El asado

Es domingo. Te bate el reglamento:
Tener bien engrasada la parrilla,
convocar con un morfi a la cuadrilla 
y retirar del carnisa el manyamiento.

Zochoris de rigor, tiras, achuras
y por si acaso la barra está con hambre
mandá a las brasas un cacho de matambre,
bancándola aunque venga mishiadura.

Lucí tu grosa busarda en musculosa,
piantá de esgunfiantes la parrilla,
acopiá el chimichurri, las morcillas
y un pañuelo anudado cubriendo la piojosa.

Manijeá lo aprendido de pendejo:
Las brasitas al rojo; minga de humo,
defender tu terreno a lo Perfumo
y mandar al joraca los consejos.

Tendrás a mano un novi bien peleón,
zochoris en agua, sal gruesa pá la nerca,
apuntarás banderón: ¡Junen que merca!,
y a los chabones poneles un sifón.

De prima un choripán punteás a cuenta,
dopo mandá chinchulines bien crocantes,
achuras, pa’saciar tanto atorrante,
chairando commeilfaut la ferramenta.

Las tiras ya embragaste en el enyante;
se contarán chistes fules, remanyados,
y vos, de castrucho bien sarpado,
rematarás con un postre vigilante.

Entre eructos atorrás a pata ancha
cuando el güiscardo da finish al manduque,
pues la barra por fin se toma el buque
rumbeando, pipones, pa’la cancha.

José María Otero

Libertad Lamarque

libertad-lamarque

LOS PADRES
Gaudencio Lamarque había nacido en Montevideo, Uruguay, adonde a fines del siglo XIX habían llegado sus padres, Francisco Lamarque y María Siró, procedentes de Lyon, Francia. Siendo muy chico su familia se trasladó a Rosario.
La futura madre de Libertad, Josefa Bouzá, nació en La Coruña y estudió en Santiago de Compostela. A los 15 años conoció a un joven gallego, Pedro Quintela. Se enamoraron y casaron de inmediato, no obstante su corta edad. Tuvieron dos hijos que nombraron Eduviges y Gonzalo, y poco después viajaron todos hacia la Argentina, fijando residencia en Rosario, donde nacieron otros cinco hijos: Elena, Pepita, Amelia, Pedro y Aurora. Esta última fue, con el tiempo, administradora en la Argentina de los bienes de Libertad Lamarque.
El destino seguía tejiendo la trama de la historia y tras una breve enfermedad Pedro Quintela falleció, dejando viuda a doña Pepa con sus siete hijos. Josefa Bouzá, logró rehacer su hogar: Gaudencio Lamarque, el hijo de aquellos franceses que habían recalado en Rosario, se enamoraría de la joven gallega.
Se casaron y muy pronto nació una niña, a la que le pusieron el nombre de Libertad. Esta niña falleció cuatro años después, lo mismo que un varón, al que habían puesto el nombre de Lirio. Un tercer hijo nació muerto.
Un 24 de noviembre, en la calle Ituzaingó entre Presidente Roca y España, vino al mundo una preciosa criatura a la que, empecinados, volvieron a poner el nombre de Libertad.

SUS ESTUDIOS
Los estudios primarios los realizó en el Colegio “Juana Blanco”, en la calle Buenos Aires de la ciudad de Rosario.

CANCIONES EN SU HOGAR
maxresdefaultNadie de la familia cantaba profesionalmente, pero la música era compañera habitual en el hogar; la madre entonaba coplas y nostálgicas canciones gallegas, pasodobles y habaneras.
En el comedor, sobre la mesa, el fonógrafo de la RCA Víctor recorría la discoteca familiar, desde “Matinata” por Caruso a guajiras, valses y tangos. Juntos Elena, Amelia, Pepita y Pedro, a los que se unía la vocecita infantil de Libertad, organizaban verdaderos coros entonando canciones, siguiendo a Doña Pepa y con la dirección de Gaudencio.
Lo que alimentaba también ese entusiasmo colectivo eran las publicaciones de la época: “El alma que canta” y después “Canta claro”. Libertad trataba siempre de ser la primera en apoderarse de las revistas y, con una memoria prodigiosa, aprendía sus letras.

PRIMERA ACTUACIÓN
En Rosario, a raíz de una huelga de panaderos, don Gaudencio decide cooperar en la organización de un festival para
recaudar fondos, y en el Cine “Pampero” Libertad Lamarque niña se constituirá en uno de los números fuertes del espectáculo. El público la ovacionaba enfervorizado.

A BUENOS AIRES
En 1926 se traslada a Buenos Aires, para incorporarse como “damita joven” en la compañía del director José Constanzó, donde actuaba su hermano Pedro. Actúan en diversas localidades de la provincia de Buenos Aires y cuenta Libertad: “...acompañándome yo misma con la guitarra, canté solamente una estrofa de un ‘estilo’. No sabía más, y aunque me aplaudieron con entusiasmo no pude cantar ni un solo verso nuevo más. Tuve que repetir tres veces la misma estrofa. Entonces, sin pedirme opinión, José Constanzó, el director de la compañía, apareció en el escenario y anunció al público:´Libertad Lamarque cantará para ustedes en la función del próximo sábado´”

EN EL NACIONAL
Libertad Lamarque se prepara, esperando que llegue el día 11 de marzo de 1926 en que, al iniciarse la temporada del “Nacional”, dará comienzo a su carrera profesional porteña.

EL PRIMER TANGO
Quien descubrió mis condiciones de cantante fue el maestro (Salvador) Merico. Me escuchó y opinó que debería hacerlo
en público…” Libertad debutó junto a Olinda Bozán, ambas vestidas como marineritos.
Pero el empresario Pascual Carcavallo opina que Libertad tiene voz y un encanto ideal para cantar tangos. “Mocosita” es el primer tango que Libertad canta desde un escenario porteño, y es también la primera vez que su nombre aparece en una cartelera de diario.. Ha surgido la cancionista.

GRABACIÓN FALLIDA
La ascendente carrera de Libertad hace que el sello RCA Víctor, a mediados de 1926, la invite a grabar su primer disco.
No debe de haber sido satisfactoria la experiencia porque el disco no salió a la venta.

EL PRIMER DISCO
El 8 de septiembre de 1926 grabó el que se considera su primer disco: la tonada “Chilenito” y el estilo “Gaucho sol”

EL SAINETE
Libertad no puede escapar de su destino. Actúa en los sainetes “La vida es un sainete” y “Cortafierro”, ambos de Alberto Vaccarezza, donde interpreta con gran suceso el tango “Araca, corazón”

LA FRUSTRACIÓN…
Cuando había cumplido 19 años conoce a un apuntador de la compañía del “Nacional” y, a pesar de la opinión contraria de sus padres, se casa con Emilio Romero, que es el padre de su hija Mirtha. Esa relación pronto se desgastaría, iniciándose un sendero hacia la separación.

“EL CONVENTILLO DE LA PALOMA”
77822Carcavallo estrena en el “Nacional”, el sainete de Vaccarezza “El conventillo de la Paloma”. Libertad está en tercer lugar en el cartel, junto a Pierina Dealessi, Tito Lusiardo, Félix Mutarelli y Francisco Charmiello, entre otros. El papel principal de Paloma lo interpreta la actriz Josefina Suárez. El director confía en ella, como cancionista de enrome arrastre, y los aplausos recibidos afirman a Libertad como tal.
Luego de casi un año, agotada ante ese esfuerzo de repetir mil veces su personaje en la obra, decide abandonar el sainete
-que continúa un año más- y realiza durante dos años una gira por el interior del país.

SU PRIMER PELÍCULA MUDA
EL director y actor italiano Mario Parpagnoli se disponía a realizar una película en Buenos Aires. A través de Pierina Dealessi se conecta con Libertad, expresando: “!Ma questa criatura è arrancata di una stampa!“. Y la contrató inmediatamente, prometiéndole cien pesos por día.
La citó para el día siguiente. Como la filmación de la película iba a demorar alrededor de dos meses, Libertad calculó que iba a cobrar alrededor de cinco mil pesos, una suma muy importante para la época.
La película se llamaba “Adiós, Argentina” y recuerda Libertad: “primero filmé una escena contra una tranquera; (…) luego ante un ombú pintado en un telón. Le alcancé unos mates al pintoresco gaucho (N.R.: Era el tano disfrazado con atuendos seudogauchescos); (…) besé un clavel, se lo entregué y lo despedí con la mano…”
Parpagnoli, al despedirla, le pagó los cien pesos, mientras, repetía: “¡È stata meravigliosa!”
Cuando Libertad le preguntó a qué hora debía volver al día siguiente, le indicó que ya le avisarían. El tano se las había ingeniado para filmar en un solo día todas las secuencias que requería el filme. No la volvieron a llamar, y el cálculo de sus ingresos se esfumó tan imprevistamente como había llegado.

POR EL PAÍS
Al iniciarse la década del ´30, entre las interpretaciones de Carlos Gardel, Lola Membrives, Angelillo, Mercedes Simone, el cine con Maurice Chevalier, Greta Garbo y John Gilbert, Libertad Lamarque ha ido consolidando sus actuaciones y logrando grandes progresos económicos por su labor en el teatro, la radio y el disco, además de giras que cubren una buena parte del país, y que incluyeron también Asunción del Paraguay

AL COLÓN
Ante el reproche de los contertulios, en diciembre de 1931 se realiza en el “Teatro Colón” un concurso de tango. Libertad, con el entusiasmo y la seguridad que le daba la fe en sí misma, interpreta durante su desarrollo “La cumparsita” de Gerardo Hernán Matos Rodríguez, “Taconeando” de Pedro Maffia y “Caminito” de Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza.
Con estos temas conquistó al público, que le otorgó la mayoría de sus votos y el título de “Reina del Tango”. Detrás de Libertad se ubicarían Rosita Montaner y Fedora Cabral. Entre las finalistas figuraría también Martha de los Ríos.

UNA DE CAL…
Luis César Amadori la contrata para integrar con Florencio Parravicini los nombres principales de la compañía de revistas del “Maipo”. Completaban el elenco Rosy Morán, Alberto Anchart, Alicia Vignoli y León Zárate. Al mismo tiempo Libertad participa con sus intervenciones en Radio Splendid y Radio Prieto y continúa grabando discos, en los que alterna con los tangos, fox trot, pasodobles y música folklórica.

…Y UNA DE ARENA
Su matrimonio languidece y ya nada puede detener su separación. En tanto su madre, a pesar de los cuidados que se le prodigan por causa de sucesivos ataques de presión, fallece el 14 de octubre de 1932. Su tía Luisa, casada con José, hermano de Gaudencio, tratará de ocupar el lugar que dejó doña Pepa, atendiendo a Libertad y a su pequeña Mirtha.

ALFREDO MALERBA
Libertad Lamarque vivió muchos años con Alfredo Malerba, sin poder casarse debido a que no concluía el trámite de divorcio con Emilio Romera, que se realizaba en Uruguay. Su ex-marido falleció antes de que concluyera, lo que recién le permitió casarse con Alfredo. Fue el 24 de diciembre de 1945 y con el matrimonio llegó la paz y la felicidad que merecía

EL PRIMER FILM SONORO: “TANGO”
Luis Moglia Barth forma una sociedad que a la par de producir “Tango”, primera película sonora argentina, establece las bases para fundar “Argentina Sono Film”. Contrata entre otros artistas a Libertad Lamarque, como protagonista y pareja del cantor Alberto Gómez. Con el acompañamiento de Luis Visca interpreta el tango de Sciammarella y Fontaina, “Andate”, y con la orquesta de Osvaldo Fresedo el tango “Noviecita”, de Luis Bates y Sebastián Lombardo. En esa película actúan además Pepe Arias, Tita Merello, Alicia Vignoli, Luis Sandrini, Meneca Tailhade, Juan Sarcione, Azucena Maizani y Mercedes Simone. También intervienen las orquestas de Juan de Dios Filiberto, Osvaldo Fresedo, Pedro Maffia, Edgardo Donato, Ponzio-Bazán y Juan D´Arienzo. Completa el elenco el bailarín José Osvaldo Bianquet, “El Cachafaz”

SUS PELÍCULAS
Libertad La marque participó en nuestro país en veinte películas, desde la ya citada “Adiós Argentina” (1929) hasta “La mamá de la novia” (1978). En México interviene en cuarenta y un filmes, desde “Gran Casino” (1947) hasta “La loca de los milagros” (1975)

TELENOVELAS:
La serie de telenovelas más exitosa de México se desarrolló en 1980 en el canal 2 de “Televisa”, y se llamó “Soledad”, con la participación de Libertad Lamarque. También integraba el elenco otra argentina: Christian Bach. En 1983 Libertad intervino también en la telenovela “Amada”, que contaba con un nutrido elenco argentino.

DISCOGRAFÍA
Las grabaciones de Libertad Lamarque abarcan más de 400 registros realizados mayoritariamente en la Argentina y en México, pero también en Cuba y España.

COMEDIA MUSICAL
Después de aquellas primeras actuaciones en el “Nacional”, de 1926 a 1929, y en “La boite rusa”, espectáculo de los años 1932 y 1933 que se presentó en los teatros “Maipo” y “Liceo”, las máximas máximas interpretaciones de Libertad para la escena se llevan a cabo en 1940, con “Tres valses”, con Roberto Airaldi como galán en el “Nacional”; en 1967 estrenando en el escenario del “Odeon”, con la dirección de Daniel Tinayre “Hello, Dolly”, donde actúan Tincho Zabala, Luis Medina Castro, Osvaldo Terranova , Raúl Rossi, Elena Lucena y un elenco que alcanza a ochenta personas en escena. Luego lleva a México el mismo espectáculo y con similar suceso, y por último en 1972 se presenta con “Aplausos” en el teatro “Cómico” de Buenos Aires, junto a grandes figuras como Juan Carlos Thorry, Julia Sandoval, Duilio Marzio, Tincho Zabala y Enrique Dumas.

IMPORTANTES MÚSICOS QUE LA ACOMPAÑARON
Desde 1926 y hasta 1937 la secundó un trío de guitarras integrado por Cerdá, Ferrari y Rivero, según se menciona en los discos de sus grabaciones para RCA Víctor.
En 1938 tuvo el acompañamiento de las orquestas de Alfredo Malerba y de Mario Maurano. Con esta última continuó hasta 1945, año en que volvió a cantar con la orquesta de Alfredo Malerba.
Después vendrían las de Héctor Stamponi (1948-1950), Miguel Buchino (1956), y también en ese año las de Alfredo Malerba y Juan D´Arienzo.
En 1966 canta a dúo con su hija Mirtha con la orquesta de Miguel Buchino. En 1967, 1971 y 1972 graba long-plays con la orquesta de Lucio Milena.
En México la secundaron Ruiz Armengol, Chucho Zarzosa, Raúl Lavista, Chucho Ferrer, Miguel Esperón, Coros de Coyoacan, Magallanes, Pocho Pérez, el “Mariachi Vargas” de Tecalitlán y el “Mariachi de América” de Jesús Rodríguez de Hijar.

HISTORIA DE UNA PICARDÍA
En 1953, en el filme “Reportaje” dirigido por Emilio “El indio” Fernández, Libertad Lamarque canta a dúo con el magnífico tenor Pedro Vargas el bolero de Carlos Almarán “Historia de un amor”. Mientras Libertad estaba en Buenos Aires, en 1956, el maestro Héctor Varela le sugirió a su cantor Rodolfo Lesica que la fuera a ver y le pidiera la pieza, ya que dicha partitura no se podía conseguir en Buenos Aires. Generosa como siempre, le manifestó que no tenía inconveniente, pero que antes de grabarla esperaran a que ella lo hiciera, ya que quería volver a registrarla. “El loco” Lesica le llevó el bolero a Varela, tal vez sin advertirle la indicación de Libertad. Lo ensayaron y registraron inmediatamente, y el disco que fue un éxito total. A partir de ese momento el “Rolo” trataba de no encontrarse con Libertad, pero…
Un día en el Plaza Hotel, adonde fueron a actuar con la orquesta, estaba “La novia de América”. Lesica trató de escabullirse, pero ella se le cruzó en el camino para decirle “Te perdono la pillería, porque has hecho de la pieza una verdadera creación“.
Recién en 1973, con el marco orquestal de Pocho Pérez -en México-, y otra vez conjuntamente con Pedro Vargas, Libertad Lamarque volvió a grabar “Historia de un amor”.

LA CACHETADA A EVA DUARTE
Afirma en sus memorias que nunca habló mucho con Eva Duarte, y que si bien estuvo muy molesta por sus incumplimientos en los horarios, que la perjudicaban por los trabajos en radio y las presentaciones personales que sus retrasos le impedían hacer, jamás existió la cachetada que la obligara a emigrar a México.

¿POR QUÉ “LA NOVIA DE AMERICA”?
Una de las más llamativas características de Libertad Lamarque fue siempre la ductilidad para interpretar los más diversos géneros. Cuando comenzó a recorrer América en sus giras, siempre apasionada por la música popular y el folklore de cada país, incorporó a su repertorio canciones de todo el continente. Al mismo tiempo fue adquiriendo trajes nacionales que conforman una hermosa y valiosísima colección. Todo esto hace que lleve con toda justicia su sobrenombre “La novia de América”. En un long play dedicado a reunir sus temas más recordados, Libertad los interpreta con un acierto que le valió ovaciones en cada país de origen. Una publicación dedicada a Libertad Lamarque recordaba este hecho, mostrando fotografías de “La novia…” vestida con los trajes típicos de los distintos países de América.

Tino Diez

Muriéndome de amor

descargaLas letras de Carlos Bahr se distinguen por la línea argumental tortuosa, sufriente, desgarradora como la vida misma: “Prohibido”, “En carne propia” o “Pecado”,  por citar sólo alguna de sus obras.
Con música de Manuel Sucher, se conoció en 1956 su tango “Muriéndome de amor”, cuya letra causó alboroto por su temática altamente erótica, máxime en ese tiempo de falta de libertades de pensamiento. Dice así:

“Tu boca puede más que mi cordura/ y me tortura la tentación,/ con sólo imaginar que tú me besas/ ardo en intensa fiebre de amor./ Mi vida es una llama que se inflama/ al soplo de una racha de pasión./ Y un ansia que no deja pensar nada,/ un ansia atormentada, me arrastra en su turbión.

Hay algo siempre en ti, que me provoca./ Y hay algo siempre en mí, que me apasiona./ Y en medio de los dos, la furia loca/ que enciende la pasión en nuestras bocas./ Mil veces he intentado rebelarme,/ negándome a esta ciega tentación,/ mas tengo un corazón, y soy de carne./ Y al verte junto a mí, vuelvo a besarte,/ muriéndome de amor.

Me asusta esta ansiedad con que yo espero/ cada momento de nuestro amor./ Me aturde este afiebrado sentimiento/ en que me enciendo sin salvación./ Qué embrujo del amor caldeó mi sangre,/ qué fiebre me enardece el corazón/ y anima en mi flaqueza irresponsable/ en ansia irremediable que puede más que yo.”

Lo que pocos saben es que Carlos Bahr, debió archivar la letra que había desarrollado previamente y hasta cambiarle de título, debido a la pavura que causaba indisponer al poder con una publicación que molestara sus oídos hipócretas o la censura – o autocensura previa – lisa y llana.

En cualquier caso es oportuno conocer esa letra primera que Bahr había titulado “De carne” y decía así:

“Tu boca pudo más que mi cordura/ y en una turbonada de locura/ nos dimos el amor./ La fiebre abrasadora de tus besos/ quemándome la sangre del deseo,/ de olvido me embriagó./ La vida nos juntó en un arrebato,/ de impulsos desatados, sin control/ y ahora que pasó la ciega furia/ nos queda la conciencia de la culpa,/negando esta pasión.

No vuelvas junto a mí, no vuelvas nunca,/ no se ha de repetir la cruel locura,/ no quiero así el amor, amor de infamia/ saciando en la traición, su sed canalla. / Olvida este momento de extravío,/ no vuelvas a tentarme con tu voz,/ que tengo un corazón y soy de carne/ y si te vuelvo a ver, voy a entregarme/ de nuevo y sin perdón.”

El tango Re-fa-si

Santiago Alvarado, portorriqueño, compuso en la época de oro el bolero “Siete notas de amor”, famoso universalmente que, por supuesto, incluye todas las notas musicales en su poesía. Los Panchos, Johnny Albino, Estela Raval y otros muchos se encargaron de hacer que este tema se conozca y se cante.


En nuestra música ciudadana, existe un tema que se titula con tres notas musicales y en su nacimiento tiene una anécdota curiosa
Enrique Pedro Delfino, se encontraba en Montevideo. Luego de una actuación en torno de una mesa de colegas músicos y compositores, derivó la conversación a las técnicas para componer que usaba cada uno de ellos. Hubo quien expuso de pura inspiración, otro que componía trozos de obra que guardaba inconclusa, el que armaba sus temas por pedidos o a partir de una letra que le impactaba su contenido.
Como consecuencia de su posición ante su forma de componer, lo retaron a Delfino a hacer un tango con tres notas musicales en un término perentorio. Con gramos de alcohol que avivaban su imaginación y dificultaban su andar, Delfino volvía a su hotel. En ese momento el desafío y su inspiración coincidieron en unos acordes que cumplían con el patrón musical solicitado.Refasi
Una urgencia de registrarlos ya que era consciente que cuando los vahos de la noche se transformaran en resaca, nada quedaría de esas notas. Tocó en el bolsillo del gabán y un escaso – pero suficiente – lápiz encontró. Recorrió los bolsillos, febrilmente. en busca de un trozo de papel, inútilmente. Ni siquiera el paquete de donde había sacado el último cigarrillo que había quedado en el restorán.
No se amilanó y en un muro dejó escritas las notas del tango. La idea era volver a la mañana cuando despertara, para copiarlas y darles forma.
Llegó al hotel y con la acumulación de sentimientos y vahos etílicos, se durmió.
Como a las diez de la mañana, despertó y luego de desayunar salió presto con hojas pentagramadas, para rescatar su tango y ganar la apuesta.
Claro, Delfino, no había tenido en cuenta que ese 1919 era tiempo de elecciones en Montevideo y sus apuntes habían que dado sepultados bajo los afiches de los candidatos que se postulaban en los inmediatos comicios.
Delfino no era de los que se doblegan así porque sí y empezó a despegar los carteles políticos. Un policía que lo vio, interrumpió su tarea, ya que contravenía los edictos policiales y electorales. Sorprendido primero, pero con toda firmeza después le explicó al agente que era músico y que debajo de la propaganda política, estaba la música de un tango.
Llegaron a un acuerdo con el oficial que intervino, que luego de quitar los carteles y copiar sus apuntes, iría al comité del partido a los que correspondían y pediría nuevos ejemplares que él mismo pegaría.
Hubo buena voluntad y todo se resolvió.

Así Enrique Pedro Delfino, ganó la apuesta y todos nosotros y nuestra música atesoró el tango “Re fa si”

 

En Rusia se escuchó otro “himno”

descargaLos tangos más conocidos en el mundo tienen asociado una suerte de padrinos que se atribuyen derechos de autoría o que por lo menos, tiene varios “constructores” que en su devenir fueron modificando o agregando arreglos musicales en unos casos y la adaptación de otras letras, en otras.
Es conocido el culebrón que recorrió “La cumparsita” desde Gerardo Hernán Matos Rodriguez (1897-1948), pasando por Roberto Firpo (1884-1969) hasta Enrique Pedro Maroni (18871957), donde el litigio por los derechos de autor excedió la vida de los autores ya que el fallo demoró varias décadas.
“El choclo” tuvo sus alternativas desde su nacimiento ya que hay quien lo atribuye a la autoría de Casimiro Alcorta, un violinista de origen africano, de quien no se tienen mayores datos, sólo que falleció en la miseria absoluta en los albores de siglo XX; lo cierto es que las versiones con mayor asidero informan que fue compuesto en 1898 por Ángel Gregorio Villoldo (1861-1919) y estrenado en 1903, con letra olvidable de Villoldo:
“De un grano nace la planta/ que más tarde nos da el choclo/ por eso de la garganta/ dijo que estaba humilloso./ Y yo como no soy otro7 más que un tanguero de fama/ murmuro con alborozo/ está muy de la banana”.
Después Villoldo reemplazó esos versos por otros, a juicio de los entendidos, de peor factura:
“Oíme china, que tengo mucho que hablarte/ De una cosa que a vos no te va a gustar,/
Largá el rollo, que aquí te escucho y explicate (…)”.

Pasó el tiempo y ante la falta de interés por este tango, Juan Carlos Marambio Catán (1895-1973) que había nacido en Ingeniero White, en el Boulevard Juan B. Justo, rimó nuevos versos para “El choclo”, en el año 1930:

“Vieja milonga, que en mis horas de tristeza/ Traes a mi mente tu recuerdo cariñoso,/ Y encadenándome a tus notas dulcemente/ Siento que el alma se me encoge poco a poco./ Recuerdo triste de un pasado que en mi vida/ Dejó una página de sangre escrita a mano,/ Y que he llevado como cruz de mi martirio/ Aunque mi carga infame me llene de dolor.”

Tanto la segunda letra que creo Villoldo como la de Marambio Catán, si bien mantenían el título, su estructura no tenía relación, como no la tuvo la posterior, de la pluma del filósofo del tango, Enrique Santos Discépolo, (1901-1951) que se conoció en 1947 y se popularizó no sólo localmente y a través de los buques escuela que recorrían , dando a conocer nuestra música, en los confines del mundo.

Actualmente se canta casi exclusivamente la letra aportada por Discépolo y en algunos casos muy especiales la versión del guaitense Juan Carlos Marambio Catán. Hay una grabación de la orquesta de Edelmiro D´Amario, en la cual Ángel Vargas canta una parte de Enrique Santos Discépolo y una parte de la autoría de Juan Carlos Marambio Catán. (Esta es la versión citada:

Para cerrar debemos recordar que en febrero de 1916 en ocasión que el periodista y escritor Tito Livio Foppa, fue enviado por un diario porteño a Alexandranowa, Kiev, donde junto a varios corresponsales de guerra de distintos países del mundo, para una estación aerostática oculta en entre las colinas nevadas de Rusia. Allí recibieron todo tipo de agasajos, incluida la invitación a subir al globo para inspeccionar a las tropas enemigas – que Foppa declinó – y una cena donde no les faltaba nada de lo necesario, hasta un piano. Luego de escuchar temas adecuados para amenizar el momento, los oficiales rusos le indicaron al pianista que ejecutara en homenaje a los visitantes los himnos de cada país. Inundó el ámbito el himno de Austria, y luego el Suiza. Continuaron la de otro países, hasta que se hizo el silencio y un traductor le indicó a Foppa que el músico no conocía el Himno Nacional Argentino pero no obstante nos va a hacer escuchar música argentina, que iban a reverenciar como si fuera el himno.
Surgió en el silencio de la noche las notas de “El choclo” que llenaron de emoción a nuestro escriba, que confesaba “El choclo interpretado en solemne circunstancia por un desconocido pianista extranjero (…) poblaron el espíritu de extraña emoción. No sé si el desolado paisaje que se veía a través de la ventana influyó en mi ánimo aquella inolvidable noche (…) pero lo cierto es que las notas del tango de Villoldo, resonando en un perdido rincón del mundo, y escuchado de pie y silenciosamente por un grupo de oficiales y periodistas extranjeros, tuvieron la emotiva elocuencia de un himno.” ( de “Las mejores anécdotas del tango y otras curiosidades” por Héctor Ángel Benedetti (2000)

El tango en la escuela

Una mañana, mi sobrina  Soledad llegó para ayudar a su hijo Baltasar, con un deber, que les había dejado su maestra de quinto sobre el tango, incluyendo parte de sus letras para encontrar el título correspondiente y otros requerimientos parecidos sobre nuestra música ciudadana. Ustedes comprenderán., la alegría que me causó que se desarrollaran estos temas en el ámbito de la escuela primaria.

EL TANGO EN LA ESCUELA

EL TANGO EN LA ESCUELA

Horas más tarde volvía mi sobrina con la invitación de la maestra para  participar con los chicos en una charla introductoria y un ida y vuelta de preguntas  relativas al tango. Casi sin dudarlo le acepté y quedé a la espera  del llamado y la concreción de ese encuentro.

La invitación llegó para este miércoles 20 de noviembre a las 15:00, cuando se iba a presentar el trabajo de investigación no convencional sobre el tango y Gardel, basado en un repaso minucioso del libro “El fantasma de Gardel Ataca al Abasto”.

Previamente escribí un mensaje, a la directora de la Escuela Presidente Sarmiento, que es la hija de un gran amigo que se fue de gira demasiado joven, Claudia Trufero, que de ella se trata, se encargó de hacerle llegar mi agradecimiento y felicitaciones, a la maestra de Quinto Año, por haber interesado a sus alumnos en el conocimiento de la música más linda que existe y que además de ser nuestro es uno de los símbolos de identidad de la argentinidad. Esta decisión coincide con un punto de vista de muchas personas, entre las que me incluyo, debería ser adoptada en todas las escuelas, en todos sus niveles, como materia oficial.

Claro que en mi entusiasmo, estaba un poco lejos de imaginar la dimensión del trabajo que había preparado la “Seño” Romina Ceccone.

Unos minutos antes llegué a la escuela que me sirvieron para conocer e intercambios unas palabras con los padres de Romina. Ya había llegado y estaban preparando los equipos mis amigos Rubén “Cacho” Vallejos, excelente cantor de tangos y Alberto Haedo, un versátil  instrumentista del bandoneón.

LA ATENCION DE LOS CHICOS

LA ATENCIÓN DE LOS CHICOS

Luego de los saludos, llegó el momento, tan esperado, pero tan nervioso. La “Seño” Romina, comenzó a contarnos, con la ayuda de sus alumnos, que historias se tejían entre un Carlos Gardel que no había muerto  y los destinos alejados del tango a los que se destinaban las calles de “su” Abasto y aquello que fue la postal de su infancia, el sostén de su carrera como cantor, el testigo de su vida artística. Resultó un paseo por la geografía del tango, pero un reclamo para que no se agravien con la banalidad y el consumismo los íconos sagrados de Buenos Aires.

Los alumnos habían construido una maqueta de cartón y cartulina, donde se destacan los principales edificios relacionados con la historia contenida en el libro y donde claramente se destaca el centro neurálgico de la vida de Carlos Gardel. Me refiero al Mercado de Abasto, donde correteó su infancia y donde se hizo cantor – el mejor – moldeando  su carácter y su personalidad.

La interacción de la docente y los alumnos, llegó a conmoverme profundamente y en tal forma que cuando llegó el momento de mi intervención, un nudo parecía oprimirme la garganta. Había preparado una ayuda memoria, que apenas pude consultar y superando el trance expliqué sobre la importancia del tango como representante nacional y me  atreví, contra algunas voces que algunas veces no estuvieron de acuerdo, a incluir al tango dentro de nuestro folklore. Podríamos decir para contemporizar que es nuestro folkore urbano.

Hablé del auge del tango hacia 1940, que asocié con la cantidad de valores musicales que aparecieron, la muerte de Gardel y la aparición del cine sonoro, del crecimiento vertiginoso de los aparatos de radio y de reproducción de discos, que le dieron un impulso inusitado a la música ciudadana.

Hice mención a los grandes que hicieron nuestro tango, músicos y cantores; a los valores locales desde Juan Carlos Marambio Catán hasta Tulio, Roberto Florís, Antonio Campos, Roberto Achával y Nora Roca.

MUCHO RESTETO. MÁXIMA ATENCION

MUCHO RESTETO. MÁXIMA ATENCIÓN

Las preguntas comenzaron a surgir de parte de  los alumnos:

¿Por qué te gusta el tango?

Creo haber contestado que por  era un tipo de música único y que por otro lado es la más linda del mundo.  Y porque además en el tango encontraremos el tema que nos inquiete. Es muy raro que una situación, de cualquier tipo que sea, no esté contemplada en la letra de uno de los millones de tangos que se encuentran registrados y los que continúan inéditos. Y cada uno de ellos no muestra la presentación del tema, su desarrollo y desenlace en sólo tres minutos

¿Desde cuándo, te gusta el tango?

Aquí hice una confesión. Cuando tenía poco más que la edad de estos niños con los que estaba conversando, el tango no me disgustaba pero que prefería al bolero. Es decir en la barra, entre todos tangueros, optaba por – y hasta creía que cantaba – boleros. Hasta que alguien me habló de Edmundo Rivero. Su voz grave, su sentimiento interpretativo y sus letras. Y me ganó.  Primero Rivero, después Troilo y Pugliese y a través de ellos todos los demás.

A tal punto era que llegaba tarde a mi trabajo ferroviario, sólo y nada más que para escuchar “El Glostora Tango Club” cada día a las 8 de la noche.

SEMBRANDO TANGOS

SEMBRANDO TANGOS

Continuando esa tarde de tango, por gentileza de la “seño” Romina, presenté con una glosa al cantor invitado, Rubén “Cacho” Vallejos y comenzó la función junto al fueye de Alberto Haedo. Algunas de sus interpretaciones fueron coreadas por los alumnos y familiares presente, como por ejemplo el tango “Por una cabeza”. Nos esperaba una grata sorpresa más, uno de los alumnos, Mateo Silenzi, se aminó a cantar – y muy bien – junto a Cacho Vallejos.

En el interín entre tango y tango, el maestro Haedo, dio nociones de iniciación en la senda de la música, mostrando como es un pentagrama y de qué manera se registran las notaciones musicales para ser  interpretadas en el  momento que corresponda.

Completando la fiesta de tango una pareja de bailarines nos mostró cómo se baila un tango y cómo se dibuja la coreografía de una milonga, que emocionó a los mayores y arrancó un gran cerrado aplauso a toda la concurrencia.

Una tarde a todo cariño, una tarde a todo tango.

CACHO Y ALBERTO EN VOZ Y FUEYE

CACHO Y ALBERTO EN VOZ Y FUEYE

¡Gracias a todos los chicos!

¡Gracias, Romina!

¡Gracias, Claudia!

¡Gracias a todos!

El Fueye – I

El argentino Emilio Sittner fabrica bandoneones, canta tangos y nos hace emocionar…

Noticia de ARGENTINA ES TANGO -España

Todo a partir  que la colega Rosa Candelas, periodista de larevista de tango “Rosas de Otoño” que edita la Asociación Ángel Villoldo, con la dirección de Juan José Minatel, enConcepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, nos envía  esta nota que tiene todos los condimentos para hacernos vibrar como tangueros y emocionarnos… a ver Rosa…

“Hoy el Homenaje es para… Tomas Emilio Schlotthauer, conocido como Emilio Sittner, cantor y bandonionero, y para más datos, entrerriano de pura cepa… un tanguero de ley que dejó los fierros para convertirse en Luthier y hacerse su “fueye” propio… ¡Una maravilla!!..

-Naciste bajo el signo de Libra, un 9 de octubre de 1936. Fue en Aldea San Antonio, Departamento Gualeguaychú,Provincia de Entre Ríos, en esta Argentina. Pero cuentan los que saben que eras muy chiquito cuando partiste para la gran urbe…

¡Si!.. En 1944 dejé por primera vez Entre Ríos. Un hermano mayor se casó con una joven que no hablaba español, entonces yo fuí el “che pibe” de los mandados.

-Llegaste a Buenos Aires por los `40. Puede decirse que en plena época de oro del tango.

Es cierto. Buenos Aires comenzaba a vivir el furor del tango. Te digo más, teníamos como vecino de barrio a un joven que, según se decía, era de Urdinarrain (otro pueblo de Entre Ríos), aunque eso nunca lo pude confirmar. Era un tal Goyeneche. ¿Que tal?

-Y fueron la época de oro del tango y la vecindad con “el polaco” que te hicieron tomar la senda del  canto?

¡No!.. Ya desde muy chico cantábamos con nuestra madre, doña Carlota Sittner

-Perdona que interrumpa. Tu mamá se llamaba Carlota. Un bello nombre. Tel vez por eso tu sobrino Gustavo, el de La Aldea de Colón bautizó  con ese nombre a su hija… ¡Hermoso homenaje!.. Perdón. Seguí contando…

Te decía que en casa cantábamos con mamá. Eran canciones litúrgicas, yo, tímidamente, le hacia la segunda voz, no vayas a pensar que era un dúo (Ríe).  Acá somos dos hermanos de los seis varones y seis mujeres. Actualmente quedamos tres y tres. Ordenaditos, como son los alemanes. ¡Ahora vamos por el desempate!…

-¿Cuántos años te quedaste en Buenos Aires trabajando de “che pibe”?

Un año. Apenas un año. A los nueve pegué la vuelta y volví a Entre Ríos en tren. Solo… Doce horas de viaje, con el cruce del Paraná en el ferry. Llegué a Urdinarrain de noche, con mi valijita y peinado con jopo a la gomina. Averiguaba si para el lado de San Antonio salía algún carro, pero nada, hasta que un señor que estaba al tanto de mi necesidad ubicó a una persona que iba para ese lado. Los veinticinco kilómetros en carro por la noche fueron inolvidables.

-¿Sabían en casa que estabas regresando?

¡No!.. ¡No sabían nada!.. Hacia un año que no veía a mis padres, a mis hermanos, a mis amiguitos de la edad. El señor del carro me dejó en la puerta de mi casa y entré a la habitación de mis padres que dormían… Luego mi madre me llevó a mi pieza y me dormí…  Mis hermanos por la mañana no lo podían creer, salieron corriendo avisando a todos los chicos a los gritos, “¡¡¡Llegó Tomasito!!!.. ¡¡¡Llegó Tomasito!!!”.

-Que emotivo recuerdo…

Los que pasamos los setenta nos olvidamos de muchas cosas pero hay algunas de las que uno no se olvida jamás.

Emilio Sittner, cantor y fabricante de bandoneones de Argentina, nacido en la Provincia de Entre Ríos.-¿Y regresaste a Buenos Aires?

¡Sí!.. Pero esperá un poco. Primero nos fuimos a Villa Mantero, mi padre había abierto un negocio: Casa de Comida y Despacho de Bebidas. Una noche bajó un señor del tren con una guitarra, dijo venir de Urdinarrain, lugar en el que estaba viviendo. Entró al negocio y le pidió autorización a papá para tocar algo para los parroquianos, permiso que por supuesto obtuvo. Después supimos que ese hombre era, ni mas ni menos,Atahualpa Yupanqui.

-¡Bueno Tomás… Primero tu vecindad con el Polaco, ahora Don Atahualpa, con esos recuerdos estás prestigiando cada vez más nuestras páginas. Que bueno tenerte con nosotros. Y decime -estoy ansiosa- ¿cuando regresaste a Buenos Aires?

Recién a los diecisiete años volví. Y también fueron llegando mis hermanos menores. Tenían que ayudarme a terminar la casa para traer a los viejos. Luego con mi hermano José -recientemente fallecido en un trágico accidente, quien se estaba entrenando para cruzar por segunda vez, con sus setenta años, la Cordillera de los Ándes en bicicleta- abrimos una fábrica de herramientas de corte especiales, para los autopartistas. Nos fue bien, pero mucho sacrificio.    Y un día dijimos “¡Basta!” y vendimos. Los dos nos quedamos con algunas máquinas. Por si acaso, ¿viste? Las máquinas mías, sin haberlo siquiera pensado, me han venido muy bien para esto de fabricar bandoneones.

-Y como sigue la historia del canto, luego de las canciones litúrgicas de tu infancia?

Lo del canto lo tenia bien adentro, como algo necesario, imprescindible para sentirme pleno. Primero integré varios coros. Te cuento que soy uno de los ocho componentes fundadores del Coro de Cámara del partido deLa MatanzaGran Buenos Aires, creado por el Centro Municipal. Asimismo, hice varios cursos de verano en elTeatro Colón me han tenido como alumno de canto en la cuerda de bajo-barítono. Me gustaban las áreas del genial Giusepe Verdi. También estudie canto en el Franz Litz, con una pianista rusa llamada Rosita Zozulio, que hoy es responsable de todo lo que es canto en el Teatro Colón.

-¿Y los tangos?.. ¿Cuándo llegaron los tangos? ¿Por qué el seudónimo?

Como cantor de tangos soy uno de los tantos “peñeros” de Buenos Aires. En mis comienzos me acompañó el maestro Carlos Peralta, que en distintas etapas acompañó a Alberto Marino y a Jorge Vidal. Luego, con su conjunto de guitarrasgrabé un CD en el estudio de Roberto Álvarez, primer bandoneón de Pugliese, que hoy tiene su propia orquesta. Te cuento que de todos los hermanos soy el único que se atrevió a subir a un escenario. Canté en Esquina Pugliese de Boedo y Carlos Calvo, donde el maestro se sentaba a tomar su cafecito. En Homero Manzi de San Juan y Boedo intervine en un concurso acompañado por los guitarristas de Nely Omar. Entre nosotros, no me fue nada bien (Rie). En cuanto al seudónimo, utilicé el apellido materno porque el de papá es muy largo.

-¿Y finalmente,  como nace la idea de fabricar bandoneones?

Siempre oía decir que no se fabricaban mas “fuelles” y me dije “Si alguien lo hizo por qué no lo podría hacer yo”. Y entonces, con aquellas máquinas que me había reservado “empezó la cosa”. A eso hay que sumarle mucha paciencia y bancarse reiterados “¿¡Y… Para cuando!?”. Un día me invitaron desde Carslfeld, la cuna del bandoneón en Alemania del este, para cantar en los festivales de cada año. Al llegar comprobé que de la antigua fábrica de bandoneones quedaba solo el piso, pero por suerte se había hecho un lindo museo y una hermosa sala teatral. En la iglesia de la aldea hasta se cantan himnos con acompañamiento de bandoneones. En cuanto a la fábrica, de más de cien empleados que tenia, solo queda uno, que tuvo la amable idea de llevarnos a conocer las casas de los descendientes Arnold, que están muy ajenos al tema de los bandoneones. Los Arnold han sido los mejores constructores de bandoneones. Son los creadores de los conocidos AA (Doble A), las iniciales de Alfred Arnold.

-¡Y con todos esos ingredientes al volver de Alemania seguro te animaste!

¡Sí!.. Me animé.. La idea de hacer bandoneones la tomé como un desafío. Introduje algunas modificaciones muy interesantes. En Alemania no vi absolutamente nada novedoso en la fabricación del instrumento en cuestión. Así que tuve que agudizar mi ingenio.

-Y cuando estuvo terminado y listo para salir al ruedo, ¿qué sentiste?

Algo muy importante. Ha sido muy lindo escuchar que de mi bandoneón salía impecablemente la melodía del tango Sur. Fue en La Casa del Tango, una melodía que tengo grabada como recuerdo.

Emilio Sittner, cantante argentino de tango como afición y fabricante de  bandoneones nacidos tan alemanes, como su propio origen

Y así, con esta última y emotiva imagen de la misión cumplida, dejamos en libertad a esta singular figura. A este Cantor de Tangos y Luthier que nació en Entre Ríos y se impregnó en Buenos Aires de la música ciudadana. Pero antes de cerrar nobleza obliga. Quiero destacar que como epílogo de la nota, Tomás ha hecho una valiosísima donación a la Asociación Ángel Villoldo, nada menos que un disco de pasta de 78 rpm grabado -vaya una a saber cuando-, en los estudios Era Grand Record , placa Nº 60165.  En una de las caras de esta pieza -en cierto modo incunable-, Don Ángel Gregorio Villoldo ejecuta su guitarra y canta un tema de su autoría titulado El tachero remendón… ¡¡Gracias!! Y gracias además por tu tiempo Tomás. ¿O Emilio?

Rosa Candelas, Boletín de Tango “Rosas de otoño”, Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina

(Para solicitar la publicación, de envío gratuito, un email a boletin.tanguero@gmail.com )

Los amigos entrerrianos nos mandan de yapa a Emilio Sittner cantando…

Aquellas farras
Tango 1930
Música: Roberto Firpo
Letra: Enrique Cadícamo

Tiempos viejos y compadres
de mi vida cadenera
que ya no volverán
mis años a gozar.

Qué habrá sido de esa barra,
bravucona y trensillera,
que tanto dio que hablar
por su guapear.
Adiós, amigos de entonces,
ya estamos viejos de tanto andar.

Muchas gracias Rosa Candelas, Juanjo Minatel, Rosalía Villoldo, por remitirnos esta nota y compartir su publicación. Excelente trabajo en esa gran revista que están haciendo y que con humildad provinciana llaman “boletín”. Un abrazo desde España