Los pescadores

La peña que se armó en la ferretería de Alonso, en la avenida Colón y Granada, que el recordado Ampelio Liberali, bautizó como la “Peña El Tornillo”, estaba compuesta por el Buby Alonso, hijo de Gabino Alonso, que tenía su negocio de almacén en Santiago Dasso (hoy San Martín) y Vélez Sársfield y cuentan los memoriosos, miraba los partidos subido a un palo de la luz; Mario Camagni, que durante años atendió la venta de combustible par las embarcaciones, especialmente pesqueras, en el Puerto de Ingeniero White; José Di Lorenzo, que fue maquinista y atendió la boletería de la pileta balneario del Club Puerto Comercial e integrara las comisiones del Club Defensores del Sur; Osvaldo Díaz, empleado de la Cooperativa Pesquera Whitense; Hilario Landriscini, que trabajaba en la Junta Nacional de Granos y por las noches cantaba y era mozo en la cantina “Miguelito” y todo aquel whitense que cayera por el negocio, casi al llegar la noche. La excusa era reunirse para recordar mejores tiempos pasados ya que todos eran oriundos de Ingeniero White.pescadores-artesanales Entonces se recordaba el desagraciado partido en cancha de Comercial, cuando jugando con Olimpo, en 1960, con el saldo trágico de dos muertos y varios heridos debido a la tremenda reacción de la policía; la partida del viaje del “ricordo”; los tiempos de la pileta de Comercial y todos los temas de un pueblo con un pasado de oro. En esos encuentros se dieron a la tarea de recorrer el detalle de los comercios en el que después colaboró, Miguel “El Crema” Mishevitch. A pesar de tan minuciosa labor, seguramente se han omitido o equivocado algunos de los que están o faltan en el detalle.
Este será el inicio de una serie de notas, cada una referida a un tipo de economía, del tremendo potencial de recursos, de todo tipo, que impulsaron el crecimiento de este pueblo.

Era muy cierto lo que escribió el general Estomba, como se lo denominó a partir del año 1880: “es seguro y espacioso, pero el puerto de la Esperanza, puso a prueba, antes de entregarse, el temple de aquellos primitivos moradores que se ubicaron en la riberas de la bahía, del Napostá y del Maldonado”.
Sus casillas de madera y chapa, levantadas en pleno cangrejal, sobre pilotes de madera, fueron constantemente barridas y destrozadas por las altas mareas una y otra vez. Nada detenía la irrupción del mar, en su flujo y reflujo diario. Sus olas invadían el barrizal, destrozando en instantes el trabajo afanoso de meses y llevándose en retirada, sus efectos, mercancía y hasta cadáveres, cuando los valientes marineros y pescadores habían sido sorprendidos de noche por la creciente y derrumbadas las endebles paredes de las casas.
Muchos vecinos tenían atada una canoa a la escalera de su casa, si querían salir en horas de marea. Muchas veces no alcanzaba la altura de los pilotes y el agua agitada por el oleaje, alcanza niveles considerables en el interior de las casas.
El relleno de terrenos hechos por el Ferrocarril del Sud, y sobre todo el terraplén de la vía que va a Galván, salvaron a la parte más poblada de nuestro pueblo, de las continuas apariciones de las sudestadas. Ello ha venido en ayuda de la formación de nuestro pueblo.
Al principio eran pocas las embarcaciones que iban a “tirar la redes” muy cerca de la costa. Después de la llegada de nuevos contingentes inmigrantes fueron aprovechando experiencias traídas de Europa. Más tarde, ya muy cerca de la pesca en White, las tradicionales lanchas amarillas, con potentes motores marinos, arriesgaban su itinerario hasta las inquietas aguas de la Bahía San Blas a Puerto Madryn. Francisco Vitale cuenta en su libro “Memorias de un pescador”…poco antes de finalizar sexto grado, me dijeron mis padres que debía dejar de estudiar para comenzar a trabajar, recuerdo que lloré mucho pensando dejar a mis compañeros, el aula…(…) “mi padre me expresa que tenía que empezar a acompañarlo en la lancha ´La santa Lucía´ (…) en la lancha éramos cuatro personas, incluido el grumete que era yo, creo que no tenía más de doce años.(…) en la salida aprovechábamos la vela, para ahorrar nafta porque la ganancia era muy magra debido al poco valor que tenía el pescado, por ejemplo: un cajón de corvina o pescadilla de 40 kilos se vendía de $ 0,50 a $ 1,00 y un litro de nafta costaba $0,20. La economía en la lancha era total, tres veces por semana se comía carne, el restos de los días eran legumbres y pescado.” Traían el pescado a puerto, y cuando llegaban comenzaba la hora de la venta, especialmente con unos veinte palanqueros, que en una caña colgaban dos pesadas canastas, alrededor de 120 kilos de pescado, con las que caminaban hasta la estación del ferrocarril, para comercializarlo.
También estaban los marchantes, que sobre la parte del muelle tenían construidos galpones de chapa y madera en los acondicionaban el pescado. Luego procedían a despacharlo por ferrocarril a distintas localidades. Esa mercadería salía entera tal como salía de la lancha. El transporte era efectuado por los marchantes desde el muelle hasta la estación ferroviaria de Garro por medio de carritos tipo jardinera, conducido por dos hombres, uno entre las varas y el otro empujando desde atrás. No existía aun el camión y todo era impulsado por la fuerza de esos sacrificados hombres, que percibían de $ 20 a $ 40 por mes.
15977439_1139325372832598_6953493858093601937_nRecuerdo – continúa relatando Vitale – que a media mañana llegaba las parte más triste, sobre la cubierta de la lancha teníamos todavía una gran parte de la carga, entonces yo le pregunto a mi padre: ´¿qué hacemos con todo esto?´él me respondía: ´esto ya no lo vendemos, dentro de un rato volvemos a salir y entonces lo volcamos al mar. Todos los días eran iguales. Entrábamos y salíamos a puerto con pesca y lo que no se vendía, se volvía a tirar al mar.(…) durante los meses de agosto y septiembre colocábamos la red fondeada y empezábamos a revisarla tratando de sacar rápidamente el pescado que, supuestamente, podíamos vender, ni bien obteníamos esa cantidad dejábamos la red abierta para que se fuera todo el pescado, caso contrario al aumentar la corriente, como es normal, se corría el riesgo de perder la red (…) A pesar de de haber tanta riqueza en el mar, los pescadores recibíamos muy poca ganancia, por ello mi padre pensó en cambiar transitoriamente la actividad pesquera y conversó con un amigo, de nombre Ercolano, que era proveedor de los buques de bandera italiana. Justamente en esos días se daba una mayor afluencia de esos buques y (…) contrató a mi padre para que con una lancha le transportáramos víveres a los barcos que esperaban turno en rada”. El auge mermó un año después y abandonamos ese trabajo.
Un día luego de almorzar Francisco Vitale, escucha que, un recién llegado a su casa, pregunta por el padre: Ambos avanzan hacia la cocina, donde estaba su padre, quien le dice al hijo que la visita era Pascual Russo. Luego de unos vasos de vino, convienen formar una sociedad de pescadores a fin de mejorar los ingresos de todos los pescadores. En 1940 se forma la Sociedad de Pescadores, lo que uniforma y hace más equitativo el precio del pescado. Personal de la entidad supervisaba las ventas a palanqueros y marchantes. Cuando se cumplió un año de la nueva organización, los pescadores se encontraban con mejores retribuciones e invitando a las autoridades se realizó un asado conmemorativo en un vagón comedor donado por el ferrocarril, que hacía las veces de oficina, en el mismo muelle.
Siete años más tarde la Sociedad se había transformado en cooperativa, dejando conformes a algunos y a otros no tanto.
Y llegó las pesca del tiburón, y del cazón, para la extracción de la vitamina A1. Pero había que internarse mar adentro con embarcaciones más poderosas y seguras.
Las embarcaciones de Ingeniero White continuaron con la pesca existente en la ría como pescadilla, corvina, palometa, algo de camarón y langostinos.
La comercialización de la Cooperativa, algunas veces directa y otras a través de intermediarios, a veces en consignación que con un principio bueno. Luego se mandaban entre ochocientos y mil cajones que se vendían en la medida de la necesidad de mercado en Barracas o H Irigoyen. El pescado no vendido era decomisado. El gasto de envío era directamente abonado por la lancha que lo producía y a poco el resultado fue completamente negativo.
Los vaivenes económicos afectaron notablemente a la cooperativa, que con algunas variantes se mantuvo hasta que llegó el momento del cese total. Empresas particulares entonces se encargaron de comercializar los frutos de mar, con instalaciones de primer nivel y amplias cámaras frigoríficas, que alberga hasta tu comercialización, el pescado de nuestra ría y otras especies de distintas zonas del país y del extranjero
NOTA :LANCHAS PESQUERAS DE INGENIERO WHITE
Águila blanca – Amada maría – Ancona – Antonito C – Argentina – Argentina S – Avanti Salvador – Cameco – Camilo II (ex San Camilo) – Conte Biancamano – Diógenes – Don Alejandro – Don Francisco – Don Francisco Rodogno – El Antonito C – El Envido – Flor de barca – General Cadorna – General Cogorno – Guaminí – Hasta luego – Hija de la Nueva Ancona – Josefa Todisco – Josefina – La Amada María – La Nueva Lucia – La Paloma (ex Eva Perón) – La Pescadora del Sud – La Virgen de la Guarda – Las Malvinas – Lucero del Alba – Lucrecia – Luisito Tirasso – Margarita Galante – Marichiare – María Isabél – María SS. de Constantinopoli – Montefasano – Neutral – Nongipensare – Norte América S – Nueva Ancona – Nueva Argentina S – Nueva Lucía – Pascual Silvagni – Princesa Yolanda – Puerto Mar del Plata – Res no verba – San Adrián – San Antonio – San Antonio Abate – San Francisco – San José Segundo – San Silverio – Santa Lucía – Segundo Diógenes – Serás suerte – Siempre Lucinda – Stella Polare – Stella Maris – Trento – Vicencio Lucrecia – Virgen del Luján – Virgen de Pompeya – Virgen de Pompeya Segunda – Vola maría – Whitense.

NOTA 2: Esta como todas las notas que intentan abarcar la historia viva del Ingeniero White, tiene, como lo hemos expresado las limitaciones de las posibilidades de sus emprendedores al acceso de la información correspondientes.

La falta de registros, en unos casos, la imposibilidad de lograr los documentos existentes, la transmisión oral que se va debilitando vegetativamente, dan como resultado un enfoque parcial del tema encarado.

La única forma de mejorarlo es que quien tenga información respecto a este o a cualquiera de los temas del blog, me lo haga saber. Por supuesto no me molestarán las observaciones de ningún tipo que se formulen y es más les estaré sumamente agradecido por ayudar al rescate de nuestro tiempo pasado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s