Los Magariños… un cuarto de siglo después!

LOS MAGARINOS. Luego de 72 años…¡Otra vez juntos!

De la Guerra Civil Española, José Magariños conserva muy vagos recuerdos. Era pequeño, apenas tenía cinco años, cuando, junto a sus padres y uno de sus hermanos, subió a un barco cargado de esperanzas, para huir del horror, rumbo a la Argentina que le prometían.

Corría 1938.

descargaA sus 78 años, con sus ojos color celeste profundo y con pinta de buen tipo, Pepe, en cambio, jamás pudo borrar de su retina la imagen de su hermano Ramón, once años mayor, quien, incorporado a la legión militar, debió permanecer en España, peleando para las fuerzas de Franco.

En realidad, la familia era antifranquista, pero no había alternativa. La otra opción implicaba, posiblemente… morir.
Pepe se emociona. Llora y recuerda que ni siquiera pudieron despedirse.
Porque cuando Ramón llegó al puerto, la nave ya había zarpado…
“Quedó solo y en la guerra”, murmura, casi sin poder hablar.
Muchos años después, Ramón pudo definir aquella sensación:
–Hubiese preferido tomar una pastilla de cianuro, dijo.

***

Pepe nació en Cuntis, provincia de Pontevedra, en la región de Galicia, el 7 de junio de 1932.
Muy cerca, en Marín, todavía hoy vive Ramón, de casi 90 años.
Con la Revolución Española y la necesidad de hallar nuevos horizontes, Pepe y su familia recalaron en Huanguelén, en el distrito de Coronel Suárez, donde trabajaban en una quinta y donde este hombre “guapo” y de sonrisa franca pasó buena parte de su infancia.

Pero su hermano Roberto, primero, y él, después, tenían otras inquietudes. Querían trabajar y ya no en Huanguelén.
“Le dije a mi mamá que me iba a Bahía Blanca, a buscar trabajo”, cuenta Pepe y recuerda que su hermano ya estaba en Ingeniero White.
Era el año 1949.
“El diario “La Nueva Provincia” costaba 10 centavos. Lo recuerdo porque debía comprarlo por los avisos de empleo. Un día tuve el presentimiento de que iban a llamarme y así fue”, relata, con precisión.
Al lunes siguiente empezó como lavacopas en el restaurante Rivara, de calle Alsina. Más tarde, fue mozo y cafetero en el bar exprés, en Belgrano 21.
Luego cumplió la misma tarea, durante poco más de un año, en Ingeniero White. Allí, un amigo de su hermano lo tentó para que llenara la solicitud de ingreso a la Unión Ferroviaria.
“El fue quien buscó la solicitud y yo firmé, pero sin demasiadas expectativas. Para mi sorpresa, a fin de mes me llamaron para trabajar en el galpón de máquinas, siempre en White”, señala.
Nunca imaginó que esa posibilidad sería, más tarde, mucho más que un empleo y un modo de ganarse la vida.
Iba a permitirle, nada más ni nada menos, poder abrazar a su hermano 72 años después de haberlo visto por última vez.
A fines del ’52, Pepe fue aspirante a maquinista. Además, ya se había casado, porque también en Huanguelén, durante sus años mozos, había conocido a Ana María González Gil.

Se casaron en Cañuelas y echaron raíces en Saavedra, con el traslado que poco antes le había otorgado la empresa.
El 25 de febrero de 1964 nació su primer y único hijo, Raúl Oscar Magariños.
Fue, además de un hijo ejemplar, quien, muchos años después, lo estimuló para viajar a España, para reencontrarse con Ramón y recorrer su tierra natal.
Mientras el tiempo transcurría, Pepe y Ramón siguieron en contacto, a través del correo postal y, luego, del teléfono.
Años después, cada uno sabía del otro merced a Internet, ya que de ese modo se comunicaban sus descendientes.
Pero el encuentro, cara a cara, seguía siendo una cuenta pendiente.

***

Físicamente, al menos, Ramón salió indemne de la guerra.Refugiados_Guerra_Civil_espanola
Impecable y pulcro hasta el día de hoy, vendió pescado, ropa y fue peluquero.
Se casó con Mercedes Castro y no tuvo hijos, aunque crió a los tres de ella. Luego, a sus nietos.
Hoy vive con uno de ellos, Moncho, quien heredó su oficio. De hecho, Ramón pasa mucho tiempo en la peluquería, en el mismo lugar donde el pasado 21 de abril, a las 5 de la tarde, Pepe abrió la puerta y, por fin, el sueño de ambos, pudo cristalizarse.
………..

Un dinero que cobró Magariños, en junio de 2009, a partir de un juicio iniciado por sueldos mal liquidados en el Ferrocarril, fue el puntapié inicial para comenzar a planear el viaje.
Raúl toma la palabra y recuerda: “Apenas recibió el dinero, muchos nos aconsejaban invertir en una propiedad. Pero mi padre ya sabía cuál era su deseo”.
Los preparativos llevaron casi un año, hasta que el 20 de abril último ambos tomaron el avión rumbo a la Madre Patria.
Al día siguiente, por fin, Pepe y Ramón pudieron abrazarse…
Pepe vuelve a emocionarse cuando evoca ese reencuentro.
“Rogaba a Dios que me dejara verlo otra vez”, dice, en voz muy baja, y asegura que su hermano tiene “la misma carita de siempre”.
“Ahora sí que estoy tranquilo”, advierte y llora otra vez.
“Es que son cosas muy duras, ¿vio?”, completa, para agregar que aprovechó la mayor parte del tiempo para estar junto a su hermano y recorrer algunos lugares, entre ellos su casa de la infancia, en Cuntis.
Ya no era tiempo para hurgar en el pasado y remover tiempos difíciles.
Sólo recordaron algunas anécdotas, como cuando ambos se cayeron de la bicicleta, porque Pepe metió un pie en la rueda y partió, nada menos, que 14 rayos.
“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal, y otros tantos lugares hermosos, además de observar los trenes, que son verdaderamente impresionantes, así como el verde de los campos, repletos de parrales”, dice Pepe, para afirmar que ya en nuestro país, durante el Campeonato Mundial de Fútbol, hizo fuerzas por Argentina, aunque, una vez eliminada, estuvo “chocho” de que España se quedara con la copa.
El 21 de mayo, Ramón cumplió 89 años y Pepe pudo compartir con él la reunión familiar.
Pocos días después, el regreso a la Argentina se hacía inminente.
Otra vez, Pepe se emociona. Es hora de hablar de la despedida.
“Fue sencilla, un fuerte abrazo, un beso”, evoca.
Y asegura que se siente feliz. Que fue una alegría poder cumplir su sueño. Y que, a partir de aquel 21 de abril, su vida cambió para siempre…

FRASE

“Estuvimos 40 días disfrutando de un clima ideal, la primavera. Visitamos Fátima, Portugal, mi barrio natal y otros lugares hermosos”.
Pepe Magariños

 

De “La Nueva” (Bahía Blanca)

 

Anuncios

Un pensamiento en “Los Magariños… un cuarto de siglo después!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s