La Casa del Espía Gustav Monch

Mucho antes de ser el café de Ferrowhite, La Casa del Espía era la residencia del jefe de la Usina General San Martín, ese castillo que asombra a todos los que se acercan al puerto. Fueron en realidad varios los jefes que ocuparon la Casa -desde 1932 hasta mediados de los sesenta, momento en que pasó a funcionar como una oficina administrativa-, pero uno, en particular, el que acá nos interesa. Un tal Gustav, alemán en épocas del ferrocarril inglés, en tiempos de la segunda gran guerra.

   Algunos escucharon y otros creen recordar, que un día a Gustav lo vino a buscar la policía (o la Prefectura, vaya uno a saber) y que se lo llevaron “de una oreja” quién sabe a dónde. Lo cierto es que nunca más se supo de él y desde entonces el enigma no paró de crecer: ¿Era Gustav un espía del III Reich? ¿Tenía un transmisor de radio oculto en algún lugar del castillo? ¿Reportaba desde allí a la flota de submarinos del Führer sobre los buques que partían con grano para paliar la hambruna de los aliados? Importa menos la documentada certeza de los hechos que la propia leyenda.

En el suplemento de La Nueva del día 14 de abril de 2018, el periodista Adrián Luciani, propone un artículo titulado “¿Bahía Blanca fue parte de una red de espías nazis?”, indagar sobre esta posibilidad que siempre rozó la historia con la leyenda.

Y particularmente cita dos notas publicadas en ese diario por Jorge Jordi, fundamentado por una exhaustiva investigación en base a documentación que había podido reunir sobre este interrogante.

Cuando se le preguntó – escribe Luciani – si compartía la teoría sobre el espía que operaba en el castillo como jefe de la Usina General San Martín, en White, Jordi dijo que ese hombre, , fue prisionero en Malvinas en la Primera Guerra Mundial y vino a Bahía Blanca, desde donde avisaba a Alemania de la partida de buques aliados y de su cargamento.

  ´Incluso – agregaba Jordi – el “Ussukuma”, el barco mercante (hundido frente a Necochea) que mandó a pedir el acorazado “Graf Spee” en 1939 para pasar prisioneros, cuando estuvo en White su tripulación le hizo una parada militar a Monch y el capitán le entregó un uniforme en la casa del encargado del frigorífico Pazzi, de calle Brown y Pedro Pico, que era alemán´.

 

La foto corresponde al archivo de “Ferrowhite”. ¡Muchas gracias!!

FUENTES: “ingenierowhite.com” Suplemento “La Nueva” del 14 de abril de  2018.

 

 

 

 

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