Olga Bruñini el fueye “BB”

Su mundo estaba ligado a la música. Su taller era, quizá, único para la afinación de todo tipo de instrumentos que produzca sonidos musicales a través de lengüetas, como bandoneones, acordeones, etc.
Humberto Bruñini, su padre, bandoneonista lo mismo que su hermano Atilio y alguno más de sus doce hermanos.
Pero don Humberto, indagó, estudió y penetró en el “vientre” del instrumento, en un primer momento tal vez, por la curiosidad de conocer minuciosamente el funcionamiento del fueye. Era casi un adolescente, cuando comenzó esta olaga-brunini-bandoneon-s30investigación pragmática, de las 6044 piezas que tiene el bandoneón. Son 278 voces, 278 remaches, 200 cueritos, 150 ballenitas para los cueritos, 71 teclas, 71 zapatillas, 71 balancines, 71 resortes y 71 mosquitas. Tres casilleros de madera dobles, para la mano izquierda, que llevan 66 cueritos en cada tabique, 12 articulaciones para las voces agudas. Igual para la mano derecha. Para el fuelle, dos marcos de madera, 60 punteras chicas, 8 grandes, 6 más para los marcos, 144 papelitos, 144 tirillas de cuerina.
El 11 de junio de 1956, La Nueva Provincia, publicaba: “En el interior de un pequeño taller, instalado en la calle 11 de abril Nº 594, tuvimos oportunidad de entrevistar a su propietario el señor Humberto Bruñini, quien se hallaba en esos momentos ocupado en las tareas que le son propias: afinación de pianos, órganos, bandoneones, armonios, acordeones a piano y toda clase de instrumentos de música en general.
El propósito de nuestra visita tenía un solo objeto: el de comprobar una versión que había circulado respecto a la fabricación por parte del artesano de un bandoneón.
En efecto, el señor Bruñini, que se encuentra radicado en nuestro medio desde hace aproximadamente siete años, nos explica con lujo de detalles las características de un bandoneón diseñado por él mismo y que ha denominado “B.B.”, sigla que significa Bahía Blanca” .

Nos cuenta Aníbal Vitali, que el fueye “BB” construido por Humberto Bruñini, fue uno de los bandoneones que a su juicio, mejor se adaptaba, para la ejecución de la música ciudadana.“El mejor bandoneonista de Bahía Blanca”, añade que en una función, tuvo oportunidad de ejecutarlo y el luthier bahiense le había incorporado innovaciones que lo hacían más versátil.
Cuando Humberto Bruñini falleció a los 70 años, su hija Olga que desde niña correteó el taller, como un juego primero y luego seriamente, se hizo cargo de las herramientas que tenía su padre, la mayoría construidas por él mismo. Se puede acceder a una filmación del taller, lamentablemente demolido, para dar curso a una torre de departamentos, haciendo clik en el Video en Youtube
En el reportaje que nos sirve de base expresaba: “Desde muy chica lo tomé como profesión. Y el cariño hacia ese trabajo iba creciendo conmigo. Tomarle cariño a las piezas de un bandoneón, ir aprendiendo poco a poco de que manera se arman determinadas piezas”.
Arreglaba un promedio de cien instrumentos por año. Tanto en afinación como en teclado. La cifra fue declinando, al respecto decía:”Pasa que hay menos músicos que tocan, porque no les quieren pagar. La gente pretende que la música sea gratuita.”
Al respecto cita a Juan Domingo Echeverría, un excelente músico que está trabajando de albañil y destaca a Osvaldo Ballo como sobresaliente discípulo de Aníbal Vitali. “Pero si la gente no comprende que a los músicos hay que pagarles, esto no va a ir bien”– concluye.
El trabajo le insumía diez horas diarias. Cita como ejemplo que para afinar un fueye, necesitaba alrededor de doce horas y una reparación general más de cuarenta horas.
Que el acordeón es más fácil por su formato por llevar planchuelas individuales y el bandoneón tiene todas voces en una planchuela que dificulta su remoción y sustitución.
Pero Olga Bruñini ya no estás, nos dejaste el 6 de septiembre de 2005. Tampoco la “Peña del 2 x 4”. Solo, olvidado, quedó tu taller de luthier. Te extrañan tus amigos, te añoran los fueyes… Y en especial, el “Doble B”, que soñara tu viejo y que seguramente por falta de apoyo financiero, fue nada más que un sueño…

Para mayor información visiten la página de Olga Bruñini

http://www.olgabrunini.com.ar

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