Nuestro sol

El sol es distinto cflorianopolis-2
es otro en nuestro parecer
en el yo interno,
igual en su porfía cotidiana
en su rutina
de alumbrar el rosicler de la mañana.

No es que Febo enmascare
su presencia,
lo vemos con el alma
oscurecida
con grises nubarrones,
que son nuestros
remordimientos que ciegan nuestra vida.

En el cíclico ocaso de la noche
se diluyen penas,
llega la calma del día concluido,
y el olvido.
La nueva y venturosa aurora
nos regala
otro día, que merece ser vivido.

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