Rubén “Gallego” Martínez

Se podrá acceder a la Galería de Fotos y al audio del tango de Rubén Martínez, haciendo click sobre su título: “Ciudad Moderna”

Había llegado desde España mi amigo Efraín Scheinfeld y ni bien hizo pie en Bahía, sonó el teléfono en casa, para saludarme. Fue el domingo que se conmemoraba un nuevo aniversario del fallecimiento del General San Martín. Nos citamos para el lunes en un bar del centro de Bahía y mi amigo, como despidiéndose, agregó ¨después vamos a Punta Alta, quiero, ya que escribís, que le hagas una nota al ´Gallego´ Martínez, para tu página”. Cuando le dije que no tenía coche, me tranquilizó : “no te aflijas, vamos en cole como cuando éramos pobres”MARTINEZ
La tarde soleada del lunes invitaba a caminar por el centro bahiense, recorrí, ya que como es mi costumbre llegué anticipadamente, algunas vidrieras especialmente de libros y revistas.
En O´Higgins cerca de Chiclana tuve el agradable encuentro con Pepe Rodríguez Masagué y, a pocos metros, a Efraín, luego de veintipico años, que, bajándose de un automóvil, con amplia sonrisa, me dijo “¡Vos sos Tino!”.
Dos cafés, miles de temas cruzándose para no quedar relegados u olvidados y por fin iniciamos el viaje a Punta Alta.
El viaje se hizo ameno porque desarrollamos miles de recuerdos, desde la ausente escuela Industrial, en la calle Chiclana, como aquéllos temas que fueron quedando pendientes, de la relación por Internet.
Llegamos a destino y mi amigo se adelantó en el largo pasillo, para llegar a la casa de nuestro hombre. Nos esperaba la familia, como verdaderos amigos, con mate y factura.
Luego de unos rodeos. Efraín fue al grano. El motivo de la visita era lograr la nota de unos de los próceres del bandoneón, que debido a su modestia, había elegido el perfil bajo, casi de ostracismo. “Vos – le dijo Scheinfeld – sos el mejor bandoneón que acompañó cantores, compusiste arreglos y te brindaste con alma y vida a ese trabajo. Es injusto que siendo el más importante, no esté en el conocimiento de la gente tu trayectoria. Por eso vinimos con Tino. El tiene un sitio en Internet y queremos la más brillante página sea la tuya”.
La vida nos presenta, circunstancias tan imprevistas como ineludibles Pero los insondables caminos del destino, nos trazan un designio, nos dibujan un derrotero.

Rubén Martínez, el “Gallego” Martínez, nació en Bahía Blanca, el 19 de diciembre de 1929. Desde la pérdida de su madre, al nacer, tuvo en sus abuelos, y especialmente en su tío Rafael Martínez, los puntales del apoyo y el empuje necesario para que, cuando terminado el ciclo primario, llegara su vocación, para aferrarlo definitamente al bandoneón. “Viví en una casa donde siempre reinó el sabor a tango”.
Ángel Saccone, fue su profesor de música, costeado en un hogar de pocos recursos, pero donde realizaron todos los esfuerzos económicos, para que el “Gallego” estudiara el “fueye”.
Saccone, era muy severo y de rígida disciplina, muy callado, según Martínez, era el maestro ideal para enseñar, aparte de “Una maravilla manejando el ´aparato´ como él lo denominaba” – reflexiona.
“Era joven – continúa – Me largué a ´rascar´ por los boliches, clubes, sociedades, formé un cuarteto sin brújula fija. De pronto, la mano de Dios marcó pautas. Don Antonio Volpe, en su apogeo, facilitó mi integración a su ´Ritmo de juventud´. Era como tocar el cielo con la manos…”. Eran grandes músicos, como don Antonio, los hermanos Meloni, Nid, Sotillo; a los que se agregaba un pichón de gigante del fueye
Los aires bahienses le fueron siempre solidarios, en sus afanes para lucirse con el “fueye”. Avezado, seguro y capaz, también fue audaz siempre. Formó su propio conjunto el “Martínez-Meloni” que actuó en las radios bahienses y en festivales bailables, también en la zona, con sus cantores, Roberto Del Mar, Carlos Monsalvo y Alberto Valdez.
En continuos viajes a la Capital Federal, para ver, departir y absorber la esencia de nuestra música, para aplicar en nuestro medio. Consolidó una relación amistosa con Armando Pontier, quien, según explica, le reveló técnicas especiales para extraer de su “jaula”, sonidos y tonos originales.
Como compositor tiene en su haber “Ciudad Moderna”, dedicada a Bahía Blanca, cortina musical del programa “ Tango en la Bahía “
Es particular admirador de Osvaldo Ruggero, “un gigante”, dice; se rinde ante Aníbal Troilo, al comentar “con un par de notas fabricaba calidad y conformaba una línea de compases que obligaban oírlo con suma atención, para valorar cuanto transmitía ´el gran Pichuco´” y le impacta el arte de fino y profundo arreglador de Ástor Piazzolla. “Siempre una creatividad sorprendente y renovadora”.
Pero a la hora de nombrar sólo uno, se queda con “Chicharrita”, es decir Osvaldo Pugliese, por su señorío dentro y fuera de la orquesta, como músico y como hombre.
El más importante de los ciclos de “Tango en la Bahía”, lo tuvo al frente de su cuarteto, acompañando a los cantantes locales y capitalinos. Fue de tanta la trascendencia, que su repercusión obtuvo el apreciado trofeo del “Martín Fierro”
Animó, junto a otros grupos tangueros, los jueves de tango, que presentaba Chiche de Arriba, en su pizzería “Avenida” en la primera cuadra de la calle Chiclana
Alegre, afectivo, entre los íntimos y familiares, siempre se espera de él una humorada en su entorno. Es esperada con simpatía, su explosión verbal, cada vez que finaliza la milonga de Julián Plaza, “Payadora” .
Ha sembrado de arreglos la república. Cada cantor que se presentaba en la ciudad o en la zona, tenía los arreglos del “Gallego” Son muchos los intérpretes que a menudo reconocer ese obsequio de partituras de Martínez.
Los cantores a los que acompañó son innumerables. Entre su familia y las fotos pudimos rescatar algunos de ellos como: Juan Carlos Schimizzi, Ricardo Hernán, Guillermo Fernández, Cacho Castaña, Roberto Goyeneche, Enrique “Quique” Lear, Ruth Durante, Jorge Valdez, Raúl Lavié, Alberto Bianco, Chiqui Pereyra, Rolando Luque, Alberto Castillo, Marisol Vallejos, Jorge Falcón, Carlos Monsalvo, Nora Roca, Patricia Duarte, Daniel Olivera, Luis Filipelli, Néstor Rolán, Silvana Lorena y muchísimos más
Además de músico, Rubén Martínez, fue un excelente carpintero, y entre el ir y venir del cepillo sobre la madera, el monocorde sonido de sierra o la cepilladora, solía resolver algún arreglo musical, que rondaba en su cabeza. El soporte, donde lo registraba, era un trozo de madera, desde donde trasladaba, culminada su jornada de ebanista, al pentagrama.
Tiene, no obstante, una reflexión docente referida a los jóvenes:
“Pocos son los que se dedican con seriedad a estudiar. Les sugiero que observen a Leopoldo Federico, Mederos, Marconi y extraigan de ellos la calidad de cuanto el bandoneón puede permitir, para deleitar con su maravillosa música…”
Hoy el “Gallego” Martínez, en su hogar, abusa un poco de la falta de recuerdos, y prefiere dar respuesta general, cuando se le pregunta, por el mejor cantor, o con quién tuvo más trabajo para acompañarlo: “Con ninguno tuve problemas, todos eran buenos”
Si se le inquiere cuántos temas compuso o con cuales conjuntos actuó, se pasa la mano por delante de los ojos, expresando: “No recuerdo” y sí, reconfortado, cuando se lo ubica entre los mejores bandoneonistas, con una sonrisa pícara y avergonzada, musita: “¡Bueno, muchas gracias!”
Recojo ese agradecimiento, para expresar el sentimiento que a todos los tangueros nos invade, cuando repasamos, tantas realizaciones en locales, kermeses, y festivales que nos ha regalado; cuantos buenos momentos, cuando la “jaula” se estrujaba en entre sus dedos hábiles, desgranando, valses, tangos y milongas.
¡Muchas gracias, Gallego!

Un testimonio, que se había extraviado, desde la admiración, el afecto y la amistad:

Sabés una cosa, Tino? El Gallego no se fue. Sigue con nosotros. Cada vez que hablamos de tango, siempre, siempre, de alguna manera lo estamos nombrando.

Fue, humana y profesionalmente, un tipo excepcional. Siempre con la sonrisa en la cara. El cuento, a flor de labios.

En los bailes, en los intervalos entre pieza y pieza, le pedía desde mi mesa: “Gallego, regálame los oídos. Y Él me regalaba el bordoneo de Nochero Soy. Y otras, se venía pesada, me devolvía el “Decí Porque No Querés”

Lito Carbonell

Amigo

3 Comentarios to “RUBÉN “GALLEGO” MARTÍNEZ”

  1. Paula Dijo:
    08 Septiembre , 2008 a las 22:57 e

Hermosa nota, que presencié (por suerte!!!). “El mejor bandoneón de Bahía”. Un orgullo mi viejito, gracias Tino por tenerlo en tu página y por el video que quedó espectacular. También con semejante “temazo”…

  1. Javier Dijo:
    09 Septiembre , 2008 a las 6:15 e

Excelelente homenaje , me trae bellos recuerdos
Gracias por lo tuyo.
Javier

  1. Juan Carlos Ocaña Dijo:
    09 Septiembre , 2008 a las 7:11 e

Para quienes –como yo bahiense por adopción– conocemos “in situ” la última parte de la carrera musical del apreciado “gallego” Martínez, la nota del amigazo Tino Diez nos ha transportado mágicamente a los gloriosos tiempos del reinado del tango en la ciudad.

¡Gracias, Tino y Gracias, Rubén por habernos dado la enorme posibilidad de introducirnos en este “baúl de los recuerdos”.

Juan Carlos Ocaña
(Fervoroso amante y cultor del tango)

Ver también: Fueye eterno

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Un pensamiento en “Rubén “Gallego” Martínez

  1. loa ultimoa diez años de su vida musical tuve el honor de ser su amiga y de acompañarme con su bandoneon- fue el sueño de cualquier cantante de tangos- lo que sea el tocaba con entusiasmo. tenia alma de niño, ese mismo que peno por una madre que no conocio, todo homenaje es poco. buena persona, amigo y excelente bandoneonista. mi humilde recuerdo para el gallego-

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