Ricardo Hernán

Nació el 24 e enero de 1944, y es el segundo hijo, la primera fue Josefa, de Ricardo Hernández, nacido en España y Carolina Visconti, de nacionalidad italiana.
“Tuve una linda infancia. Papá, quien fue ferroviario, luego carnicero, adoraba el folklore. Recuerdo las noches en que se reunía a cantar con sus amigos y yo me dormía escuchándolos, pero jamás aprendí la letra de una canción” – recuerda
Pero un barrio como Bella Vista, le puso la alfombra de los picados en el baldío y en las esquinas, cuando además de la pelota gambeteaba la sombra del farol, siempre los amigos. Y este collage es una suma insoslayable que deviene en el tango
“A los once – continúa – jugué al baby fútbol en el Salón de los Deportes”. Inevitablemente pasa por todas las divisiones de fútbol del Club Bella Vista, desde la sexta división hasta la primera.Pasó de delantero a defensor. Coincidió con el Coco Basile en sexta y con Recio en la cuarta división.
Más allá del tiempo y la distancia continúa con sus amigosRICARDO HERNAN
“Siempre nos veíamos. Lo seguía en los entrenamientos y tengo muy presentes los días previos a su debut en el profesionalismo” – afirma memorando a Alfio Basile y en cuanto al “Laucha” Recio le pasó lo mismo tanto en Platense como en River: “Una vez – recuerda –en el estadioMonumental, con sus tan cómodos vestuarios, nos acordábamos de nuestros tiempos de Bahía, cuando practicábamos de noche y en pleno invierno, nos bañábamos con agua fría
Siendo muy chico se reunía con chicos mayores en las esquinas a cantar y recuerda que:
A los siete años, fuimos a la casa de mis tíos en Quilmes, que estaba pegada a una vereda cortita. En un bar, algunas noches me pedían que cantara y Josefa, mi hermana mayor, juntaba las monedas. Al otro día nos hacíamos un festín de helados.
Fue César Castro, guitarrero de ley, que lo colocó en la senda del tango definitivamente y ocurrió en Tiro Federal
“Parece ayer. Ensayamos, participamos en algunos programas en LU3 y debuté en las cantinas whitenses. Después anduve de gira junto a los Castro, Eduardo, en Bandoneón; “Yete” y César en violas”
Varias figuras del tango le sirvieron para proyectarse: “Enrique Dumas me llevó a la televisión, en Rosario, y al Uruguay. Nos conocimos en Bahía, en la Tanguería Colonial. Allí incluso, pude alternar con grandes, como Jorge Falcón”.
También recuerda agradecido a Claudia Mores, que le facilitó giras por varias provincias y a Carlos Guimaraes, que lo llegó a las ciudades del sur del país.
Condujo, con suerte dispar, emprendimientos tangueros (“negocios con amigos”, describe), incursionó en reductos tangueros porteños como el Café Tortoni y compartió un homenaje a Argentino Ledesma, donde también participaron Nora Roca y Víctor Volpe.
Es consecuente con toda reunión tanguera, siempre está presente, en el teatro, en las galerías o en los programas que difunden el tango. Y permanentemente está pendiente de todos los programas radiales o televisivos donde el tango está presente.
Es admirador, por supuesto, de Carlos Gardel, de Roberto Rufino, Jorge Falcón (“un grande de su época”, dice), María Garay (“por la sangre”, agrega) y María Graña (“por la técnica”, concluye).
Entre los locales, destaca a Nora Roca, Rubén Girou, Rubén Oscar Martínez y César Castro
Filosofa que entre los tangueros bahienses, como en todo orden, hay celos que parecen tontos y de su contacto con los grandes dice haber comprobado que los más grandes son los más humildes.

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