Florentino Mazzone

La Nueva Provincia, el 4 de agosto de 1996, en la sección “Nuestros anónimos”, con el titulo “Quejas de bandoneón” y con el siguiente copete “A través de la música, una visión del White de otros tiempos” publicaba:

ROBERTO S Y FOLEN

“Con sus 86 años a cuestas y el bastón que el sirve de sostén, Florentino Mazzone no deja de cumplir con el rito de reunirse diariamente con un grupo de amigos, en la esquina de Siches y Belgrano, de Ingeniero White.
´Es una costumbre que mantenemos desde hace añares – comenta – y nos pasamos un rato lindo, especialmente cuando hay sol y no hace mucho frío, porque todos somos veteranos. ¿De qué hablamos? Y…un poco de política, de las cosas que pasan en el pueblo, de los recuerdos de otras épocas y de la mayoría de esas pequeñas cosas que hacen a la vida…´
Músico por antonomasia, Mazzone es reconocido en la localidad portuaria por su condición de destacado bandoneonista y director de orquesta, aptitudes que reflejan amarillentos programas anunciando distintas presentaciones y no pocas fotografías de todos los integrantes del conjunto.
Claro – dice – eso era en otros tiempos. Pero si de evocar se trata, le cuento que aquí cerca, en la cortada Muñoz, vivía un tal Rodríguez que tocaba el bandoneón… No sé por qué, ese sonido me atraía y muchas veces dejaba el picado de fútbol en la calle, para acercarme a la casa y escucharlo. Lo comenté con mi padre y él me dijo que, si quería aprender, me comprara ese instrumento. Y así fue.
-O sea, que Rodríguez fue su maestro…
-´Así es. Y mis primeras armas como músico las hice en bar de Bugarini, que ahora se llama Sportman, pero sigue estando en el mismo lugar, frente a la parada de los taxis. Allí, íbamos varios muchachos que tocábamos algún instrumento, y como yo era el que más sabía, me daban oportunidad de la hacer La cumparsita, El choclo, El garrón, temas que me resultaban muy fáciles.
-Y así se fue haciendo, ¿verdad?
-¡Claro! Después, me fueron llevando a algún baile, integrando un conjunto que había armado Rodríguez. Junto con Spósito [Rosario], que tocaba el violín en la ´Verde´, hice otro grupo musical, donde ´Melón´ Troncoso (famoso jugador de fútbol de Comercial, que hasta jugó en Boca Juniors), tocaba el piano.
´También en un momento me acompañaron los hermanos Persia, que eran igualitos, que la gente se confundía y no los distinguía´.
ALLA POR EL 30
-¿Cuánto tiempo tuvo usted su orquesta?
Veinte años. Empecé en el 30 y le cuento que en aquella época había que tocar de todo, tangos, foxtrot, pasodobles, rumbas. No teníamos los instrumentos de percusión que hay ahora, pero nos arreglábamos con la batería. Tampoco había micrófonos y los primeros que pusieron hacían tantos zumbidos que terminaron por sacarlos.
-Gardel ¿cantó en White?
-Dicen que sí. Yo no me acuerdo. La que estuvo es Azucena Maizani, que le tocó actuar en una noche en que se levantó una tormenta infernal. Estaba cantando Silencio y se armó un lío bárbaro, con vidrios rotos y cosas que volaron por el aire.
-¿Su orquesta, tenía cantores?
No, pero en un tiempo cantaba Tito Lagos, que se llamaba Alberto Fontán y era locutor (speaker le decíamos nosotros) de LU2; uno de los hermanos Persia, Carmen Recuna, Antonio Campos, Tulio… y su famoso Garufa, Víctor Iglesias [N.R.: artísticamente Adalberto Nortón], Isabelita Tabarés.
-Por lo visto, no faltaba trabajo…
-Para nada. Siempre había festivales, kermeses, bailes, serenatas. Íbamos mucho al Boulevar, para agasajar a alguna chica que había venido a bailar a White y había levantado alguna admiración. Los hermanos Suárez siempre tenían a alguien que dedicarle algo.
-¿Hasta cuándo se dedicó a la música?
-Creo que fue en el 48. Empecé a trabajar en YPF, me casé, también trabajé un par de años en ferrocarril. Y aquí estoy.
EL WHITE DE ANTAÑO
-¿Cómo era la vida en White, en aquellos tiempos?
Tal vez había más miseria que ahora, pero la gente se divertía más. Había gente muy buena. No como estos tiempos, que siempre hay peleas, tiros, drogas. No había cantinas, pero sí muchos bares y el mayor trabajo lo daba el puerto y, por consiguiente, se incentivaba todo el pueblo.
-¿Tiene nostalgia de todo ese tiempo?
Y…uno siempre se acuerda de cosas. Le comento que todavía tengo el bandoneón que usaba entonces. Mire, aquí está.
-¿Se anima a tocar algo?
-Voy a intentar con Quejas de bandoneón, si la hernia me deja..”

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