Guitarristas I

MACIEL, ENRIQUE
El “negro” Maciel fue un grande de la guitarra. Tuvo una larga y exitosa carrera como acompañante de cantores y cancionistas y fue, además prolífico compositor.

EnriqueMacielSe inició profesionalmente en 1915, tocando en los cafés de la Capital y la periferia del Gran Buenos Aires. En 1921 fue contratado por “R.C.A. Víctor” como guitarrista estable de la compañía grabadora. Luego de desempeñarse junto a Aguilar, como marco musical del dúo Feria-Italo, se unió a Ignacio Corsini, con quien actuó casi interrumpidamente en presentaciones públicas. Fue también junto a Corsini que grabó un disco.
A partir de 1943 se desempeñó como director de una orquesta que se presentó por L.R.2 Radio “Argentina” y en los bailes del “Luna Park”
Guitarra, armonio, piano y bandoneón fueron instrumentos que Enrique Maciel supo Interpretar con singular destreza. Compuso sus obras con autores de la talla de Celedonio Flores, Mario Batistella y Carmelo Volpe, pero tal vez lo más destacable de su producción fue lo que desarrolló junto al historiador, dramaturgo y poeta Héctor Pedro Blomberg. Recordemos “La pulpera de Santa Lucía”, “Patios porteños”, “La que murió en París”, “La tipa”, “Mala entraña”, “Solitaria”, “Madame Julie” y “Aquel cantor de mi pueblo”, éste último con motivo del alejamiento del canto de Ignacio Corsini.
El 24 de enero de 1962, Enrique Maciel fallecía en Buenos Aires.

MALVICINO, HORACIO
“Malveta” es uno de los músicos más completos de la actualidad. Se ha destacado como director, arreglador y compositor en todos los géneros, pero su gran maestría se evidencia como intérprete de la guitarra.
Nació en Entre Ríos, el 20 de octubre de 1929. Su traslado a Buenos Aires significó el comienzo de una larga carrera que, en gran parte, se canalizó formando parte de conjuntos de jazz, entre ellos, el de Eduardo Armani.
Considerado como el número uno entre los ejecutantes de guitarra americana, en 1955 fue convocado por Astor Piazzolla para integrar el “Octeto Buenos Aires”, en el que actuó hasta su disolución. Posteriormente, al viajar Astor a Nueva York, colaboró con la orquesta que Carlos García formó para acompañar a Héctor Pacheco. En una de esas grabaciones, su punteo guitarrístico luce especialmente, nos referimos al tema “Otro amor”
En 1959, cambiando la guitarra eléctrica por la española, integró con Panchito Cao en clarinete y Aldo Nicolini en contrabajo, el conjunto “Los muchachos de antes”
En 1960, volvió a colaborar con Piazzolla, ahora en el quinteto “Nuevo tango”.
Dos años después, dirigió los arreglos musicales de la pieza teatral “Irma, la dulce” y del programa televisivo “El show de Antonio Prieto” con libro y producción de Jorge Conçal-vez y Faruk.
Posteriormente con el seudónimo de “Alain Debray” dirigió una orquesta que intepretaba tangos al estilo europeo.
Horacio volvió con Piazzolla en la década del ochenta, acompañándolo en todas sus giras.
De su obra como compositor, en cuanto a tango, recordamos: “Tangology”, “Querés un vals”, “Guitarrazo” y “Soy mersa…, ¿y qué?”.

MASTRA, ALBERTO
Su verdadero nombre Alberto Mastrascusa. Nació en Montevideo, cerca del Molino Mañé, zona que menciona en su milonga “Así fui yo” y evoca en el tango “Harina amarga”. Se inició como guitarrista, alternando con los payadores orientales y los cantores Pepe, Juan y Pedro Medina, Aníbal Melgarejo, Narciso Mederos y otros.
Mastra – conocido como “Carusito” en ambas orillas del Plata – formó luego un trío que actuó en Buenos Aires y en Montevideo y en el que por primera voz fue su esposa Josefina Barroso. En Buenos Aires el terceto se presentó en Radio El Mundo, imponiendo canciones como “No la quiero más”, “Una canción para mi pueblo”, “Bonjour mamá” y otras.
“Carusito” siendo zurdo, no cambio la posición de las cuerdas como la mayoría de los intérpretes con tal característica: así, descubrió que podía extraer sonidos vedados a los ejecutantes de academia.
Sus tangos difundidos son: “Un tango para Esthercita”, “Aguantate Casimiro” y “Mi viejo el remendón”; pero lo mejor son sus milongas: “El peluquero”, “La fulana”, “Pottrerito”, “Miriñaque”, “El criollito oriental”, “Maldonado” y “Con permiso”.

MORÁN, LEANDRO RUBEN
Nació en la Provincia de San Luis, el 27 de febrero de 1922.
Estudió música y guitarra con el maestro Cirilo Allende. Luego de interpretar distintos géneros dentro de la canción nacional, se dedicó definitivamente al tango, a partir de 1949.
Con su guitarra secundó, entre otras, las voces de Alberto Marino, Francisco Fiorentino, Julio Sosa y Argentino Ledesma.
En 1959 se agregó al conjunto de guitarras de Edmundo Rivero, con quién permaneció más de dos décadas, acompañándolo en giras, teatro, televisión y en la grabación de discos.

NICOLAU, RAFAEL
Alumno de María Luisa Anido, con su pasión por el tango, investiga y presenta desde una óptica técnica académica y su sentir por lo popular la música del tango.
Alternando su labor como solista en recitales de orden clásico, iniciando punteos con las obras de los primitivos compositores argentinos como Esnaola, Alberdi, Hargreaves hasta los tangos de Piazzolla sin olvidar a Greco y De Caro.
Su estilo es de refinados matices, tanto en lo clásico, en lo folclóríco o en lo ciudadano.
Su mundo profesional también dio marco a diversos cantores como Jorge Sobral o cubriendo un atril en grupos reducidos con el trío de Alberto Ginastera.
Sus presentaciones se sucedieron en salones académicos, en “La Casa de Tango” o invitado en recitales que organizó “Gente de Tango”.
Rafael Nicolau incursiona en la composición con temas como “En el Reyno del Pastor”, un preludio ciudadano o su “Suite de Buenos Aires”, una suerte de tango, milonga y candombe.
Junto a la diversa y buena crítica recorta sus “Diploma de Honor de la Asociación Argentina de Música de Cámara” y de la “Comisión Nacional del Día de la Música”.

NÚÑEZ, MARIO
Virtuoso de formación intuitiva y llamativa seguridad. Estilísticamente, responde a la excelente escuela de Roberto Grela.
Nació en Montevideo, en el barrio de Chimborazo. Las primeras nociones las recibió de su padre que, además de trabajar como carrero, se presentaba en los boliches, al modo de los viejos “milongueros” uruguayos.
En 1949, tenía entonces 20 años, vino a Buenos Aires donde, durante ocho temporadas, fue guitarrista de Antonio Tormo, éste, le grabó dos temas: su vals “El caminante” y la milonga “Se reía”. Desde 1960 Mario se dedicó de lleno al tango, tomó entonces un conjunto de guitarras, guitarrón y contrabajo, al que llamó “Cuerdas de Oro” con el que grabó para el sello “Antar Telefunken”. Núñez tocó varias veces con Aníbal Troilo. En 1962 cuando a “Pichuco” se le tributó un monstruoso homenaje en el Palacio Peñarol de Montevideo, el “Gordo” fue acompañado por Mario Núñez en guitarra y Néstor Casco en contrabajo.

PADULA, JOSÉ LUIS
Armonista, pianista, guitarrista, director y compositor, Padula es, tal vez uno de los músicos más completos que dio el tango. Tucumán, su tierra natal, lo vio nacer un 30 de octubre de 1893. A la hora de asistir a la escuela, decidió reemplazar los libros por el pentagrama, así es que desde chico se ganó la vida con lo que era su pasión; la música. Fue el primero en tocar la armónica y la guitarra al mismo tiempo, uniendo para tal fin, el pequeño instrumento a la caja de la guitarra. Esa curiosa combinación le reportó mucho éxito y dinero. A los 17 años viajó por todo el país con su original número, que años después fue continuado por el actor Don Pelele.
Radicado en Rosario, estudió piano con el pianista Salguero. Vuelto a Buenos Aires, con su guitarra y armónica, se presentó en un café de Avellaneda, donde por remuneración, era la que quedaba en el plato que recorría las mesas. Corría el año 1906, cuando Arturo Bernstein, Roberto Firpo, el fueyista Greco y Arturo de Bassi, lo convencieron que continuara sus estudios de piano con el profesor de Ismael Gigena. Luego de varias giras por Rosario y Córdoba, en 1929 dirigió un conjunto folclórico En 1932 integró la orquesta Ponzio-Bazán en el teatro “Nacional”
Las obras que nos dejó Padula son: “Pirincho”, “El chiflado”, “El borracho”, “Paso a la historia”, “De mis pagos”, “Dolce tango”, “La diana”, “El varoncito”, “Qué querés con tu elegancia”, “El Parnaso”, “La precisa”, “Recuerdos de mi padre”, “Memoria” y “Brindemos”, aunque los que perduran hasta hoy son: “Lunes”, “Tucumán” y por supuesto “9 de julio”.
Padula nos dejó el 12 de junio de 1945, en Buenos Aires.

PALERMO, BARTOLOMÉ
Nació en Santa Fe, el 24 de agosto de 1936. Luego de actuar integrando conjuntos vernáculos, se volcó definitivamente al tango.
Actuó en distintos locales nocturnos hasta que, en 1967, formó el “Palermo trío”, con el que realizó numerosos registros discográficos. Se presentó en teatros, radio y televisión y como la mayoría de nuestros guitarristas, fue acompañante del gran Edmundo Rivero.
Como compositor, Palermo puede exhibir: “Ciudad feliz”, “De aquí y de ahora” y “Milonga del nacimiento”.

PARADA, MANUEL
Nació en La Coruña, el 19 e mayo de 1902 y llegó a la Argentina en 1910, año del Centenario y del cometa Halley. Creció en el barrio de Barracas, donde se interesó por los primi-tivos bandoneonistas y guitarristas que actuaban en los cafés de la zona. Comenzó a tocar de oído con una guitarra que le había comprado su padre. Un vecino le dio las primeras lecciones para Manolito progresara. Conoció a grandes músicos de tango como Graciano Leone, Eduardo Arolas, el “Quija” Acevedo y Anselmo Aieta. Con éste último fue con quien debutó como profesional en sótanos donde se bailaba entre hombres. Integró luego un trío con los hermanos Romero, ambos cantores, en los matinés del teatro “Casino”. Al poco tiempo se dedicó a ejecutar trozos de ópera como solista de guitarra, Grabó con el dúo Vega-Díaz en el sello RCA Víctor, con el que realizó giras por el interior del país. Ni este grupo ni el que formó más tarde con Ítalo Goyeneche duró mucho tiempo. Se incorpora al teatro “Cómico”, donde acompaña a Tita Merello en el tango “Ché papusa, oí”. Trabajó como solista para más tarde juntamente con Enrique Delfino, acompañar a Azucena Maizani, Sofía Bozán y a Ada Falcón. Fueron los pioneros al integrar el piano con la guitarra.
En el “Marzotto”, conoció a dos muchachos, con los que debuta en el teatro “Apolo” como trío “Parada-Gómez-Vila” que no eran otros que Alberto Gómez y Augusto Vila. Fue un éxito rotundo en teatros y giras “El desastre sobrevino en la primera grabación – contaba Manuel Parada -Hicimos una prueba, en la que interpretábamos el vals ´Adiós, adiós´ y el tango ´Soy un arlequín´ Ni creíamos que saldríamos a la venta.(…) La cuestión es que el disco salió. Cuando lo vi impreso, en la etiqueta leí ´Gómez-Vila´ (…) Todos se desentendieron. Entonces decidí separarme”
Luego de formar un cuarteto donde intervenían Ramis, Mario y Parisi, a partir de 1930, prácticamente se retiró la actividad, para dedicarse a la docencia.

PARDO, MARIO
Figura señera de la música argentina. A partir de 1920, su nombre fue distinguido por los más importantes cultores de la cultura nacional y popular.
Fue intérprete de música clásica, al mismo tiempo que director de diversos conjuntos, junto a la cancionista Celia Louzan. En 1962, ya entrado en años, se presentó en Canal 13, con sus elencos de música campera.
Mario Pardo es conocido gracias al éxito de una obra de su autoría: “La tropilla”. También es responsable de la letra de dos tangos fundamentales “La maleva” y “Lorenzo”.

PEDRETTI, ROBERTO
Dúctil guitarrista, especializado en el acompañamiento de cantantes, nació en Buenos Aires el 25 de abril de 1905. Comenzó a actuar como pianista, en 1925. Luego abandonó “el dientudo” y le metió duro y parejo a la viola, formando un dúo -que actuó durante muchísimos años- con Humberto Canataro. Era, prácticamente el marco obligado para los cantantes que actuaban en las emisoras “Del Pueblo”,”Porteña” y mucha otras de entonces.
Pedretti compuso los tangos: “Irma”, “Sigue” y “Perdón”. Falleció el 14 de septiembre de 1952.

PERALTA, CARLOS
Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 4 de noviembre de 1926
Sus primeras lecciones de música las recibió con el maestro Mario Orallano.
Comenzó a actuar en LT2, como guitarrista suplente de los hermanos Julián. Cuando éstos fueron llamados a Buenos Aires para secundar la labor de Héctor Palacios, Peralta quedó efectivo en la emisora.
En 1970 decidió viajar a Buenos Aires donde, con la ayuda de Roberto Grela y Ángel “Cholo” Peco consiguió su primer trabajo, con Roberto Grela en el conjunto que daba marco musical a Miguel Montero. Con el “Negro de Oro” estuvo durante varios años, realizando giras, actuando en televisión y grabando discos.. El cuarteto lo integraban Roberto Grela, Domingo Laine, Ernesto Báez y Carlos Peralta.
Después de grabar siete discos con Jorge Vidal, fue requerido por Jorge Sobral, para actuar como único acompañante. Con este cantor recorrió todo el país y viajó a Brasil, en 1976.
Actuó como solista en “La Gardeliana” de Bogotá en la república de Colombia, con resonante éxito.
En 1982 formó dúo con el guitarrista sanjuanino, Ernesto Villavicencio, presentándose en el local nocturno llamado “Casa Rosada”; el dúo se denomina, “Dos guitarras Argentinas”, recorriendo el país permanentemente y llegando a los Estados Unidos de América, donde es disputado por dos tangueros locales nocturnos:”El viejo almacén de Nueva York” y el “Esmeralda Night Club”.
Carlos Peralta compuso “El tango es un gorrión”, “Ordenando fracasos”, “Un milagro, nada más” y Nostalgia de paredón”.

PÉREZ, CIRO
Este guitarrista uruguayo nació con alma de músico y cantor el 9 de diciembre de 1944, como Ciro Leonel Pérez Avero.
De niño, en la escuela primaria, inició estudios de bandoneón, pero siguió con la guitarra alternando luego lo criollo con el tango.
Formó en 1961 un dúo logrando un premio de un concurso por Canal 4 de Montevideo.
Formó luego el cuarteto “Los trovadores del Río” y recorrió los locales nocturnos de la capital uruguaya.
Dejó el canto y se dedicó solo a la guitarra, uniéndose, en Buenos Aires, al conjunto de Roberto Grela, con la que inició un largo período tanto el “El viejo almacén”, acompañando a Edmundo Rivero y otros cantantes, que se prolongaron en recitales, televisión y grabaciones
Sus estudios de armonía con Gualberto López y Nelson Olivera enriquecen su natural concepto armónico en la interpretación de los géneros nativos del Río de la Plata.
Cuenta en su historia sintética sus tareas acompañando a Alfredo Zitarrosa y la integración como guitarrista y voz en la agrupación “Horacio Ferrer y sus amigos” con recitales en la Argentina y Uruguay, televisión y un LP.
Radicado desde los años ochenta en París cumple giras europeas, coincidiendo en 1990 con el bandoneonista Osvaldo Montes, grabaron en Alemania en compactos, casetes y discos en dúo de bandoneón y guitarra, en donde Ciro Pérez luce su ductilidad en la cuerda con influencia “greliana”.
Es compositor de “Vida y vidalita”, un milongón; “Romance de la casita demolida”, un choro y “Navidad en el Abasto”, milonga porteña.

PESOA, ROSENDO
Nacido en Buenos Aires el 30 de agosto de 1896, empezó a “guitarrear” desde pequeño para sumarse, ya adolescente a la juventud que trataba de jerarquizar el uso de la viola en los conjuntos de tango.
Posteriormente, junto a Pagés y el negro Maciel integró el trío de guitarras que secundó a Ignacio Corsini, durante más de veinte años de resonantes éxitos.
Rosendo Pesoa falleció en Buenos Aires el 26 de abril de 1961.

POLONIO, FRANCISCO
Nació en Buenos Aires el 4 de enero de 1887. Fue uno de los tantos guitarristas que surgió a principios de siglo.”Tocador” de oído, sus primeros pasos dentro del profesionalismo los hizo formando parte de tríos y cuartetos de tango. Más adelante, puliendo su estilo llegó a ser acompañante de Ignacio Corsini y Rosita Quiroga, entre otros.
La composición más divulgada fue “Uruguaya”, vals con letra Juan Velich, que años más tarde fue grabado por Troilo con Fiorentino y Marino en las voces.
Francisco Polonio, dejó de existir el 16 de octubre de 1940.

PUCCIO, MIGUEL ÁNGEL
Nació el 11 de junio de 1910. Desde adolescente estudió guitarra. Fue, junto con su hermano, acompañante de Hugo del Carril. Luego de abandonar la música se desempeñó como jefe de producción en las películas dirigidas por el famosos actor y cantante.
Miguel Ángel Puccio fue compositor de los tangos “Quién soy” y “Una tarde cualquiera”.

PUCCIO, ROBERTO
Nació el 1º de junio de 1908. 1924 fue el año de su debut como guitarrista, junto a su hermano Miguel Ángel, para acompañar cantores y cancionistas en teatros, emisoras radiales y giras, además de discos.
Entre los tangos que compuso, podemos señalar “Pilatos, Pilatos”, “La cincuentenaria del arrabal” y “Una tarde cualquiera”.
Falleció el 30 de marzo de 1959.

RÍOS, LUCIANO
Este destacado guitarrista, además de avezado pianista, perteneció a las primeras generaciones que llevaron la guitarra a integrar las agrupaciones de tango, al igual que Gabino Navas Eusebio Aspiazu y el “pardo” Canavari, entre otros. Nació en Buenos Aires el 24 de mayo de 1884. Desde muy joven se presentaba en fiestas barriales, llamando la atención por sus bordoneos y su natural sentido rítmico del tango.
Allá por 1912, Juan Maglio “Pacho”, lo llamó para formar un trío junto a su fueye y el violín de Julián Urdapilleta, para actuar en mitológico café “La Paloma” ubicado en la calle Santa Fe, próximo al arroyo Maldonado (hoy Av. Juan B.Justo). Con “Pacho” grabó para “Columbia” desde 1912 hasta 1915, luego integró un trío con el “vasco” Urdapilleta y el flautista Pepe Guerreiro, para actuar en un recreo bailable cercano al velódromo. Volvió nuevamente al cuarteto de Juan Maglio, de quien fue amigo y colaborador durante más de treinta años.
En algún momento de su actuación formó parte del conjunto de Domingo Santa Cruz. Con el advenimiento de las orquestas típicas, las guitarras fueron reemplazadas por el piano. Entonces Luciano Ríos, ni corto ni perezoso, se enroló en conjuntos típicos como pianista. Más tarde abandonó las presentaciones personales para dedicarse a la enseñanza de la música.

RIVERO, GREGORIO
Guitarrista de color nacido en 1899, se inicia en la década del veinte, colaborando en palcos de barrio y en las primitivas emisoras porteñas. Compuso el tango “Disfrazate vos también”. Falleció el 17 de agosto de 1949.

RIVERO, JUAN IGNACIO
Guitarrista muy intuitivo, debuta en LT3 de Rosario acompañando al dúo local “Tejedor-Forcat”. Posteriormente viajó a Tucumán donde se presentó como ejecutante estable en LV7 y LV12.
En el año 1941, ya en Buenos Aires, actuó como acompañante de las hermanas Ortiz por radio “El Mundo”.
Este hábil músico integró muchos grupos de acompañamientos, entre los que podemos destacar: “Los troperos de Pampa de Achala” de Dardo Félix Palorma. También secundó a Margarita Palacios, Azucena Maizani, Edmundo Rivero, Nelly Omar, Hugo del Carril, A-gustín Irusta (que fue padrino de su casamiento) y muchos más.
Formó también el “Trío Armonía” junto a las voces de Dina Fernández y Lalo Antón, con el que grabó temas melódicos para el sello “Víctor”
Sus composiciones más difundidas son el vals “Mentira”, con el que obtuvo el Disco de Oro gracias a la grabación del conjunto ecuatoriano “Latinos del Andes”; “bella y nada más”; el bolero “Aquella Noche” y el tango “El diez del mundo dedicado al genial Diego Armando Maradona, en 1982
Actualmente con sus colegas Laine, Robledo y Marano integra el acompañamiento de Nelly Omar.

ROBLEDO, RUBÉN
Nació en San Cristóbal, provincia Santa Fe, el 1º de junio de 1929. Los conocimientos musicales los adquirió a través de las enseñanzas de los maestros Vicente Caliendo y Mauri-cio Chulman
Ya radicado en Buenos Aires, en 1946, inició su labor profesional como acompañante de Héctor Mauré. en la confitería “La cumbre”, ubicada en Santa Fe y Thames.
Actuó luego en el “Tango Bar” con José Berón, en el “Café Tarzán” con Roberto Quiroga
y luego, durante diez años, en la célebre confitería “La Querencia”, en la Avenida de Mayo e integrando el conjunto de guitarras de Alberto Ortiz.
Allí secundó la tarea de cantores como Aldo Calderón, Agustín Irusta, Rogelio Araya, Edmundo Rivero, Julio Sosa y las cancionistas Julia Vidal , Chola Luna, Carmen Duval y Blanca Mooney entre otras.
Robledo intervino en varias grabaciones acompañando a figuras como Rogelio Araya, Enzo Valentino, Carlos Acuña, Raúl Berón, Héctor Mauré, Paloma Valdez y otros.
En televisión. Actuó acompañando a Alberto Marino, Gloria Díaz, Ángel Cárdenas y la excelente cancionista Nelly Omar.

ROBLES, MARSILIO
Ejecutante de importante y larga trayectoria, se destacó en el acompañamiento de cantores y cancionistas, tarea que desarrolló durante mucho tiempo en radio “El Mundo”.
Nació en Buenos Aires, el 30 de septiembre de 1913. También sobresalió como autor de letras: importantes tangos dan testimonio de ello: “Ronda azul”, “Laburante”, “Terrenal”, “Qué risa”, “Carmín” y “Así es Ninón”,
Compuso además la canción “Mi toledana” que se convirtió en un notable éxito en la voz de Gregorio Barrios. En 1965 con Julio Ahumada en bandoneón, Eugenio Pro, en contrabajo y Juan Mehaudy en guitarra eléctrica, integró la agrupación “Los 4 para el tango”, que registró varios temas para el sello “Espacial”.

RUIZ, LEOPOLDO
Legendario guitarrista tanguero actuó en muchos lugares de los suburbios de Buenos Aires, también en los mentados prostíbulos de la localidad de San Pedro.
Integró los conjuntos de Vicent Greco, Prudencio Aragón y Ernesto “El rengo” Zambonini.

RUIZ, RUBÉN OSVALDO

Nació en Añatuya, provincia de Santiago del Estero recibiendo la raíz de una familia de músicos populares. Guitarrista, cantor, arreglador y compositor.
De niño ganó un concurso de cantores recibiendo como uno de los más interesantes ejecutantes de su generación cuando se radicó en Buenos Aires.
Enrolado en el tango moderno compartió atriles con el trío del pianista Osvaldo Manzi, actuando en recitales, televisión y la grabación de un LP histórico, también con los quintetos de Alberto Caracciolo, Hugo Baralis, Dino Saluzzi y la orquesta de Atilio Stampone, con éste en recitales , Caño 14, grabaciones y giras al exterior.
Pasó por la agrupación de Néstor Marconi, sin olvidar sus iniciales pasos con José Tinelli y en su provincia con diversos grupos de jazz, que unido a sus raíces folclóricas le dieron la base para alternar acompañamientos múltiples como Yuyú da Silva, Gina María Hidalgo, Cholo Aguirre, César Isella, Osvaldo Rosslier. Con sus hermanos Iber, en bandoneón y Walter en contrabajo y Rubén “Choco” Ruiz, en guitarra eléctrica, formaron un trío de corrientes renovadoras entre 1967 y 1980.

SALERNO, DOMINGO
Fue uno de los guitarristas de más intensa y prolongada actuación en las dos primeras décadas del siglo (20). Comenzó su labor en el año 1907 tocando en los famosos prostíbulos de San Pedro, integrando un trío con Francisco Canaro en violín y “El Cuervo” en flauta. Más tarde, ya en 1912 se presentó con Canaro y Augusto Berto en café “Venturita”, de Triunvirato y Serrano, luego con el agregado de flauta de José Dionisio Fuster, actuó en “el café de los loros”, lugar que tenía ese nombre debido a que se reunían los guardas y conductores de los tranvías Lacroze, cuyos uniformes eran de color verde. Integró el quinteto “Augusto”, que dirigía Berto, llegando a grabar en discos “Atlanta. En 1917 formó trío con José Servidio y Rafael Iriarte, en fueye y guitarra respectivamente.
En 1920 fue fundador de la Asociación Argentina de Autores y Compositores de Música. Entre las obras que compuso se recuerdan “Vadar Kablar”, “Vuelo Nocturno”, “Siempre firme” y “Marianito” que fue grabado por la orquesta de Carlos Di Sarli.

SANTA CRUZ, JUAN
Hijo de quien animaba con un precario bandoneón a los soldados argentinos durante la guerra de la Triple Alianza, José Santa Cruz, Juan se crió en una célebre familia tanguera. Se decía que el padre de Juan fue el que introdujo el bandoneón en los cafetines de Buenos Aires. También su hermano Domingo fue cultor de este instrumento, a tal punto que se llegó a considerar como principal responsable de la imposición definitiva del bandoneón como voz cantante del tango.
Había nacido en Buenos Aires el 5 de mayo de 1885. Integró como guitarrista el cuarteto de su hermano mayor por muchos años. Al comenzar las transmisiones de radio, en el año 1925, Juan actuó como solista de guitarra y piano en las audiciones de “Federal Broadcasting”. Era la época en la que los aparatos de radio funcionaban a galena.
Cumplido ya el ciclo de sus actuaciones en público, decidió dedicarse a la enseñanza de la música.
Entre los tangos que compuso, podemos destacar:”Brasitas” y “Memorias a Taborda (El Mono)”, con letra de Homero Manzi.

SPINA, VICENTE
Desde la década del veinte, Vicente es un intérprete de inmensa actuación, en 1925 forma parte del dúo Spina-Araujo, en 1931 integra la orquesta nativa de Rafael Rossi, siendo sus compañeros Vardaro, Baralis, Gómez, Galarza y la cancionista Velich. Luego volvió al tango, acompañando juntamente con el guitarrista Menéndez, la actuación de Ciriaco Ortiz en público, radio y grabaciones.
“Serpentina doble”, “Jamás en la vida”, “Loco turbión” y “Me quedé mirándola”, junto con el famoso vals “Tu olvido” fue el legado que Vicente Spina nos dejó al fallecer el 11 de septiembre de 1959.

THOMPSON, LEOPOLDO
A pesar de ser un gran contrabajista, sus comienzos fueron con la guitarra.
Comenzó junto a Arolas en “La buseca”, almacén de Montes de Oca y Saavedra.
Más tarde el dúo se trasladó al café “La turca” en Necochea y Pinzón.
Junto a Carlos Macchi en flauta, José Bonano en violín y Manuel Firpo en bandoneón, integró el Cuarteto Típico Criollo “La Armonía”.
En 1916 cambió la viola por el contrabajo para ingresar a la orquesta de Canaro-Martínez, con este instrumento Thompson inventó recursos y efectos que hicieron escuela: el empleo de la caja del bajo como fuente de percusión y de los “Canyengues” combinación de golpes a contratiempo en la caja y el encordado.
Leopoldo Thompson falleció el 21 de agosto de 1925, cuando estaba en lo mejor de su actividad. Nos dejó los tangos “El consultorio”, “Tren de farra” y “Pierna e´palo”.

TIRAO, CACHO
Este eximio guitarrista nació en Berazategui, provincia de Buenos Aires, el 5 de abril de 1941. Recibió las primeras nociones de guitarra por parte de su padre, hasta que se decidió a ofrecer recitales. También estudió clarinete y saxofón, instrumentos que algunas veces ejecuta en sus conciertos. En 1960, integró el conjunto de acompañamiento de “Los Cinco Latinos” con el que participó en una gira por Centro América y Europa. Colaboró también en las grabaciones de bandas de sonido para cine y televisión e integró agrupaciones como la de Rodolfo Mederos y Dino Saluzzi
Ya dedicado también al tango, se lo consideró como uno de los buenos guitarristas del género, ya sea ejecutando guitarra acústica o eléctrica.
Son únicos sus sentidos del ritmo, la calidad del sonido y su sensibilidad para acentuar y para frasear. Por ello, no fue de extrañar que Piazzolla lo convocara en 1968, para integrar la orquesta de once instrumentos que estrenó “María de Buenos Aires” de Astor y Horacio Ferrer, en la sala “Planeta”.
En 1969, actuó con Piazzolla en “Michángelo” y en el teatro “Regina”.
Más tarde continuó actuando como solista y algunas veces presentándose con el baterista Jorge Padín. Sus ejecuciones más destacadas como solista son las de los tangos:”Los mareados”, “Sur”, “La casita de mis viejos”, “A fuego lento”, “Adiós, Nonino”, “Nunca tuvo novio”, “La bordona” y “Triunfal”; las milongas “Corralera”, “Taquito militar”, “Milonga de mis amores” y los valses “Pedacito de cielo”, “Nube gris” y “Tu olvido”
También tiene entre la música internacional, una lograda versión de “Zorba el griego”.

URIARTE, MIGUEL
Fue un verdadero autodidacta, que nació en Buenos Aires, el 22 de abril de 1909. Comenzó tocando la guitarra en biógrafos de barrio, en el tiempo de las películas mudas, para acompañar luego a diversos cantores en teatros y primitivas radios. Secundó a Carlos Roldán, Emilio Criserá, Raúl Romero y el eterno Roberto Maida. Como compositor le debemos los tangos “Ceniza de carnaval” y “Novia de una vez”.

ZALDÍVAR , EDMUNDO PORTEÑO (h.)
El 9 de octubre de 1917, el barrio de Palermo lo vio nacer a este guitarrista de familia de músicos.
Debutó a los siete años, acompañando a su padre en audiciones de LR.10 radio “Cultura”,
A partir de ese momento fue un prolífico guitarrista criollo. Solía decir: “Excepción hecha de Carlos Gardel, creo haber colaborado con todos los cantores y todas las cancionistas”. Recorrió treinta países, a lo largo de toda su carrera, sin descuidar la responsabilidad como ejecutivo estable de la programación de radio “El Mundo”. En 1938 integró por poco tiempo la orquesta típica “Los indios” bajo la dirección de Ricardo Tanturi. En ese mismo año tomó cursos de piano y se perfeccionó, de la mano de un especialista: Pedro Rubione, en teoría y armonía. En 1940 compuso la zamba “Nunca, nunca”, una especie de anticipo musical de lo que más tarde sería una de las obras de mayor difusión en todo el mundo: el carnavalito “El Humahuaqueño”. La empresa de discos “Pampa” fue quien contuvo esa famosa creación y otras canciones de su autoría. Para ello formó un conjunto de oboe, fagot y vibráfono. En 1954 junto a Kicho Díaz, conformó el cuarteto “Troilo-Grela”, con el que ac-tuó y grabó discos “T:K:” hasta en año 1956.
Con Ciriaco Ortiz fue compañero en el local tanguero “El viejo almacén” de San Telmo; el dueto de guitarra y bandoneón actuaba allá por 1969.
“Vieja casa” es el vals que se destaca en el extenso repertorio de este porteñísimo” Edmundo Porteño Zaldivar, para los amigos… Cacho.

Bibliografía consultada: 1880 -Un Siglo de historia -1990,  Bs.As.,  Editorial Perfil.
Los Grandes del Tango,  Bs.As.,  Editorial Tango SRL

UNA COLABORACIÓN

El cantor Alberto Bardi, tuvo a amabilidad de acercarnos datos de algunos guitarristas importantes que no figuran en la nota y que lo acompañaron en su oportunidad. Por ejemplo, Roque Roberto “Cachilo” Pagano, que formó un trío con Pascual Grillia y Pascual Campissi. Nos cuenta que solían encontrarse en la  casa de éste último entre los años 1961 y 1966, en el Barrio de Santa Rita, Villa del Parque. Estos encuentros se truncaron cuando el 22 de junio de 1966, a los 45 años se produjo el deceso de Pagano.

Al año siguiente nos cuenta que amigos comunes le presentaron a Pedro Sánchez, guitarrista, y a su compañero Juan Nápoli, personas mayores que él, que lamentablemente ya fallecieron

Por su parte, tomó contacto con el guitarrista Lorenzo Ranieri, que había sido alumno de ese instrumento, del guitarrista de Carlos Gardel, Ángel Domingo Riverol. Le fue presentado por el bandoneonista Celedonio Daliard.

Ranieri, en 1981, lo llevó a Alberto Bardi, a cantar a la Bodega del Tortoni, con la agrupación “El Organito”, conducido por el historiador y coleccionista Raúl Lafuente y Rubén Pesce, gran conocedor del tango y de lo nuestro en general. Lorenzo Ranieri formaba un trío de guitarras llamado “Carlos Gardel”, con José Francisco Savignano – alumno de Guillermo Desiderio Barbieri – y Atilio Eduardo Pascale – alumno de José María Aguilar – Este trío muchas veces acompañó a Alberto Bardi y dejaron grabados, en 1984, algunos temas en estudio.

Enfatiza cuando se refiere a Jorge Scigliano, a quien Alberto Bardi, por intermedio de su amigo Carlos Alonso. Dice que es el “más grande guitarrista gardeliano de todos ellos”, lo mismo que su segunda guitarra Jorge Juárez, gran compasista. Ellos lo acompañaron en registros personales – en su propio grabador profesional – como en grabaciones de estudio., en 1988. En ocasiones se agregaba Tito Douzón. Jorge Scigliano Falleció en febrero de 1999.

Otro gran guitarrista de la línea gardeliana, muy buen músico, Carlos Loiza Gulla, con la característica que era zurdo, tomó contacto con Bardi en 1990.

Muchas gracias, Alberto Bardi.

 

 

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