Tulio

SONETO TRISTE

CANTINA TULIO

CANTINA TULIO

Sabés que Garufa está muy triste
sin nadie que le diga su canción;
“pero yo se”no canta la ilusión
que a “Oigins” ayer, le prometiste

Y los diez guitas, aquellos que dijiste
del canilla, “La nueva” y su pregón,
el aguafuerte de caras sin jabón:
nadie les canta, desde que te fuiste.

El tango si se acuerda, no lo dice
la cantina si existe, esta callada,
los días tan oscuros, siguen grises
la alegría y amistad. son olvidadas.

No volverán los días tan felices,
el recuerdo va camino hacia la nada.

TULIO ES WHITE : “No será necesario prodigarse en provocar inquietudes que visualicen lo que encierra en síntesis, la vida de un whitense de alma.

Un amigo fiel. Más…Capaz de responder a cuanta obligación se le exponga. Decir Tulio es decir White. Una cabal simplificación de afectos que pueden tener notoria dimensión…
Don César y Doña Adalgice, recalaron un día de hace muchos años, pero muchos años, en la calle Avenente 233 de este solitario predio sureño, cuyo puerto generaba permanentes nostalgias de un distante lugar peninsular desde donde avanzaron un día, en busca de otros sueños, inmigrantes cargados de fe y amor por su mañana. Siete mujeres y tres varones, uno de ellos Tulio, formaron la pródiga familia de un viejo soñador.
Y con una mente fresca y ágil, pareciera esconder esos ochenta años que dibujan con claridad, el intenso de un hombre de la noche whitense.
Feliz de haberlos vivido. Feliz aún hoy de saber vivir a pleno.
”(Luis Pedro Ponte – “El whitense”)
LA ESCUELA: “Eran otros tiempos. Primero fui a la escuela de Orlando Traversa, en la calle Mascarello y después al Colegio Cortés, la Nº 13 , que estaba en Cabral y Avenente. Traversa, poseía muchísimos conocimientos y era muy persistente para transmitirlos. Quería y propiciaba que sus alumnos fuéramos capaces de enfrentar la vida con lo aprendido, principalmente como personas honradas”
DON ERNESTO PILLING: “Tuve ocasión de conocer e integrar la agrupación de Boy Scouts, que en ese momento lo tenía a Mister Ernesto Pilling. Era un padre para todos los chicos.”
PARAR LA OLLA: “No se como hacía la vieja, para tener algo para comer en la mesa hambrienta de cada día. Mi viejo laburante en el puerto, como se habrá sacrificado para alimentar diez bocas. Había que laburar y enterado que en Dreyfus precisaban ´sacamuestras´, logré acercarle algunas chirolas a la vieja. Quien me hizo entrar fue el padre de Cacho Crudeli”
DE TRABAJO EN TRABAJO: “Después pasé al ferrocarril, como guarda, ya que el sueldo era mayor. A poco, desobedecí una orden, que me pareció fuera de lugar, y me rajaron.
Familiares quisieron interceder a favor mío, pero me negué y fui a trabajar a Río Colorado. Duré apenas cuatro meses. El trabajo me gustaba, pero extrañaba a mi familia, no podía estar lejos de mi White y de mis amigos. Ya los tenía en cantidad.
Volví al Ferrocarril como´pasaleña´ y más tarde al Galpón de Máquinas Ahí compartí el trabajo con el Negro Baley, el mejor arquero de Comercial. Y llegué a la Junta de Granos, por recomendación de mi tío, Carlos Lisso.
Tenía que laburar bastante, como por ejemplo, en el reemplazo de las casi doscientos lámparas que tenía el edificio. Como no siempre fui eficiente en mi trabajo, me echaron…”
DE LAS CANTINAS…: “La indemnización que recibí fue un montón de guita. Ayudé a los míos y el resto lo encanuté en el banco.
Con esa base y dos socios, los hermanos Di Meglio, el 7 de abril de 1960, abrimos la Cantina “Tulio”.
La cosa anduvo muy bien y el trabajo era impresionante. No se conseguían mesas, ni por casualidad, los días viernes, sábados y domingos. Pero, por motivos que no vienen al caso, en 1964 se disolvió la sociedad.
Llegó el momento de “Il vero” del que todos tienen memoria, con alegría de primera, buenos cocineros, atención familiar. Y todo eso marcado por mis tangos y por el nivel de los visitantes. Figura que llegaba a Bahía y la zona, llegaba de madrugada a cenar en “Il vero” Fue sensacional.
Cuando lo intenté en Bahía no fue lo mismo. Todo iba encaminado, pero…”

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…A LAS CANTINITAS :“Ahora en las cantinitas de Jaime, parece un volver a vivir. La gente viene y mientras la atiendo, le canto un tanguito. Hay que saber lo que quiere la gente. No podés ponerte a cantar dramas. La gente quiere reirse, divertirse, Hay que procurarque la pase bien. Cuidar el detalle. Viste cuando canto ´Garufa´? Si vos a un punto le decís ´tu vieja dice que sos un bandido´y resulta que hace tres meses que la vieja se le murió, hacés que se sienta mal, pobre. Entonces yo le canto:´Los amigos, dicen que son un bandido”, entonces podés cantarle tranquilamente ´Carlitos (o Juancito) pucha que sos divertido´, me entendés? Y el tipo se va a reír. Para qué hacerle pasar un mal rato!!! No podés cantar los tangos trágicos, en un momento en que la gente se quiere divertir.Fijate, pibe, en la cantina, se toma vino, o sidra o champán.Entonces, queda mejor que le cantés ´Si un hombre pa´tomar un trago ´e vino´, en lugar de caña como dice ´De puro curda´ o darle un sabor local, como en ´Pero yo sé´, donde cambio ´Paseás por Corrientes, paseás por Florida´ por Chiclana y ´Oigins´, me entendés, pibe?…Y no molestás a nadie…! También la última parte de “Garufa” la cambiaba por “…en la boite ´El tiburón¨ y como se estilaba hace años la palabra boite es textual.
Recuerda a Carmelo Lupo. “Cuando cantaba: ´Cada vez que escucho tus ojos y veo tu voz´, yo le decía: ´!Carmelo! ¡Es al revés!´y él me contestaba: ´¿Quién es el artista!´ A veces pasado de alcohol, llegaba con la camiseta de Boca”
… Y HASTA TE DEJAN PROPINA :“Y los tipos se van contentos, les doy la letra del tango que me hiciste y te juro que se van felices. Y alguno te deja propina y todo. Eso es lo mío atender gente, cantar. Después cuando la noche se hace madrugada y el sol empieza a molestar, hacerle una gambeta con el diario y acostarse feliz ”
PATIO DE TANGO Un grupo de amigos, exferroviarios, decidimos reunirnos, para “discutir por tonterías”, como dijera Alberto Cortez. Como no teníamos un lugar físico nuestro, deambulamos por quinchos de clubes, sindicatos y particulares, donde mensualmente compartíamos un asado bien regado y mejor cantado, mientras desgranábamos anécdotas, de un tiempo que, sin lugar a dudas, fue mejor. El grupo, inicialmente reducido – Luis Carbonara, Tulio, Florindo Genovali, Francisco “Nené” Cabeza y algún otro – fue creciendo, transcurridas las reuniones mensuales y llegado el momento contamos con un lugar, casi propio, que denominamos con el con el pretencioso nombre de “Patio de Tango”. En ese lugar en el que Tulio era “alma mater”; llegaban para acompañar a los cantores Aníbal Vitali o Hugo Marozzi; se festejaron los 79 años de Tulio; la despedida, cuando viajó para cantar en Casablanca, de Nora Roca; homenajes a César Castro, a Beto Boccanera y otros. Visitas calificadas como la “Peña Gomías y Gotán” de Punta Alta. Ahí surgió la idea de hacer un tango para Tulio y el estreno posterior, en la voz de Roberto Floris (Florindo Genovali), con el Trío Típico de Aníbal Vitali en la celebración de los 80 pirulos de nuestro personaje.
REPENTISMO: Tenía una respuesta, un comentario, una salida oportuna ante cualquier situación. Cuando se recordaba en las sobremesas, la participación de Roberto Floris en un concurso realizado en Buenos Aires, en el que salió segundo, surgía Tulio con un: “No ganaste porque te excediste en calidad”. Cuando alguien añoraba tanta mano de obra perdida en White, lo paraba: “Si vos no trabajaste nunca”.
Uno de los participantes conocía las letras de todos los tangos de los repertorios de Di Sarli, Tanturi, Troilo o Pugliese. Esa era su virtud. Lo lamentable es que pretendía cantar, sin tener “donde colgarse los anteojos”.
A veces, me consultaba sobre algún título que no recordaba. Y Tulio, con ese vozarrón cantinero, exclamaba;
“Ahí los tenés, a Navarrine y ´Muerte Súbita´”.
“SI NO NOS SALVA UN NÚMERO…:” Como muchos whitenses, conocí la existencia de Tulio, desde siempre. Compartí euforias y amarguras verdiamarillas, por los vaivenes de nuestro club en el fútbol. Viví las alegrías en las largas noches en “Il vero”, en las que Tulio presidía como monarca de hecho y de derecho. Pero solamente cuando las luces multicolores de aquellas cantinas declinaron hasta desaparecer como toda la noche portuaria, lo conocí. Con la jovialidad de siempre, pero con la nostalgia desconocida en el Rey de la noche . Con la fuerza de siempre, pero con las consecuencias de haber basado, como otros tantos, la euforia del esplendor, en la bohemia de su piel, repitiendo en inútil intento de revertir el
pasado “Si te hubiera conocido antes”. La inquietud de su mirada se animaba y dibujando proyectos en el aire se ilusionaba: “-Vos administrás, pibe, yo sirvo y canto,
Nené y Luis cocinan, te animás?” “-Tulio, el tren ya pasó y nos dejó de a pie ”- le decía – ”Tenés razón pibe, si no nos salva un número…”
TULIO BÁSICO: Como le pasa a muchas personas mayores, Tulio mezclaba la denominación del dinero y podía lamentarse: “¿Qué puedo hacer con una jubilación de un millón y medio?”- cuando se refería al haber mínimo que cobraba; o llegaba con un billete de diez pesos, para pedir: “¿Me lo ablandás con dos de cincuenta mil?”
Y además :“Yo soy hincha de Comercial, en las buenas y en las malas. Fui parte de la hinchada, lo que ahora le llaman ´barras bravas´, pero a lo sumo decirle ´h. de p´ (Jamás lo oimos putear,Tulio lo hacía cariñosamente y decía ´hijo de puma´) a algún contrario. Eso sí, alguna vez, me sirvió de excusa, para salir con alguna ´parienta´ (también en este caso, suplía con ´parienta´ lasdenominaciones que podían encerrar una aventura). Después actué en comisiones del club, entonces debía cuidar el detalle y para cuando tenía alguna escaramuza amorosa, me inventé una novia, con la que,lógicamente, debía cumplir con las visitas que se estilaban.

LA NOVIA EN CANA: “En el club, empezaban a dudar de la existencia de mi novia y en un momento que se reunían los miembros de la comisión con su familia, me tuvieron contra las cuerdas y tuve que fabricar una historieta. Le pedí a un gran amigo que se vistiera de mujer y me acompañara. Tuve que ser muy convincente, pero accedió y llegué a la reunión con ´mi novia´. Cuando la fiesta terminó nos fuimos hacia casa y en la esquina de la iglesia nos separamos.
Doblé en Avenente, y connimos en encontrarnos más tarde. Mi amigo vivía en la calle Siches, frente a donde está la casa de fotos de Carbonara. A la una, como no llegaba, me acerqué a su casa. La señora me dijo de todo. Y entre todo lo que me dijo, supe que el marido estaba en cana ¡Por vestirse de mujer!!!” (Quiero hacer una aclaración necesaria. No sé si la anécdota es real. No pude chequearla. Nadie la recuerda íntegra. El amigo me comentó que estuvo preso por vestirse de mujer. Del resto no quiso hacer comentarios ¿La habrá inventado, Tulio?)
“NADIE PUEDE CANTAR …”: Cuando vino Jorge Sobral, con sus guitarras, a Bahía Blanca, por intermedio de la persona que los había contratado, llegaron a “Il vero”. Y cuando recibía visitas tan calificadas, Tulio las agasajaba “con todo” y las mesas se colmaban de manjares, se saturaban de vino, y la noche se poblaba de duendes alegres.tulio
Y la sobremesa se extendía, entre comentarios chispeantes, de sucesos dignos de recordar, mientras se iban aflojando, primero las corbatas, disimuladamente los cinturones y los cuerpos literalmente tirados en las sillas… Alguien, pellizcaba una papa frita, alguna cassata se licuaba olvidada, mientras quien más quién menos, apuraba el penúltimo trago de tinto. Lo avanzado de la hora, provocaba bostezos interminables
“-Don Jorge, ésta es una casa tanguera y…” – comenzó a decir Tulio.
“ -Mi amigo, se que es un reducto tanguero, – se atajó Sobral -pero después de esta festichola, nadie puede cantar”
“.-..y como corresponde, le vamos a hacer el honor, con el crédito de la casa” – continuó Tulio, y dirigiéndose a quien tenía enfrente, invitó: “-¿Qué vas a cantar, Antonio?” – Antonio Campos se levantó de su silla y con ese vozarrón que lo caracteriza, anunció: “-Rondando tu esquina” .
“-No, mi amigo – se alarmó Sobral – con tanto morfi, usted no puede cantar…”.
A capella y con la calidad de siempre, Antonio, cantó impecablemente el tango de Charlo y Cadícamo.
El aplauso espontáneo, de todos los presentes, subrayó el abrazo que le dio Sobral.
“-¿Qué hace, amigo, dónde canta?” – le preguntó el brillante cantor platense.
“-Trabajo en el puerto y canto con los amigos” – fue la sencilla respuesta de Antonio.
“-Qué lástima!. Pero si llega a alternar con nosotros, nos manda a todos a los caños. Lo felicito”-y casi incrédulo todavía agregó dirigiéndose a Tulio -“Nadie puede cantar, después de comer así!
CARNAVAL : “Por allá por el 30 , el Carnaval era una locura. Era una fiesta interminable. Corso, baile y al laburo sin dormir. Pero las comparsas… Me acuerdo de una comparsa numerosa y la dirigía un chico desconocido, que me parece era alemán o ruso y que tenía un nombre raro” me contaba Tulio, entre otras historias, que muchas veces quedaban con un interrogante con ésta. Otro prócer de Ingeniero White, en “Cartas y sugerencias” de “La Nueva Provincia”, el día 4 de marzo de 2005, trata de aclararnos algo más. En efecto Ampelio Liberali, en una nota titulada “Calle Mascarello, años 30…” nos cuenta: “Formaban la murga unos 10 ó 12 muchachos de White dirigidos por Washington, un rubio que apareció y se fue como sus ilusiones. Solo recuerdo su nombre y su cabellera color trigo despeinada por los vientos frecuentes en aquellos años de barro, salitre y tamariscos. ¿De que lejanos pagos habrá llegado a nuestra cuadra aquel chico ingenioso, intuitivo, sagaz, que nos enseñó a gozar de la sana diversión y la alegría del Carnaval? Nunca lo supe (…) Eran los carnavales de la serpentina y el papel picado, humedecido con un chorrito de agua, el perfume de los nardos y el colorido de las muchachas más lindas y tentadoras del pueblo. Las familias formaban doble fila en la vereda para ver el paso de las carrozas y las mascaritas que, bajo la careta o el antifaz, se animaban a una broma, imposible sin la impunidad del disfraz.(…)´resuenan, lejanos, nostálgicos, aquellos versos de Washington que entonaba el coro de ángeles de los pibes whitenses ´…el que sigue y a la derecha a la cosecha se fue a trabajar, ha regresado lleno de piojos, no se le vayan a arrimar..´”.
¿PARA QUE QUIERO LA GUITA?.: ”Tengo los amigos que me regaló la vida. Es cierto que un poco de guita vendría bien, pero Dios sabrá porque lo hizo. Tengo amigos. Para qué quiero la guita?”
CUESTA ABAJO: La crueldad del tiempo fue minando el raciocinio de Tulio. Alguna vez aparecía lastimado, por alguna caída. Otras veces perdía la noción de dónde estaba y hasta tenía problemas para hallar su casa. O llegaba del banco, de cobrar la jubilación, y me comentaba que el cajero le había pagado de menos, por que no se había presentado a trabajar en Río Colorado. Para que le dijera que podía hacer. También me contaba que un conocido había cobrado el seguro de vida que era de él. Esa declinación coincidió con el cierre de las cantinitas. Fue como si con ese cierre hubiera terminado, el poco aire, ese pedacito de vida que le alcanzaba para respirar.

EL AVISO QUE NUNCA HUBIÉRAMOS QUERIDO LEER:

TULIO ANGELOZZI –q.e.p.d.– Falleció el 24 de marzo de 2004 a los 85 años de edad. Sus hermanas Palmira y Ethel Angelozzi; su hermana política Lelia Moggia Vda. de Angelozzi; sus sobrinos, primos y demás deudos participan su deceso y comunican que sus restos fueron inhumados en la necrópolis local ayer a las 13. Casa de duelo Avenente 3964, Ingeniero White. Empresa Bonacorsi Hnos. SA. Servicio a cargo de Bonacorsi Servicios Sociales y Prenecesidad Cía. de Seguros de Sepelio.

ECOS : “SI LO VES A GASSMAN…”

: Inmediatamente de producido el fallecimiento de Tulio, el ex-intendente Municipal, Jaime Linares, envió a “Cartas y Sugerencias “, del diario “La Nueva Provincia”, la siguiente nota:
“A veces tengo la sensación de que las imágenes color sepia son momentos que cada historia particular reserva a lo que uno quisiera preservar o ansía que de en algún pliegue de la memoria colectiva.
A partir del 25 de marzo, yo guardaré una de ellas, en la que estamos cantando el tango ´Garufa´ con Tulio (Tulio Angelozzi), y espero que tal vez, dentro de algunos años, alguien se pregunte:´¿Quién será el que está cantando con Tulio?´
Ya la ciudad no compartirá el 11 de abril, el cumpleaños con quien la acompañó durante 85 años. Entrañable arquetipo de personaje de un Ingeniero White que fue cuna de ellos, como testimoniara excepcionalmente, Ampelio Liberali, hace unos años.
En 1999, al genial Victorio Gassman le preguntaron qué recordaba de Bahía Blanca (donde había actuado en el Municipal a principios de los 50) y dijo que ´lo habían llevado al puerto, después de la actuación, donde había comido una de las mejores sopas de pescado que él recordara, y conocido a un personaje, que allí trabajaba, llamado Tulio Angelozzi´.
Por eso, Tulio, te pido que adonde vas, cuando lo cruces a Gassman, decile que lo admiramos mucho y saludos de Tucho, de Margo y míos.
Ah, otra cosa: cuando llegues al cielo, con la servilleta en la
mano, no entrés cantando: ´San Pedro…!Pucha que sos divertido!.
Hasta siempre.”

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