La Casa del Espía Gustav Monch

Mucho antes de ser el café de Ferrowhite, La Casa del Espía era la residencia del jefe de la Usina General San Martín, ese castillo que asombra a todos los que se acercan al puerto. Fueron en realidad varios los jefes que ocuparon la Casa -desde 1932 hasta mediados de los sesenta, momento en que pasó a funcionar como una oficina administrativa-, pero uno, en particular, el que acá nos interesa. Un tal Gustav, alemán en épocas del ferrocarril inglés, en tiempos de la segunda gran guerra.

   Algunos escucharon y otros creen recordar, que un día a Gustav lo vino a buscar la policía (o la Prefectura, vaya uno a saber) y que se lo llevaron “de una oreja” quién sabe a dónde. Lo cierto es que nunca más se supo de él y desde entonces el enigma no paró de crecer: ¿Era Gustav un espía del III Reich? ¿Tenía un transmisor de radio oculto en algún lugar del castillo? ¿Reportaba desde allí a la flota de submarinos del Führer sobre los buques que partían con grano para paliar la hambruna de los aliados? Importa menos la documentada certeza de los hechos que la propia leyenda.

En el suplemento de La Nueva del día 14 de abril de 2018, el periodista Adrián Luciani, propone un artículo titulado “¿Bahía Blanca fue parte de una red de espías nazis?”, indagar sobre esta posibilidad que siempre rozó la historia con la leyenda.

Y particularmente cita dos notas publicadas en ese diario por Jorge Jordi, fundamentado por una exhaustiva investigación en base a documentación que había podido reunir sobre este interrogante.

Cuando se le preguntó – escribe Luciani – si compartía la teoría sobre el espía que operaba en el castillo como jefe de la Usina General San Martín, en White, Jordi dijo que ese hombre, , fue prisionero en Malvinas en la Primera Guerra Mundial y vino a Bahía Blanca, desde donde avisaba a Alemania de la partida de buques aliados y de su cargamento.

  ´Incluso – agregaba Jordi – el “Ussukuma”, el barco mercante (hundido frente a Necochea) que mandó a pedir el acorazado “Graf Spee” en 1939 para pasar prisioneros, cuando estuvo en White su tripulación le hizo una parada militar a Monch y el capitán le entregó un uniforme en la casa del encargado del frigorífico Pazzi, de calle Brown y Pedro Pico, que era alemán´.

 

La foto corresponde al archivo de “Ferrowhite”. ¡Muchas gracias!!

FUENTES: “ingenierowhite.com” Suplemento “La Nueva” del 14 de abril de  2018.

 

 

 

 

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Guaite…eppur, si muove…

Durante el verano nuestros vecinos de Ferrowhite – museo taller nos enviaron un link con un texto complejo, prolífico y bello. Se trataba de GUAITE… EPPUR SI MUOVE, libro digital del vecino whitense, amante del tango y ex ferroviario Tino Diez.

El texto de Tino es una obra que recopila múltiples fuentes. Anécdotas personales, testimonios de vecinos, vecinas, amigos, actas de instituciones, diarios, entrevistas, textos de museos. Pero además, indaga en Wikipedia, portales web, diarios digitales. Todos estos materiales se reúnen con un afán totalizador: el texto aborda la historia de Ing. White, sí, tratando de hablar de todo. Tino arma un texto como una hechura: mezcla y combina materiales diversos, los ordena, los reescribe y diseña, eligiendo imágenes, administrando espacios y tipos de letra que le resultan apropiados. Lo que hace es inventar el soporte para la extensa historia que desea contar, donde son centrales sus memorias y afectos.

Este es un ejercicio que a su vez que Tino lleva adelante en su blog Tangomías hace muchos años. Además escribe poemas, publica en revistas especializadas de tango en California, hace columnas en medios locales, lleva adelante y colabora con programas radiales. Florentino tiene la vocación de hablar, de comunicar, de transmitir un momento de su historia personal y la de White. Frente a los cambios acelerados de los últimos tiempos, Tino pone en valor su infancia y juventud en el que la vida social, afectos y amigos, se traman con el Estado de Bienestar.

Ayer se acercó al Museo, venía a encontrarse con una versión en papel de su texto, compilado en varios tomos por el equipo del Museo del Puerto. Allí nos contó más detalles acerca de la escritura del libro: lo empezó por pedido de su amigo Luis Carbonara. El fotógrafo whitense le dijo que alguien tenía que escribir las vivencias compartidas, la historia del pueblo. Ese pedido fraternal y ese gesto de afectividad recorre toda la obra. Pero además el libro cumple una función reparadora para el mismo Tino: en el año 1996 fue despedido de su trabajo de años con el cierre del Banco Coopesur, según cuenta, en ese momento bloqueó de su mente personas y recuerdos, tuvo necesariamente que cortar gran parte del pasado “para no caer en la depresión”. Pero poco a poco empezó a escribir, ejercitar una memoria guardada, recuperar imágenes, caras, olores y datos del pasado que lo unía a otras personas de la comunidad.
Un dato no menor es la capacidad de Tino de adaptarse a los recursos del presente. Desde que tipeaba con una Olivetti en el banco a administrar un blog o editar un archivo PDF, siempre tuvo curiosidad y atención por entender las nuevas tecnologías. Aparecen también ahí sus nietos que lo ayudan, lo asesoran, le pasan sus archivos de un formato a otro.

El libro de Tino encuadernado por el equipo del museo estará disponible a partir de hoy en nuestra biblioteca, para ser hojeado, disfrutado, usado como fuente de consulta. Además se le puede pedir a Tino una versión digital –que está en permanente construcción, porque agrega datos, incluso a pedido- a este correo: tangomias@yahoo.com.ar

 

(Copiado desde el facebook del Museo del Puerto)

Libertad Lamarque

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LOS PADRES
Gaudencio Lamarque había nacido en Montevideo, Uruguay, adonde a fines del siglo XIX habían llegado sus padres, Francisco Lamarque y María Siró, procedentes de Lyon, Francia. Siendo muy chico su familia se trasladó a Rosario.
La futura madre de Libertad, Josefa Bouzá, nació en La Coruña y estudió en Santiago de Compostela. A los 15 años conoció a un joven gallego, Pedro Quintela. Se enamoraron y casaron de inmediato, no obstante su corta edad. Tuvieron dos hijos que nombraron Eduviges y Gonzalo, y poco después viajaron todos hacia la Argentina, fijando residencia en Rosario, donde nacieron otros cinco hijos: Elena, Pepita, Amelia, Pedro y Aurora. Esta última fue, con el tiempo, administradora en la Argentina de los bienes de Libertad Lamarque.
El destino seguía tejiendo la trama de la historia y tras una breve enfermedad Pedro Quintela falleció, dejando viuda a doña Pepa con sus siete hijos. Josefa Bouzá, logró rehacer su hogar: Gaudencio Lamarque, el hijo de aquellos franceses que habían recalado en Rosario, se enamoraría de la joven gallega.
Se casaron y muy pronto nació una niña, a la que le pusieron el nombre de Libertad. Esta niña falleció cuatro años después, lo mismo que un varón, al que habían puesto el nombre de Lirio. Un tercer hijo nació muerto.
Un 24 de noviembre, en la calle Ituzaingó entre Presidente Roca y España, vino al mundo una preciosa criatura a la que, empecinados, volvieron a poner el nombre de Libertad.

SUS ESTUDIOS
Los estudios primarios los realizó en el Colegio “Juana Blanco”, en la calle Buenos Aires de la ciudad de Rosario.

CANCIONES EN SU HOGAR
maxresdefaultNadie de la familia cantaba profesionalmente, pero la música era compañera habitual en el hogar; la madre entonaba coplas y nostálgicas canciones gallegas, pasodobles y habaneras.
En el comedor, sobre la mesa, el fonógrafo de la RCA Víctor recorría la discoteca familiar, desde “Matinata” por Caruso a guajiras, valses y tangos. Juntos Elena, Amelia, Pepita y Pedro, a los que se unía la vocecita infantil de Libertad, organizaban verdaderos coros entonando canciones, siguiendo a Doña Pepa y con la dirección de Gaudencio.
Lo que alimentaba también ese entusiasmo colectivo eran las publicaciones de la época: “El alma que canta” y después “Canta claro”. Libertad trataba siempre de ser la primera en apoderarse de las revistas y, con una memoria prodigiosa, aprendía sus letras.

PRIMERA ACTUACIÓN
En Rosario, a raíz de una huelga de panaderos, don Gaudencio decide cooperar en la organización de un festival para
recaudar fondos, y en el Cine “Pampero” Libertad Lamarque niña se constituirá en uno de los números fuertes del espectáculo. El público la ovacionaba enfervorizado.

A BUENOS AIRES
En 1926 se traslada a Buenos Aires, para incorporarse como “damita joven” en la compañía del director José Constanzó, donde actuaba su hermano Pedro. Actúan en diversas localidades de la provincia de Buenos Aires y cuenta Libertad: “...acompañándome yo misma con la guitarra, canté solamente una estrofa de un ‘estilo’. No sabía más, y aunque me aplaudieron con entusiasmo no pude cantar ni un solo verso nuevo más. Tuve que repetir tres veces la misma estrofa. Entonces, sin pedirme opinión, José Constanzó, el director de la compañía, apareció en el escenario y anunció al público:´Libertad Lamarque cantará para ustedes en la función del próximo sábado´”

EN EL NACIONAL
Libertad Lamarque se prepara, esperando que llegue el día 11 de marzo de 1926 en que, al iniciarse la temporada del “Nacional”, dará comienzo a su carrera profesional porteña.

EL PRIMER TANGO
Quien descubrió mis condiciones de cantante fue el maestro (Salvador) Merico. Me escuchó y opinó que debería hacerlo
en público…” Libertad debutó junto a Olinda Bozán, ambas vestidas como marineritos.
Pero el empresario Pascual Carcavallo opina que Libertad tiene voz y un encanto ideal para cantar tangos. “Mocosita” es el primer tango que Libertad canta desde un escenario porteño, y es también la primera vez que su nombre aparece en una cartelera de diario.. Ha surgido la cancionista.

GRABACIÓN FALLIDA
La ascendente carrera de Libertad hace que el sello RCA Víctor, a mediados de 1926, la invite a grabar su primer disco.
No debe de haber sido satisfactoria la experiencia porque el disco no salió a la venta.

EL PRIMER DISCO
El 8 de septiembre de 1926 grabó el que se considera su primer disco: la tonada “Chilenito” y el estilo “Gaucho sol”

EL SAINETE
Libertad no puede escapar de su destino. Actúa en los sainetes “La vida es un sainete” y “Cortafierro”, ambos de Alberto Vaccarezza, donde interpreta con gran suceso el tango “Araca, corazón”

LA FRUSTRACIÓN…
Cuando había cumplido 19 años conoce a un apuntador de la compañía del “Nacional” y, a pesar de la opinión contraria de sus padres, se casa con Emilio Romero, que es el padre de su hija Mirtha. Esa relación pronto se desgastaría, iniciándose un sendero hacia la separación.

“EL CONVENTILLO DE LA PALOMA”
77822Carcavallo estrena en el “Nacional”, el sainete de Vaccarezza “El conventillo de la Paloma”. Libertad está en tercer lugar en el cartel, junto a Pierina Dealessi, Tito Lusiardo, Félix Mutarelli y Francisco Charmiello, entre otros. El papel principal de Paloma lo interpreta la actriz Josefina Suárez. El director confía en ella, como cancionista de enrome arrastre, y los aplausos recibidos afirman a Libertad como tal.
Luego de casi un año, agotada ante ese esfuerzo de repetir mil veces su personaje en la obra, decide abandonar el sainete
-que continúa un año más- y realiza durante dos años una gira por el interior del país.

SU PRIMER PELÍCULA MUDA
EL director y actor italiano Mario Parpagnoli se disponía a realizar una película en Buenos Aires. A través de Pierina Dealessi se conecta con Libertad, expresando: “!Ma questa criatura è arrancata di una stampa!“. Y la contrató inmediatamente, prometiéndole cien pesos por día.
La citó para el día siguiente. Como la filmación de la película iba a demorar alrededor de dos meses, Libertad calculó que iba a cobrar alrededor de cinco mil pesos, una suma muy importante para la época.
La película se llamaba “Adiós, Argentina” y recuerda Libertad: “primero filmé una escena contra una tranquera; (…) luego ante un ombú pintado en un telón. Le alcancé unos mates al pintoresco gaucho (N.R.: Era el tano disfrazado con atuendos seudogauchescos); (…) besé un clavel, se lo entregué y lo despedí con la mano…”
Parpagnoli, al despedirla, le pagó los cien pesos, mientras, repetía: “¡È stata meravigliosa!”
Cuando Libertad le preguntó a qué hora debía volver al día siguiente, le indicó que ya le avisarían. El tano se las había ingeniado para filmar en un solo día todas las secuencias que requería el filme. No la volvieron a llamar, y el cálculo de sus ingresos se esfumó tan imprevistamente como había llegado.

POR EL PAÍS
Al iniciarse la década del ´30, entre las interpretaciones de Carlos Gardel, Lola Membrives, Angelillo, Mercedes Simone, el cine con Maurice Chevalier, Greta Garbo y John Gilbert, Libertad Lamarque ha ido consolidando sus actuaciones y logrando grandes progresos económicos por su labor en el teatro, la radio y el disco, además de giras que cubren una buena parte del país, y que incluyeron también Asunción del Paraguay

AL COLÓN
Ante el reproche de los contertulios, en diciembre de 1931 se realiza en el “Teatro Colón” un concurso de tango. Libertad, con el entusiasmo y la seguridad que le daba la fe en sí misma, interpreta durante su desarrollo “La cumparsita” de Gerardo Hernán Matos Rodríguez, “Taconeando” de Pedro Maffia y “Caminito” de Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza.
Con estos temas conquistó al público, que le otorgó la mayoría de sus votos y el título de “Reina del Tango”. Detrás de Libertad se ubicarían Rosita Montaner y Fedora Cabral. Entre las finalistas figuraría también Martha de los Ríos.

UNA DE CAL…
Luis César Amadori la contrata para integrar con Florencio Parravicini los nombres principales de la compañía de revistas del “Maipo”. Completaban el elenco Rosy Morán, Alberto Anchart, Alicia Vignoli y León Zárate. Al mismo tiempo Libertad participa con sus intervenciones en Radio Splendid y Radio Prieto y continúa grabando discos, en los que alterna con los tangos, fox trot, pasodobles y música folklórica.

…Y UNA DE ARENA
Su matrimonio languidece y ya nada puede detener su separación. En tanto su madre, a pesar de los cuidados que se le prodigan por causa de sucesivos ataques de presión, fallece el 14 de octubre de 1932. Su tía Luisa, casada con José, hermano de Gaudencio, tratará de ocupar el lugar que dejó doña Pepa, atendiendo a Libertad y a su pequeña Mirtha.

ALFREDO MALERBA
Libertad Lamarque vivió muchos años con Alfredo Malerba, sin poder casarse debido a que no concluía el trámite de divorcio con Emilio Romera, que se realizaba en Uruguay. Su ex-marido falleció antes de que concluyera, lo que recién le permitió casarse con Alfredo. Fue el 24 de diciembre de 1945 y con el matrimonio llegó la paz y la felicidad que merecía

EL PRIMER FILM SONORO: “TANGO”
Luis Moglia Barth forma una sociedad que a la par de producir “Tango”, primera película sonora argentina, establece las bases para fundar “Argentina Sono Film”. Contrata entre otros artistas a Libertad Lamarque, como protagonista y pareja del cantor Alberto Gómez. Con el acompañamiento de Luis Visca interpreta el tango de Sciammarella y Fontaina, “Andate”, y con la orquesta de Osvaldo Fresedo el tango “Noviecita”, de Luis Bates y Sebastián Lombardo. En esa película actúan además Pepe Arias, Tita Merello, Alicia Vignoli, Luis Sandrini, Meneca Tailhade, Juan Sarcione, Azucena Maizani y Mercedes Simone. También intervienen las orquestas de Juan de Dios Filiberto, Osvaldo Fresedo, Pedro Maffia, Edgardo Donato, Ponzio-Bazán y Juan D´Arienzo. Completa el elenco el bailarín José Osvaldo Bianquet, “El Cachafaz”

SUS PELÍCULAS
Libertad La marque participó en nuestro país en veinte películas, desde la ya citada “Adiós Argentina” (1929) hasta “La mamá de la novia” (1978). En México interviene en cuarenta y un filmes, desde “Gran Casino” (1947) hasta “La loca de los milagros” (1975)

TELENOVELAS:
La serie de telenovelas más exitosa de México se desarrolló en 1980 en el canal 2 de “Televisa”, y se llamó “Soledad”, con la participación de Libertad Lamarque. También integraba el elenco otra argentina: Christian Bach. En 1983 Libertad intervino también en la telenovela “Amada”, que contaba con un nutrido elenco argentino.

DISCOGRAFÍA
Las grabaciones de Libertad Lamarque abarcan más de 400 registros realizados mayoritariamente en la Argentina y en México, pero también en Cuba y España.

COMEDIA MUSICAL
Después de aquellas primeras actuaciones en el “Nacional”, de 1926 a 1929, y en “La boite rusa”, espectáculo de los años 1932 y 1933 que se presentó en los teatros “Maipo” y “Liceo”, las máximas máximas interpretaciones de Libertad para la escena se llevan a cabo en 1940, con “Tres valses”, con Roberto Airaldi como galán en el “Nacional”; en 1967 estrenando en el escenario del “Odeon”, con la dirección de Daniel Tinayre “Hello, Dolly”, donde actúan Tincho Zabala, Luis Medina Castro, Osvaldo Terranova , Raúl Rossi, Elena Lucena y un elenco que alcanza a ochenta personas en escena. Luego lleva a México el mismo espectáculo y con similar suceso, y por último en 1972 se presenta con “Aplausos” en el teatro “Cómico” de Buenos Aires, junto a grandes figuras como Juan Carlos Thorry, Julia Sandoval, Duilio Marzio, Tincho Zabala y Enrique Dumas.

IMPORTANTES MÚSICOS QUE LA ACOMPAÑARON
Desde 1926 y hasta 1937 la secundó un trío de guitarras integrado por Cerdá, Ferrari y Rivero, según se menciona en los discos de sus grabaciones para RCA Víctor.
En 1938 tuvo el acompañamiento de las orquestas de Alfredo Malerba y de Mario Maurano. Con esta última continuó hasta 1945, año en que volvió a cantar con la orquesta de Alfredo Malerba.
Después vendrían las de Héctor Stamponi (1948-1950), Miguel Buchino (1956), y también en ese año las de Alfredo Malerba y Juan D´Arienzo.
En 1966 canta a dúo con su hija Mirtha con la orquesta de Miguel Buchino. En 1967, 1971 y 1972 graba long-plays con la orquesta de Lucio Milena.
En México la secundaron Ruiz Armengol, Chucho Zarzosa, Raúl Lavista, Chucho Ferrer, Miguel Esperón, Coros de Coyoacan, Magallanes, Pocho Pérez, el “Mariachi Vargas” de Tecalitlán y el “Mariachi de América” de Jesús Rodríguez de Hijar.

HISTORIA DE UNA PICARDÍA
En 1953, en el filme “Reportaje” dirigido por Emilio “El indio” Fernández, Libertad Lamarque canta a dúo con el magnífico tenor Pedro Vargas el bolero de Carlos Almarán “Historia de un amor”. Mientras Libertad estaba en Buenos Aires, en 1956, el maestro Héctor Varela le sugirió a su cantor Rodolfo Lesica que la fuera a ver y le pidiera la pieza, ya que dicha partitura no se podía conseguir en Buenos Aires. Generosa como siempre, le manifestó que no tenía inconveniente, pero que antes de grabarla esperaran a que ella lo hiciera, ya que quería volver a registrarla. “El loco” Lesica le llevó el bolero a Varela, tal vez sin advertirle la indicación de Libertad. Lo ensayaron y registraron inmediatamente, y el disco que fue un éxito total. A partir de ese momento el “Rolo” trataba de no encontrarse con Libertad, pero…
Un día en el Plaza Hotel, adonde fueron a actuar con la orquesta, estaba “La novia de América”. Lesica trató de escabullirse, pero ella se le cruzó en el camino para decirle “Te perdono la pillería, porque has hecho de la pieza una verdadera creación“.
Recién en 1973, con el marco orquestal de Pocho Pérez -en México-, y otra vez conjuntamente con Pedro Vargas, Libertad Lamarque volvió a grabar “Historia de un amor”.

LA CACHETADA A EVA DUARTE
Afirma en sus memorias que nunca habló mucho con Eva Duarte, y que si bien estuvo muy molesta por sus incumplimientos en los horarios, que la perjudicaban por los trabajos en radio y las presentaciones personales que sus retrasos le impedían hacer, jamás existió la cachetada que la obligara a emigrar a México.

¿POR QUÉ “LA NOVIA DE AMERICA”?
Una de las más llamativas características de Libertad Lamarque fue siempre la ductilidad para interpretar los más diversos géneros. Cuando comenzó a recorrer América en sus giras, siempre apasionada por la música popular y el folklore de cada país, incorporó a su repertorio canciones de todo el continente. Al mismo tiempo fue adquiriendo trajes nacionales que conforman una hermosa y valiosísima colección. Todo esto hace que lleve con toda justicia su sobrenombre “La novia de América”. En un long play dedicado a reunir sus temas más recordados, Libertad los interpreta con un acierto que le valió ovaciones en cada país de origen. Una publicación dedicada a Libertad Lamarque recordaba este hecho, mostrando fotografías de “La novia…” vestida con los trajes típicos de los distintos países de América.

Tino Diez

Un duende de barba blanca

En tu cuna, en el convento,
ya te arrulló la marea
12191474_180793018926844_1619920909827835759_nmientras se colaba el viento
por hendijas de madera.

Desde entonces fue tu amigo
el mar, que en su jubileo
y en la arena, fue testigo
de tus secretos deseos:

tu horizonte de aventuras,
de conocer otros puertos,
de grandezas y locuras
que ibas soñando despierto

11218810_135466256792854_360437746334192662_nen fantásticas quimeras
de horizontes deslumbrantes,
o en las míticas sirenas
subyugando navegantes.

Sol y mar, bronce pintaron
en tu cuerpo tarzanesco,
y en tus ojos se anidaron
los pájaros de tus sueños.

Mientras, buzo, en el Castillo
tu sueño se hizo reflejo
de los submarinos brillos
de tan cerca, de tan lejos.

El mar estuvo a tu lado
como bañista o bañero,
y, ya de blanco barbado,
luchaste sueños primeros

atilio-rumbo-a-la-usinade liberarlo: está preso
el mar, y contaminado,
por efluentes desechos
de foráneos enquistados.

Tus viejos sueños de ayer
que impulsaste día a día,
logrando el Museo Taller

y la Casa del Espía.

Cúspide herida, muralla
con San Jorge en las alturas,
la torre como atalaya,
y el túnel de la aventura,

no los viste concretados;
descargafueron vanos tus intentos,
y el mar hoy sigue encerrado
tras su muro berlinesco.

Tuviste en tus ojos zarcos
el mar, el cielo y la gloria,
asumiendo el desembarco
de la historia sin memoria.

Y fue más que una postura,
mucho más que evocación:
fuiste y sos genio y figura
del gran Cristóbal Colón.

Y digo “sos” porque vaga
tu duende de blanca barba
en las ruinas de una draga
o por los muelles de carga;

con nostalgia, vigilando
que no muera la esperanza…
El mar siempre está esperando
su duende de barba blanca.

Tino Diez

El desembarco de Colón en 1992:

http://www.facebook.com/video/video.php?v=1345021307946&oid=328883787317

El primer schiaffo

14725686_351889685150509_3884096695712685431_nA todos nos gustaba el fútbol y Cacho Marzzoca no era la excepción. Anhelante esperaba que terminara el curso de cada día en la escuela, para tomar el café con leche, apurar el pan con manteca que con dedicación le preparaba su Mamá, para cruzarse al gran terreno baldío que había frente a su casa, para prenderse al picado que armaban los mayores que a iban a otras escuelas, pero sólo de mañana. O para armar con otro pibe un “arco a arco” en el lote de al lado que estaba desocupado desde Lautaro y haciendo escuadra salía por Islas Órcadas.

En esos días, fuera porque por algún motivo se demoraba la salida de la escuela a media tarde o porque los otros pibes, los mañaneros, estaban ansiosos de triunfar con la de cuero, que por ahora era de trapo, Cacho, llegaba, se sacaba el guardapolvo y en una de las dos piedras que limitaban el arco, lo dejaba junto con la cartera. Doña María, su mamá, se quedaba esperando, inútilmente, lo mismo que la merienda que con amor le preparaba cada tarde.

Cuando este hecho se repitió varios días, doña María, lo amenazó a Cacho, diciéndole que iba a ir para hablar con el maestro Gejo, para que lo pusiera en vereda. No era grato que el maestro impusiera un castigo, así que Cacho prometió, que no iba a volver a hacerlo.

Pero al ver los pibes jugando al otro día, olvidó lo prometido y dejando las cosas de la escuela, tras del arco, se metió a correr detrás de la pelota, con el ansia de tener pleno dominio de la redonda y del juego.

Y doña María fue a la escuela, le expuso el problema al maestro y le pidió que lo corrigiera. El maestro, le dijo que en la escuela era muy buen alumno, pero era necesario que complementara esa conducta en la escuela, con la obediencia a su madre. Y recordando lo que le había dicho doña María, que si fuera necesario le diera un buen “schiaffo”.

“Y así fue como el maestro Gejo, concluyó Cacho Marzzoca, me dio el primer sopapo a pedido de mi mamá.

La lección del cigarrillo

(Los hechos de esta nota son reales, aunque no su desarrollo que esta hilvanado a efectos de darle continuidad. No se citan los nombres, por no conocerlos ya que sus protagonistas son respetables abuelos. Si alguien se siente identificado y quiere hacerlo saber, está en su derecho).

Las actitudes personales de los alumnos, eran – y son – tan importantes como la formación escolar. El Maestro Gejo procuraba que sus alumnos, los que concurrían a la Escuela Presidente Sarmiento, fueran personas correctas además de instruidas, es decir buenos ciudadanos, para basar en ellos el crecimiento firme de una sociedad mejor.

Como expresábamos en otra nota, concurría, en la medida que su tareas docentes se lo permitía a aquellos lugares donde sabía, encontraría alumnos de su escuela. Habría otras, pero se lo veía seguido en la vieja tribuna de chapa de la cancha o recorriendo el perímetro externo del campo de juego.

En su recorrida advirtió que dos alumnos de los últimos grados de su escuela, estaban fumando. Los chicos escondieron rápidamente el cigarrillo, pero no pudieron impedir que el maestro los viera. Trataron de pasar inadvertidos y pronto desaparecieron de las instalaciones del club.

En la primera clase siguiente, con toda normalidad ingresó al aula y comenzó a desarrollar las actividades previstas. A poco, llamó a uno de los chicos que había sorprendido jugando y le pidió que pasara al frente. El chico, en espera de la reprimenda, tembloroso, hizo un esfuerzo por tener compostura y se paró frente al escritorio del maestro. Luego de unos instantes, en los que continuó la clase, se dirigió al otro infractor, indicándole que pasara también pasara al frente y los ubicó juntos a un costado de su mesa.

Continuó la explicación, que había interrumpido, dando unos pasos en dirección opuestas a la ubicación de los chicos. De pronto, alzando la voz, con el dedo índice, admonitorio, en su mano derecha, le espetó: “USTEDES DOS….”

Vieron que se veía la noche, pero no. Continuando su didáctico tono habitual, continuó: “borren el pizarrón…”

Y mientras el pizarrón era borrado nerviosamente, el maestro hizo un llamado a un tercer alumno. Una aureola nerviosa parecía sobrevolar esa aula de chapa y madera.

Subrayó con un “Buen trabajo”, la tarea de los chicos con el pizarrón y dirigiéndose al tercer chico, le preguntó si sabía dónde estaba la percha donde el maestro había colgado su saco. Ante el asentimiento del chico, le dijo: “Vaya y en el bolsillo de adentro hay una cigarrera, tráigamela…“

El curso se sorprendió. Jamás habían visto fumando al maestro y no comprendían que tuviera cigarrillos.

Cuando la cigarrera estuvo en sus manos, con delicadeza, la abrió y dirigiéndose a uno de los chicos que había sorprendido, le ofreció: “¡Sírvanse!”, “No, señor, gracias.” fue la titubeante respuesta, casi a coro.

El maestro entonces fue más imperativo: “¡¡¡Sírvanse!!!” La asustada contestación fue apenas un murmullo, casi un ruego: “No… señor….no…”

La tercera vez fue casi un grito “¡¡¡¡SÍRVANSE…!!!”

El maestro cerró la cigarrera y los chicos suspiraron, creyendo que había pasado el mal rato. El hombre dejó los cigarrillos sobre el escritorio, se sentó con calma.

De pronto se levantó abrió otra vez la petaca y le puso un cigarrillo en la boca a cada uno, mientras los ellos trataban de impedirlo, tímidamente, con un “No, señor… “que repitieron cuando el maestro les ofrecía fósforos, con un imperativo “¡Préndanlos…!”.

Cuando el “No, señor…” se confundía con algunas lágrimas, mezcla de un poco de temor y mucho de vergüenza, el maestro Gejo, tomó cada cigarrillo, con un pulgar a izquierda y derecha e hizo que se introdujeran en la boca de los infractores. La nueva orden de “no escupirlo…” convirtió la respiración agitada en toz y las lágrimas en llanto incontrolable.

Luego de un rato interminable, les permitió que fueran a enjuagar la boca a la canilla del patio y de vuelta le indicó, con calma, que volvieran a sus asientos.

La lección de ese día había sido aprendida.

Pescando..

(Esta letra dedicada a los pescadores guaitenses, se puede cantar con la música de “La Romanina”).

23-banquina-pescadoresEl Sol ya viene asomando
muy temprano, a la mattina
los pescadores cantando
zarpan desde la banquina.
Cada día hacia el misterio
ruega a San Silverio
la pesca feliz.

Bona pesca se adivina
la barca se encamina
surgiendo van los cantares
mientras el sol calcina
sobre las redes nerviosas
entre las olas del mar
la tarde se termina
dale pescar y pescar.

pescadores-banquinaEn la pausa marinera
sonando alguna guitarra,
surgen las notas primeras
el cuore vive la calma
el coro de las gargantas
en la vuelta canta
un día feliz.

Dale pescar y pescare
con sones de romanina
surgiendo van los cantares
mientras en sol calcina
sobre la carga preciosa
en la barca que se inclina
la tarde se termina
dale pescar y pescar.

Tino Diez