El viento nos cuenta cosas

EL VIENTO (GUAITENSE) NOS CUENTA COSAS…

Fue el dueño y señor de toda la región. Acamó pastizales, erosionó los médanos y creo turbonadas de olas en el mar.

Contempló las esporádicas presencias de huiliches, pehuenches, picunches, puelches, tehuelches y otras tribus, nómadas impenitentes que buscaban el medio de subsistencia, con frutas y semillas, en una agricultura elemental, cazando guanacos, jabalíes, o huemules, armados de arcos, flechas, lanzas y boleadoras.O llegando a la desembocadura del Arroyo Napostá, para intentar, como última posibilidad, ya que no eran de su preferencia, con rudimentarios artificios de captura, la pesca de la fauna ictícola,
Tal vez el único testigo, cuando Hernando de Magallanes, vio desfilar por la borda estribor de su nave “Trinidad”, las borrosas costas salitrosas, que lo indujeron a anotarlas como los “Bajos de arenas blancas”.
Los navegantes del siglo XVI fueron los primeros en aventurarse en la enorme entrada del mar en la tierra en forma de embudo, limitada por anegadizos canales e inmensos cangrejales, según queda demostrado en el libro del Dr. JOSÉ MOLINARI, fue FERNANDO DE MAGALLANES, el único que se internó profundamente en la Bahía desconocida; este hecho está citado en el diario del piloto albo que señala que: “ el 12 de febrero de 1520 tomaron la altura del sol y pasado media día pusieron rumbo al S.O. y al amanecer del día 13 vieron tierra y navegaron en derecho de los bajos de la victoria” (el 13/1/1520).
Más tarde otras aventuras marítimas, en las que quedaron registradas noticias de este lugar, nombrándoselo como “Costas de Bajas, Río de los Sauces o Heyque Leuvú”.
El viento se hizo amistoso con Francisco de Viedma, que registró en los planos una aproximación del dibujo terrestre de la bahía.5
En las célebres cartas de DIEGO DE RIBEIRO de 1527 y de 1529; aunque demuestra poco interés y conocimiento de la costa bonaerense, figura a la altura de Bahía Blanca una entrada profunda denominada “Bajos Anegados”.
Resulta una excepción la carta de JOHN NARBAROUGH quien visitó nuestra región y demarcó con forma real la “Bahía Anegada”; ya que los siglos XVII y XVIII muestran imprecisiones notables en la cartografía de nuestras costas.
En el año 1824, marca un nuevo hito de la creación de nuestro puerto; durante el gobierno MARTÍN RODRÍGUEZ, a través de su ministro BERNARDINO RIVADAVIA, solicita y comisiona al comerciante y armador VICENTE CASARES para que proyecte la edificación de un Puerto, Pueblo y Fuerte en la zona de Bahía Blanca, el contrato debió rescindirse por falta de fondos.
Con muchos esfuerzos nuestro pueblo, a la vera de cangrejales casi inexpugnables, se fue forjando.
El acceso al estuario, por la repetición de naufragios, había estigmatizado a la bahía del salitre blanco.
En 1875 Nicolás Avellaneda decretó “Créase una receptoría en el Puerto de Bahía Blanca, para el comercio interior y exterior”, complementando disposiciones que habían declarado puertos libres a Bahía Blanca y Carmen de Patagones.
Sin embargo la implementación en la práctica de tales disposiciones, por el escaso calado, el laberinto de sus peligros bancos y las repetidas tormentas, solo permitía la navegación de pequeñas embarcaciones y conducidos por expertos capitanes. Las flotas de buques importantes de las compañías extranjeras no se animaron a comerciar a través del incipiente receptoría, a pesar de la liberación de gabelas y tributos impositivos.primera ballenera-remos
En un mensaje a la Legislatura en 1878, el doctor Avellaneda: “Para dar eficacia al proyecto de trasladar las fronteras interiores al Río Negro (…) para aproximar de ese modo las poblaciones y hacer más segura la expedición de las provisiones militares.
El Poder Ejecutivo ha decidido fijar su atención sobre el Puerto de Bahía Blanca. Es vasto, cómodo y seguro, pero es necesario que se practiquen algunas obras para facilitar sus servicios

Así en 1882 se realiza la señalización y balizamiento del canal de acceso a la bahía, se efectúa el terraplenado sobre la costa y el 25 de abril de 1884 el ferrocarril completó por primera vez el recorrido desde Buenos Aires hasta El Puerto (J.G.P.)
Disipado el peligro de los malones, crecía con el aporte de italianos, españoles, ingleses y otras nacionalidades minoritarias, cambiaba la fisonomía ciudadana de la incipiente Bahía Blanca.
Nuestro pueblo, embrión de potencialidades, era todavía una sombra cenital, de esa evolución ciudadana.
Cuando por diferencias de temperaturas, las aguas de la bahía anegaban los bajos terrenos adyacentes y en su ímpetu, impulsaban el nivel de las olas que impertinentes superaban los pilotes que elevaban las viviendas penetrando en las casas, con ímpetu incontenible.
Un escenario multicromático de lenguas formaban unas quinientas almas, napolitanos, sicilianos, romanos, gallegos, portugueses, polacos, croatas, árabes, griegos, austriacos, que trataban de comunicarse más allá de la barrera del idioma, ensordecidos entre los golpes de los martinetes, el trepidar de las dragas y el lamento de las bateas transportando el barro sacado de la ría.p defensa
El 3 de julio de 1885, el Ingeniero Guillermo Moore, comunicó oficialmente la culminación de las obras del muelle. El 26 de septiembre de ese mismo año, el Presidente de la República, General Julio Argentino Roca, habilitó el Puerto de Bahía Blanca: “para todas las operaciones de carga y descarga
Esa fecha quedó establecida como el día de la fundación del pueblo de Ingeniero White. (J.G.P.)
El adoquinado que se produce en 1888, lográndose un vínculo más fluido con Bahía Blanca, que se traduce en un crecimiento comercial de recepción de mercaderías importadas y la salida marítima de productos locales, con mayor celeridad.
El viento ha mermado su fuerza, ¿estará cansado? Su testimonio se vuelve inaudible…Le damos un poco de sosiego a nuestro ancestral amigo…
WHITE ASOMA..!
¿Qué dicen los viejos archivos?
En 1824, siendo Bernardino Rivadavia, ministro de Gobierno del General Martín Rodríguez, se decide el proyecto. Recién en 1827 fue cuando la Legislatura autorizó al Ejecutivo, para establecer la frontera, en la costa sur del Océano Atlántico, para proteger el acceso a la “bahía blanca” y por consecuencia la erección del puerto en estos terrenos whitenses.
El 7 de marzo de 1828, el gobernador don Manuel Dorrego, le encomienda al Ministro de Guerra y Marina don Ramón Balcarce, llevar a la práctica el establecimiento de la línea de frontera. La designación que en principio se destinaría a Juan Manuel de Rosas, lleva al terreno de los hechos al Coronel Ramón Estomba. Es entonces cuando luego de repetidos combates con los indios, puede arribar a la bahía un pequeño transporte, denominado sumaca, embarcación chata y con dos palos, que ostentaba el nombre “Luisa”, con los materiales necesarios para realizar la “Fortaleza Protectora Argentina
Las instrucciones de Balcarce: “Después de elegido el lugar donde se ha de situar el fuerte y recibidas las noticias que debe darle el Capitán de la sumaca “Luisa”, don Diego Harrison, que lleva a Enrique Jonel, que va encargado de hacer los reconocimientos más prolijos, sobre la “bahía blanca”, par determinar el puerto de entrada a nuestros buques, o que concilie y reúna las cualidades de mejor canal, más agua y seguridad, se establecerá la Batería que ha de cubrirlo en la aproximación posible al fuerte y será cubierta con los Artilleros y tropa de infantería que lleve, con cuanto crea el Coronel Comisionado necesario...”original_dsc_0604.jpg
Por su parte el coronel Estomba, con fecha 31 de marzo de 1828, refiere: “El sargento mayor del regimiento Nº 7, con un piquete del mismo cuerpo fue mandado adelantar a “bahía blanca”, conduciendo algunos auxilios para la tropa ya existente en aquel punto (…) como también para proceder a la descarga del buque existente en el puerto con bastante antelación.(…) La provincia ha hecho una adquisición
y espacioso como también campo de cría y labranza de la mejor calidad .
ventajosa la que ofrece un puerto seguro..”
Sin llegar a la bahía y bautiza al puerto con el nombre de “Puerto de la Esperanza”: “Toda la División se halla establecida en la parte occidental del Río Sauce Chico, a una legua del puerto que hoy tiene el nombre de Puerto de la Esperanza (…) las circunstancias de este punto (…) han excedido a nuestras esperanzas (…) en un mismo punto y a muy cortas distancias. Buen campo, terrenos de labranza, agua exquisita, inmensa cantidad de combustible y un puerto que exigirá muy poca obra para ser seguro y cómodo”
PUERTO VIEJO
A partir del desembarco de la embarcación “La Luisa”, la desembocadura del Napostá fue utilizada frecuentemente luego que, por ese arroyo, llegaron los materiales para la construcción de la fortaleza. Y así fue aumentando la navegación, tanto proveniente de Patagones como de Buenos Aires, dejando diversa mercadería y embarcando productos de la primigenia agricultura y ganadería.
Hasta mediados del siglo XIX, el puerto de Bahía Blanca, era simplemente, una serie de tablones y estacas, en la desembocadura del arroyo Napostá, por el peligro del cangrejal existente. Sin embargo ya se habían constituido empresas comerciales dedicadas al quehacer marítimo con Buenos Aires. Uno de los veleros, pertenecientes a don Francisco Bozzano, tenía como capitán a uno de los más conocedores navegantes de nuestros puertos, cuyo nombre lleva una de las calles de nuestro pueblo: Juan Plunkett.
El editor Malhall, en 1869 escribió: “La ciudad de Bahía Blanca está a dos leguas del puerto. La entrada a la bahía es fácil (…) con Buenos Aires es de gran ventaja” era un 40 % menos y concluía: “Todo el movimiento actual del puerto, consiste en 21 embarcaciones que desplazan 1665 toneladas”.
EL IMPULSO DE LOS RIELES
Cuando llegó el ferrocarril, el crecimiento del puerto fue casi vertiginoso, con la carga de materiales que estaban involucrados en la realización de los lugares que albergarían a los talleres, los rieles y demás elementos para el asentamiento de las vías del Ferrocarril del Sud, en construcción.
Ello aumentó superlativamente el movimiento, según lo consigna el Sub-Prefecto del Puerto don Daniel Cerri, en 1883, comparando cifras con las registradas en 1882: “ Aumentó 1.293 pasajeros; 10 buques de cabotaje a vela; 5 vapores; 5 de ultramar; 698 tripulantes y 6.688 toneladas” Esto reflejaba un aumento de 114% en pasajeros; un 38% en buques de cabotaje a vela; un 10% de vapores; un 56% en buques de ultramar; un 77% de tripulantes y un 21,5% en toneladas transportadas:
Si se tiene en cuenta la precariedad de muelles, casi inexistente, el poco calado que obligaba a que las embarcaciones que lo superaban, debían transbordar en canoas, para su traslado al llamado Puerto Viejo o en algunas ocasiones al Puerto Nuevo que se hallaba en construcción. La tarea no era simple pero promovía trabajo, aunque sacrificado y peligroso.
LAS CASILLAS
Y paralelamente primero en Puerto Viejo y luego en cercanías del Nuevo Puerto, se radicaban poblaciones, con viviendas de madera y chapa Esta particularidad de construcción, sobre pilotes de madera, hincados en el cangrejal, con una larga escalera para acceso, previendo las crecidas de las mareas popularizó el nombre de “casillas”, que de denominar a la casa pasó a nombrar al hueco ubicado debajo del piso.
EL PUERTO DEL FERROCARRIL DEL SUD
El trazado del Ferrocarril del Sud a través de la Provincia de Buenos Aires, no tenía acceso a ningún puerto, por lo que la citada empresa, decidió extender sus rieles desde la actual localidad de Lamadrid hasta el puerto de Bahía Blanca. La empresa envió buques cargados y que a través del muelle del Napostá, enviaba los materiales destinados a la primera etapa del Muelle de Hierro.
MUELLE DEL FERROCARRIL DEL SUD
El muelle de la empresa F.C.S. se habilitó por decreto del Poder Ejecutivo de fecha 26 de septiembre de 1885 y que firma el Presidente de la Nación Julio Argentino Roca y como se dudaba que fuera invitada, por antecedentes registrados anteriormente, la Municipalidad de Bahía Blanca, en la comuna se reunió un grupo de vecinos y se formó una comisión, integrada, por personas directamente ligadas, al impulso que tomara la navegación y a las empresas constructoras de buques de nuestro país.
EL PRIMER WHITE ITALIANO
Los obreros empleados en la construcción del Muelle de Hierro, el más moderno de los erigidos hasta ese momento, la mayoría era de origen italianos, napolitanos, sicilianos y romanos; entre gallegos, portugueses, polacos, croatas, árabes, griegos, austriacos contratados directamente, formaron el grupo mayoritario de la futura población whitense y que prontamente se integraron a los marineros y pescadores establecidos, ya en el lugar.
Láinez, luego de describir minuciosamente los trabajos que se efectuaban y sus rápidos avances, concluía. “Todo un pequeño pueblo ha nacido como por encanto al lado del taller y vive agrupado en casillas de madera, techadas con zinc y levantadas sobre rieles. Por la noche, después de comer, los obreros salen a fumar a la playa y se oyen cantos y música de acordeón; (…) a las once todos duermen. Es todo un mundo de ingleses y de italianos, distribuidos por cuadrillas,”
Dice al respecto el Álbum de Ingeniero White, en 1928: “a la sombra de aquel Muelle, clavado a golpes de martinete, ha surgido una población tan importante como la que, con el nombre de Ingeniero White, es conocida en todas las partes del mundo, donde se reúnen curtidos lobos de mar”
PRIMER INTENTO DE PUERTO NACIONAL
En 1884, el Poder Ejecutivo, envió al Puerto de Bahía Blanca, al ingeniero Bigi, para que estudiara y planificara las necesidades fiscales y levantar las instalaciones necesarias para el normal desenvolvimiento del comercio y las urgencias tributarias, sin tener que depender de las empresas ya instaladas
En su informe, el ingeniero Bigi, recomendaba que se expropiaran las instalaciones asentadas por el Ferrocarril del Sud incluso los 600 metros de vías, que estimaba a un costo de 700.000 pesos moneda nacional.
La sugerencia no prosperó y la empresa inglesa continuó junto con todas las obras instaladas, por cuarenta años más, como así también Puerto Galván y Cuatreros.
AMPLIACIÓN DEL MUELLE DEL F.C.S.
La Empresa del Ferrocarril del Sud, pronto vio que el incesante tráfico, hacía necesaria una ampliación del muelle existente, por esta razón, en 220 metros lineales más, lo que solicita, en 1899, bajo la firma del ingeniero Guillermo White.
Al año siguiente, por intermedio del mismo funcionario, el F.C.S. solicita la anuencia del Gobierno para ampliar en 300 metros, lo que permitiría el atraque de dos chatas y dos o tres buques.
POR FIN EL MUELLE NACIONAL
El doctor Mario M. Guido, diputado nacional, con una trabajosa tarea, sin desmayos y enfrentados a intereses económicos particulares, logró una ley que disponía la construcción de un Puerto Fiscal en Bahía Blanca. Su fe y su constancia, hallaron una vez aprobada la disposición, al ingeniero Flores y al apoyo de ciudadanía bahiense.
El proyecto expresaba: “Autorizase al Poder Ejecutivo para construir en la zona del estuario de Bahía Blanca, (…)que constituirán el Puerto Nacional de Bahía Blanca (…)un muelle para la navegación de ultramar, de una extensión no menor de 350 metros y otro de 250 metros para la navegación de cabotaje, ambos con todas las obras necesarias: dragado, relleno, vías férreas, calzadas, maquinarias para carga ydescarga, aguas corrientes, depósitos, edificios para la aduana y resguardo, tinglados, usinas, e instalaciones eléctricas y el acceso al camino adoquinado de Bahía Blanca a Ingeniero White (…) Me parece, pues, que vale la pena invertir cinco millones de pesos que propongo para una obra de cuya utilidad fiscal, dan tan elocuente prueba las cifras apuntadas (40 millones de pesos moneda nacional en el decenio 1911 a 1920) Máxime si se tiene presente que estimulada la importación, con el nuevo puerto, la renta adquirirá mayores proporciones.
El Álbum de Ingeniero White, de 1928, cierra el comentario: “Día grato para Ingeniero White, el que se inaugure el Puerto Nacional
ARRIBA LOS QUE VAN A GUAITE…!
El 7 de marzo de 1884, el Ferrocarril del Sud, estableció el servicio regular de trenes de Bahía Blanca al Puerto y el primer local corrió el día 26 de junio con el siguiente horario, Salidas del Puerto: todos los días a las 8:30 a.m. y a las 2.00 p.m. y desde Bahía Blanca, todos los días a las 11:00 a-m. Y 5:00 p.m. El pasaje costaba 18 centavos moneda nacional para primera clase y 12 centavos para la segunda. El viaje demoraba diez minutos dejando a los pasajeros a casi dos kilómetros del muelle.
LAS PRIMERAS ESCUELAS

Hubo intentos de escuelas, como ser, la que funcionó en la iglesia, “La exaltación de la Santa Cruz” o la que comandaba el maestro Traversa
Las primeras escuelas oficiales, que funcionaron en Ingeniero White, fueron las identificadas con los números 11, 13, 15 y 21. La primera se trasladaría a Bahía Blanca y actualmente esta ubicada en la calle Bolivia 450. En el tiempo una escuela privada que emblemática en Ingeniero White, estamos hablando de la Escuela Sarmiento, del maestro Gejo. Las restantes, aunque se han trasladado de su lugar de origen, aun permanecen en la localidad.
LA IGLESIA CATÓLICA
La capellanía vicaria de Ingeniero White, fue determinada por el obispo de la diócesis de La Plata, monseñor Juan N. Terrero, el 10 de febrero de 1910. La iglesia construida de chapa de zinc fue inauguraba y bendecida, por el presbítero Formaine, el 21 de septiembre de 1913 y tomó posesión de la capellanía el presbítero Agustín Bueres.
En 1939, el 20 de junio por disposición del obispo de Bahía Blanca, Leandro Astelarra, fue elevada a la categoría de parroquia.
Lleva el nombre de Exaltación de la Santa Cruz y soportó el rigor del tiempo hasta que fue reemplazada el 22 de enero de 1979, con el nuevo templo.
OTROS CULTOS
La Mission to Seamen (Misión para Marineros) de la Iglesia Metodista, ubicada a pocos metros del Puente La Niña, prestaba sus oficios a los tripulantes y a la comunidad que trabajaba en la construcción de los muelles del ferrocarril.
EL MOVIMIENTO COMERCIAL
El desenvolvimiento comercial, fue en aumento y hacia fines de la década de 20, se contaba con cerca de cincuenta importantes establecimientos: bares, grandes tiendas, abastecedores de buques, mercados, almacenes, confiterías, panaderías, forrajes, fabricas de soda, etc.
HOY, SOLO QUEDAN CENIZAS...
El 2 de marzo de 1900, el Gobierno aprobó la construcción del edificio de la Ferrocarril del Sud, a 560 metros más al sur, de la estación anterior, que se ubicaba a la altura de la actual Avenida Juan Bautista Cabral, y que misteriosamente, quedó reducida a cenizas el 22 de diciembre de 1991.
UN PUEBLO POLIGLOTA Y COSMOPOLITA”
“La ciudad de Bahía Blanca disfruta del privilegio de ser vecina del Puerto de Ingeniero White. En lugar de ser como tantas otras poblaciones bonaerenses una urbe absorbida por la soledad de la pampa, y estar expuesta -como lo percibió Martínez Estrada- a la influencia de las fuerzas telúricas que tienden a disgregar el esfuerzo del hombre que intenta humanizar su hábitat, la llamada “capital del sur” recibe a través de su contacto con los porteños de Ingeniero White (…)
En la ciudad surgen asociaciones de idiomas extranjeros que conservan y prolongan nuestra cultura europea; en la localidad portuaria muchos habitantes son por necesidad descuidadamente políglotas: Hablan griego e inglés tanto el médico como el ferretero o el proveedor marítimo. Las expresiones en dialectos italianos dan fuerza y colorido a la conversación cotidiana.
En los juegos -que todavía juegan-, los chicos emplean frases aprendidas de oído que reúnen expresiones croatas con frases en napolitano.” (Conrado De Lucia -Publicado por el diario “La Nueva Provincia” en el 115ª aniversario de Ingeniero White)
LA PLAYA DE MANIOBRAS
Alrededor de la estación y por las crecientes necesidades se fueron formando instalaciones ferroviarias, con galpones de trasbordo de cargas generales y frutas y con un tendido de vías que constituyó la playa mayor de América latina. Además el ingente crecimiento de las exportaciones de cereales, hacía impostergables ampliar el espacio para alojar los convoyes ferroviarios, destinados a los elevadores de granos. Así y todo, muchas veces resultó insuficiente para la gran demanda de espacio.
¡Qué tristeza, nos da contemplar las vías desoladas, desde el abandonado Puente “La Niña”!
Nuestro pueblo tiene además un semillero de profesionales de todas las ramas, artistas, músicos, cantores, etc. reconocidos por propios y extraños
Sus instituciones como los Bomberos Voluntarios, la Prefectura Naval Marítima, la Agrupación Scouts “Ernesto Pilling”, las entidades rescatadas de sus ruinas como el Teatro de Ingeniero White y “La Siempre Verde”, la Biblioteca Mariano Moreno, los clubes, Puerto Comercial, Huracán, Deportivo Whitense y Defensores del Sur; las sociedades de fomentos, sus escuelas, jardines, primarias y secundarias, son el símbolo de una comunidad de trabajo, que añora los mejores tiempos, aquellos en que su comercio era un movimiento intenso de la economía, sus calles, que no tenían asfalto como ahora, lucían la alegría de la gente, en los consabidos paseos domingueros, pero también en las reuniones al caer la tarde, que en todos lados y aquí también se llamó “la vuelta del perro”.También añora el mate en la puerta de las casas y en las noches de primaveras, algún cantor a la vuelta de cada esquina o regalando alguna serenata.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s