Garrá lo ´libro, que no muerden…

Una frase del Ñato Desiderio, inefable personaje radial de los años 40, creado por Manuel A. Meaños, era repetía en su programa de radio cuando hacia el rol de canillita: Garrá  lo´libro que no muerden”.
Hoy vamos a ocuparnos del nivel primario, el tema de los otros niveles merecen una profundización del tema, para incorporarlo más adelante en otra nota.
Bien, si lo que querían ustedes es un hijo inteligente, ya lo tienen. Su profundo desagrado por febrero es la prueba. Si además quieren que sepa, que recuerde, cambien de método.
Preparen el terreno en los más chicos.

el-vuelo-de-la-lecturaComo una invitación a la armonía y a la eficacia, intento estas reglas:

Primera: En casa, todos van a estudiar, o repasar, incluidos los grandes y “absueltos”.
Segunda: Reflotar los libros de lectura, pero no tanto.
Tercera: No abusar del tiempo.
Lo fundamental es que en febrero se va a estudiar, no como un castigo, sino como costumbre y si se pudiera en forma lúdica, muchísimo mejor.
Se trata sólo de refrescar conocimientos ya adquiridos, no de aprender en unos días lo que no se estudió en todo un año.
Si nos iniciamos por el lenguaje, los chicos expertos tripulantes de Internet, se han masificado en una rara jerga, para el chateo. Pero escribir, conocer los conceptos básicos, se ha descompuesto al desglosar su sapiencia sólo en grafía, olvidando precisamente lo que indica la prefijo griego  “orto”, expresa, fijo, derecho, correcto.
Claro sin lenguaje organizado no se puede pensar y si no se piensa, tampoco se puede crear, ni inventar, ni mucho menos aprender.
Lectura, lenguaje oral y escritura, deberían estar adheridos al cacumen de las personas y en especial de losa chicos en su etapa de aprendizaje, para que puedan disponer de un vocabulario suficiente para entender lo que lee y tener la convicción de lo que escribe.
Los chicos, se viene diciendo hace muchos años, cometen faltas de ortografía, por que no leen. Es más fácil mirar la pantalla del televisor o mirar y escribir con abreviaturas perniciosas en la computadora,  Pero lo peor es que mamá y papá hacen lo mismo.
Un viejo estudio insistía a que los padres invitaran a sus hijos a buscar en el diario, y en la actualidad en las revistas de programaciones, que programas hay en el curso del día. Pídale que lo estudie en voz baja y que marque lo que sea de su interés.
Trate que le lea los programas elegidos e indague porque lo eligió. Que explique porque lo eligió, tal serie o qué película. Sugiérale lo más conveniente, pero permita que él decida.
No lo obligue  a ver algo que no le gusta. Pero fíjele  tiempos y trate que los respete.
Trate de acompañarlo y cuando concluya la serie o la película formule preguntas precisas, ¿Te gustó? ¿Por qué? Y otras referidas a los personajes, que recuerde sus nombre, el de las mascotas, el lugar donde se desarrollaba la acción, detalles de las casas, del tiempo. Si le hubiera gustado otro final.
O pídale que escriba una síntesis o que conteste las preguntas. Varíe en ocasiones la evaluación.
Corríjale las faltas de ortografía, e indique que escribe tres veces cada palabra mal escrita.
Pregunte el significado de las palabras y si no entiende algunas, tenga el diccionario a mano para buscarlas.
Si el niño es muy pequeño, concurre al jardín o a los primeros grados, pregunte que vio o que haga un dibujo alusivo o déle a completar palabras que tengan que ver con lo visto. Márquele los errores que observe, para que las escriba y separe por sílabas.
Con estos ejercicios logrará que su hijo cuestione, indague, critique, sintetice, escriba, vocalice, imagine,, escuche y aprenda a crear, en definitiva aprenda jugando.
Y por sobre todo será una buena fórmula para que su hijo no crea, en verdad que los libros muerden…

INTENTOS PRÁCTICOS (I)
Y por sobre todas las cosas, ese cúmulo teórico de palabras, tiene verdaderas dolores de cabeza en consonantes “críticas”  para los chicos y también para los grandes: ¿con “v” o con “b”? ¿con “cc” o “x”?, ¿irá con “s” o con “c”?
Las dudas provienen de un mal aprendizaje y de haber perdido la costumbre de leer, más que de la estricta recordación de reglas ortográficas. Leer, leer mucho, y revisar constantemente lo aprendido, es la receta ideal contra aquellas dudas.
Pero, ¿cómo hacer que un chico se interese en una clase de ortografía?
¿Cómo conseguir que lea, que memorice visualmente lo que va con “c” o lo que va con “s”.
Hay una sola forma agradable: jugando: Por ejemplo, a esta sopa de letras. Para esto se necesitan varios chicos, si es posible del mismo nivel de aprendizaje.
Siéntelos a la  mesa, déles a cada uno un mismo texto (puede ser el consabido libro de lectura o algo preparado por usted) e invítelos a buscar todas las palabras que tengan “v” o “b”, “c” o “s”, “cc” o “x”, “g” o “j”, etc.
Las palabras se escribirán  en dos columnas (por ejemplo, a la izquierda las que contienen “v”  y a la derecha las que se escriben con “b”.
Para buscarlas y escribirlas se determinará un tiempo reducido
A su término, el que se haya “comido” alguna palabra o no haya alcanzado a escribirla tendrá un prenda.
Una variación podría ser una sopa de letra  dictada. Y la otra, que ellos escriban en diez minutos cinco palabras que contengan, por ejemplo  la sílaba “ci” y otras cinco la sílaba “si”
En ambos casos el que se equivoca  tiene prenda doble, la primera escribir cinco veces cada palabra equivocada, separarla en sílabas y en letras; la segunda, la que estipulen los compañeros de juego

INTENTOS PRÁCTICOS (II)
Qué chico no es “adicto” a las historietas? Entonces aplique el viejo adagio que dice:”hecha la ley hecha la trampa” y use ese pequeño vicio en su provecho y en el del niño. Haga así:
Déle a su hijo una revista de historietas, eligiéndola según su gusto y edad, las hay de personajes televisivos, de superhéroes, de dinosaurios, de aventuras, de guerra, etc. y e invítelo a leerla.
Luego pregúntele cuál de las historietas de esa revista fue la que más le gustó y por qué. Si su hijo es mayorcito, pídale que dibuje las tres escenas principales de esa historieta, según él recuerde, sin volver a consultar a la revista, o bien tres escenas que a su juicio sirvan para ilustrar el comienzo, la parte central y el epílogo de la aventura. Que pinte los dibujos, los recuadre y escriba diez renglones o quince sobre el argumento. Mientras, póngase usted a leer la historieta y luego comprobar si su hijo hizo un buen trabajo.
A los más chicos, encárguele una tarea similar, pero acorde con su edad, un dibujo en vez de tres, completar frases o escribir palabras nuevas.
No se olvide de corregir los errores ortográficos, de hacerle reescribir correctamente las palabras mal escritas, separar en sílabas y en letras.
Converse con su hijo de la descripción hecha de la historieta, no califique convencionalmente, sino explíquele porque está “bien”, “regular” o “mal”.

VOCABULARIO EN USO (*)
Para no caer en el error de exigir más o pretender de lo que su hijo debe saber , detallamos en un esquema del primario anterior al actual, el vocabulario de cada grado , según el Ministerio de Cultura y Educación, para que usted lo utilice, para completar frases,  en el dictado o en la redacción de los textos.
Segundo Grado
Abuelo – abeja- albañil – árbol – arriba – ave – bandera – bajar- barco – barrio – bien – bueno – cabeza – calle – cien – ciudad – deber – decena – dibujo – dividir – escribir – familia – gallina – general – globo – hermano – hijo – hoja – llorar – lluvia – nube – nuevo – ojo – oveja – prueba – trabajo – una  – uva – vaca – ventana – vestir – viento – zapallo – zapato.
Tercer Grado:
Abierto – aburrido – allá – avión – batalla – bicicleta – botella – brazo – caballo – carbón – cerca – cereal –  cielo – comercio – criollo – deseo – división- ejercicio – ellos – era – estación – estrella – gesto – germinar – girar – gobierno – harina – hermoso – hilo – himno –hogar – hora – hormiga – iba – invitar – línea – luz – llanura – llegar – llave – margen – mujer – nieto – paseo – plaza – policía – poso  – semilla – sílaba  – sucio – tallo – tijera – valle – varón – vegetal – ver – verde – viejo – vigilante – yema – zócalo.
Cuarto Grado
Ahora – ahorro – altura – aventura  – aviso – bastante – bravo – breve – cueva – cultivo – divertir – enviar – espacio – evitar – examen –  explicar – expresar – extender – fácil – favor – frase – fútbol – género – habitación – hablar – hacia – hasta – héroe – historia – humano – humilde – imagen – insecto – jefe – jinete – levantar – libertad – motivo – movible – museo – nave – oír – próximo – quincena – región – ribera – silencio – sociedad – televisión – texto – todavía – tórax – travesura – tropezar – urbano – vacación – vacío – vacuna –  valor – vencer – venir – víbora – volver – zurdo.
Quinto Grado
Ágil – ahí – ahogar – ahorcar – alcohol – almohada – análisis – apéndice – atmósfera – avispa – bahía – ceder – celda – circunstancia – cohete – conversar – definitivo – desierto – devorar – elección – elevar – elogio – energía – entrevista – etcétera – excursión – exponer – exterior – extraordinario – extraño – generoso – gigante – gimnasia – haber – hacer – hallar – hazaña – higo – humor – intervenir – mover – municipalidad – nervio – noticia – objeto – pésimo – poesía –  porción – prohibir – provincia – régimen – relativo – sección – sufragio – tránsito – ventaja – vía – víspera – vocación – voltear – voluntad – voto – vuestro – yacimiento.
Sexto grado
Aceptar – ácido – actividad – aprovechar – arveja – asignatura – atrever – auxilio – avance – avisar – axila – batracio – bisagra – bovino – búho – cédula – ceniza – civilización – concepto – consecuencia – crucigrama – eclipse – escenario – esencial –  exactitud – excelente – excusa – existencia – éxito – explosión – expresión – gestión – grave – hábil – herida – hondo – hotel – humilde – huracán – insignia – invadir – joven – maravilla – observar – ocasión – organizar – óvalo – paréntesis – reflexión – resolver – revisar – sencillo – suave – universal – utensilio – vacío – vaivén – valiente – válvula – varios – veloz – verbo – verdad – vitamina – víveres – volumen – voluntad – zumo.
Séptimo Grado – Hoy que no existe Séptimo , sería Sexto grado II
Acceder – adherir – administrativo – adolescencia – ahínco – aluvión – ascenso – asfixia – avanzar – beneficio – celosía – cereza – cinc – cóncavo – conservar – convertir – convexo – cóccix – difusión – disciplina – discípulo – excepción – excesivo – excitar – exhalar – exilio – expansión – expediente – experiencia – extraviar – extremo – exuberante – ferviente – flexible – hábito – higiene –  honor – horror – improvisar – individuo – investigación – invento – jerarquía – máximo – obesidad – oscilar – plebiscito – prescindir – presidencia – privado – reservar – reverencia – satisfacer – sexo – sideral – tragedia – umbral – umbrío – universidad – vahído – vaho – vaivén – velar – vibrar – viceversa.
¿RECORDAMOS LOS NIVELES DE CONOCIMIENTO?
Primeros niveles: Al concluir estos niveles, alrededor de aprobar tercer grado, su hijo deberá saber escribir sin faltas:
-Todos los grupos fonéticos;
-Las palabras del vocabulario en uso. (*)
-La palabra inicial de un escrito, de un nombre propio o de una cláusula (uso de mayúsculas)
-Las palabras que contengan “m” antes de “p” o  “b” (regla: antes de “b” y de “p” se escribe “m” y no “n”. Por ejemplo. Emblema, empleo).
-Las palabras llevan “n” antes de “v” (por ejemplo: envase, invicto)
-Los grupos consonánticos que se pronuncian separados  (“cc”, “rt”, “ct”, “mb”, “mp”, “nv”, “nr”, etcétera) (ac/to, ac/ción)
-Los grupos consonánticos de licuante y líquida, que se pronuncian en una sola emisión de voz “bl”, “tr”, “pl”, “fl”, etc). (Por ejemplo: blanco, tres, plato, fleco).
-Reconocer la sílaba acentuada en los polisílabos, tengan o no tilde. (Por ejemplo: uva, palacio, prado, mamá, diminuto).

Nivel siguiente: Al promediar el cierre de tercero y el inicio de quinto, su hijo deberá escribir sin errores:
-Las palabras del vocabulario en uso. (*)
-Las palabras que empiecen por “ex”, seguida de consonante (excelente, excluido, explosión, extraviar, explicar).
-Las palabras que contengan  el grupo hue (regla: todas las palabras que principien con el diptongo  ”ue”, llevan “h” inicial (por ejemplo, hueco, huevo, huérfano, huelo, hueso, La misma regla se aplica para las que empiezan “ie”, “ia”: hierba, huída, hiato).
-Las palabras que tengan grupos vocálicos que no formen diptongo, o sea, las que unen dos vocales fuertes (“a”, “e”, “o”) entre sí o una vocal débil acentuada (“í”, “ú”) con una vocal fuerte: Por ejemplo, leer, zoológico, canoa, poeta, realizar, se separan por sílabas,  respectivamente: le-er,  zo-o-ló-gi-co, ca-no-a, po-e-ta, re.a.li.zar.
A su vez todavía, actúa, creí, aprendía, deben separarse por sílabas, to-da-vi-a, ac-tú-a, cre-í-a, a-pren-dí-a.
-El plural de las palabras que en singular termina en “z” (Regla: en las palabras que en singular terminan en “z”, al pasar al plural la “z” es reemplazada por la “c”. Por ejemplo, antifaz será en plural antifaces, actriz, será en plural actrices, juez será en plural jueces).
-Las palabras que terminen en “azo” – son las que indican golpe.(Regla: todas las voces que terminan en “azo” y expresan golpe se escribe con “z”, en la sílaba final) Por ejemplo, cucharazo, aletazo, hachazo, zapatazo,.
-Las palabras que terminan en “gencia” derivada de “gente” se escriben con “c” en la última sílaba: Regencia-regente, agencia-agente, indigencia-indigente, diligencia-diligente, inteligencia-inteligente, urgencia-urgente.
-Las pretéritos imperfectos de los verbos de primera conjugación: “ar” en su modo indicativo está reglado por: las palabras terminadas en “aba” llevan “b” labial
Por ejemplo; andaba, pintaba, peinaba, estaba.
-Las palabras graves o llanas que termine con otra consonante  que no sea “n” ni “s” llevan acento escrito, según la regla: Todas las palabras graves, se acentúan, con tilde, cuando terminen en consonante que no sean “n” ni “s”. Ejemplo Pérez, acíbar, azúcar.
-Las palabras agudas que terminan en “n” o “s”, se acentúan en forma escrita. Regla: Se acentúan con tilde los polisílabos agudos terminados en vocal y en consonantes “n” o “s”. Por ejemplo: acá, cantó, alelí, algún, país, anís.
-Las palabras terminadas por cocito, cocita, cito, cita, ecito, ecita, llevan “c”, de acuerdo a esta regla: los diminutos terminados en “ita” o en “ito” llevan “c”, a menos que la palabra primitiva lleve “s” en la última sílaba.
Ejemplo de las que llevan “c”, pececito, lucecita, bailecito, avecita, pedacito, jovencito,
Y las que llevan “s”: diosito (originaria en dios), huesito (que deriva de hueso), besito (que viene de beso), mansito (cuya raíz es manso) risita que es secuela de risa.

En el último nivel que va que completa quinto y sexto, concluida la educación primaria su hijo
Sabrá escribir sin equivocarse:

-Las palabras del vocabulario en uso.(*)

-Las palabras esdrújulas, es decir aquellas que se acentúan, con tilde, en la ante penúltima sílaba en todos los casos, así también como las sobre esdrújulas.
Ejemplo: rápido, árabe, bálsamo, cántico, ácido, témpano, cálido, kilómetro, telégrafo,
-Los monosílabos por regla general no llevan acento escrito, salvo cuando se deban diferenciar.
Por ejemplo tu-tú, el-él. mi-mí, aun-aún, te-té, de-dé, mas-más, etc.
Detallaremos frases donde se observan los ejemplos:
Quiero que tú me des tu llave (tú, pronombre personal  y tu, adjetivo posesivo)
No sé lo que se debe hacer (sé, inflexión del verbo saber y se, pronombre)
El té te gusta (té, infusión de una planta y te, pronombre personal)
Bebe la cerveza mas no me pidas más (mas, conjunción que puede ser reemplazada por pero y más, adverbio de cantidad)
-Las palabras terminadas en “bilidad” (con sus excepciones) se rigen por esta regla: Las palabras terminadas en “bilidad” se escriben con “b”, excepto movilidad, inmovilidad, incivilidad y civilidad. Por ejemplo: estabilidad, visibilidad, insensibilidad, etcétera
-Los verbos terminados  en “bir” (con sus excepciones) se rigen por esta norma: Se escriben con “b”, excepto hervir, vivir, y servir y sus derivados y compuestos, revivir, sobrevivir, deservir.
Ejemplos: escribir, proscribir, adscribir, subir, transcribir, concebir, exhibir, inhibir, percibir.
-Los verbos terminados en ger-gir (con sus excepciones) obedecen a esta regla: Se escriben con “g” los infinitivos terminados en ger o gir excepto, crujir, grujir, brujir, tejer, y los compuestos
Destejer, retejer, recrujir.
Ejemplos: escoger, proteger, desencoger, exigir, rugir, regir, corregir, etcétera.
-Los verbos terminados en cer-cir (con sus excepciones) de acuerdo a su regla: Se escriben con “c”, excepto coser (de costura), asir y ser.
Ejemplos: cocer (de cocinar), hacer, decir, zurcir.
PARA TODOS LOS NIVELES:
Insistir permanentemente en los grupos fonéticos con dificultades: ga-gue-gui-go-gu, ge,- gi y gua-güe, güi, guo.

De acuerdo a lo inserto al pie del trabajo que sirvió de guía a este informe, se deja constancia que la fuente es “El Tratamiento de la Ortografía en la Escuela Primaria, Roberto R.Zúgaro, Cuadernos Pedagógicos nº 30, Ediciones Kapeluz y “Ortografía Intuitiva”, de José D. Forgione, también de Editorial Kapeluz.
En las fotocopias que me sirvieron de apoyo, no consta ni el autor de la nota ni el medio dónde se publicó.
Por favor si alguien ha tenido acceso a la nota o el medio y puede informarme a quien pertenece, le estaré sumamente agradecido, ya que así podré registrar los créditos correspondientes.

Esa frase todavía no desvaída en el tiempo, aunque si relegada por la imperativa “Ponete a estudiar”, cuando llega febrero suena como algo tremendamente sentencioso.

Es claro los padres pretenden que sus hijos sean triunfadores, disciplinados, aplicados y hasta cultos. Sólo que, diciéndola de esa forma, es probable que logre el efecto contrario al buscado y en cambio esté dando forma a un enemigo público o a un obsecuente.
Los chicos tiene un especial odio por febrero y les resulta una surte de pérfido, injusto y hasta infame apostolado: el del estudio y del repaso.
Claro que habría que hacer alguna digresión, porque están los pocos que surgen de las estadísticas que se eximieron en todas las materias o recuperaron en diciembre y a los que se les escapó la liebre que son los más y arrastran materias para dar antes de marzo, del año o de los años anteriores.
“Por experiencia como profesora, en escuelas secundarias – escribe Ileana Schnitzler  – donde asisten alumnos de clase media y clase media alta,  puedo afirmar que, lamentablemente, el adolescente busca ZAFAR.Poco le importa aprender, está en la etapa del copiar, de sanatear con la palabra si es que tiene buen uso de ésta, y de actuar lo más teatralmente posible el papel de víctima. Pese a todos estos ardides uno busca ayudarlos porque esa actitud denota desde ya, una falla. Una falla que conduce al desinterés y la falta de compromiso con el estudio. ¿Qué el sistema educativo no ayuda? Puede ser, habría que flexibilizar proyectos de aprendizaje. Y tener en cuenta la problemática de cada alumno y su entorno familiar para volcar una metodología de aprendizaje que resulte eficaz en cada caso”.
Los padres ya conocen el clisé de las defensas de sus hijos “me tiene bronca”, “mandó a todo el curso a marzo” en el caso de las recientes postergaciones  y “yo estudio y me tiene de ´hijo´”, cuando no ha podido sortear  varios intentos de dar la “previa”
Por eso los chicos odian a febrero. Mientras ellos con 40º de calor, están sumergido en el oleaje de esa fórmula de física que no terminan de resolver, asiste al desfile de hermanos y padres “absueltos” para pasar el día en el balneario.
La profesora Schnitzler, se refiere al “nerviosismo que provoca enfrentar un examen, no sólo en el alumno sino en su entorno familiar, donde las presiones no siempre resultan positivas. Está el mandato papá y mamá pero también la rebeldía del ´yo puedo, no los necesito, hago la mía´.
Me remito a una situación personal, yo también fui estudiante. Y cuando había estudiado bien los temas, aparecía el aplomo aunque no desaparecieran del todo los nervios. Hablo de la Universidad, donde la mayoría de las materias no son promocionales y tienen un examen ya sea parcial  o final. En el secundario, aquél que quiere promover estudia y promueve. Cuando haraganeó todo el año se da cuenta de que el esfuerzo que debe hacer en Diciembre o en Marzo (o Febrero!)  es muy grande y lógicamente si no estudió le va a resultar difícil “zafar”, con el consiguiente stress… El haber estudiado, digamos suficientemente, aunque más no sea para el 6 reglamentario, produce un ´arsenal de defensa´ lo suficientemente resistente, un mecanismo natural de protección contra el stress, algo así como un ´autocuidado´. De lo contrario, se produce un desgaste mental, emocional que hasta daña nuestra salud física.
Centra en juego algo muy importante: la autoestima.
Cuando al alumno le interesa un tema… se acaba el problema. Sucedió cuando combinamos con el rector de una de las escuelas (la de Villa Crespo), en introducir en el programa la Historia del Tango. Fue fantástico. Desde ese momento (hace quince años) todas las fiestas escolares le hicieron un lugarcito al baile o a la interpretación ya sea instrumental o vocal de nuestra música ciudadana, Y en ese primer trimestre donde desarrollábamos el tema nunca tuve un alumno que tuviera que recuperarlo  ni en Diciembre ni en Febrero. Hasta tuve un alumno “fana” de Goyeneche, que lo imitaba muy bien. Me dio mucha satisfacción poder desarrollar en los chicos el interés por  el tango (…).
El papel del estímulo es importantísimo. La charla individual con el alumno, tratar de dilucidar sus problemas, la confianza puesta en él, son factores que me han dado siempre buenos resultados, al menos diría que en un 90%.
Normalmente hay que sumar la inmadurez y las etapas de la adolescencia que con los cambios del crecimiento crean intereses externos en desmedro de la actividad escolar. Eso lo observé a partir del alumnado de 3º año donde excelentes alumnos se pasaban al otro bando (el de los vagos) pero entre 4º y 5º año se encarrilaban (para desencarrilarse al final de 5º año donde ´son los dueños del mundo hasta que aprenden a ver la realidad´).”
En su trabajo “Tiempo de exámenes; Preparación y autocontrol” el sicólogo Guillermo Ballenato Prieto, se refiere a este tema:
“El final de curso, y en ocasiones también el inicio, viene especialmente marcado por los exámenes. El verano es un paréntesis que debe permitir recargar las baterías de cara al curso siguiente y preparar en su caso las asignaturas pendientes.
Tres elementos afectan directamente al resultado de los exámenes: la preparación, el autocontrol y el desempeño eficaz al realizar la prueba. Lo lógico es experimentar nerviosismo ante una situación en la que se está siendo evaluado. (…) Un estudiante excesivamente tranquilo puede fallar por exceso de confianza (…) El elevado nivel de tensión afecta tanto al rendimiento en la preparación como en la realización de la prueba.
El secreto no está en evitar los nervios como en saber controlarlos y canalizarlos adecuadamente. La tranquilidad y la serenidad, normalmente resultado de una adecuada preparación, son un arma poderosa a la hora de afrontar los exámenes. (…)
Debemos empezar por eliminar el miedo irracional y mentalizarlos en positivo sobre nuestra propia capacidad y preparación. Se trata de una condición esencial. El estudiante que insiste en repetirse frases de tipo: “que mal lo llevo”, “me va a caer lo que no he estudiado”, “me voy a quedar en blanco”, “voy a suspender”… acaba saboteando finalmente sus propios recursos para realizar correctamente la prueba”.
Expresa luego que hay que programar adecuadamente el tiempo de estudio, lo que permitirá llegar sin apuros a la fecha prevista. El día  anterior se lo debe aprovechar para terminar de redondear las respuestas a pequeñas dudas.
Se debe descansar lo suficiente  para llegar al examen en las mejores condiciones físicas y mentales. Para evitar olvidos nos convendrá realizar una lista de objetos a llevar, como lapiceras, calculadora, diccionario, apuntes, borradores, documentos, etc.
Previamente hay que conocer, el programa de examen, el tipo de prueba – oral o escrita – e indagar como será el sistema de calificación. Y fundamentalmente lugar, día fecha y hora
Hay que estudiar agotando el tema. Es decir para estar en condiciones de contestar todas las preguntas. Estudiar para aprobar es correr riesgos innecesarios, ante repentinos olvidos. No sirven los repasos con los compañeros a última hora. Hay que tratar de lograr la mayor tranquilidad posible, evitando aquellos colegas que nos puedan transmitir su nerviosidad.
El examen puede ser de tipo test o de desarrollo.
Cuando se trata de test, el estudio que requiere debe ser más exhaustivo.
Se debe leer con atención tanto los enunciados como las alternativas que se presentan. Algunas parecen similares, pero se debe localizar la que más se adecua al presupuesto que la solicita. Si encontramos dos respuestas posibles pero totalmente opuestas, es probable que ahí se encuentre la correcta.
Cuando una resulte, en principio confusa, pasar a la siguiente  y tratar de resolverla luego de recorrido y superado todo el cuestionario.
Los exámenes de desarrollo, necesitan una lectura lenta y detenida, aunque el estado de nervios casi siempre impide esta saludable práctica.
Hay que administrar bien el tiempo disponible, tratar de aclarar alguna indicación que nos resulta algo confusa. También aquí es preferible postergar aquellas preguntas que nos trabe demasiado el cumplimiento del tiempo a emplear.
Las respuestas deben ser claras, precisas, observando la gramática y la ortografía, la prolijidad  y utilizando una escritura bien legible.
Deberíamos por lo menos contestar (aunque algunas se complete brevemente) todas las preguntas.
Cuando hayamos terminado la prueba, aprovechemos el tiempo para revisar las respuestas dadas.
“Una vez que se conoce el resultado del examen, si no está conforme con la nota no hay que dudar en acudir a la revisión; es además una oportunidad de aprender y mejorar para la siguiente prueba. Ánimo y ¡Mucha Suerte!” (Sicólogo Guillermo Ballenato Prieto, ibídem)
RECOMENDACIONES
ESTUDIO Y  FORMA ADECUADA DE PREPARAR EXÁMENES

Es de suma importancia para un estudiante el hábito del estudio eficiente, Estudiar no significa “aprender de memoria” algún tema en especial. No debe contentarse con  estudiar para un examen o prueba, por una nota. Debe estudiar para aprender, par asimilar conocimientos que le permita manejarse en el futuro en su tarea profesional
Un texto puede ser la ayuda adecuada irremplazable en un curso, utilizado apropiadamente. Facilita el aprendizaje de materias, y agrega al conocimiento adquirido, en aspectos relevantes y se transforma en fuente de consulta permanente, aun luego de superados pruebas y exámenes.
– Hay que planificar el presupuesto de estudio:
Como dónde estudiar, revisión del texto de estudio en forma íntegra, leyendo y localizando ideas principales, anotando lo que no comprenda o no esté de acuerdo, utilizando las guías del texto, si las tiene; y por sobre todas las cosas trate de estudiar sin ningún tipo de presión y en forma sistemática.
El ambiente dónde estudiar es el primer paso, para hacerlo adecuadamente. Se deber tener a disposición todos lo que necesitemos, debe borradores, libros de consulta,  lápices, diccionarios, etc. para evitar que su requerimiento nos obligue a trasladarnos a otros lugares de la casa. Debe tener ventilación adecuada, no debe ser paso obligado de  otras personas de la casa, alejado de ruidos molestos, y convenientemente luminoso. Cuando deba cambiar a luz artificial, interrumpa la lectura y enciéndala. NO fuerce la vista.
Antes de comenzar a estudiar, repase todo el libro hojeándolo, para darse una idea global de su contenido. Lea los títulos, las referencias, capítulos y secciones. Son importantes las ayudas que el autor haya incluido en el libro.
No omita el prólogo o prefacio. El autor presenta pautas de los temas que pueden serle útiles. Repase los resúmenes finales que suele agregar el autor.
No omita el encabezamiento o resumen cuando encare un artículo en forma individual.
La lectura debe ser silenciosa, Se dice que la lectura en voz alta tiende a retener de memoria, sin fijar los conceptos. También se explica que la lectura en voz alta resulta más lenta que la lectura en silencio. La lectura en silencio permite concentrar la atención y favorecer todas las técnicas de la lectura habitual.
Su cometido es “averiguar cuáles son las ideas principales del autor en cada capítulo”. Trate de de preguntar qué es lo que está tratando de decir el autor, Trate de imaginar una charla con el autor.´Concéntrese en las ideas principales y descubrirá que recordar los detalles no resulta difícil, por su relación lógica fácil de entender y recordar, ya que define el esqueleto conceptual para ubicar los demás detalles. Un texto es conocimiento estructurado.
Antes de una clase lea el tema a tratarse. Si participa con preguntas, su participación pasará de pasivo a activo y los temas vertidos serán retenidos naturalmente, por mucho tiempo.
Tome apuntes de clases, haga resúmenes, memorice los temas principales y anótelas. Cuando al día siguiente vuelva a tomar contacto con lo anterior, le servirá de partida y de apoyo.
De esta forma y archivando todo prolijamente, tendrá además de los temas contenidos en el texto, una localización de los temas principales y la preparación para pruebas y exámenes se irá tornando más fácil.
Todo lo que no entienda o esté al menos confuso, debe ser motivo de preguntas que se formulen para aclarar.
Ante un examen
Repase los apuntes durante todo el período, no un día antes del examen. Recuerden todos los temas que más se han discutido en clases y sintetícelos en cuadros sinópticos. Determine ideas, palabras o nociones que el profesor o los autores hayan enfatizado y trabaje sobre ellos, Anote preguntas y respóndalas en voz alta. Trate de explicar lo que aprendió con sus propias palabras.
Como resulta de la lectura de lo recopilado, todo depende de voluntad, trabajo, orden que minimicen los lógicos estados nerviosos previos a un examen que no es otra cosa que una reacción de nuestro organismo ante una de los contrariedades u obstáculos que se nos presentarán cotidianamente en nuestro trabajo, en nuestra vida, en nuestros sentimientos.

¡¡Muchas gracias, Ileana…!!

Fuentes:
Ileana Schnitzler, profesora de Historia de la Música.
http://www.unap.cl/~cbrieba/estudiar.htm

http://www.cop.es/colegiados/m-13106/images/ArtículoExámenes.pdf)

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