyecto,por lo que no podíamos cambiar un trabajo fijo por el mismo o menos dinero (las propuestas que hacían era comprar unas cajas de Whisky, vender en ARABIA ,y con las diferencias comprar electrónica para comercializar en el regreso(PIRATERIA PURA)
Después de un tiempo, comenzó la época de noviazgo serio.La pérdida de mi padre y eso me dejo anclado.
Hoy después de muchos años, nació este galeón,cuyo tiempo6 de construcción demandó dos años2014/15- con un promedio de armado de dos horas diarias (promedio).

Lo llamé , barco de lo que no pudo ser::
1) El sueño de embarque
2)Tras los nueve meses de gestación, la 3er. Hija que no pudo ser.(A Ella el nombre de AGUSTINA el nombre del barco.
Es aqui donde comencé imaginariamente a ensobrar y depositar en su bodega, cada caso,sueños, proyectos, ideas, viajes no realizados,errores al invertir y/o trabajos fallidos.
Hoy sigo acumulando y de seguir así tendré que construir otro buque ,para seguir llenando bodegas.

Las banderas y escudos,representan:
LA Argentina , nacionalidad de mi Madre y la mía.
La Italiana: la de mi padre,nona y nono
La Española, la abuela materna.
La Francesa; del abuelo (vasco francés)
Bien perdonen la perorata, pero ese es el significado de mi galeón y que hoy sentí ganas de que conociera.

Ernesto Micucci

Curiosidad literaria

Lucio V. Mancilla, fue un coronel argentino, político y finalmente escritor, era integrante de la familia del Restaurador de las Leyes; José Manuel de Rosas.
Fue encomendado por el gobierno de Buenos Aires, para concretar convenios con los indios ranqueles, a partir de los cuales, se fijaba por parte del Estado Argentino una ayuda económica, delimitación de parcelas, cooperación mutua, pero sobre todas las cosas, terminar con el hostigamiento por parte de los indígenas a los pueblos de la pampa húmeda.
No fue fácil convencer a los comandados por Mariano Rosas, en primer lugar de las intenciones del gobierno central y en segundo lugar por inveterada costumbre de firmar para expulsar hacia adelante el problema. Tampoco Mancilla tenía seguridad, dados las bases erróneas en basaban su posición los ranqueles.
Muchas horas llevó al militar y a los caciquejos, alcanzar un principio de acuerdo, largos encuentros, discusiones y hostilidad, extendieron los días más allá de la luz del sol que, llegando el nuevo sol, tras las estrellas, todo parecía estar como al principio.
Finalmente, la agotadora misión, refrendó un acta acuerdo, donde se fijaron hasta donde cada parte, desistía o aportaba mutuamente.
Todo quedó reflejado en el libro de Lucio V. Mancilla “Una excursión a los indios ranqueles”, que por lo atrapante de su desarrollo pronto excedió las fronteras argentinas y fue traducido y publicado en Italia, Francia, Alemania y España.
Es curiosa la versión hispana ya que, habiendo enviado a la Argentina a un profesional que registrara los lugares de la pampa que se citan en el relato, su contenido fue una traducción del libro publicado en Alemania.

Privacidad no es egoísmo

   

 

Tengo muchas canciones atascadas en la garganta….muchas películas que me recuerdan lo hermoso y lo doloroso…Tengo muchos recuerdos que la lluvia me trae, que el sol me seca, que una tarde de siesta de hace muchos años me recuerda que fui pequeñita, asi, de 4 años, de 6….Que tuve a mis padres frente a frente en un almuerzo, a mis hermanos un mediodía….
Que tuve una prima hermana jugando conmigo, que ahora es madre y antes se escondía tras la pollera de su madre…mi tía tan querida….
Tengo recuerdos del campo, de mi tío que no podía ser más bueno y solidario, que tenía esa alegría campera que no se puede explicar…que nos recibía con el mate, en su casa de campo, siempre trabajando duro, siempre ocupado y con su paso rápido….y ahora está tan lejano, tan perdido, tan apartado de su campo que amaba….de sus animales que cuidaba y protegía…Y no sabe más de la política, la educación, la economía, los devenires de la socidad…y no escucha más la historia argentina sin fin, del cíclico ir y venir del gobierno que deja perplejo al pueblo, lo chantajea, lo saquea, lo deja esperando un cambio que nunca…jamás….llega…..y seguimos todos esperando que dejen de mentirnos, pero él….ya está muy lejos de la verdad y la mentira….está allá….donde los recuerdos se mezclan con el pasado y lo vivido, y no llega a lo actual…se queda más atrás…y sus ojos miran pero no ven…
Tengo historias de lágrimas que ya fueron, de esperanzas que partieron, de olvidos que salvaron dolores, de personas amadas que están pero se fueron, dejando sólo su cuerpo, con una mirada que ni por asomo es la de quienes nos amaron y cuidaron…pero deben guardar algún recuerdo nuestro en algún sitio…que desconocemos…..
Tengo una guitarra que duerme en mi ropero, y en otro tiempo, hace veintenas….me alegró el corazón, me ayudó a hablarle a mi tristeza, a expresar mi desesperación….con sus acordes de madera armónica y mi voz entonando letras que me identificaban….en aquel pasado de lagunas y amaneceres entre rondas de mate y música compartida…..arrullo de palomas y olor a pinos….y gaviotas buscando comida….
Hay un cielo que es sólo mío, con sonidos y recuerdos que sólo yo guardo….al que nadie puede ingresar sin mi permiso….del que sólo yo soy dueña….
Hay espacios a los que no puede permitirse la entrada de “todo público”….porque no todo es público….no todo es de todos….La privacidad existe….aunque muchos no entiendan….No es egoísmo….es autoprotección.

Cacho Marzocca y un milagro de San Silverio

   

 

El mar está calmo pero siempre está el temor que se desaten tormentas y tempestades y entonces se dan cuenta que están sobre una cáscara de nuez:

Cacho Marzocca

Fue una tormenta acompañada por un tornado. Justo agarramos la línea del tornado en el lugar donde estaban fondeadas las cuatro embarcaciones les tocó que el tornado les dio vuelta campana la lancha, cuatro tripulantes alcanzaron a zambullirse al agua y el otro socio y Cacho quedaron encerrados en la bodega, unos veinte a treinta minutos. La lancha quedó dada vuelta flotando sobre cubierta. Se había formado una cámara de aire y la embarcación se iba hundiendo muy despacio. Pensaban que no iban a poder salir más, comenzaron a invocar al santo, ante el peligro de morir encerrados como ratas y ahogados tuvieron la suerte, según Cacho, y el milagro del santo protector que tienen los pescadores, ante los ruegos “San Silverio, ayudame…!!”, “¡San Silverio, ayudame…!!” y agrega vehementemente,  “¡¡El Santo Protector nuestro es SAN SILVERIO!!!”

San Silverio vino a los barcos, bajó de ellos, junto a las valijas, los recuerdos, sueños y tristezas de los inmigrantes pescadores italianos.

En un principio pensábamos que la boca escotilla estaba obstruida por algo ahí y que no teníamos salida y de repente, en la oscuridad, Cacho mete la mano y encuentra  un hueco y le dice al otro muchacho: “Mirá, yo voy a tratar de salir a la superficie”. Se zambulle, quiere nadar para un lado y se encuentra con que tocaba con lo que esta baranda (y señala a la tablilla de alrededor de cubierta).

Al llegar arriba se encuentra con un temporal de viento, lluvia y granizo. La persona que tenía a su cargo despachar la embarcación estaba tomada del timón, es decir la hélice de la lancha, y en el otro brazo tenía al cuñadito, el hermano de la mujer de Cacho, que era su socio de trabajo también, que se había desvanecido a raíz de la granizada que caía.

El que estaba abajo, se encontraba soportando la mezcla del gasoil con el agua. Con el torso desnudo y sólo vestido con un pantaloncito corto y por lo tanto totalmente embadurnado por el combustible. Lo esperaban de un lado de la lancha pero apareció por el otro. La tormenta profusa de relámpagos y truenos, lo iluminaron cuando la tormenta se lo llevaba, al tiempo que vimos las señas de pedido de ayuda que nos hacía.

Fueron con una canoa, pero era tal la cantidad de gasoil que se adhería a su cuerpo que los intentos de asirlo, resbalaban. Por suerte, tenía una abundante cabellera que les sirvió para sujetarlo y poder tomarlo por debajo de las axilas para subirlo al bote.

Se pudo reflotar la lancha y volver a puerto sin consecuencias mayores y acota Cacho Marzocca: “Y yo siempre digo que esos son los milagros de ese famosito Santo que es San Silverio…

(Basado en “Cacho el pescador de White” de la Serie “Esas Pequeñas Cosas” de Néstor Machiavelli – fragmento)

Nació dos veces

Habían huido de Rusia, expulsado y huyendo de la guerras continuas, la miseria y la persecución contra los judíos. Tuvieron que cambiarse el apellido para esconder su origen judío y cruzar prácticamente toda Europa, para emigrar hacia la Argentina.

Eran una joven pareja que esperaban con ansiedad los nuevos horizontes que aparecían en este nuevo mundo, que les ofrecía trabajo.  Era todo lo que pretendían. Trabajo. Imaginaban el resto soñaba llegaría por añadidura. Y aunque las cosas no le fueron tan fáciles, podían trabajar y alimentarse, dejando atrás, entre las añoranzas de la patria lejana, los días de miseria, cuando sólo podían comer raíces de plantas que venían minando sus organismos de diversas patologías debidas a la subalimentación.

El joven emigrado comenzó a trabajar casi inmediatamente en la ruda tarea de construcción de los elevadores de chapa que llevaba a cabo del Ferrocarril del Sud. Largas y agotadoras jornadas con muy poca paga.

Y lo que fue una perspectiva en un principio, se transformó  en una explotación a los obreros.  Hubo tímidas presentaciones para mejorar el salario que fue correspondido con amenazas de despido y más ajustes. Y ante el nuevo panorama, la huelga. Las reuniones que no estaban autorizadas por ley y finalmente la represión cobarde con disparos de fusil sobre los asistentes a la asamblea de obreros. Obreros  y transeúntes  desprevenidos fueron alcanzados por las descargas de la marina, al mando del coronel Astorga.

Con el tiempo, fueron alternándose los trabajos y aunque la patronal con el respaldo de las autoridades. Los obreros no tenían ningún derecho y sólo la obligación de obedecer.

El matrimonio ucraniano se había completado con dos hijos y la vida continuaba con las carencias de siempre.

Les llegó una propuesta, trabajar en un campo de la zona, donde deberían realizar las tareas de sembrado, atención y cosechado de los productos a cambio de techo y comida. Y remuneraciones de acuerdo a lo producido por la fracción de explotación a su cargo.

Hubo una primera temporada que trabajaron duramente y con el acompañamiento del buen  tiempo  la cosecha fue bastante favorable. Sólo que a la hora de hacer los números para que les pagaran, fue exigua la parte que les quedó a la familia.

Pero, se dijeron, es mejor poco que nada. Claro la situación no daba resquicios por donde poder mejorar.

Las temporadas siguientes fueron magras en sus rendimientos y tuvieron el correlato de menores pagos, pero sin vestigios de poder incrementarse. Hubo sequías, incendios y otras pestes. Y las consecuencias comenzaron a menguar la ya magra alimentación que les proporcionaban cada vez las entregas eran más espaciadas.

Pero las vicisitudes, parecían no tener fin para los ucranianos.

Dice Felipe Pigna, de ese momento: “No fue de golpe sino de a poco, sin prisa pero sin pausa como la gente se fue quedando sin trabajo. El discurso oficial hablaba de una grave crisis económica frente a la cual había que ajustarse el cinturón y estaba claro a qué cinturas iba a afectar el nuevo ´ajuste´. Algunos hipócritas buscaban como siempre transformar a las víctimas en victimarios y pretendían socializar las culpas para que los verdaderos culpables mantuvieran intacta su proverbial impunidad”

    Al perro flaco no le faltan pulgas, dice un refrán.  Y parece que es cierto a las desventuras de la clase trabajadora, explotada y sojuzgada, convergieron la crisis de 1930 de Wall Street, en Estados Unidos,  y la quiebra institucional, con la revolución de septiembre del mismo año.

Y Felipe Pigna,  transcribe, declaraciones orgullosas del entonces Ministro de Hacienda:   Alrededor de 20.000 personas han sido separadas de sus puestos por razones de economía en los distintos ministerios, sin contar las reparticiones autónomas en las que las cesantías fueron también apreciables, como el Consejo Nacional de Educación con 14.000. Había sido posible llevar mucho más lejos esta cifra. Pero es evidente que en los momentos actuales la aplicación de esta idea hubiese traído consigo serias perturbaciones sociales que deben evitarse a toda costa”

Y el historiador Pigna, no sigue contando el panorama: “Los países centrales trasladaron los efectos negativos de la crisis hacia los periféricos como la Argentina. Ellos fijaban los precios de nuestros productos y decidieron bajarlos considerablemente. Los pequeños productores, que habían tomado préstamos hipotecarios para sembrar y pensaban pagarlos con el producto de las cosechas, pronto advirtieron que por la rebaja unilateral de precios impuesta por EE.UU. y Gran Bretaña, para ganar lo mismo tenían que producir y vender un 40% más y absorber los costos que ello implicaba. La mayoría no pudo afrontar su situación, sus campos fueron ejecutados y apropiados por los bancos y tuvieron que dejar el campo en busca de oportunidades económicas. Peor aún sería la situación de los peones de estos campos, familias enteras que comienzan a migrar hacia las ciudades expulsadas por el hambre”.

El gobierno de Uriburu, no tomó ninguna medida, para que las consecuencias de todos estos factores negativos, llegaran a los que menos tenían y entonces todas las variantes, de por si negativas, acentuaron el desempleo, la miseria y la proliferación de barrios de emergencia, en los suburbios de las ciudades más importantes del país.

El mal aspecto que daban esas  villas miseria determinó que el general Justo, que sucedió al sedicioso Uriburu, los desalojara despiadadamente de la Capital Federal.

Un censo oficial determina que los desocupados ascendían en el  país a cerca de 400.000 personas pero según Scalabrini Ortiz la cifra superaba los tres millones

Se produce  una fuerte rebaja de salarios  y se recortan las condiciones de trabajo, aumentándose la jornada de trabajo, por el déficit del  Estado, pero se cancelan puntualmente las amortizaciones de los préstamos internacionales.

Estas conclusiones que corresponden al mismo trabajo del historiador Pigna,  concluye que, en la revisación para el ingreso al servicio militar obligatorio, en ciertas zonas del país con bolsones de pobreza, miseria y desocupación, son rechazados el 65% “por debilidad constitucional, falta de peso, de talla o de capacidad torácica”.

Volviendo al matrimonio ucraniano, la crisis se acentuaba y el ajuste llegaba hasta la mesa de cada día. Tenían, obstante la palabra del dueño de las parcela que cultivaban, de mantenerlos, en el predio, por un tiempo más para esperar que la situación mejoraba, siempre que se atuvieran a lo que les fueran recortando si el momento lo requería.

El matrimonio sueña con un futuro mejor, mientras sobrevive al momento que estaba sufriendo.  Una mañana la mujer le anuncia a su pareja que está nuevamente embarazada. El amor entre ambos se consolidaba en hijos que, llegaban a un mundo tremendamente hostil, para procurar una vida más llevadera. Todo era felicidad. El magro alimento de ese día sabía a manjar de los dioses, por la noticia de ese día. Hasta el clima de ese verano parecía poner un marco de luz, a tanto infortunio.

Pero…

Cuando se enteró el patrón de las tierras, volvió a raptarlos del cielo que el advenimiento del hijo había creado, a la impiadosa realidad donde se hallaban encadenados.

El patrón, desalmadamente, les ordenó interrumpir ese embarazo,  porque  él “no iba a alimentar una boca más”. Hasta el sol que un momento antes los acariciaba, parecía quemarles como si estuvieran en el infierno.  Hubo reproches,  algún “usted no puede hacernos eso” y respuestas crueles “Prueben tener a ese chico y van a ver como los echo de aquí inmediatamente”.  Llantos. Gritos “No puede pedirnos que matemos a nuestro hijo”  y un lapidario: “están a tiempo, sino se van a morir de hambre ustedes y sus dos hijos”.

Las horas, morosas y pesadas siguieron pasando y como la gota de agua que horada la roca, la voluntad se fue debilitando de tal suerte que la joven embarazada  quedó sola desesperada , desconsolada e impotente ante lo que se iba tornando inevitable.

No pasaron muchos días, una mañana gris  febrero,  subieron a un sulky  a la mujer, que se había transformado en un amorfo y abatido ser, sin voluntad, sin ganas de vivir. Sólo se podía comprobar que estaba viva, por el débil movimiento de su respiración.

Se habían realizado los contactos con el Hospital Policlínico y desde la zona allí se dirigía para cumplir con la orden del patrón, interrumpir el embarazo.

Cuando  estaban llegando a la ciudad, en un paso a nivel sin barreras, un tren quien conducía el sulky no advirtió, casi los atropella. El maquinista que había intuido ese descuido, comenzó, impedido de poder detener  la formación de vagones, a hacer sonar, desesperadamente, el silbato de la locomotora y se pudo desviar, a escasos centímetros de la vía el carruaje, y los vagones,  pasaron ruidosamente, aturdiendo a todos, pero despertando a la mujer, que de una masa inanimada, se transformó en una loba incontrolable defendiendo a su cría. Y estremecida de una fuerza inusitada, les gritó a los demás: “A mi hijo no me lo quitan”.

El viaje de retorno fue un  concierto silencioso de los acompañantes, como respetando los sollozos incontenibles de la mujer.

La amenaza patronal incumplida, tuvo el castigo de expulsión prometido. Una semana después los cuatro integrantes de la familia, con sus escasas  pertenencias, estaban esperando el tren en la estación del ferrocarril. Habían llegado mucho antes, porque no tenían donde ir.

De pronto,  el auxiliar de la estación, llamó al muchacho y le dijo que sabía que en el partido de Villarino, podrían estar necesitando gente para  un establecimiento que  explotaba el cultivo de ajos.

El telégrafo, través del cual hizo una consulta, le devolvió una noticia alentadora. Desde el lugar le habían tomado las referencias personales y les decían que viajaran cuanto antes, que lo iban a emplear.

Aquella expresión por la cual se dice que “los bebés nacen con un pan debajo de brazo” – que naciera para ejemplificar que un hijo varón llega con manos para el trabajo, es decir para incrementar los ingresos de la familia que lo trae al mundo – se dio por partida doble. La familia no sólo mejoró en ese momento, sino que se fue acentuando con el correr del tiempo.

Aquella criatura que dio origen a esta historia, en homenaje a su madre, dice que él nació dos veces, el día que figura en su documento y  aquel, en que su mamá, impidió que interrumpieran su embarazo.