Los diarieros

Los vemos en cada esquina de la ciudad, trabajan desde la madrugada los 365 días del año. ¿Quién ve por sus derechos laborales?¿Tienen acceso a los servicios de salud?¿Pueden trabajar libremente?KIOSCO
No saben de lluvias, viento, ni calor. Apenas dejan de trabajar tres días en el año.
Todas las mañanas bien temprano, se abrigan adecuadamente, afinan su garganta y salen a vocear las calles de las ciudades y pueblos del país y del mundo, para tratar de superar el promedio de 40 ejemplares diarios entre clientes fijos y ocasionales.
La conmemoración de todos los 7 de noviembre se estableció desde 1947, cuando falleció Florencio Sánchez, dramaturgo uruguayo, autor de un personaje, en una de sus obras, que vendía diarios y que debido a la delgadez de sus piernas le decían “canillita” .Fue en 1867, la primera vez registrada, en que un vendedor de diarios anunciaba las ediciones del diario “La República”. Esa modalidad que tuvo amplia repercusión y fue implementada por otras publicaciones, agregando a la entrega por suscripción, esta forma de venta eventual, que creo una nueva forma detrabajo.
La actividad fue adaptándose a los tiempos y cambiando según los usos y costumbre de la sociedad que los nutre y los consume. En la actualidad y producto de las políticas de expulsión de las empresas estatales de muchísimos obreros y empleados, ocurrida en el despilfarro de los años 90, muchos responsables de familia, se volcaron a esta actividad, logrando paliar la indigencia a que los hundieron aquellos gobiernos irresponsables. Además de personas mayores que fueron ocupando a los diarieros niños, también las mujeres se han incorporado a este trabajo y les resulta fundamental para el sostén de sus hogares. Por ello la mayoría recuerda esas jornadas cuando los acontecimientos de las Torres Gemelas, en Estados Unidos, las similares en Madrid y Londres y los sucesos de Buenos Aires que provocaron la renuncia del presidente Doctor Fernando De La Rúa, ese fatídico 20 de diciembre, les significó duplicar y en algunos casos más que eso, la venta de ejemplares. En ese sentido, son los domingos, en que la carga es más pesada, porque además del incremento de las ventas, las editoriales aumentan considerablemente la cantidad de suplementos e incluso revistas, aparte del precio de tapa, del que en algunos casos van a porcentaje. Opinan que “El trabajo requiere de mucha paciencia y fortaleza, se vive a destiempo de la sociedad porque esperan la salida del diario a la medianoche, algunos empiezan a vender a la madrugada y no se detienen hasta la tarde.”

El 1 de mayo, Navidad y Año Nuevo, son los únicos días en que no se publican diarios. Tampoco deberían trabajar el día del canillita, o sea el 7 de noviembre, pero los diarios no les respetan ese día y si bien se sigue celebrando por parte de los diarieros, esa fecha, la necesidad hace que hayan tenido que aceptar trabajar en su día normalmente.

De todas maneras en todas las ciudades y pueblos se juntan para festejar su día y, asado por medio, comparten su experiencia en el oficio de vender diarios y llevar las noticias a todas las familias de la región. En Mina Clavero, provincia de Córdoba, en la plaza que está frente a la parroquia del Cura Brochero, hay una hermosa estatua que homenajea a los canillitas.
No puede dejarse en el olvido a aquellos canillitas que recorrían las calles de las ciudades y pueblos, que tampoco anunciaban la aparición de los diarios a voz en cuello. Se trata de los kioskeros, que desde su pequeño, o no, local, a través del tiempo reservaban nuestra “El alma que canta” , “Cantando”, tal vez “El Gráfico” y la “Goles” o las revistas que querían nuestras novias, “Idilio”, Idiofilm, quien sabe “Radiolandia” o “Nocturno” o algún número de la revista “Hobby”.
Personalmente, recuerdo al inefable Chapita, su local de Belgrano y Mascarello, era más que un puesto de revistas, era un lugar de encuentro, de los comentarios futbolísticos de los lunes, o las previas de los enfrentamientos entre Comercial y Huracán o River y Boca. Seguramente los actuales dueños de ese kiosco, los amigos Sancho y Bellomi, mantienen dentro de lo posible, esa sana costumbre de charlar con los amigos.
Antes había sido el Osvaldo Pretini, con su quiosco en Juan Bautista Cabral y Guillermo Torres, donde esperábamos cuando pibes, la llegada de “El Tony”, “Rayo Rojo” o el eterno “Billiken”.
Y durante muchísimo tiempo, lo ví a Juan Chieroni, a las seis de la mañana, bajar del colectivo de la Línea 1 de la Compañía “La Unión”, su cargamento de La Nueva Provincia para todos los puestos de venta de White. Y hacia las diez de la mañana, hacía lo propio con los diarios y revistas de la Capital Federal, en la plataforma de la estación ferroviaria de Ingeniero White.

NOTA: El detalle de DIARIEROS DE INGENIERO WHITE:
Alfonso – Botta – Chapita Carrascal – Juan Chieroni– Cafiso – Alberto Velovich – Vidal – Osvaldo Pretini  – Vitaquis – Tejera

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