¿Por qué?

¿Por qué en este mundo,
en esta tierra,
por qué en este tiempo,
por qué hoy;
por qué ésta, mi mente,
ésta, mi alma,
por qué éste, mi cuerpo,
por qué yo…?

¿Por qué estos fantasmas,
que me engañan?
¿por qué la finitud,
y después yo?
¿qué cambiará la muerte
cuando llegue?,
y al hundirme en su manto,
¿seré yo?

¿Qué será de mi ser,
de lo que pienso?
¿al morirme perecerá
también mi amor?
El milagro de la carne
creó hijos, ¿se esfumarán también
al irme yo?

 

Estas dudas, ¿por qué

tanto me agitan?
De ser o de no ser,
¿por qué el temor?
¿por qué esa vaguedad
inescrutable,
por qué la realidad
de este dolor?

Y llegará el olvido,
el tiempo, lo instalará en el corazón

por siempre
de aquellos que me quieren,
y ya nunca
volverá a sentirme
como hoy…

¿Y mi voz, mis palabras,
mis silencios,
mis risas, mis caricias,
mi ilusión,
mis lágrimas, mis besos,
mis nostalgias,
mis ideas, mis versos,
mi dolor…?

¿Por qué en este mundo,
en esta tierra,
por qué en este tiempo,
por qué hoy?
¿por qué ésta, mi mente,
ésta, mi alma,
por qué éste, mi cuerpo?
¿Por qué yo…?

Tino Diez – 2006

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Un jubilado no confía

un jubilado no confía en el despertador
se acuesta, gime huesos y padece quimeras

me digo
mañana, qué palabra remota

y sin embargo hoy la radio habla de mí
son voces y argucias embustes y dobleces
pero habla de mí

alcanzo a escucharla entrepenas
y me digo
todo lo que tengo es lo que fui

míralo a él
cree que duermo
y vacila en el marco de la puerta
dudando de mis ojos cerrados
(me conoce por las bufonadas de tantos ayeres)

pero este padre suyo ahora es otro
no aquel
no yo
hoy soy apenas lo que fui

por su apuro joven
posterga para mañana y se marcha
acaso piensa que al amanecer
todo estará en el mismo sitio

mi cama, mis vestigios y el cuadro de Comercial campeón

no lo culpo
nunca le hablé de mañana
mi palabra pretérita
ni de cuánto supe usarla
hasta que se la birlaron

jamás cedería si tuviera mañanas
en un puño

pero solo y rendido
boca arriba
presiento el reflejo amarillo aceitoso en la frente
por el manto de luz que se apaga
lánguido como la supervivencia

día o noche da lo mismo
mis vacíos no

esos no dan lo mismo

son últimas vueltas
en un cuadrante negro
plagado de olvidos que se eternizan

como este olor acre de dormitorio
tan parecido al de mis abuelos
aroma a flores de cardo
crepusculares ellas, atardecido yo

semejante plenitud efímera del sepia
desplomando
abandonos como cualquier otoño

cuando te jubilás te morís
decía el Flaco, te morís
y se murió
y ahora pasa su silueta fantasmal
opacando la voz de esa radio
que insiste en hablarme de mañana

qué me importa.

Jorge Lozano Ángel

Cuando las causalidades son guaitenses

CÓRDOBA Capital
   El 6 de julio de 1573 un desobediente caballero llamado Jerónimo Luis de Cabrera decidía fundar Córdoba…

Esa osadía le valió, tiempo después, la pena de muerte. La plazoleta que lo honra, está sobre la calle 27 de abril y la estatua de 2,70 metros de altura fue realizada por el escultor local Horacio Juárez.

En el año 1992, el entonces Intendente doctor Rubén Américo Martí, instituye esta distinción que con el correr de los años se ha convertido en un sello distintivo del Gobierno de la ciudad.

Los destinatarios son referentes locales de la cultura, la salud, la educación, el periodismo, las comunidades barriales, el comercio, las empresas, las instituciones y los lazos sociales. Se entrega el 6 de julio de cada año.

La estatuilla es una réplica a escala de la escultura, que honra la memoria del Fundador Jerónimo Luis de Cabrera y está emplazada en la plazoleta homónima de Obispo Trejo esquina 27 de Abril y es obra del propio Marcelo Hepp.

INGENIERO WHITE
   En septiembre de 1972, se inauguró en el Ingeniero White el Monumento al Inmigrante, obra emblemática de esa localidad portuaria. La celebración de los 87 años de su fundación tuvo para los habitantes de Ingeniero White un componente adicional con la inauguración de un homenaje a los inmigrantes, hombres llegados desde todo el mundo y protagonistas del progreso local.

Se trataba de una obra donada por el Centro de Residentes Whitenses de la Capital Federal, quienes contrataron a la escultora cordobesa Lidia Juárez para el diseño. La artista modeló su trabajo en yeso y luego lo hizo fundir en los talleres de la firma Czernak, de la Capital Federal. El bronce fue donado por la Base Naval Puerto Belgrano y la columna y fuentes que complementaron el monumento fueron aportadas por la Cámara de la Construcción y la Corporación del Comercio y la Industria.

En el acto inaugural Luis Rodríguez Fontán, presidente del Centro de Residentes, improvisó unas palabras, destacando que el monumento era “un homenaje a quienes dejaron sus mejores ambiciones y sueños, entregando lo más selecto de sus vidas, punto inicial del engrandecimiento de toda la zona”. El delegado municipal de White, Antonio Fontán, indicó, por su parte, que los vecinos serían “permanentes custodios de la obra”.

Fueron padrinos de la ofrenda las señoras Ángela M. de Mazza, María B. de Radetich y Josefa R. de Teobaldelli y los señores Agustín Redivo, Cayetano Forte y Enrique Lisandroni.
Un tributo a los inmigrantes en White, merecido y justo.

HISTORIAS CONCURRENTES

 

Entre el apellido de los escultores, del que realizó el monumento al fundador de Córdoba, don Jerónimo Luis de Cabrera y quien modeló el monumento al Inmigrante, existe una relación familiar ya que Horacio Juárez fue el padre de Lidia Juárez.

Pero un personaje dilecto, el abogado y escribano Carlos Ighina – descendiente de una caracterizada familia guaitense, la del doctor Domingo C. Ighina, caracterizado médico de la localidad, durante una década, facultativo de los Bomberos Voluntarios de Ingeniero White – además prestigiar aun más a su pueblo natal y a su cultura, se encargó de colocar un cierre luminoso a esta casualidad de escultores.

El Doctor Carlos Ighina, recibió la estatuilla, por parte de la Municipalidad de Córdoba, réplica del monumento al fundador de la ciudad de Córdoba, Jerónimo Luis de Cabrera, y así me lo cuenta: Aquí estoy con el Jerónimo Luis de Cabrera, réplica de la estatua del fundador de Córdoba, que la Municipalidad de Córdoba me entregó por mi “aporte a la cultura de la ciudad!.- pero, lo interesante es que el autor del monumento es Horacio Juárez, padre la escultora – Lidia Juárez – que hizo el monumento al inmigrante en Guaite”.

Aníbal Vitali, cantando…!

Alguna vez Bocha Cordi lo presentó como “El fueye de Bahía Blanca”. Músico, bandoneonista, director, autor, maestro en el literal y total sentido del término. Aníbal Vitali, en las reuniones tangueras que se realizaban en el Patio de Tango, reducto de Luisito Carbonara, teníamos sorpresas como éstas.

Gustavo Gabí, presente en una de esas tenidas, se lamentaba no haber traído el grabador. Pero se dió y, emocionado, con la filmadora en mano pude registrar ese momento que aquí va: