Yo me presento así..!

Promediando la primavera de 1935 sumé mi primer llanto, en manos de la partera doña Pepa, a la congoja que había provocado la trágica muerte de Carlos Gardel.12118891_10204837405926016_6651514450822911642_n

Mi padre, Francisco, consultó el santoral en el taco del enflaquecido almanaque que –seguramente– tenía la publicidad de “Almacén, Panadería y Carnicería ‘Del Puerto’, Sucesión de Angel Sclavi”, y desde entonces quedé registrado como Florentino. Por suerte, a poco surgió el Tino salvador.
Mi viejo había llegado desde España con papeles fraguados, para evitar ir a la guerra contra los moros, y aquí recorrió parte del país levantando cosechas, hasta poder ingresar al entonces Ferrocarril del Sud, donde trabajó hasta el año1948, fecha de su jubilación.
Mi mamá, también española, se encargó, con su escasa preparación, de educarnos a los cuatro hermanos.

Vivíamos en una casa alquilada de la calle Cabral, casi vecina a la carpintería de Mercanti. Luego mi padre compró un terreno en el loteo de las tierras que pertenecían al señor Luis A. Rocca, a quien también se debe la realización del “Mercado Rocca”, que tenía entradas por las calle Siches y por Elsegood (hoy Belgrano), donde está el vistoso edificio de dos plantas con la vivienda de su propietario en la superior.
Mi padre adquirió entonces una casa de chapa y madera, con un plan de pago que se extendía más de un año y medio, y que fue trasladada desde el Bulevar hasta nuestro terreno por el señor Borelli, quien con sus hijos se ocupaba de esta original tarea –típicamente whitense– de mudar de lugar casas enteras.
Luego la pequeña comunidad del nuevo barrio, compartiendo las habilidades de cada uno de sus integrantes, fue levantando poco a poco modestas casas de material y/o mejorando las existentes de chapa y madera, en un envidiable ejemplo de labor cooperativa.
La escuela primaria a la que concurrí fue el Colegio Cortés, en la esquina de Avenente y Cabral. Promediando el año 1947, cuando cursaba el quinto grado, se inauguró el edificio nuevo en Brihuega y Avenente, es decir la actual Escuela Provincial Nº 13 “Ruy Barbosa”.
Estando en sexto grado comencé a escribir una suerte de diario, hasta que cuando se nos encomendó una composición referida a “La neblina“, intenté completarla de una elemental forma verseada. Recordé el cuento de Rubén Darío “Mi primer poema”, y el rechazo unánime que había provocado entre sus allegados. Temblé por la suerte de mi poesía, tuve intenciones de destruir la hoja que la contenía. Mi padre interrumpió mis cavilaciones, preguntándome, como lo hacía habitualmente, por mis deberes.
“Esto está muy lindo”, me dijo, luego de leerlo varias veces. A la mañana siguiente, antes de entrar a mi clase, busqué a la maestra de quinto, quien el año anterior me había alentado para las actuaciones realizadas en las fiestas patrias.
“¡Además de actuar, escribe! –me dijo–. No se abandone, siga escribiendo y sobre todo lea, lea mucho.
Esperé impaciente el momento de presentar la redacción, imaginando más felicitaciones y tal vez –por qué no– algún aplauso.
Terminada la lectura, en vez de halagos, la maestra se precipitó a mi pupitre, estampó un “no es lo que se pidió” cruzando mis versos como un baldón rojo y con la voz más espantosa, que nunca pude olvidar, provocó la mayor vergüenza que jamás pasé, gritándome: “¡¡Deje los versitos para las nenas …!!“, mientras estrellaba su mano en mi mejilla.
A partir de ese momento continué escribiendo, pero le di una vuelta más de llave a mi escritorio. Por mucho tiempo nadie supo que escribía, y menos aún su contenido.
El secundario, que debió ser orientado a alguna especialidad relacionada con las letras y el arte, se trocó en una carrera en la Escuela Industrial que, al no tener relación con mi vocación, se interrumpió ante la primera dificultad –en este caso económica–, luego de haber aprobado el tercer año.
Pero siempre me atrajo el tango, aunque no lo bailo. Comencé a seguir la actuación de los distintos intérpretes, algunos como las orquestas de Juan D´Arienzo y de Héctor Varela; los cantores Floreal Ruiz, Alberto Marino, Argentino Ledesma y el “Rolo” Lesica, Héctor Mauré y otros. No me agradaba Rivero, y menos cuando se lo presentaba como “La voz esperada” en los programas de Jabón Federal.
En ese momento alguien me dijo que lo escuchara al “Feo”. Me gustó su calidez y calidad y con él le presté atención a Pichuco y a Pugliese. A falta de formación musical, traté de ponerle orejas a todo. Me llegaron Maderna y Di Sarli, y los grandes poetas: Cadícamo, Discepolo, Cátulo, García Jiménez.YO

En el año 1970 renuncié a mi trabajo en la estación de ferrocarril de Ingeniero White e ingresé al movimiento cooperativo, primero en las recordadas Cajas de Crédito, que fueron impulsadas a su transformación en Bancos Cooperativos, y allí permanecí hasta que las políticas económicas marcaron una mayor concentración de la banca cooperativa, y el Banco Coopesur, donde desempeñaba mis tareas fue absorbido por el Banco Credicoop, lo que produjo mi despido en 1996.
Hoy me encuentro jubilado, rodeado de la felicidad de cuatro nietos, mis dos hijos y mi esposa, y de cuando en cuando despunto el vicio de escribir tratando –en vano– de olvidar aquel sopapo y aquella vergüenza que signaron el trayecto de mi vida.

Los Magariños… un cuarto de siglo después!

LOS MAGARINOS. Luego de 72 años…¡Otra vez juntos!

De la Guerra Civil Española, José Magariños conserva muy vagos recuerdos. Era pequeño, apenas tenía cinco años, cuando, junto a sus padres y uno de sus hermanos, subió a un barco cargado de esperanzas, para huir del horror, rumbo a la Argentina que le prometían.

Corría 1938.

descargaA sus 78 años, con sus ojos color celeste profundo y con pinta de buen tipo, Pepe, en cambio, jamás pudo borrar de su retina la imagen de su hermano Ramón, once años mayor, quien, incorporado a la legión militar, debió permanecer en España, peleando para las fuerzas de Franco.

En realidad, la familia era antifranquista, pero no había alternativa. La otra opción implicaba, posiblemente… morir.
Pepe se emociona. Llora y recuerda que ni siquiera pudieron despedirse.
Porque cuando Ramón llegó al puerto, la nave ya había zarpado…
“Quedó solo y en la guerra”, murmura, casi sin poder hablar.
Muchos años después, Ramón pudo definir aquella sensación:
–Hubiese preferido tomar una pastilla de cianuro, dijo.

***

Pepe nació en Cuntis, provincia de Pontevedra, en la región de Galicia, el 7 de junio de 1932.
Muy cerca, en Marín, todavía hoy vive Ramón, de casi 90 años.
Con la Revolución Española y la necesidad de hallar nuevos horizontes, Pepe y su familia recalaron en Huanguelén, en el distrito de Coronel Suárez, donde trabajaban en una quinta y donde este hombre “guapo” y de sonrisa franca pasó buena parte de su infancia.

Pero su hermano Roberto, primero, y él, después, tenían otras inquietudes. Querían trabajar y ya no en Huanguelén.
“Le dije a mi mamá que me iba a Bahía Blanca, a buscar trabajo”, cuenta Pepe y recuerda que su hermano ya estaba en Ingeniero White.
Era el año 1949.
“El diario “La Nueva Provincia” costaba 10 centavos. Lo recuerdo porque debía comprarlo por los avisos de empleo. Un día tuve el presentimiento de que iban a llamarme y así fue”, relata, con precisión.
Al lunes siguiente empezó como lavacopas en el restaurante Rivara, de calle Alsina. Más tarde, fue mozo y cafetero en el bar exprés, en Belgrano 21.
Luego cumplió la misma tarea, durante poco más de un año, en Ingeniero White. Allí, un amigo de su hermano lo tentó para que llenara la solicitud de ingreso a la Unión Ferroviaria.
“El fue quien buscó la solicitud y yo firmé, pero sin demasiadas expectativas. Para mi sorpresa, a fin de mes me llamaron para trabajar en el galpón de máquinas, siempre en White”, señala.
Nunca imaginó que esa posibilidad sería, más tarde, mucho más que un empleo y un modo de ganarse la vida.
Iba a permitirle, nada más ni nada menos, poder abrazar a su hermano 72 años después de haberlo visto por última vez.
A fines del ’52, Pepe fue aspirante a maquinista. Además, ya se había casado, porque también en Huanguelén, durante sus años mozos, había conocido a Ana María González Gil.

Se casaron en Cañuelas y echaron raíces en Saavedra, con el traslado que poco antes le había otorgado la empresa.
El 25 de febrero de 1964 nació su primer y único hijo, Raúl Oscar Magariños.
Fue, además de un hijo ejemplar, quien, muchos años después, lo estimuló para viajar a España, para reencontrarse con Ramón y recorrer su tierra natal.
Mientras el tiempo transcurría, Pepe y Ramón siguieron en contacto, a través del correo postal y, luego, del teléfono.
Años después, cada uno sabía del otro merced a Internet, ya que de ese modo se comunicaban sus descendientes.
Pero el encuentro, cara a cara, seguía siendo una cuenta pendiente.

***

Físicamente, al menos, Ramón salió indemne de la guerra.Refugiados_Guerra_Civil_espanola
Impecable y pulcro hasta el día de hoy, vendió pescado, ropa y fue peluquero.
Se casó con Mercedes Castro y no tuvo hijos, aunque crió a los tres de ella. Luego, a sus nietos.
Hoy vive con uno de ellos, Moncho, quien heredó su oficio. De hecho, Ramón pasa mucho tiempo en la peluquería, en el mismo lugar donde el pasado 21 de abril, a las 5 de la tarde, Pepe abrió la puerta y, por fin, el sueño de ambos, pudo cristalizarse.
………..

Un dinero que cobró Magariños, en junio de 2009, a partir de un juicio iniciado por sueldos mal liquidados en el Ferrocarril, fue el puntapié inicial para comenzar a planear el viaje.
Raúl toma la palabra y recuerda: “Apenas recibió el dinero, muchos nos aconsejaban invertir en una propiedad. Pero mi padre ya sabía cuál era su deseo”.
Los preparativos llevaron casi un año, hasta que el 20 de abril último ambos tomaron el avión rumbo a la Madre Patria.
Al día siguiente, por fin, Pepe y Ramón pudieron abrazarse…
Pepe vuelve a emocionarse cuando evoca ese reencuentro.
“Rogaba a Dios que me dejara verlo otra vez”, dice, en voz muy baja, y asegura que su hermano tiene “la misma carita de siempre”.
“Ahora sí que estoy tranquilo”, advierte y llora otra vez.
“Es que son cosas muy duras, ¿vio?”, completa, para agregar que aprovechó la mayor parte del tiempo para estar junto a su hermano y recorrer algunos lugares, entre ellos su casa de la infancia, en Cuntis.
Ya no era tiempo para hurgar en el pasado y remover tiempos difíciles.
Sólo recordaron algunas anécdotas, como cuando ambos se cayeron de la bicicleta, porque Pepe metió un pie en la rueda y partió, nada menos, que 14 rayos.
“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal, y otros tantos lugares hermosos, además de observar los trenes, que son verdaderamente impresionantes, así como el verde de los campos, repletos de parrales”, dice Pepe, para afirmar que ya en nuestro país, durante el Campeonato Mundial de Fútbol, hizo fuerzas por Argentina, aunque, una vez eliminada, estuvo “chocho” de que España se quedara con la copa.
El 21 de mayo, Ramón cumplió 89 años y Pepe pudo compartir con él la reunión familiar.
Pocos días después, el regreso a la Argentina se hacía inminente.
Otra vez, Pepe se emociona. Es hora de hablar de la despedida.
“Fue sencilla, un fuerte abrazo, un beso”, evoca.
Y asegura que se siente feliz. Que fue una alegría poder cumplir su sueño. Y que, a partir de aquel 21 de abril, su vida cambió para siempre…

FRASE

“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal y otros lugares hermosos”.
Pepe Magariños

 

De “La Nueva” (Bahía Blanca)

 

Guaite – En 1938 y en el 2016, también…

En setiembre de 1938 el periodista Guido V, de Lucia publica en el periódico La Obra un reportaje a mi abuelo materno Andrés Pampín.
106Creo que no tiene desperdicio la pintura que hace del White de 1890 cuando el llegó y lo que dice de la situación en la fecha de la nota que, lamentablemente parece escrito en la actualidad.
Transcribo algunos párrafos:
“Encontramos a Don Andrés Pampín consagrado a su diligente labor de relojero, su oficio preferido, en su domicilo de la calle Guillermo Torres…
……mi llegada a estas playas se produjo en 1890, ocupando en aquel entonces el cargo de segundo jefe en la Subprefectura local. Soy nativo de Santiago de Compostela )provincia de Galicia)
……esta población presentaba un aspecto triste, pues era un completo salitral; se hallaban solo las casas de negocios de Gaspar Bugarini, Sebastián Obiol, Slatter y además la vivienda de César Gaggiotti.. La estación funcionaba en dos casillas comunes y el tren corría a la Capital día por medio desde este puerto……
Si a ello se agrega que el Saladero se encontraba entre el puerto viejo y el puente y que las Salinas ocupaban la parte denominada Colonia Galván, puede darse una idea de lo que era Ingeniero White por aquellas lejanas épocas……
……Los trabajadores erigian sus “Ranchos” con pedazos de madera y cajones, debiendo construir plataformas para evitar que las aguas se las llevaran mar adentro; y a propósito de las mareas, cuando éstas eran de carácter extraordinario, llegaban hasta la hoy avenida Sgo. Dasso, chapaleando sus contados habitantes en un verdadero fangal.
…….Cómo se encuentra actualmente esta localidad? Pues muy mal, muy mal. Los propietarios sirviendo los intereses del comercio bahiense, pese a su obligación moral de apoyar al de esta población……………….
BAHIA 122…….Pero hay algo mucho más grave y es la falta absoluta de estímulo encontrada en los poderes públicos nacional y provincial, y hasta en la misma Municipalidad, que, en honor a la verdad, nada han hecho para el progreso de I. W., que o signifique restar méritos al esfuerzo indomable de nuestros valientes pobladores, que al plantar sus tiendas demostraron su visión certera.
……. Como testimonio elocuente de la preocupación de nuestros hombres por la causa común del vecindario, vaya un recuerdo merecido para la Comisión Vecinal integrada por los señores Mauricio Pérez, Conrado De Lucía, Alejandro Dignani y Emiliano Troncoso, quienes mantuvieron una entrevista con el entonces Presidente de la Nación, Dr. Marcelo T. de Alvear, el día 22 de diciembre de 1922, presentándole en extenso memorial relativo al sonado asunto de los terrenos fiscales, gestiones que tuvieron con el correr del tiempo amplio éxito…..
……Mi actuación pública fue siempre entusiasta, pués no solamente desempeé un cargo de responsabilidad en le Sub-Prefectura, en los tiempos del Coronel Cerri, que fue ascendido luego a General, sino también ocupé el delicado puesto de Delegado Municipal en el ao 1915, siendo designado en el año 1919 Juez de Paz de esta pueblo, prolongándose mis actividades por espacio de 11 aos. En la Asociación Voluntaria de Bomberos, de la cual soy socio fundador, ocupé el cargo de secretario dela C. D.
……Dida, para finalizar, que si a I.W. se le asignara siquiera el producido de sus recaudaciones, cosa que tampoco se cumple en la actualidad por parte de la comuna, ya sería motivo suficiente para aguardar con más confianza el panorama de su trayectoria económica, comercial y edilicia.

Atinando borrones

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Al borroneado destino
de la escritura,
me ha llevado el camino
de la lectura.

Por mi viejo y sus cuentos
antes del sueño,
nacieron los fermentos
de mis ensueños.

Me hice mental marino
entre el oleaje,
de mi quieto destino
sin equipaje.

Así fueron mis versos
como borrones,
dulces, vanos, perversos,
entre cajones.

Cajones con secretos
donde Pandora,
décimas y sonetos
abrió a deshora.

Vida propia tomaron
en mi camino,
borrones que rimaron
mis desatinos.

Tino Diez

Meollos de asambleas…

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Las asambleas anuales que deben celebrar las instituciones, para cumplir con las disposiciones de Personas Jurídicas, resultan ser solamente un trámite, ya que generalmente los asambleístas aprueban sus Memorias y Balances, casi a libro cerrado o luego de su lectura, sin presentar objeciones o solicitar algún tipo de aclaración.
Pero a veces, por cualquier motivo en especial surgen preguntas que es necesario aclarar por parte de la mesa directiva o por algún integrante de alguna disciplina en particular.

Las que vamos a citar, corresponden a las realidades que se vivieron en distintas entidades de las que se tuvo conocimiento.

En cierta ocasión por secretaría se había dado lectura a la memoria y por su parte el tesorero había realizado una exposición de los movimientos generados en el ejercicio y sus resultados. Cuando concluyó su informe el responsable de tesorería, la presidencia puso a consideración de la asamblea los informes.
Cuando parecía que no iba a haber preguntas, un asociado pidió la palabra, para expresar que la cifra consignada en los gastos del fútbol, le parecía un tanto elevada y solicitando que le explicaran en qué se gastó ese dinero. La pregunta era pertinente y cuando el tesorero iba a dar la explicación, lo interrumpió el presidente de la Comisión de Fútbol, muy molesto, sacando una carpeta dijo que le iba a contestar a asambleísta.
Y comenzó a enumerar gastos: “casa de deportes, tanto; policía, tanto; factura de la luz de secretaría, tanto; traslado del equipo de básquet, tanto” y así entre los gastos correspondientes al fútbol, figuraban otros de otras áreas del club. Surgió la pregunta, por qué gastos ajenos figuraban en el fútbol. La presidencia aclaró que el detalle que escuchaban era una rendición de cuentas del titular del fútbol a la comisión directiva y que los gastos habían sido ya asentados en su correspondiente rubro.
La intervención del tesorero, permitió zanjar el momento, ya que planteó que a través de un sencillo cálculo matemático, se podrían explicar cómo los gastos del fútbol y todos los demás podían aclararse. La cuestión era tomar los importes del ejercicio anterior y relacionarlos con los del recientemente cerrado. Esa comparación arrojará un porcentaje de incremento. Si proceden lo mismo con todos los demás, esa verificación le dará un porcentaje similar al del fútbol, con ligeras variaciones, pero además estará en coincidencia con la variación de la inflación desde la fecha del cierre del ejercicio anterior y el día en que terminó el ejercicio que estaba en tratamiento.
La respuesta satisfizo a la asamblea. Creo que nadie estaba en condiciones de realizar la comprobación que se indicaba, nadie tenía las cifras del año anterior y menos la variación inflacionaria de período. O de lo contrario, resultó demasiado técnica. Nadie solicitó al tesorero cuál había la variación oficial del año tratado.
El presidente preguntó si alguien tenía algo más que agregar, de cualquiera de los temas tratados, agregando: “puede ser del básquet, del fútbol, lo que les parezca”. Desde atrás otro asociado preguntó: “¿Puedo hacer una pregunta sobre el fútbol?”.
Concedida la palabra, inusitadamente alterado, el asambleísta preguntó: “Yo quiero saber por qué el delegado de la sexta, no lo pone a mi pibe?”
Las carcajadas se oían, todavía, un rato más tarde cuando ya la asamblea había pasado a ser historia.

Otro club. Como suele pasar la comisión directiva estaba integrada por personas que habían aceptado el cargo, pero dejaban en los tres o cuatro de siempre, el peso de la dirección de la entidad. Uno de los que incurría en esa falta era el tesorero. Hubo que insistir e insistir, para lograrlo cuando casi no había tiempo. Había que imprimir las Memorias e integrado los balances, faltaba el cálculo de gastos y recursos para el próximo ejercicio. El tesorero, abandonó la reunión semanal de la comisión directiva y solicitó algunas informaciones y en poco tiempo entregó al secretario el Cálculo de Gastos y Recursos.
La información fue impresa y distribuida a los asociados y llegó el momento de la Asamblea que habría de aprobar o cuestionar los números que se presentaban.
Todo parecía transcurrir por las vías normales, pero…
Un asociado, pidió la palabra e hizo una pregunta: “El Club, ¿tiene previsto bajar la cuota mensual que pagan los socios?” La respuesta de la mesa directiva, por supuesto, fue negativa. “Entonces, por qué en el cálculo de recursos del próximo ejercicio, se prevé una recaudación anual inferior a la que figura como ingresos en el ejercicio terminado?”
El tesorero, sin ponerse colorado, explicó que en los próximos meses, se iba a producir un movimiento importante en los asociados que pasan a socios vitalicios. Que si bien esa alternativa era voluntaria, podría darse y era preferible no preverla, para luego no tener problemas de caja.
El asociado que había preguntado, no muy convencido, agradeció la explicación y todo continuó sin problemas, hasta el cierre de la asamblea.

Pero alguien cuenta que mientras se retiraban hacia sus casas, el socio que intervino, recibió de su compañero de retorno, la pregunta: “¿Te conformó lo que te dijo el tesorero?” y como contestación, se paró, lo tomó de los hombros y exclamó: “¡Qué h…d…p…!!!!!!!!!!!!!!”

Guaite, nadie nos podrá ganar

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Hay otro Guaite, se forma
en ese plano ideal,
que nos recuerda otro pueblo
que dejamos muy atrás.

Se estableció en una nube
donde se pudo juntar,
el barro de nuestros tiempos
y la lluvia junto al mar.

Un tren que saldrá desde Garro
y a Bahía irá el local;
en La Unión, la línea uno,
traerá al diariero Juan.

Un paseo por el muelle,
la pileta en Comercial,
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un chapuzón trás de la usina,
con otro baño en Galván.

Corsos de doscientos metros,
con bailes de carnaval,
pomos y papel picado,
arlequines de antifaz.

Las bombas de San Silverio,
su procesión por el mar;
lanchas que de madrugada,
se internaban a pescar.

Los discursos de Corchito,
el gacho de Chufalá,
y el frate de las gaviotas
que lo llamaban Pishá…

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Multipresente está Tulio
con Miguelito a la par,
Mamma, con doña María,
y Cacho Paro al pintar.

Y el Antonio gardeliano
con todo para triunfar,
la calidad de Florindo
y el Beto junto a Bonnat.

Tampoco nos falta Ampelio,
ni Melón pa´gambetear,
está Chuflito en el básquet
y Atilio como Tarzán.

Con las guitarras de Castro
Giorgetti nos cantará,
y si Walter cubre el arco,
nadie nos puede ganar.

Aguafuerte…

LECTURA

Miro apoyado al portón
el recreo de la escuela,
gallo ciego, rango, la rayuela,
mechón suelto y cortito el pantalón.

Sueño que busco en un rincón
el temido conjunto de poliedros,
que luego causarían tantos yerros
cuando intenté encontrar su solución.

Vuelo, surcando la vida de Belgrano,
y la espada del Cóndor de los Andes,
vuelvo a primero, me veo sollozante,
con la maestra Pura de la mano.

Vuelvo, sueño, miro, vuelo,
ni gallo ciego, ni fórmula geométrica,
apenas puedo, para lograr la métrica,
recorrer las cenizas de mi pelo.

Tino Diez

El Pibe de Oro

11219406_177724035900409_1507036650023800213_nLucía su calidad y su prestancia
siendo pibe en Achinelly y Comercial,
proyectándose en el potrero y en la cancha
lo que fue mucho después, el centrojás

Un tío. Una carta. Al fútbol grande
llegó con tal fuerza y de tal modo,
que los escribas muy pronto lo apodaron
a ese crack de la Boca, “El Pibe de Oro”.

Pentacampeón jugando en el xeneize,
sin jamás merecer una expulsión,
siendo siempre un señor muy respetado,
en la cancha, en la calle y el tablón.

De El Gráfico fue pluma insobornable,
de la escuela de Panzeri, seguidor;
como técnico, su señorío en Boca,
consiguió otra estrella de campeón.

Y volvió a su Guaite en los abrazos,
al cumplir los cincuenta Comercial,
con la simpleza de los que son grandes,
con la emoción de verse regresar.