Yo me presento así..!

Promediando la primavera de 1935 sumé mi primer llanto, en manos de la partera doña Pepa, a la congoja que había provocado la trágica muerte de Carlos Gardel.

Mi padre, Francisco, consultó el santoral en el taco del enflaquecido almanaque que –seguramente– tenía la publicidad de “Almacén, Panadería y Carnicería ‘Del Puerto’, Sucesión de Angel Sclavi”, y desde entonces quedé registrado como Florentino. Por suerte, a poco surgió el Tino salvador.
Mi viejo había llegado desde España con papeles fraguados, para evitar ir a la guerra contra los moros, y aquí recorrió parte del país levantando cosechas, hasta poder ingresar al entonces Ferrocarril del Sud, donde trabajó hasta el año1948, fecha de su jubilación.
Mi mamá, también española, se encargó, con su escasa preparación, de educarnos a los cuatro hermanos.

Vivíamos en una casa alquilada de la calle Cabral, casi vecina a la carpintería de Mercanti. Luego mi padre compró un terreno en el loteo de las tierras que pertenecían al señor Luis A. Rocca, a quien también se debe la realización del “Mercado Rocca”, que tenía entradas por las calle Siches y por Elsegood (hoy Belgrano), donde está el vistoso edificio de dos plantas con la vivienda de su propietario en la superior.
Mi padre adquirió entonces una casa de chapa y madera, con un plan de pago que se extendía más de un año y medio, y que fue trasladada desde el Bulevar hasta nuestro terreno por el señor Borelli, quien con sus hijos se ocupaba de esta original tarea –típicamente whitense– de mudar de lugar casas enteras. Sigue leyendo

Cooperativismo: Democracia al palo

A PESAR DE TODO: LAS CAJAS DE CRÉDITO COOPERATIVO

 Si bien las cooperativas de créditos, se esbozaron cercano el año 1900, su presencia, influencia económica y difusión fue escasa y limitada al sector, del cual provenía.

INSTITUTO MOVILIZADOR DE FONDOS COOPERATIVOS

A mediados de la década de 1950, recién bajo la tutela de la entidad cooperativa de segundo grado, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos – IMFC – secuela del Congreso Argentino de la Cooperación realizado en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en el mes de noviembre de 1958.

Se esbozaron ideas solidarias, que serían tuteladas y promovidas, por el Instituto de reciente creación, para la creación en los principales núcleos urbanos de cooperativas de crédito, y una vez consolidado el funcionamiento de las “cajitas”, como se las denominó, extender su habilitación a todas y cada una de las localidades y barrios del país.

LAS “CAJITAS”, A PESAR DE TODO

Las “cajitas” miradas con interés, pero también con desconfianza, ante el impedimento de crear cuentas corrientes y cheques, de acuerdo a la operatoria bancaria, se vieron obligadas a implementar sustitutos, donde la cuenta corriente, se llamaba “cuenta a la vista” y el instrumento de pago la “letra de cambio cooperativa”. Se le reglamentó entonces atendiendo a la presión, no solo oficial, sino también a la preocupación de las otras entidades financieras, que observaban la importante captación de comerciantes, pequeños industriales, profesionales – algunos aspectos que directamente atentaban restringiendo la circulación y compensación de las “letras de cambio” giradas sobre las incipientes cajas de crédito.

Una de las disposiciones determinaba un tamaño inusual para un medio de pago y las órdenes de pago – letras de cambio –  debían ser de un tamaño de alrededor de 20 x 15 centímetros, lo que le dificultaba al usuario, el traslado y el manejo. La otra era el entorpecimiento de los bancos para gestionar las “letras” que era recibidas como “Valores a gestionar”, llegándose a demorar su acreditación a 120 horas hábiles, cuando la entidad pagadora estaba, a pocos metros de la entidad bancaria. El banco percibía inmediatamente el importe y lo demoraba en el lapso indicado.

CLEARING PROPIO

El IMFC instruyó a sus cooperativas hermanas para que, en cada poblado urbano, se implementaran compensaciones intercajas, creando la recíprocas aperturas de cuentas a la vista donde depositar en el más breve tiempo posible, el importe resultante de los valores presentados diariamente. Finalmente, para facilitar la operatoria, en Bahía Blanca, la Caja de Crédito Bahiense, con la apertura de cuentas de todas las otras cajas de créditos, operó como una caja compensadora, un tanto sui generis, pero muy efectiva.

Por su parte en Buenos Aires, la Primera Caja Mercantil, la principal caja de créditos del país, concentraba un sistema análogo, realizaba las gestiones hacia el norte y hacia el sur del país.

TAMBIÉN CON CHEQUES

Mientras las entidades bancarias optaban por canalizar las Letras de Cambios a través de Cuentas a la Vista que abrían en las Cajas de Crédito, éstas suscribían Cuentas Corrientes en los bancos oficiales y privados para canalizar los cheques que eran depositados en sus ventanillas, analizando cuál plazos y comisiones eran más ventajosos para sus asociados.

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Domingo Federico

Nombre y apellido de un olvido

Aunque Domingo Serafín Federico nació en Buenos Aires, el 4 de junio de 1916, los historiadores tangueros pareciera que no lo consideran porteño y tampoco reconocieran su fundamental trayectoria tanguera.

Hay excepciones como las del blog, por excelencia para el tango, donde su director, dejó estas reflexiones: “Este inolvidable músico y genial melodista radicado desde hace muchos años en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, era en realidad un porteño nacido en el barrio de Palermo Viejo”.

SU INFANCIA Y APRENDIZAJE

También estudió violín, con su padre y piano con un docente musical de origen japonés, Theo Sun. Además, el bandoneón, que estudió con el maestro Pedro Maffia. Así lo cuenta en un reportaje que le hizo Gabriel Soria:

A los seis años, cuando todavía los chicos soñábamos con los Reyes Magos, mi padre me llevó a una casa de música, me regaló un violín y me dijo: éste es el regalo, el Rey Mago soy yo. Luego nos mudamos a Carmen de Patagones, donde mi padre contrajo una enfermedad muy seria y fue ahí cuando me decidí por el bandoneón, con el que me ligué, en una necesidad de trabajo.

Mi papa, que era profesor de violín, quería que yo fuera médico, pero también ansiaba que fuera músico como él, por lo tanto, comenzó a enseñarme las esca-las (…)

Volvimos a Buenos Aires y mi padre no mejoraba. Entonces tuve que transitar todos los lugares donde se tocaba tango para poder llevar dinero a mi casa y sin que mi familia se enterara –pues creían que yo trabajaba en una confitería de las siete de la tarde a once de la noche, con horario fijo– fui bandoneonista en bodegones y peringundines. Transité todo lo que era el Abasto, el Spinetto, el Dorrego, siempre en torno a los mercados que era donde estaba la mayor cantidad de lugares para tocar…”. Sigue leyendo

Dasaev

por Walter Uranga

Hoy fue el día del arquero. No hace tanto qué lo impusieron. Antiguamente la frase “vas a cobrar el día del arquero” era sinónimo de nunca vas a cobrar en tu puta vida. Los tiempos cambiaron, ahora esos pagadiós tienen fecha y hora de vencimiento. En mi caso no tuve demasiadas opciones para elegir el puesto adentro de la cancha. Aunque a los 6 años me creía el Muñeco Madurga, pronto me di cuenta que el 5 en la espalda no me quedaría nunca bien.

Por más que la Revista El Gráfico me hiciera creer que me parecía, mi Padre un grandísimo arquero de aquí de Bahía Blanca, me decía tratando de llevarme para el arco “mirá fíjate bien en la foto, vos sos más parecido a Antonio Roma que a Madurga” Y me convenció. Arquero. Del montón para atrás pero arquero. Firme y cumplidor. Me sacarían por malo pero nunca por irresponsable. Y llegaron los picados en la cancha del Sixto.

En el Barrio contra Barrio pero en calle de tierra allá en el bajo. Que si ganabas corrías porque cobrabas y si perdías corre igual, porque te cascaban, por gil nomás. Y llegaron los intercolegiales del 78 “en el año del Mundial, yo también salí campeón ” decía el diploma pedorro que nos dieron. No hubo foto en el diario, ni viaje a no se dónde que nos habían prometido.

Y arrancó la secundaria y picados en el Barrio y clásicos en el Colegio la Piedad, carpinteros contra mecánicos y contra gráficos. Siempre contra, nunca amistad a cara de perro y por el honor. Fuera de esto un paso por la octava de Olimpo, donde conocí todos los bancos de suplentes de la Liga del sur, ya que nunca jugaba. Pero el tipo ahí firme cumpliendo. Y llegó el tiempo a los 14 de emigrar a Guaite a jugar en Comercial y de allí a una liga Amateur a los 17, ya con el título de tipógrafo-linotipista abajo del brazo. Y hubo que irse a vivir al sur, aprender a subsistir y jugar al fútbol.

Conocer a los jugadores más sacrificados que vi en mi vida. Porque hay que jugar con ésos vientos y ésas canchas de cantos rodados. La posibilidad de jugar en Estrella Norte el más grande de Santa Cruz. Y volverme hacen hoy justamente 34 años. Volver a atajar en el Sixto y los domingos ir a jugar a la zona rural. Mi “etapa profesional ” aunque sí bien me pagaban por hacerlo, indefectiblemente lo ganado, poco o mucho lo dejaba en la cantina del club, bebidas espirituosas y golosinas para todos los niños que anduvieran por ahí chispeando a ver si ligaban algo. Y en el 90 se me dio por jugar al básquet. Era malísimo, pero le ponía una garra! 400 rebotes por partido cazaba y otros tantos tiros errados posteriormente. Y apareció Citro Perú, allí jugué tres años , un compilado de grandes jugadores era eso. Y me corté el tendón de un dedo y a partir de allí solo dispuse de 9 para atajar. O sea que de los guantes me sobraba uno.

Así y todo me la rebusqué para volver. Y fue Carpet Sur, Servi-ya (campeones) y Vito sensación en el Cala Gogó y fue volver a la Liga Comercial con Panificados Moni. Camiseta negra y roja partida al medio “Viva la Anarquía ” y deambulé por varios equipos y llegué al Depoba de Horacio Arroyo y aparecí en el “Pappo’s Blues” de Carlitos Rodríguez, como no iba a poner huevos jugando en un equipo que llevara ese nombre? Y bueno en el 2009 la rodilla dijo basta y fue la historia.
Ahora ustedes se preguntarán: y qué onda con DASAEV? Y Candela? Y la moto?
Les cuento a los más jóvenes que Dasaev era el arquero de la ex-Union Soviética. Alto, elegante siempre vestido con pantalón y buzo amarillo. Por ésas locas historias de la economía Argentina, una vez la selección rusa se presentó en Bahía Blanca, en cancha de Liniers, se ve que el cambio monetario era favorable ya que también vino la “Selección Gaúcha de Brasil “. Su arquero era el legendario mundialista Emerson Leao. Yo estuve ahí. Quedé impresionado! Y soñé con algún día tener un equipo todo amarillo.

Mientras tanto, pasaba todo esto que conté al principio. Épocas de poca ropa deportiva, siempre con el mismo buzo, de lejos ya te reconocían. Pero allá por el 97 todo cambió. Una fábrica artesanal de camisetas te hacia el buzo de arquero y pantalón que quisieras. Junté unos mangos y me fui de cabeza a encargar mi equipo amarillo cual un Dasaev del Noroeste. Y me lo hicieron! Crystal se llamaba la fábrica. Y me lo ponía a cada rato y me sentía Dasaev y un poco más hasta te hablaba en ruso. Estaba mimetizado

. Iba a jugar con ésa pilcha y entraba agrandado a la cancha me hacía el importante. Todo iba bien hasta que una noche fuimos a jugar un torneo nocturno a la “cancha del Toby” un antro ubicado en el Barrio Latino, lindante con Matadero y el Fonavi , lindo lugar (para pasar de día y rápido) la noche se tornaba difícil si no eras de por ahí .
. Se juntaba todo tipo de gente en ésos torneos, entre ellos lo más graneado del hampa bahiense, pero allí por una hora todos jugábamos a la pelota, a nadie le importaba el prontuario de nadie, todos iban a disputar cada balón cómo si fuera el último. Eran dos canchas separadas por una red. Cuatro lámparas cada una, a la pelota más que verla la intuías… una tribunita de madera de tres escalones, única comodidad, el resto del numeroso y fervoroso público pegados a las redes.

Muchas veces, empujadas por los fanáticos dichos encordados se estiraban hasta llegar a tocar el árbitro o jugadores; ante algo que enfureciera a la parcialidad local .
Los árbitros no se caracterizaban por ser demasiado justos . Dentro de ése marco que les relato nos toca jugar una semifinal ante el local . No tuve mejor idea que calzarme mi equipo amarillo. No entraba un Alma en ésa canchita. Hasta bombos habían llevado. Obviamente nadie simpatizaba por nuestra divisa. Entraron ellos primero.

Explotó el Toby Center! Atrás veníamos nosotros agrandadísimos. Marché al frente. No era Walter, no, era el mismísimo Rinat Dasaev en la nieve rusa. Pecho inflado. El bullicio era infernal. Nos pusimos a calentar. Fríos, especuladores. Se hizo un silencio, cortante, eterno… amparada por la oscuridad dominante, desde la tribuna de tres escalones surgió una voz femenina, lacerante, venenosa que espetó: “miren al arquero de ellos! Parece un teletubby! Y estalló una carcajada generalizada,que incluyó a mis propios compañeros de equipo! Dasaev se esfumó entre el gentío, colorado de vergüenza… y seguí jugando yo.

Ganamos. Pero ésa te la cuento si te pagas otra vuelta…

(Muchas gracias, Walter!!!!)

Piazzolla, en estado puro

“Ástor (Piazzolla) tocó con la orquesta de (Aníbal) Troilo en la época de jazz y la típica que animaban los bailes de los clubes. Astor tenía un tango que se llamaba Tanguango, y era como la ardilla, vio los bongoes en la orquesta de jazz y se le ocurrió meterlos en la introducción del tango con Troilo. La que se armó…

Los tangueros lo querían matar. Y Troilo le pidió: ´Astor, nunca más me haga una cosa así´” (Atilio Talín, su representante).

Piazzolla estaba acostumbrado a recibir la misma crítica: “Lo suyo no es tango”. Por eso hizo para el sello Phillips dos discos que se llamaron “Tango tradicional” – “con arreglos que hoy son de avanzada”, opina Talín – con tango como “El choclo”, “La cumparsita”, “Mariposita”, “Taconeando”, “Ah, ¿así que no hago tango?”; dice Talín que dijo el bandoneonista: “Hizo eso y no los hizo nunca más”

En la última gira, en el 89, Binelli intentó rescatarlos.

´Maestro, todos esos arreglos tan lindos de tangos tradicionales, ¿por qué no me los facilita, que me gustaría tocarlos…?´

Astor le dijo: “No, Binelli, agarrá el lápiz y preocupate. ¡¡Los rompí!!”

 

 

 

 

 

 

 

 

Relatos que no son cuentos

Terminé de escribir, el último tramo de una publicación de hechos, algunos son casi reales otros no tanto, pero, podrían interesar a los desprevenidos lectores. A algunos allegados a quienes le llegó, fueron acompañados de un consejo: “Si estás aburrido, estos relatos pueden contribuir en aburrirte más”

Les dejo, entonces, el enlace para acceder a la publicación :

https://1drv.ms/w/s!AtRiQXIdNgpNgew1fr3j9IbnCpoKQQ?e=nz4mBa

Calles whitenses

Calles whitenses

Los nombres de las calles y de otros espacios públicos como plazas, paseos y parques, plasman, no sólo la identidad del lugar donde uno vive – en tanto esos nombres se convierten en esos mismos lugares desde la apropiación y los usos colectivos en el modo de identificarlos – sino que además denotan una historia interna de la propia historia local  de la comunidad”.

Así comienza la presentación de un trabajo del Museo del Puerto titulado “Las Calles del Pueblo”,  que  continúa  más  adelante: “Desde  otro  punto  de  vista,  la  mayor  o menor relevancia  de  estos  personajes  o  eventos  para  la  gestión  política  que  impone      nomenclaturas, puede ser develada observando atentamente la importancia de la calle o del  lugar público donde dicho nombre fue impuesto”.

El informe hace una diferenciación de etapas, por conjuro de las influencias políticas imperantes  en las sucesivas décadas con picos de injerencia en la primeros tiempos con primacía de radicales y conservadores; un poco más  atenuada en los años ´30, donde comenzaron a terciar  los anarquistas-socialistas y mediando la década del ´40, con el ascenso del peronismo y la irrupción  de los militares.

Originalmente las calles eran identificadas por números y recién en marzo de 1908, una   ordenanza establece que una comisión designada al efecto, encabezada por el doctor Ángel Brunel y el doctor Aristóbulo Barrionuevo, propusiera una lista de nombres para designar las calles de la ciudad. El listado abarca 58 calles de las cuales 18 eran de Ingeniero White.

La numeración de los domicilios, que comenzaba en las calles Guillermo Torres y Cárrega. fue cambiado promediando el siglo pasado, iniciándose en la Avenida Colón y la calle Chiclana, desde Bahía Blanca como punto inicial.

Un gran porcentaje de los nombres designados para nuestro pueblo, correspondían a navegantes  que tuvieron presencia directa en nuestras costas, como pioneros o prácticos que relevaron las vías  marítimas  de  navegación.  Se  completa  con  figuras  emergen-tes  en  la  lucha  por  la independencia o personajes que trabajaron por el progreso de la localidad.  Durante la segunda presidencia del General Perón, hubo un cambio de denominación de nombre que abarcó, en Bahía Blanca la Avenida Colón, la actual Avenida General Arias, su prolongación como Avenida Estrada y finalmente la calle Guillermo Torres; todo este circuito vehicular pasó a llamarse Avenida Eva Perón. Con el derrocamiento del gobierno peronista, esos tramos recuperaron su nombre anterior.

Comenzamos a detallar las circunstancias y motivos de la aplicación que ostentan las calles de  nuestro pueblo.

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¿Cuándo fué fundado nuestro pueblo?

ANTECEDENTES

Siendo ministros de gobierno y de hacienda gobierno de Martín Rodríguez, en el año 1823, Bernardino Rivadavia y Manuel José Gacía, respectivamente, presentaron la iniciativa que pertenecía a un comerciante Vicente Casares, cuya idea integraba un plan colonizador.

La propuesta fue anulada, cuando iba tomando visos de realidad y recién en 1827 se acepta llevar parte de ella,  comenzando con la fundación por una ciudad y un puerto en el sur de la provincia de Buenos Aires.

Un año después el coronel Ramón Estomba, acepta las indicaciones del ingeniero Narciso Parchappe, primero da entidad a la ubicación del puerto en la desembocadura del Arroyo Napostá  y luego en el lugar y trazado de la Fortaleza Protectora Argentina, así como la disposición estratégica defensiva, ante las incursiones de los malones indígenas.

21 de marzo de 1828

El Ingeniero NARCISO PARCHAPPE  con el primer escalón de la expedición fundadora hizo contacto con la SUMACA LUISA, del capitán ENRIQUE LIVANUS JONES, en ARROYO PAREJA,  con la que se  embarcó, el 22 DE MARZO, para recorrer la ría y elegir en FONDEADERO.

PARCHAPPE escribió en su diario: “El baqueano, que tomó la delantera, me previno que había visto una embarcación de dos mástiles, anclada en la bahía; no podía ser otra que la enviada desde Buenos Aires, con los materiales para las construcciones que debían ejecutarse en el nuevo establecimiento; así y todo concurría a asegurar el éxito de la empresa y me sentí descargado de un peso, al ver disiparse la inquietudes que había alimentado, hasta entonces, sobre el resultado de mi misión”

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Tango del cuarenta

Sucedió alrededor de 1940. La estación Spurr dependía de la jefatura en la estación Ingeniero White, a cargo del señor Cédola.

Diariamente, en el local que salía del puerto a las 14, el Jefe se trasladaba a Spurr, para firmar la correspondencia e intervenir en la resolución de los problemas cotidianos que le competían.

Permanecía hasta el que el próximo local, poco más de media hora después,luego de realizado su cometido de control diario, volvía al asentamiento de su jefatura.

Cuando esto ocurría, es decir el jefe se iba, el encargado llamaba al mensajero,para que hiciera sonar su instrumento tanguero, el bandoneón. Y el adolescente arrancaba con un tango y tenía que desenchufarlo para que dejara de tocar.

Ya era muy buen músico. Una tarde Cédola no bajó del local y el concierto empezó no bien el tren partió hacia Bahía Blanca Sur. Cuando todos le hacían ronda para escucharlo y alguno se animaba a tararear el tango que salía del fueye, se abrió la puerta exterior y apareció, el jefe.

Abrupta interrupción, sermón para todos (anticipando un “explique”, previo a alguna sanción).

Para Aníbal Vitali, que era el mensajero bandoneonista, hubo una reconvención particular, la orden de dedicarse al aprendizaje del sistema Morse junto al anuncio que en próximos días le iba a tomar una prueba, a ver manejaba el manipulador de Morse, con el mismo entusiasmo con el que tocaba “eso”.

Los colores del “Globito”

 El 17 de octubre de 1908, en un globo denominado Pampero, habían desaparecido en la zona del Río de la Plata, Eduardo Newbery junto a Eduardo Romero. Sólo se encontraron restos de algún salvavidas, en el río, resplandores esperanzados en Bahía Blanca y Neuquén, que no pudieron identificarse y algunas de las palomas mensajeras – que portaban como único medio de comunicación – que, exhaustas y sin mensajes, llegaron a La Plata, en la provincia de Buenos Aires y a Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos.

A pesar de ello, Jorge Alejandro Newbery – el hermano del desaparecido Eduardo Newbery – el 27 de diciembre de 1909, realizó el vuelo en globo. En este caso bautizado Huracán batiendo el récord sudamericano de distancia – 550 kilómetros – al unir el Barrio del Belgrano con el barrio Bagé, en Río Grande de la República Federativa del Brasil y el récord de 13 horas de permanencia en vuelo.

El Club Atlético Huracán de Parque Patricios, al lograr el tercer ascenso consecutivo, en el fútbol argentino, le pidió, en febrero de 1911, por intermedio de su presidente, don José Laguna, la autorización a Newbery para adoptar al conocido globo, que ascendía como el club, recorriendo tres países, Argentina, Uruguay y Brasil, como escudo de la institución. Paralelamente nombró a Jorge A. Newbery, primeramente, Socio Honora-rio y posteriormente como Presidente Honorario.

En la historia del Club Atlético Huracán de Ingeniero White, escrita por Arnaldo Lieja Castelli, al referirse al nombre y a su camiseta, expresa:

“NOMBRE DEL TEAM – Desde el primer momento veníase tentando que llevaría el nombre de ´Invencible´, pero puesta en acción una moción del señor Linera en la que propuso llevase el nombre de ´Huracán´, quedó aprobada.

DIVISA DEL TEAM – Habíase acordado una moción del Señor Somoza en que se aprobó, fuese camiseta verde con una franja horizontal amarilla; una vez haberse puesto en trámites con la ´Casa Gath y Chaves´ y como no había existencia se acordó que fuese colorada y negra por considerarse más conveniente. Se pone a elección y es aceptada por mayoría.”

Los colores de la entidad

Aquellos colores, colorado con la franja negra, tuvo poca vida en el Club Huracán. Bien pronto se reemplazó por la casaca blanca con el globito en pecho, y el ribete rojo en el cuello y los puños, como lo utilizaba su club homónimo porteño y que rememoraba las grandes hazañas de los hermanos Newbery (N.R.: Eduardo y Jorge Alejandro) donde Jorge A. Newbery fue pionero de la aviación en el país.

Agregamos que tuvo un peso fundamental el hecho relatado con el vuelo realizado en globo en 1909, por Jorge Newbery, estableciendo records de distancia y permanencia, que fue un momento de euforia para todos los habitantes de nuestro país y la decisión del Club Huracán de Parque Patricios de adoptar el logo representativo de la aeronave “Huracán”.