La noche de Efraín

EFRAÍN EN ESPAÑA

EN ESPAÑA

 

Parecía la misma historia del año pasado. Un correo en el que Efraín Scheinfeld me comunicaba  que a mediados de agosto estaría otra vez entre nosotros. Y mediante esas comunicaciones pergeñaba una serie de actividades a desarrollar, para armar una apretada agenda que no podía dejar afuera, afectos, amigos, recuerdos.

Algunas de las cosas, se fueron armando y otras desechando por factores imponderables.
También por esos días, mi amigo Bocha Morresi, me preguntó qué noticias tenía de la visita de nuestro amigo a Bahía Blanca. Ahí recordé que Ana María, la señora de Bocha, era de Médanos, lo mismo Efraín, y confirmé lo que debiera haber imaginado que se conocían. Las novedades que pude comunicarle, fueron pocas, ya que estaba al tanto de su inminente viaje a nuestra ciudad. Sólo que, ante la no confirmación de la juntada de amigos, me pidió que si sabía de alguna reunión donde tocara el fueye les avisara.
Unos días antes de subir al avión, recibí un llamado telefónico de Efraín, nos pudimos a atar piolas sueltas de algunas ideas anteriores, me informó de su estadía previa en Buenos Aires y la llegada a Bahía el domingo 23.  Ante mi pregunta “¿Vos, sos Froike?”, con una carcajada replicó “Te lo dijo Ana María…
Además me reiteró que el viernes 28 estaba dispuesto una reunión gastronómica y tanguera en El Desvío, donde cocinaría un amigo suyo Labroca, que por esas casualidades amables fue alumno de Bocha Morresi. “Vamos a ver que tal profesor es tu amigo Morresi” subrayó un momento antes de colgar el teléfono, refiriéndome que estaban prontos a viajar amigos, que todavía vivían en Médanos y otros oriundos de ésta ciudad residentes en Olavarría, la mayoría familiares de Ana María Roccia de Morresi.
Todavía tuvo un recuerdo, para la nostalgia: Cuando toco el tango “Yira-yira” mi pensamiento y mi memoria vuelven a aquellos días medanenses. Porque en la parte que dice ´Cuando se sequen las pilas de todos los timbres que vos apretás´, allá en Médanos, vi por primera vez, en la puerta de la casa de los Roccia, un timbre a pila, unas pilas grandes que después volví a ver en los teléfonos a manivela, que estaban ubicadas en caja de grandes dimensiones y su recambio requería, cada tanto,  el uso de una escalera, para realizar el reemplazo
Todo estaba dispuesto, y la semana se alargaba en demasía para llegar al momento de ese encuentro, que estaba previsto, tenía motivo principal, el reencuentro de  Froike con sus amigos de la infancia y de la vida, entre los que me encuentro. Para mí tenía otro motivo especial, volverme a abrazar con mis amigos Bocha y Ana María, después de “mucho, mucho tiempo”, como dice el tango.
Pero, el viernes llegó y cuando mi yerno Sergio, nos dejó en el portón de El Desvío, ya estaban presentes los rostros conocidos y los que en pocos instancias resultaron familiares. Una de las premisas de la reunión no se cumplió ya que Bocha, extenuado por las tareas de modificación que está llevando a cabo en su casa, debió quedarse a descansar en su domicilio.
Y llegaron las presentaciones, los abrazos y los apretones de manos y el común denominador de la alegría del encuentro y del reencuentro.
Charlas, pequeñas anécdotas a manera de tarjeta de presentación, la indecisión entre ubicarse en una mesa u otra, conciliábulos y finalmente, con unas palabras de bienvenida del anfitrión, el señor Carlos “Carlitos” Labroca, aparecieron los mozos con el fiambre y campana de largada para las anécdotas tanto tiempo olvidadas.
Como aprobando al maestro y alumno en gastronomía llegó después el pollo arrollado, acompañado con una crema que me pareció de hongos y una guarnición de con papitas noisette, que fueron una exquisitez. Lógicamente la casata cerró el abanico comestible, pero antes y después hubo otros alimentos para regocijo del alma.
Efraín comenzó a acariciar el fueye y arrancarle magistrales rezongos, y plañideras notas en ritmo de tango. También hubo cantores que dijeron el tango como lo imaginaron los autores poetas, mientras Scheinfeld, ponía el marco musical para lucimiento de los artistas. Froike, su calidez y humildad y su talento, ” emociona y sensibiliza“, susurró alguien y es exactamente asi.
Cruzaban el ambiente las luces de celulares y máquinas digitales que registraban ese momento único.
Los tangos más tradicionales desde Villoldo a Piazzolla, fueron desgranándose en la noche, entre “La cumparsita”, “Desde el alma”, “El Choclo”, “Adiós Nonino”, “Los cosos de al lao” y otros, mientras se recordaban hechos en un intercambio desde la pastilla en que se encontraba Efraín y las mesas de sus ex convecinos de Médanos y los que fueran compañeros en Entel
Había otras charlas en las mesas, que recordaban sucedidos más recoletos o particulares.
En nuestra mesa, estaba la hermana de Efraín,  Cecilia – que cantaba en voz baja los tangos que interpretada desde el bandoneón su hermano – con su hijo Oscar Gutt y su nuera Sandra Beker; Juan Ángel Lucaioli, pianista, compañero de clases de Ana María, en Médanos, que, iniciado en la música clásica se encontró con el tango para no dejarlo más. Otro tanguero, farmacéutico y dueño de una radio, FM Caravana, en la que escuchamos indefinidamente tangos y más tangos. Hubo, con el amigo Néstor Gardella que de él se trata, una corriente de entendimiento, casi inmediato y transcurrió casi toda la noche desarrollándose el tema del dos por cuatro.  Estaba con su esposa Pompón Paganini, prima de Efraín y el hijo de ambos, Guillermo.

Poco a poco, apagados los tangos y tal vez con algún cinturón flojo de la tenida comestible, se iniciaron las despedidas y las promesas de nuevos encuentros, no cuarenta años después sino el próximo año.
Durante la amable, inolvidable noche, especialmente con Efraín tuvimos ocasión de nombrar a Troncoso, Orzali, Achával, entre otros tantos a personajes whitenses. También cuando tocó El Choclo, le pregunté si sabía de dónde era el autor de una de las primeras letras de ese tango.“¿No me digas que Marambio Catán era de Guaite?”  Y ante mi confirmación, un aplauso surgió espontáneo de todas las mesas.

Y en varias de esas mesas estaban los que fueran compañeros de trabajo, uno de ellos el ingeniero Julio Curatola nos ayudó a que figuraran en esta reseña de una noche de emoción para todos:

“En la reunión  estábamos presentes varios de los ex-agentes de ENTel.pertenecientes la Sección de Grandes Enlaces,Asistencia de Dirección, Mesa de Pruebas Local y otros.
En la mesa del fondo se encontraban dos grandes amigos y compañeros míos de trabajo, Pedro Cabarga y Heriberto Gutierrez. En la misma mesa se encontraba Graciela Murillas con su esposo, hija de mi primer Jefe en ENTel., a quien dadas las circunstancias del momento pude nombrar como Asistente de la Dirección cuando ocupé ese cargo.
En cuanto a los presentes, ex-integrantes del maravilloso equipo de  Grandes Enlaces, se encontraban: Ing. Eduardo Amici que tuvo asiento en Bahía Blanca, en la mesa del fondo; a tus espaldas: Ing. Julio Curatola y Sra. que tuvo asiento en Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia. A su derecha Carlos Araujo y Sra. originario de ENTel Cl Suarez y que aceptó ser trasladado a Río Gallegos. A su izquierda Jorge Castagnet y Sra. el que cuando le pregunté a donde quería ir me contestó “lo más lejos posible”, entonces lo designamos para trasladarse a Ushuaia. En la misma mesa se encontraban además Norberto García y Sra. y Raul de la Iglesia y Sra. que tuvieron asiento en C. Rivadavia.
Todos ellos designados para ser responsables del mantenimiento del Radioenlace Pico Truncado Ushuaia que fue inaugurado el 25 de Mayo de 1973.
También se encontraba el Ing. Eduardo Moyano que se incorporó a la Sección e integró la Orquesta Tango Sur ENTel. como bajista.
La Sección Grandes Enlaces se creó en el año 1970, después de presentar un estudio detallado sobre la conveniencia de sustituir a la empresa contratista, que por ese entonces realizaba el mantenimiento del Radioenlace Buenos Aires-Pico Truncado, por personal propio de ENTel., incorporando la mayor parte de los agentes de la contratista a la planta permanente de ENTel.
Los iniciadores fuimos los Ingenieros Amici, Curatola y Yo, más el ya fallecido Julio Salvador Guagliardo que fue un excelente colaborador y que recordamos con gran emoción siempre que nos reunimos.
De hecho desarrollamos nuestra tarea eficientemente y a menor costo, a pesar de que pertenecíamos a una Empresa Nacional.
También quiero comentar, que la reunión que compartimos fue ideada por Mariano Labroca, padre de Carlitos y por Julio Curatola durante su visita a Madrid en Setiembre de 2008″

Cuando, con mi señora Ángela, subíamos al taxi que nos habían pedido desde El Desvío, para volver a nuestra casa, el chofer, que no nos conoce, nos advirtió como broma y a manera de saludo “Si van a Guaite, los llevó, sino…
Cuando le dijimos que sí, además de una carcajada compartida, se estableció una corriente de simpatía con el obrero del volante, ya efectivamente era de la parada de Ingeniero White.

Agradecimientos:

Esta nota fue posible gracias a la colaboración de Ana María Roccia, del ingeniero Julio Curatola y del propio Efraín- A todos muchas gracias!

Ver también su biografía, haciendo click EFRAIN

 

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