Yo me presento así..!

Promediando la primavera de 1935 sumé mi primer llanto, en manos de la partera doña Pepa, a la congoja que había provocado la trágica muerte de Carlos Gardel.12118891_10204837405926016_6651514450822911642_n

Mi padre, Francisco, consultó el santoral en el taco del enflaquecido almanaque que –seguramente– tenía la publicidad de “Almacén, Panadería y Carnicería ‘Del Puerto’, Sucesión de Angel Sclavi”, y desde entonces quedé registrado como Florentino. Por suerte, a poco surgió el Tino salvador.
Mi viejo había llegado desde España con papeles fraguados, para evitar ir a la guerra contra los moros, y aquí recorrió parte del país levantando cosechas, hasta poder ingresar al entonces Ferrocarril del Sud, donde trabajó hasta el año1948, fecha de su jubilación.
Mi mamá, también española, se encargó, con su escasa preparación, de educarnos a los cuatro hermanos.

Vivíamos en una casa alquilada de la calle Cabral, casi vecina a la carpintería de Mercanti. Luego mi padre compró un terreno en el loteo de las tierras que pertenecían al señor Luis A. Rocca, a quien también se debe la realización del “Mercado Rocca”, que tenía entradas por las calle Siches y por Elsegood (hoy Belgrano), donde está el vistoso edificio de dos plantas con la vivienda de su propietario en la superior.
Mi padre adquirió entonces una casa de chapa y madera, con un plan de pago que se extendía más de un año y medio, y que fue trasladada desde el Bulevar hasta nuestro terreno por el señor Borelli, quien con sus hijos se ocupaba de esta original tarea –típicamente whitense– de mudar de lugar casas enteras.
Luego la pequeña comunidad del nuevo barrio, compartiendo las habilidades de cada uno de sus integrantes, fue levantando poco a poco modestas casas de material y/o mejorando las existentes de chapa y madera, en un envidiable ejemplo de labor cooperativa.
La escuela primaria a la que concurrí fue el Colegio Cortés, en la esquina de Avenente y Cabral. Promediando el año 1947, cuando cursaba el quinto grado, se inauguró el edificio nuevo en Brihuega y Avenente, es decir la actual Escuela Provincial Nº 13 “Ruy Barbosa”.
Estando en sexto grado comencé a escribir una suerte de diario, hasta que cuando se nos encomendó una composición referida a “La neblina“, intenté completarla de una elemental forma verseada. Recordé el cuento de Rubén Darío “Mi primer poema”, y el rechazo unánime que había provocado entre sus allegados. Temblé por la suerte de mi poesía, tuve intenciones de destruir la hoja que la contenía. Mi padre interrumpió mis cavilaciones, preguntándome, como lo hacía habitualmente, por mis deberes.
“Esto está muy lindo”, me dijo, luego de leerlo varias veces. A la mañana siguiente, antes de entrar a mi clase, busqué a la maestra de quinto, quien el año anterior me había alentado para las actuaciones realizadas en las fiestas patrias.
“¡Además de actuar, escribe! –me dijo–. No se abandone, siga escribiendo y sobre todo lea, lea mucho.
Esperé impaciente el momento de presentar la redacción, imaginando más felicitaciones y tal vez –por qué no– algún aplauso.
Terminada la lectura, en vez de halagos, la maestra se precipitó a mi pupitre, estampó un “no es lo que se pidió” cruzando mis versos como un baldón rojo y con la voz más espantosa, que nunca pude olvidar, provocó la mayor vergüenza que jamás pasé, gritándome: “¡¡Deje los versitos para las nenas …!!“, mientras estrellaba su mano en mi mejilla.
A partir de ese momento continué escribiendo, pero le di una vuelta más de llave a mi escritorio. Por mucho tiempo nadie supo que escribía, y menos aún su contenido.
El secundario, que debió ser orientado a alguna especialidad relacionada con las letras y el arte, se trocó en una carrera en la Escuela Industrial que, al no tener relación con mi vocación, se interrumpió ante la primera dificultad –en este caso económica–, luego de haber aprobado el tercer año.
Pero siempre me atrajo el tango, aunque no lo bailo. Comencé a seguir la actuación de los distintos intérpretes, algunos como las orquestas de Juan D´Arienzo y de Héctor Varela; los cantores Floreal Ruiz, Alberto Marino, Argentino Ledesma y el “Rolo” Lesica, Héctor Mauré y otros. No me agradaba Rivero, y menos cuando se lo presentaba como “La voz esperada” en los programas de Jabón Federal.
En ese momento alguien me dijo que lo escuchara al “Feo”. Me gustó su calidez y calidad y con él le presté atención a Pichuco y a Pugliese. A falta de formación musical, traté de ponerle orejas a todo. Me llegaron Maderna y Di Sarli, y los grandes poetas: Cadícamo, Discepolo, Cátulo, García Jiménez.YO

En el año 1970 renuncié a mi trabajo en la estación de ferrocarril de Ingeniero White e ingresé al movimiento cooperativo, primero en las recordadas Cajas de Crédito, que fueron impulsadas a su transformación en Bancos Cooperativos, y allí permanecí hasta que las políticas económicas marcaron una mayor concentración de la banca cooperativa, y el Banco Coopesur, donde desempeñaba mis tareas fue absorbido por el Banco Credicoop, lo que produjo mi despido en 1996.
Hoy me encuentro jubilado, rodeado de la felicidad de cuatro nietos, mis dos hijos y mi esposa, y de cuando en cuando despunto el vicio de escribir tratando –en vano– de olvidar aquel sopapo y aquella vergüenza que signaron el trayecto de mi vida.

Como no hablar de Ingeniero White y su gente

pescadores-darsena-actualSi naci en Bahia Blanca me crie en el Boulevard cangrejero de nacimiento, donde las aguas de nuestra Ría, nos marco con su salitre desde la cuna, yo tenía diez años o quizás menos cuando comencé a frecuentar al puerto, con Don Miguel Ginder, un palanquero, que se dedicaba a vender pescado con su carrito por los barrios de Bahia Blanca, hoy de grande me siento muy feliz, de haber caminado por muchos lugares de nuestra ciudad, golpeándoles las puertas a cada cliente identificándome ¿señora el pescador? Cuantos hermosos recuerdos! quedaron marcados que perduraran en la existencia de mi vida, ese muelle de pescadores que estaba, junto al club náutico donde hoy se encuentra el elevador 5 del sitio 9, recuerdo a los pescadores regresando al puerto con sus lanchas cargadas de pescado, Hera una odisea descargar desde sus embarcaciones la captura obtenida ¡ cuánto sacrificio! y con qué pasión lo hacían.
Después de un largo día de pesca a su regreso les esperaba otra lucha, con marea baja, tenían que encajonarlos en su embarcación mayor, en cajones de madera con tapa, que al estar mojados se hacían más pesados, luego trasladarlos a las canoas con poco calado y llevarlo a tierra, lugar que se encontraba debajo del muelle de hierro, desde ahí haciendo pasamanos unos setenta metros, hasta llegar a la escalera que tenía unos cuantos escalones y así llegabas a la plataforma del muelle, donde se encontrabas con el galpón de la Coop Pesquera Whitense, para el control de su kilaje. Los empleados de la mencionada se encargaban de acondicionarlos y enfriarlos, me quedo grabado el ruido, de la moledora de hielo, triturando las barras que les proveían de la fábrica de Stacco, que se encontraba en la calle Lautaro al 3.300 de Ing White. En pleno verano tomábamos de los cajones los pedazos de hielo para refrescarnos y también aprovechábamos para jugar entre los chicos e introducirles un pedazo entre sus ropas, mientras que esos empleados se encargaban de atar la tapa de los cajones con alambre y despacharlos en vagones frigoríficos para su venta a mercados compradores. Es por lo que en esos tiempos, muchas personas frecuentaban al muelle, era un lugar de esparcimiento y distracción, ver llegar a los pescadores, familiares, ferroviarios, portuarios y quienes se encontraban sin empleo, sabían el horario del regreso de las mismas, cooperaban con la descarga y eran compensados con pescados. ¿Qué hermoso recuerdo? Imposible de olvidar muchas de las personas grandes se deben recordar, esos momentos allá por los años 60 la gente regresando del puerto trayendo en sus manos , pescadillas, corvinas, palometas y gatuzo con un alambre atadas de las agallas y sus colas rosando por el piso, cantidad de pescados, daba gusto ver sus caras de alegría y felicidad al regresar a sus casas, que con mucho esfuerzo se avían ganado el sustento para su familia, después de haber cooperado con la descarga, al cual esa gente mucho se los agradecía. La mayoría de las personas se sentaban esperando a los pescadores, en la pasarela que te llevaba al triangulo, muelle de hierro, desde ese lugar te deleitabas observando remolcadores desempeñándose en atraque y salidas de barcos, los veleritos del Club náutico, a lo lejos se divisaban las lanchas por el canal principal, era infaltable el grupito de los patriarca de la ría, los jubilados contando sus anécdotas vividas en su oficio como pescador, y lo hacían tan apasionante que te daban ganas de ser parte de esa aventura, no te cansabas nunca de escucharlos, mucha gente del lugar se pasaban horas y horas contemplando el mar , felices y disfrutando de la natural belleza de nuestra ría, unos recogiendo moluscos de los pilotes del muelle, otros al pique del mero o escofinas como se le decía acá, personas grandes que se dedicaban a pescar cornalitos con su copo, bajaban por la escalera a una plataforma que se encontraba debajo del muelle, en un lugar donde se formaba el triangulo, ya siendo de noche y con marea en creciente a la luz de un farol alimentado con  puerto-banquina-30piedras de carburo, así se ganaban el día, también al pique de pejerreyes u otras variedades con sus cañas de pescar. Apenas a lo lejos divisaban por el canal el color amarillo, ya sabían que se acercaba un pesquerito, los que siempre frecuentaban al muelle generaban muchas discusiones, haber cual era la embarcación que se aproximaba, unos decían por la altura del palo es esta, otros las diferenciaban por la marejada de proa, otros por la cabina que en esos tiempos eran contadas las embarcaciones que las tenían y así se armaba una terrible polémica , a de lejos se escuchaban las discusiones de esa gente, que ya Hera costumbre de hablar fuerte como si estuvieran enojados tradicional de nuestras colectividades, pero siempre sanamente. A pesar que la mayoría de sus embarcaciones no tenían las comodidades adecuadas esa gente honrada lo hacían con amor y dedicación a su trabajo. Tengo el gran orgullo de haber formado parte de estas generaciones pasadas, donde la Coop Pesquera tenía más de cincuenta lanchas, el promedio no Hera menos de seis personas por lancha, había mucha pesca y los trabajos Eran más sacrificados que hoy, la mayoría de las embarcaciones tenían motores a nafta, no tenia arranque eléctrico, tenias que darles manija para poderlos arrancar, en el mar casi todos los movimientos se despeñaban en canoas y a remo , los dueños tenían miedo de que quedara atrapada la hélice en las redes y al no haber medios de comunicación se tornaba mas difícil, si las otras embarcaciones se encontraban cerca levantabas un trapo en el palo mayor y tus compañeros ya sabían que estabas en problemas y si estabas solo arréglatelas como puedas. Muchas embarcaciones al no tener cabina y con buen tiempo principalmente en verano, almorzaban en su cubierta, debajo de un toldo de arpillera para protegerse del sol, Hera tan deleitante disfrutar una picadas que se preparaba con los camarones o langostinos dándoles una pasadita por aceite vinagre y pimienta, como plato final Eran esos tallarines con abundante tuco y frutos naturales de nuestra ría, plato tradicional la pasta yuta heredado de nuestros queridos Italianos, o también cenaban en bodega sentados en banquitos de madera, a la luz de un farol de querosene, que al ser tan frágil su mecha , tenias que cuidarlo como a una señorita, palabra que siempre te repetían los mayores ¿nene cuidado con el farol ? Era lo primero que aprendías, por ser el más joven de la tripulación, la consigna era que tenias que lavar los platos, cebar mate, sacarles el agua a las canoas con una lata y en algunas lanchas cobrabas medio sueldo, hasta que aprendieses el oficio, no eran malas la exigencia, te enseñaban a ser responsable. Las redes eran de hilo sisal, se rompían muy seguido, todas las semanas teníamos que lavarlas y colgarlas del palo mayor para secarlas y repararlas, a los más jóvenes mucho no nos gustaba el sacudido de las mismas, cuando estaban secas volaban los pelos de las aguas vivas te picaba todo el cuerpo, luego se llevaba a una olla de aproximadamente 2000 litros con agua hirviendo para su teñido con tanino, así eran más resistente al sol y también al asido de las medusas. Hoy día las redes son de nilón o polietileno, no necesitan tanto de su cuidado o mantenimiento solamente de enganches y protegerlas del sol, también son mucho más livianas es mucho menor el esfuerzo del pescador. En el año 1965 comencé a trabajar en el puerto como estibador, con solo 15 años de edad que en esos tiempo avía tanto trabajo que no te preguntaban si eras menor hasta 1966 que vino el derrocamiento del Dr. Arturo Ilia, por el gobierno militar de Juan C Ongania.
white lanchas pescadorase desato una gran huelga de los portuarios, muchos se dedicaron a la pesca u otros oficios en 1967 comencé como pescador oficio que me apasionaba, en la Josefina lancha que era de los hermanos Caserma, A.G.P ya habían trasladado a los pecadores al muelle Nacional, sitio llamado “puerto piojo” lugar donde hoy actualmente se encuentran, por la construcción del elevador 5 en el sitio 9, como es de costumbre las promesas incumplidas aunque en esos años estaba el gobierno militar, nos prometieron un “varadero” cada vez que teníamos que reparar las embarcaciones en emergencia nos teníamos que meter en ese lodo podrido mezclado con petróleo, o salir fuera del puerto esperar marea baja para poderla reparar, promesas que hasta el día de hoy nunca se cumplieron.“Puerto piojo” lo único que tenia de bueno el reparo de los vientos, no tenia dragado, chatas hundidas al romancearse el mar , petróleo que venía de los barcos que cargaban en el triangulo, muelle de hierro se estancaba en ese sitio, por las pérdidas de sus mangueras y también de la planta de YPF que tenían un desagüe fluvial que desagotaba todo al sitio, por donde tocaras había petróleo, para amarrar las embarcaciones no podías ir con ropa limpia, no tenia escaleras improvisábamos con sogas y maderas para poder subir con marea baja a las embarcaciones, cuando las lanchas regresaban cargadas a puerto había que levantar los cajones uno a uno a mano, para cargar combustible el surtidor de Don Mario Camagni, que se encontraba a un cuadra, frente a la oficinas de A.G.P tenias que llevar el tambor de doscientos litros rodando hasta el borde del muelle. Con el tiempo algo fue cambiando después de tantas denuncias por los derrames de petróleo y también cuando hubo ese incendio tan grande de un tanque de combustible sacaron a YPF del puerto, fue trasladado a la costa de batería en Punta Alta donde hoy se encuentran las mono boyas de Punta Ancla y Punta Cigüeña, también les causaron mocho daño a los pescadores, con las roturas de sus mangueras, zonas ricas en pesca, costas de la RÍA fueron regadas con las pérdidas de petróleo, daños ambientales terrible y sin ningún responsable. A La Coop Pesquera le asignaron un lugar y construyo un galpón en un sitio de Puerto Piojo, donde hoy actualmente se encuentra, para almacenar cajones y proceder al pesado de la producción, a medida que iban llegando sus embarcaciones, también construimos un guinche, para aliviar el trabajo del pescador, que en vez de un cajón, ya levantábamos de cinco por tanda. Con el correr del tiempo fue cambiando para mejoría del pescador, A. G. P nos alquilaba una grúa para depositar las lanchas sobre la plataforma del muelle levantaba 50 toneladas, fue un cambio muy importante, ya no teníamos que efectuar las reparaciones y el pintado de las embarcaciones, pensando en que en el cambio de marea nos corría detrás con la creciente las reparaciones eran con absoluta tranquilidad y también botabas con seguridad, sabiendo que estaba todo en condiciones. Por suerte se abrió la exportación de todo pescado costero a Nigeria, obtuvimos buenas ganancias, lástima que duro poco tiempo, después llegaron compradores Chinos, al frigorífico Gepa en el puerto de Ing White, nos compraban toda la producción y los pagos eran en término, eso para el pescador es muy importante, ya en la Ría había mermado mucho la producción de peces, debido a la contaminación provocado por los efluentes cloacales y también las empresas del polo petroquímico, dicho por gente autorizada en efectuar los estudios y divulgado por los medios de comunicación. Una vía de escape hubiese sido Bahía Unión, partido de Patagones donde nuestros antecesores y también parte de nuestra generación pescamos toda la vida, las autoridades competente lo declararon como reserva natural, no sabemos a qué se debe esa resolución siendo que el pescador Whitense, ejerce la pesca artesanal con redes fondeadas no estropean el fondo marino, de a poco con esas políticas nos fueron desplazando. En el sitio que se encontraba el frigorífico Enfripez, la A.G.P que en buena hora por la fuente de trabajo producida, les adjudicaron a la empresa Cargil, para construir un silo y una galería de embarque, también se coloco una transferencia que transporta cereal, por encima del galpón de la cooperativa pesquera, con consentimiento de su comisión, con las promesas de que no iba a afectar a los pescadores, que en caso que fuésemos afectados la empresa se aria responsables de los daños, palabras que nunca se cumplieron, nos taparon con polvillo de cereal las embarcaciones, hervidero de moscas provocadas por descomposición de cereales y por la humedad de las lluvias, también nos redujeron el espacio de la parte sud oeste del sitio no puede entrar ni ambulancia, ni camión de bomberos en caso de emergencia, en ese lugar se encontraba el frigorífico Enfripez lo obligaban a dejar el espacio por cualquier incidente que ocurriese. En años anteriores ya veníamos reclamándole a las autoridades por nuestra fuente de trabajo y la merma de nuestra producción por la contaminación en la ría, en el año 2009 fue la gota que rebalso el vaso, cansados de tantas promesas, como plantas depuradora, controles a las empresas cosas que nunca se cumplieron, comenzamos con más dureza y con justa razón por la ya mencionada contaminación, metales pesados, efluentes cloacales y muchos productos químicos mas al estuario sin ningún tratamiento, la prueba esta con el balneario Maldonado, si los pescadores no divulgaban lo que pasaba en el estuario la gente hasta el día de hoy se estarían bañando en las aguas servidas, lo más grave es que partidos políticos de nuestra ciudad a los que les depositamos el voto en confianza, todos en general sabían lo que estaba pasando en nuestra ría Whitense, o quizás no les convenía divulgar, “quien sabe por qué”. Lo que si señores, los pescadores del puerto de Ing White, en su vida se van a olvidar el día “24/12/2010” estando en democracia, el gobierno de la provincia de BUENOS AIRES con el gobernador Daniel Scioli y el municipio de Bahía Blanca su intendente Cristian Brestestein, les dieron libertad a la policía para reprimir a nuestra gente corriéndolos del puerto, quizás a los dirigentes les hubiese dado vergüenza que pasáramos la navidad en los accesos al puerto, reclamando nuestros derechos, Los pescadores nos refugiamos en la iglesia, pensábamos que estaríamos protegidos y fue donde la policía aprovecho para entrar y disparar sus armas dentro de la misma, nuestra gente tirados en el piso del altar boca abajo sin ofrecer resistencia ninguna, los esposaron y fueron golpeados y muy maltratados en la casa del señor, en la cual mancharon sus pisos con sangre de nuestra gente, que no merecíamos ese mal trato, por la justa razón de defender los derechos y fuente de trabajo que en la cual se viene desempeñando más de un centenar de años, herencia de nuestros queridos emigrantes.
No OLVIDEMOS esta lucha nos costó la vida de dos personas muy querida, en un accidente en la ruta por gestionar en la Ciudad de La Plata, tramites relacionados con los pescadores, Euardo Defilippis y Cristian Andragnez.
Me gustaría que no engañen mas a la gente, con los paseos costeros y otras mentiras mas Bahía Blanca y toda la zona quiere tener una ría limpia y sana libre de contaminación y no pido que nos dejen respirar aire puro porque al haber tantas empresas que generan contaminación en el ambiente sería imposible, los pescadores que se dedican a esa profesión, pueda ejercer la pesca comercial o deportiva como toda las generaciones pasadas lo hicieron.
Amén de la fuente de trabajo que nos hace tanto falta, estos señores se dieron el lujo de indemnizar la gente, hoy día los pescadores están a punto de desaparecer para estos señores no somos rentables por las políticas ejercidas por C G P B B y el municipio de Bahía Blanca, poco a poco los van desplazando.

HUGO OMAR ANDRAGNEZ
15-04-16

 

Gracias Hugo

Pescando..

(Esta letra dedicada a los pescadores guaitenses, se puede cantar con la música de “La Romanina”).

23-banquina-pescadoresEl Sol ya viene asomando
muy temprano, a la mattina
los pescadores cantando
zarpan desde la banquina.
Cada día hacia el misterio
ruega a San Silverio
la pesca feliz.

Bona pesca se adivina
la barca se encamina
surgiendo van los cantares
mientras el sol calcina
sobre las redes nerviosas
entre las olas del mar
la tarde se termina
dale pescar y pescar.

pescadores-banquinaEn la pausa marinera
sonando alguna guitarra,
surgen las notas primeras
el cuore vive la calma
el coro de las gargantas
en la vuelta canta
un día feliz.

Dale pescar y pescare
con sones de romanina
surgiendo van los cantares
mientras en sol calcina
sobre la carga preciosa
en la barca que se inclina
la tarde se termina
dale pescar y pescar.

Tino Diez

Con el ángel de la guarda

La inmarchitable del Titanic (dedicado a guaitense Violet Constance Jessop, camarera que trabajó en los transatlánticos RMS Titanic y RMS Olympic – que naufragaron – y colaboró como enfermera en el buque hospital HMHS Britannic, nació en Sauce Grande el 1 de octubre de 1887)

14199138_1054629874572860_7805674888460469894_nDesde el vado del cañizo, la simiente
intrépida de tu sangre dublinesa,
se forjó en ti, invencible fortaleza,
ante el trazado destino penitente.

Bahiense, habitaste el empedrado,
con el toque whitense, en tu plumaje;
sin poder liberar de tu equipaje
el augur del peligro inesperado.

Abrazando a una ignota criatura,
contra el chaleco, en el bote salvavidas,
viste al Titanic, sangrando en sus heridas,
entregar su insuperable investidura.

Desde el bucólico paisaje de estas pampas,
tu imagen echó vuelo y se hizo mito;
pero tu corazón decía my people,
al nombrar con cariño a Bahía Blanca…

14100291_1054620961240418_7783263247542273560_nMales sin cura, el mar y sus presagios,
en el límite rigor, del todo o nada,
sufriste cada eslabón, encadenada,
soportando y sorteando los naufragios.

Tal vez del Ave Fénix impregnada,
inmaterial Moisés abrió los cauces,
o San Jorge, su lanza, entre las fauces
de los dragones, disipó sus llamaradas.

Tino Diez

Los Magariños… un cuarto de siglo después!

LOS MAGARINOS. Luego de 72 años…¡Otra vez juntos!

De la Guerra Civil Española, José Magariños conserva muy vagos recuerdos. Era pequeño, apenas tenía cinco años, cuando, junto a sus padres y uno de sus hermanos, subió a un barco cargado de esperanzas, para huir del horror, rumbo a la Argentina que le prometían.

Corría 1938.

descargaA sus 78 años, con sus ojos color celeste profundo y con pinta de buen tipo, Pepe, en cambio, jamás pudo borrar de su retina la imagen de su hermano Ramón, once años mayor, quien, incorporado a la legión militar, debió permanecer en España, peleando para las fuerzas de Franco.

En realidad, la familia era antifranquista, pero no había alternativa. La otra opción implicaba, posiblemente… morir.
Pepe se emociona. Llora y recuerda que ni siquiera pudieron despedirse.
Porque cuando Ramón llegó al puerto, la nave ya había zarpado…
“Quedó solo y en la guerra”, murmura, casi sin poder hablar.
Muchos años después, Ramón pudo definir aquella sensación:
–Hubiese preferido tomar una pastilla de cianuro, dijo.

***

Pepe nació en Cuntis, provincia de Pontevedra, en la región de Galicia, el 7 de junio de 1932.
Muy cerca, en Marín, todavía hoy vive Ramón, de casi 90 años.
Con la Revolución Española y la necesidad de hallar nuevos horizontes, Pepe y su familia recalaron en Huanguelén, en el distrito de Coronel Suárez, donde trabajaban en una quinta y donde este hombre “guapo” y de sonrisa franca pasó buena parte de su infancia.

Pero su hermano Roberto, primero, y él, después, tenían otras inquietudes. Querían trabajar y ya no en Huanguelén.
“Le dije a mi mamá que me iba a Bahía Blanca, a buscar trabajo”, cuenta Pepe y recuerda que su hermano ya estaba en Ingeniero White.
Era el año 1949.
“El diario “La Nueva Provincia” costaba 10 centavos. Lo recuerdo porque debía comprarlo por los avisos de empleo. Un día tuve el presentimiento de que iban a llamarme y así fue”, relata, con precisión.
Al lunes siguiente empezó como lavacopas en el restaurante Rivara, de calle Alsina. Más tarde, fue mozo y cafetero en el bar exprés, en Belgrano 21.
Luego cumplió la misma tarea, durante poco más de un año, en Ingeniero White. Allí, un amigo de su hermano lo tentó para que llenara la solicitud de ingreso a la Unión Ferroviaria.
“El fue quien buscó la solicitud y yo firmé, pero sin demasiadas expectativas. Para mi sorpresa, a fin de mes me llamaron para trabajar en el galpón de máquinas, siempre en White”, señala.
Nunca imaginó que esa posibilidad sería, más tarde, mucho más que un empleo y un modo de ganarse la vida.
Iba a permitirle, nada más ni nada menos, poder abrazar a su hermano 72 años después de haberlo visto por última vez.
A fines del ’52, Pepe fue aspirante a maquinista. Además, ya se había casado, porque también en Huanguelén, durante sus años mozos, había conocido a Ana María González Gil.

Se casaron en Cañuelas y echaron raíces en Saavedra, con el traslado que poco antes le había otorgado la empresa.
El 25 de febrero de 1964 nació su primer y único hijo, Raúl Oscar Magariños.
Fue, además de un hijo ejemplar, quien, muchos años después, lo estimuló para viajar a España, para reencontrarse con Ramón y recorrer su tierra natal.
Mientras el tiempo transcurría, Pepe y Ramón siguieron en contacto, a través del correo postal y, luego, del teléfono.
Años después, cada uno sabía del otro merced a Internet, ya que de ese modo se comunicaban sus descendientes.
Pero el encuentro, cara a cara, seguía siendo una cuenta pendiente.

***

Físicamente, al menos, Ramón salió indemne de la guerra.Refugiados_Guerra_Civil_espanola
Impecable y pulcro hasta el día de hoy, vendió pescado, ropa y fue peluquero.
Se casó con Mercedes Castro y no tuvo hijos, aunque crió a los tres de ella. Luego, a sus nietos.
Hoy vive con uno de ellos, Moncho, quien heredó su oficio. De hecho, Ramón pasa mucho tiempo en la peluquería, en el mismo lugar donde el pasado 21 de abril, a las 5 de la tarde, Pepe abrió la puerta y, por fin, el sueño de ambos, pudo cristalizarse.
………..

Un dinero que cobró Magariños, en junio de 2009, a partir de un juicio iniciado por sueldos mal liquidados en el Ferrocarril, fue el puntapié inicial para comenzar a planear el viaje.
Raúl toma la palabra y recuerda: “Apenas recibió el dinero, muchos nos aconsejaban invertir en una propiedad. Pero mi padre ya sabía cuál era su deseo”.
Los preparativos llevaron casi un año, hasta que el 20 de abril último ambos tomaron el avión rumbo a la Madre Patria.
Al día siguiente, por fin, Pepe y Ramón pudieron abrazarse…
Pepe vuelve a emocionarse cuando evoca ese reencuentro.
“Rogaba a Dios que me dejara verlo otra vez”, dice, en voz muy baja, y asegura que su hermano tiene “la misma carita de siempre”.
“Ahora sí que estoy tranquilo”, advierte y llora otra vez.
“Es que son cosas muy duras, ¿vio?”, completa, para agregar que aprovechó la mayor parte del tiempo para estar junto a su hermano y recorrer algunos lugares, entre ellos su casa de la infancia, en Cuntis.
Ya no era tiempo para hurgar en el pasado y remover tiempos difíciles.
Sólo recordaron algunas anécdotas, como cuando ambos se cayeron de la bicicleta, porque Pepe metió un pie en la rueda y partió, nada menos, que 14 rayos.
“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal, y otros tantos lugares hermosos, además de observar los trenes, que son verdaderamente impresionantes, así como el verde de los campos, repletos de parrales”, dice Pepe, para afirmar que ya en nuestro país, durante el Campeonato Mundial de Fútbol, hizo fuerzas por Argentina, aunque, una vez eliminada, estuvo “chocho” de que España se quedara con la copa.
El 21 de mayo, Ramón cumplió 89 años y Pepe pudo compartir con él la reunión familiar.
Pocos días después, el regreso a la Argentina se hacía inminente.
Otra vez, Pepe se emociona. Es hora de hablar de la despedida.
“Fue sencilla, un fuerte abrazo, un beso”, evoca.
Y asegura que se siente feliz. Que fue una alegría poder cumplir su sueño. Y que, a partir de aquel 21 de abril, su vida cambió para siempre…

FRASE

“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal y otros lugares hermosos”.
Pepe Magariños

 

De “La Nueva” (Bahía Blanca)

 

Guaite – En 1938 y en el 2016, también…

En setiembre de 1938 el periodista Guido V, de Lucia publica en el periódico La Obra un reportaje a mi abuelo materno Andrés Pampín.
106Creo que no tiene desperdicio la pintura que hace del White de 1890 cuando el llegó y lo que dice de la situación en la fecha de la nota que, lamentablemente parece escrito en la actualidad.
Transcribo algunos párrafos:
“Encontramos a Don Andrés Pampín consagrado a su diligente labor de relojero, su oficio preferido, en su domicilo de la calle Guillermo Torres…
……mi llegada a estas playas se produjo en 1890, ocupando en aquel entonces el cargo de segundo jefe en la Subprefectura local. Soy nativo de Santiago de Compostela )provincia de Galicia)
……esta población presentaba un aspecto triste, pues era un completo salitral; se hallaban solo las casas de negocios de Gaspar Bugarini, Sebastián Obiol, Slatter y además la vivienda de César Gaggiotti.. La estación funcionaba en dos casillas comunes y el tren corría a la Capital día por medio desde este puerto……
Si a ello se agrega que el Saladero se encontraba entre el puerto viejo y el puente y que las Salinas ocupaban la parte denominada Colonia Galván, puede darse una idea de lo que era Ingeniero White por aquellas lejanas épocas……
……Los trabajadores erigian sus “Ranchos” con pedazos de madera y cajones, debiendo construir plataformas para evitar que las aguas se las llevaran mar adentro; y a propósito de las mareas, cuando éstas eran de carácter extraordinario, llegaban hasta la hoy avenida Sgo. Dasso, chapaleando sus contados habitantes en un verdadero fangal.
…….Cómo se encuentra actualmente esta localidad? Pues muy mal, muy mal. Los propietarios sirviendo los intereses del comercio bahiense, pese a su obligación moral de apoyar al de esta población……………….
BAHIA 122…….Pero hay algo mucho más grave y es la falta absoluta de estímulo encontrada en los poderes públicos nacional y provincial, y hasta en la misma Municipalidad, que, en honor a la verdad, nada han hecho para el progreso de I. W., que o signifique restar méritos al esfuerzo indomable de nuestros valientes pobladores, que al plantar sus tiendas demostraron su visión certera.
……. Como testimonio elocuente de la preocupación de nuestros hombres por la causa común del vecindario, vaya un recuerdo merecido para la Comisión Vecinal integrada por los señores Mauricio Pérez, Conrado De Lucía, Alejandro Dignani y Emiliano Troncoso, quienes mantuvieron una entrevista con el entonces Presidente de la Nación, Dr. Marcelo T. de Alvear, el día 22 de diciembre de 1922, presentándole en extenso memorial relativo al sonado asunto de los terrenos fiscales, gestiones que tuvieron con el correr del tiempo amplio éxito…..
……Mi actuación pública fue siempre entusiasta, pués no solamente desempeé un cargo de responsabilidad en le Sub-Prefectura, en los tiempos del Coronel Cerri, que fue ascendido luego a General, sino también ocupé el delicado puesto de Delegado Municipal en el ao 1915, siendo designado en el año 1919 Juez de Paz de esta pueblo, prolongándose mis actividades por espacio de 11 aos. En la Asociación Voluntaria de Bomberos, de la cual soy socio fundador, ocupé el cargo de secretario dela C. D.
……Dida, para finalizar, que si a I.W. se le asignara siquiera el producido de sus recaudaciones, cosa que tampoco se cumple en la actualidad por parte de la comuna, ya sería motivo suficiente para aguardar con más confianza el panorama de su trayectoria económica, comercial y edilicia.

Atinando borrones

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Al borroneado destino
de la escritura,
me ha llevado el camino
de la lectura.

Por mi viejo y sus cuentos
antes del sueño,
nacieron los fermentos
de mis ensueños.

Me hice mental marino
entre el oleaje,
de mi quieto destino
sin equipaje.

Así fueron mis versos
como borrones,
dulces, vanos, perversos,
entre cajones.

Cajones con secretos
donde Pandora,
décimas y sonetos
abrió a deshora.

Vida propia tomaron
en mi camino,
borrones que rimaron
mis desatinos.

Tino Diez

Meollos de asambleas…

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Las asambleas anuales que deben celebrar las instituciones, para cumplir con las disposiciones de Personas Jurídicas, resultan ser solamente un trámite, ya que generalmente los asambleístas aprueban sus Memorias y Balances, casi a libro cerrado o luego de su lectura, sin presentar objeciones o solicitar algún tipo de aclaración.
Pero a veces, por cualquier motivo en especial surgen preguntas que es necesario aclarar por parte de la mesa directiva o por algún integrante de alguna disciplina en particular.

Las que vamos a citar, corresponden a las realidades que se vivieron en distintas entidades de las que se tuvo conocimiento.

En cierta ocasión por secretaría se había dado lectura a la memoria y por su parte el tesorero había realizado una exposición de los movimientos generados en el ejercicio y sus resultados. Cuando concluyó su informe el responsable de tesorería, la presidencia puso a consideración de la asamblea los informes.
Cuando parecía que no iba a haber preguntas, un asociado pidió la palabra, para expresar que la cifra consignada en los gastos del fútbol, le parecía un tanto elevada y solicitando que le explicaran en qué se gastó ese dinero. La pregunta era pertinente y cuando el tesorero iba a dar la explicación, lo interrumpió el presidente de la Comisión de Fútbol, muy molesto, sacando una carpeta dijo que le iba a contestar a asambleísta.
Y comenzó a enumerar gastos: “casa de deportes, tanto; policía, tanto; factura de la luz de secretaría, tanto; traslado del equipo de básquet, tanto” y así entre los gastos correspondientes al fútbol, figuraban otros de otras áreas del club. Surgió la pregunta, por qué gastos ajenos figuraban en el fútbol. La presidencia aclaró que el detalle que escuchaban era una rendición de cuentas del titular del fútbol a la comisión directiva y que los gastos habían sido ya asentados en su correspondiente rubro.
La intervención del tesorero, permitió zanjar el momento, ya que planteó que a través de un sencillo cálculo matemático, se podrían explicar cómo los gastos del fútbol y todos los demás podían aclararse. La cuestión era tomar los importes del ejercicio anterior y relacionarlos con los del recientemente cerrado. Esa comparación arrojará un porcentaje de incremento. Si proceden lo mismo con todos los demás, esa verificación le dará un porcentaje similar al del fútbol, con ligeras variaciones, pero además estará en coincidencia con la variación de la inflación desde la fecha del cierre del ejercicio anterior y el día en que terminó el ejercicio que estaba en tratamiento.
La respuesta satisfizo a la asamblea. Creo que nadie estaba en condiciones de realizar la comprobación que se indicaba, nadie tenía las cifras del año anterior y menos la variación inflacionaria de período. O de lo contrario, resultó demasiado técnica. Nadie solicitó al tesorero cuál había la variación oficial del año tratado.
El presidente preguntó si alguien tenía algo más que agregar, de cualquiera de los temas tratados, agregando: “puede ser del básquet, del fútbol, lo que les parezca”. Desde atrás otro asociado preguntó: “¿Puedo hacer una pregunta sobre el fútbol?”.
Concedida la palabra, inusitadamente alterado, el asambleísta preguntó: “Yo quiero saber por qué el delegado de la sexta, no lo pone a mi pibe?”
Las carcajadas se oían, todavía, un rato más tarde cuando ya la asamblea había pasado a ser historia.

Otro club. Como suele pasar la comisión directiva estaba integrada por personas que habían aceptado el cargo, pero dejaban en los tres o cuatro de siempre, el peso de la dirección de la entidad. Uno de los que incurría en esa falta era el tesorero. Hubo que insistir e insistir, para lograrlo cuando casi no había tiempo. Había que imprimir las Memorias e integrado los balances, faltaba el cálculo de gastos y recursos para el próximo ejercicio. El tesorero, abandonó la reunión semanal de la comisión directiva y solicitó algunas informaciones y en poco tiempo entregó al secretario el Cálculo de Gastos y Recursos.
La información fue impresa y distribuida a los asociados y llegó el momento de la Asamblea que habría de aprobar o cuestionar los números que se presentaban.
Todo parecía transcurrir por las vías normales, pero…
Un asociado, pidió la palabra e hizo una pregunta: “El Club, ¿tiene previsto bajar la cuota mensual que pagan los socios?” La respuesta de la mesa directiva, por supuesto, fue negativa. “Entonces, por qué en el cálculo de recursos del próximo ejercicio, se prevé una recaudación anual inferior a la que figura como ingresos en el ejercicio terminado?”
El tesorero, sin ponerse colorado, explicó que en los próximos meses, se iba a producir un movimiento importante en los asociados que pasan a socios vitalicios. Que si bien esa alternativa era voluntaria, podría darse y era preferible no preverla, para luego no tener problemas de caja.
El asociado que había preguntado, no muy convencido, agradeció la explicación y todo continuó sin problemas, hasta el cierre de la asamblea.

Pero alguien cuenta que mientras se retiraban hacia sus casas, el socio que intervino, recibió de su compañero de retorno, la pregunta: “¿Te conformó lo que te dijo el tesorero?” y como contestación, se paró, lo tomó de los hombros y exclamó: “¡Qué h…d…p…!!!!!!!!!!!!!!”